Es normal que durante las primeras semanas de vida de tu bebé tengas muchas dudas sobre la lactancia, especialmente si eres mamá primeriza. A muchas madres les preocupa si producen la cantidad de leche suficiente para alimentar a su bebé. El deseo de las madres es estar el mayor tiempo posible con su bebé, pero muchas veces debe separarse de él, cuando es el momento de retomar la vida laboral tras la baja maternal, en casos de nacimientos prematuros o de bebés que requieren ser hospitalizados, o simplemente para tomarse alguna mañana para hacer recados, o una noche para cenar con amigos. Pero este asunto no debe preocupar a las madres, la leche materna puede extraerse y conservarse para usarla posteriormente.
Aunque lo idóneo es dar el pecho directamente al bebé o extraer la leche justo antes de la toma, la leche materna también puede conservarse. La conservación de la leche materna es una buena solución cuando la madre se incorpora al trabajo o si no puede estar presente en el momento de la toma. Sin embargo, es fundamental seguir una serie de recomendaciones para su almacenamiento, así como para la descongelación y preparación.
En cualquier caso, una muestra de leche materna descongelada nunca se debe volver a congelar. No debemos angustiarnos ni culpabilizarnos si, por alguna razón no damos de mamar a nuestro bebé. Estas son las recomendaciones actualizadas que la liga internacional de la leche les da a sus monitoras.
Consejos para extraer la leche materna
Beneficios de la Conservación de la Leche Materna
Existen diferentes causas por las que una madre puede verse en la necesidad de conservar su leche materna: vuelta al trabajo, separación temporal de madre e hijo o para donarla a un banco de leche. Esa leche se vive en muchas ocasiones como un hijo de unión entre madre y bebé, como una forma de cuidar a tu bebé en la distancia.
La leche materna es especialmente importante para los bebés que no se encuentran bien. Si tu bebé tiene dificultades para mamar por ser prematuro, se beneficiará de cada gota de leche materna que puedas darle. Algunos bebés tienen problemas que les impiden alimentarse al pecho, pero pueden seguir tomando tu leche.
Extraerse la leche a mano o con un sacaleches te ayuda a establecer y mantener la producción de leche si estás separada de tu bebé o si éste no se está amamantando bien. Tus pechos producen más leche si se extrae leche de ellos (idealmente con el bebé pero también con extracción manual o mecánica). Los pechos llenos son una señal para que el cuerpo reduzca la producción de leche, así que no es en absoluto necesario esperar a que los pechos se «llenen» antes de extraerse la leche, ya que esto supondrá una menor producción de leche a largo plazo. Cuanto más a menudo te extraigas la leche, especialmente en los primeros días y semanas, más leche producirás y mayor será el beneficio para tu producción a largo plazo. Si te extraes leche para establecer la producción de leche, producir más leche en los primeros días puede fomentar la producción a largo plazo para satisfacer las necesidades de tu bebé. Puedes tener muchas razones para querer extraer leche y lo puedes hacer de varias maneras dependiendo de tus necesidades o deseos.
Almacenamiento Adecuado de la Leche Materna
Este preciado tesoro requiere unos cuidados muy concretos para que mantenga todas sus propiedades intactas en el momento en el que el bebé la tome. En el mercado existen bolsas específicas para la conservación de leche materna.
Recipientes y Preparación
Para guardar la leche materna se deben utilizar recipientes aptos para su almacenamiento. Cualquier recipiente limpio para uso alimentario (llevará el símbolo de una copa y un tenedor) es válido para conservar la leche materna. Los contenedores deben ser lavados con agua caliente y jabón y debe de ser posible cerrarlos herméticamente. Es importante fechar el recipiente y poner la cantidad en el mismo, especialmente si va a ser congelada y en caso de ser leche que vayas a llevar a la escuela infantil debería llevar el nombre de tu bebé también en el recipiente. Normalmente, estos recipientes suelen ser de vidrio o plástico y deben estar bien lavados y completamente secos. Además, se pueden usar bolsas para almacenar la leche extraída, pero no hay que usar forros desechables para biberones.
La leche se debe dividir en la cantidad que toma el niño y escribir la fecha de extracción en el recipiente. De este modo, siempre se utilizará primero aquella con la fecha más antigua. Si vas a congelar la leche el recipiente no debe ser llenado completamente ya que la leche aumentará de volumen al congelarse. Si usas bolsas de congelación es muy buena idea almacenarlas dentro de un recipiente rígido. Puedes hacerlo con las bolsas en vertical o tumbadas horizontalmente, lo que suele ahorrar espacio.
Si la leche materna se congela, se debe tener en cuenta dejar un espacio al envasarla, ya que aumenta el volumen en el congelador. Los envases de leche deben estar perfectamente cerrados para evitar contaminación cruzada.
Ubicación en el Refrigerador o Congelador
Otro consejo para almacenar la leche materna extraída es no colocarla en la puerta del congelador o de la nevera. De este modo, se reduce la posibilidad de dañar la leche por los cambios de temperatura. Es importante que conserves tu leche refrigerada al fondo de la nevera para conservar al máximo la temperatura. En caso de congelarla suele haber una temperatura más estable al fondo de los cajones de tu congelador.
Duración de la Leche Materna Almacenada
La leche materna puede ser congelada o refrigerada, dependiendo del tiempo de preservación que se requiera. Una vez extraída y colocada en el envase bien cerrado, el recipiente se coloca directamente en la nevera o congelador.
Durante la conservación, la leche pierde su aspecto característico y se producen tres fases distintas: la parte superior es más grasa, la segunda fase es una capa acuosa con grumos y por último un precipitado más denso. Con agitarla suavemente antes de utilizarla, la leche recupera su aspecto homogéneo.
La leche refrigerada conserva más propiedades que la congelada. Algunas de las propiedades antiinfecciosas se pierden cuando la leche se congela, pero sigue ayudando a proteger a los bebés de ciertas enfermedades, y es muy superior a cualquier fórmula comercial.
La duración de la leche materna almacenada es la siguiente:
- Temperatura ambiente: hasta 4 horas a una temperatura entre 16 y 25ºC.
- Refrigerada: hasta 4 días a 4ºC.
- Congelada: dependiendo del congelador se puede almacenar hasta 6 meses a -18ºC.
En un congelador que es parte de la nevera pero con puerta separada (tipo combi): 3-4 meses.
El calostro, conservado a temperatura ambiente (27-32º) tiene una duración de 12 horas, según indica la asociación española de pediatría.
La leche madura a temperatura ambiente, dependiendo de la temperatura específica tiene diferentes duraciones.
La leche materna puede congelarse, si lo haces utilizando un congelador que se encuentre dentro de la propia nevera, la leche durará 2 semanas.
En el caso de que se vaya a viajar y sea necesario llevarse recipientes con leche materna, se puede optar por usar una hilerea con bolsas de hielo. Sin embargo, al llegar al destino, esta leche tendrá que ser utilizada o se deberá de guardar en la nevera o congelador.
Cómo Descongelar y Calentar la Leche Materna
El proceso de descongelación de la leche materna debe ser gradual. Por ello, es recomendable sacar la leche del congelador y guardarla en la nevera el día antes de su utilización. De esta forma, las proteínas de la leche materna no sufren cambios bruscos de temperatura y conservan al máximo sus propiedades.
Puedes descongelar la leche en el frigorífico y usarla en las 24 horas siguientes. Pasado ese tiempo debería ser descartada.
La mejor forma de descongelar la leche materna es sumergir el recipiente donde se ha guardado, en otro con agua caliente.
Puedes descongelar la leche introduciéndola en un cuenco con agua caliente. Descongelarla bajo el grifo de agua caliente es costoso para el medio ambiente pues se desperdicia mucha agua y la fuente de energía necesaria para calentarla. Tu leche sale de ti a temperatura corporal, no es necesario calentarla mucho.
La leche materna no puede hervir, puesto que las enzimas que forman las defensas se destruirían. No se recomienda calentarla directamente ni emplear horno microondas. La forma correcta de calentarse es mediante un baño maría.
Si acabas de extraerte la leche y tienes claro que quieres congelarla, hazlo directamente. Evita usar el microondas, ya que puede destruir los nutrientes sensibles al calor. Una vez descongelada, remuévela, para que las diferentes capas se mezclen bien.
Al descongelar la leche esta puede tener un olor rancio, esto se debe a una sustancia presente en la leche, llamada lipasa. En muchos casos es posible evitar el enranciamiento con un enfriamiento rápido y posterior congelación de la leche. Si a pesar de ello la leche continúa teniendo olor rancio, este se puede prevenir calentando la leche hasta que se formen pequeñas burbujas en los bordes del recipiente, luego dejar que se enfríe, y congelarla.
Consideraciones Finales
Sea descongelada o recién extraída, la leche restante que ha quedado en el biberón del bebé tras la toma debe ser siempre desechada, ya que se considera que su microbiológico puede haberse alterado. Si hemos calentado leche y se le ha ofrecido al bebé pero no la ha terminado, el resto deberá ser consumida en las siguientes 1 o 2 horas como máximo. Por eso es importante ofrecer cantidades ajustadas con el fin de no desperdiciar tu maravillosa leche materna.
Una vez descongelada, la leche puede durar 24 horas en la nevera, pero nunca se debe volver a congelar.
En cualquier caso, una muestra de leche materna descongelada nunca se debe volver a congelar.
Los restos de leche sobrante pueden almacenarse en el frigorífico durante uno o dos días, siempre que se haya actuado de forma higiénica.
Cabe destacar que si se ha descongelado un recipiente de leche materna, se puede mantener en la nevera durante un máximo de 24 horas o de 2 horas a temperatura ambiente antes de ser dársela al bebé. En ningún caso, la leche materna descongelado se debe volver a congelar.
Higiene en la Manipulación de la Leche Materna
Una buena higiene es importante a la hora de almacenar la leche. Las directrices que se detallan a continuación se aplican a la leche que se ofrecerá a bebés sanos a término.
- Lavarse las manos antes de extraer o manipular la leche.
- Mantener limpio el sacaleches, utilizar agua caliente y jabón para todas las partes que entran en contacto con la leche. Algunas madres también lo esterilizan aunque solo es necesario antes de usarlo por primera vez.
Tabla resumen de la duración de la leche materna según su método de conservación:
| Método de Conservación | Duración Máxima |
|---|---|
| Temperatura Ambiente (16-25ºC) | 4 horas |
| Refrigeración (4ºC) | 4 días |
| Congelación (-18ºC) | Hasta 6 meses |
| Congelador tipo combi | 3-4 meses |
