Aunque ya sepas que el cordón umbilical está relacionado con el embarazo, te contamos cuáles son sus principales funciones, así como debe ser su cuidado tras el nacimiento del bebé. De esta forma, si eres madre primeriza no tendrás ningún tipo de problema a la hora de curar el cordón umbilical del bebé.
¿Qué es el Cordón Umbilical?
El cordón umbilical es una estructura tubular, helicoidal y flexible que actúa como nexo y conecta a la madre y el bebé durante el embarazo. Para ello se extiende desde la placenta hasta el futuro ombligo del bebé. El cordón umbilical es el encargado de proveer al feto de los nutrientes y ofrecerle sangre oxigenada. Pues el cordón umbilical es el nexo de unión entre la madre y la placenta.
Su formación se inicia alrededor de las 4 o 5 semanas de gestación y suele medir unos 50-65 centímetro, aunque puede haber mucha variación en su longitud. Las medidas por lo general del cordón umbilical, suelen rondar los 56 centímetros de longitud, así como 1 o 2 centímetros de diámetro. Asimismo, está compuesto por dos arterias umbilicales y una vena umbilical.
Funciones del Cordón Umbilical
Entre las principales funciones del cordón umbilical hay que destacar que proporciona la alimentación y la respiración del feto hasta el momento de su nacimiento. El cordón se encarga de transportar tanto los nutrientes como el oxígeno en sangre desde la madre al feto a través de la placenta. En el último trimestre del embarazo, el cordón umbilical también proporciona la transmisión de anticuerpos de la madre al feto.
La principal función del cordón umbilical es la de aportar el oxígeno y los nutrientes necesarios al bebé, así como la de retirar los productos de desecho que el feto genera. Para realizar estas funciones, el cordón umbilical consta de tres vasos sanguíneos que se encuentran rodeados por la denominada gelatina de wharton, una vena umbilical para el transporte de oxígeno y nutrientes en sentido placenta-feto y dos arterias umbilicales para retirar las sustancias de desecho en sentido feto-placenta.
Asimismo, el cordón umbilical y las células madre están muy relacionados ya que el cordón umbilical está compuesto por células madre. Este tipo de células puede convertirse en cualquier tipo de células para el organismo, por lo que son muy utilizadas en tratamientos de ciertas enfermedades, como puede ser la leucemia infantil o lesiones en la médula espinal. Es por lo que en muchas ocasiones se opta por la donación del cordón umbilical.
Problemas del Cordón Umbilical Durante el Embarazo
Durante la gestación se puede producir la obstrucción del cordón umbilical, provocando un diestrés fetal. Los principales síntomas de este problema son la reducción del movimiento del feto o incluso las variaciones en la frecuencia cardiaca. Otro de los problemas más conocidos es el prolapso del cordón umbilical. Esto ocurre cuando el cordón sale del útero antes que el bebé.
Por último, otro de los problemas más peligrosos para el feto es el enroscamiento del cordón. Puede que el cordón se quede enrollado en alguna parte del feto durante el embarazo, lo que puede dificultar la transmisión de oxígeno o nutrientes. En estos casos se suele solucionar mediante intervención manual del médico. Aún así, cuando se trata de un enroscamiento del cordón en el cuello, conocido como cordón nucal, no se pierde ni un minuto y se realiza una cesárea.
Como indicábamos anteriormente, el cordón umbilical está formado por 2 arterias y 1 vena umbilicales, pero a veces, por desgaste o falta de desarrollo, tan solo presenta 2 vasos sanguíneos - 1 arteria y 1 vena umbilicales-. El cordón umbilical puede enredarse en diferentes partes del cuerpo del feto sin que esto suponga un problema para su bienestar en la mayor parte de casos. Por tanto, el parto por cesárea no será necesario a no ser que el cordón apriete el cuello del bebé con tal intensidad que pueda provocar una falta de oxígeno. No obstante, esta situación es muy poco frecuente (1%) y lo normal es que el cordón umbilical rodee el cuello del bebé de forma muy superficial y en una sencilla maniobra, durante el parto, el doctor consiga deslizarlo.
En algunos embarazos, puede que el cordón umbilical solo esté compuesto por una arteria. Esto puede ocasionar que el bebé nazca con menor peso o incluso que tenga ciertas complicaciones cardiovasculares, renales o en el sistema nervioso.
Cuidado del Cordón Umbilical Tras el Nacimiento
Tras el nacimiento del bebé, el cordón umbilical se corta, realizando el conocido pinzamiento del cordón umbilical y deja una cicatriz de por vida, lo que se conoce como ombligo. Cuando el cordón umbilical se corta, un pequeño extremo del mismo permanece ligado al bebé, transcurridas 2-3 semanas caerá dando lugar al ombligo. A veces este periodo de tiempo se extiende más allá de lo indicado y deberá ser el pediatra el que valore la situación. El tiempo que tarda en deprenderse este bulto gris no suele ser motivo de preocupación, pero los cuidados de esta zona sí son relevantes, pues evitarán que los gérmenes de la piel provoquen una infección. Si se muestran signos de enrojecimiento o inflamación, aparece una secreción amarilla -pus- y maloliente o tarda más de 3 semanas en caerse, se recomienda acudir al pediatra.
Los cuidados de esta zona durante los primeros días de vida del bebé son muy importantes, pues se debe hacer de la manera correcta para evitar un cordón umbilical infectado. Para su cuidado se recomienda limpiarlo con algún antiséptico y alguna gasa. También podrás bañar al bebé siempre que el cordón umbilical quede totalmente seco. Solo serán unos días, pues durante la segunda semana de vida del bebé la porción de cordón umbilical estará a punto de caer.
El Cordón Umbilical como "Pócima de Amor" y Otras Curiosidades
Cordón umbilical
¿Sabíais que, en el Antiguo Egipto se consideraba que el cordón umbilical y la placenta de un recién nacido eran mágicos al entenderse ambos como un doble de la criatura? La placenta se arrojaba al Nilo o se enterraba en casa buscando con ellos que el niño sobreviviera y el cordón umbilical se dejaba secar y acompañaba al niño durante toda su vida (a veces hasta se enterraban con él).
En la actualidad, en Egipto, una mujer campesina que desea tener un hijo, debe enterrar su placenta y el cordón umbilical bajo el umbral de su casa considerándolo como el otro, o segundo niño. En Diversos pueblos de México, llevan el cordón umbilical a la cima del monte o a lo más profundo del bosque, para que el niño no tenga miedo y se haga valiente.
Otros pueblos rocían el cordón umbilical con mezcal, licor al que se le atribuyen propiedades masculinas, con el fin de establecer un vínculo mágico con el bebé, mientras que los cordones de las niñas se untan con miel para que de mayores sean mujeres dulces y exquisitas.
Los Indios Cherokees de América enterraban el cordón umbilical de las niñas debajo de un metate (placa para moler el maíz), de forma que cuando crecieran llegaran a ser excelentes panaderas. Los de los niños se llevaban al bosque y se colgaban de un árbol para que fueran buenos cazadores.
En algunas tribus de Angola, todavía se corta el cordón umbilical de los niños con un azadón para que sean diestros agricultores. Diversas tribus de Australia occidental creen que un hombre será buen o mal nadador (aptitud que consideran muy importante en la vida) en función de si su madre arrojó su cordón umbilical al agua o no.
En España, el interés en el futuro se orientaba a la obtención de deseos personales, más que profesionales. La madre guardaba el cordón umbilical del niño hasta que fuera soldado, ya que si lo guardaba dentro de una bolsita colgado del cuello o cosido a la ropa, conseguiría un buen número en el sorteo de las quintas para el servicio militar, y en el caso de ir a la guerra, no moriría en ella. En el caso de las niñas, se guardaba para cuando fuera mujer, ya que si el cordón desecado se convertía en polvo y se mezclaba con alimento o bebida y se le daba a tomar al hombre deseado, éste se enamoraría de ella.
Los Incas peruanos ya conservaban los cordones umbilicales con sumo cuidado y se los daban a chupar al niño cuando enfermaba, pues consideraban que conservaba todavía una parte del alma del pequeño, lo que le daría de nuevo vitalidad.
Los Tarascos mexicanos consideraban el cordón umbilical de los primogénitos como un gran remedio para muchas enfermedades y por ello la partera se encargaba de arrancarlo de la placenta y de guardarlo celosamente en la bolsa donde llevaba el resto de medicinas.
En Huitzuco, al sur de Ciudad de México, se utilizaba una infusión de cordón umbilical de varón para curar el empacho en los niños. En algunos pueblos de España se guardaban los cordones umbilicales para, si el niño de mayor presentaba una incontinencia nocturna de la orina, hacer caldos con ellos, pues se consideraban como un gran remedio contra la enuresis.
Si los cordones eran de mellizos, en los pueblos andaluces se secaban y conservaban en saquitos, ya que estaban considerados como un gran remedio para el dolor de vientre.
En zonas de Extremadura, cuando los cordones estaban secos, los introducían en agua durante 24 horas, obteniendo la llamada agua de tripa, y la utilizaban para lavar los ojos enfermos de los niños.
En los países del norte de Europa fue un elemento curativo de importancia: en la provincia sueca de Västmanland se ponía el cordón umbilical en el pezón de la madre para que el niño no tuviera cólicos.
En otras zonas, usaban el agua en la que se había lavado el ombligo para frotar los angiomas de la piel del recién nacido. En Finlandia, el ombligo se cocía en leche que posteriormente se daba a los niños para curar las heridas y llagas de la boca.
Múltiples han sido los usos terapéuticos del cordón umbilical: contra la epilepsia, el raquitismo, las hemorragias uterinas, el alcoholismo, la conjuntivitis y todo tipo de inflamaciones oculares, en problemas dermatológico variados, para curar el hipo.
El Cordón Umbilical y las Células Madre
La importancia del cordón umbilical va más allá de la supervivencia del feto y es que la sangre que contiene posee células madre progenitoras hematopoyéticas que ayudan a tratar ciertas enfermedades. Estas células de pequeño tamaño se transforman en glóbulos rojos o blancos y plaquetas esenciales para la salud.
El único momento en el que se pueden obtener dichas células madre, en un proceso indoloro y carente de riesgo, es durante el parto. El potencial de las células madre continúa siendo investigado y no hay unanimidad sobre la utilidad médica de la sangre de cordón umbilical para uno mismo.
Bancos de Cordón Umbilical
Una vez llegado el momento del parto, el cordón umbilical se desechaba por considerar terminada su función. Sin embargo, esta situación ha cambiado radicalmente en España, ya que cada vez es más frecuente optar por conservar las células del cordón umbilical en bancos autorizados para ello.
Un Banco de Cordón Umbilical (BCU) es un centro especializado en el almacenamiento de las células madre procedentes de la sangre del cordón umbilical de los recién nacidos. Estos bancos pueden ser públicos, privados (uso exclusivo del propio niño y de sus familiares) o mixtos (privados con disposición mundial).
Cada vez son más los bancos privados de células madre. La ventaja de este tipo de centros es que, si se contrata sus servicios, se puede realizar en cualquier hospital. La empresa envía un kit de extracción y ellos se encargan también del transporte hasta el propio banco.
Los precios por congelar la sangre del cordón umbilical varían desde los 1.500 euros a los 3.000 por extracción más un mantenimiento anual de unos 100-200€, aunque puede variar según el banco escogido o según los servicios incluidos en el presupuesto.
La otra opción, aparte del desecho, es la donación de las células madre del cordón umbilical a un banco público. Esta alternativa no se puede realizar en todos los hospitales, ya que el centro debe estar adscrito a un banco, que como hemos indicado anteriormente, en España hay 7 repartidos por distintas provincias.
Ventajas e Inconvenientes de la Conservación de Células Madre
Como hemos comentado, la sangre del cordón umbilical contiene una gran cantidad de células madre capaces de diferenciarse. Esta es la principal ventaja de la criopreservación del cordón umbilical, ya que puede ser de gran utilidad a la hora de curar ciertas enfermedades.
Otros de los beneficios de almacenar células madre de cordón umbilical son los siguientes:
- Fácil recolección, sin peligro para la madre ni el bebé.
- Generalmente estas células son las elegidas en caso de trasplantes de sangre y médula.
- No producen rechazo inmunológico en el paciente, ya que son células genéticamente idénticas.
- Disponibilidad inmediata, no es necesario esperar a que aparezca un donante.
- Fáciles de replicar en el laboratorio.
- Posibilidad menor de rechazo en familiares consanguíneos.
Pese a que la conservación de la sangre del cordón umbilical tiene numerosas ventajas, también existen una serie de inconvenientes en la utilización de las células madre de cordón umbilical. Se trata de una técnica bastante novedosa y las células solo se pueden recoger y utilizar una sola vez.
En cualquier caso, y teniendo en cuenta los pros y los contras, la recomendación más generalizada es la de congelar las células madre del cordón umbilical tras el parto, aunque la decisión final solo la tomarán los progenitores.
Tabla Resumen: Bancos de Cordón Umbilical en España
A día de hoy, en España hay diferentes unidades de sangre de cordón umbilical que almacenan sus muestras en 7 bancos de cordón umbilical ubicados en Madrid, Barcelona, Málaga, Galicia, País Vasco, Tenerife y Valencia.
| Ubicación | Banco de Cordón Umbilical |
|---|---|
| Madrid | Banco de Cordón Umbilical de Madrid |
| Barcelona | Banco de Sangre y Tejidos de Cataluña |
| Málaga | Banco de Cordón Umbilical de Málaga |
| Galicia | Banco de Cordón Umbilical de Galicia |
| País Vasco | Banco de Cordón Umbilical del País Vasco |
| Tenerife | Banco de Cordón Umbilical de Tenerife |
| Valencia | Banco de Cordón Umbilical de Valencia |
