Consejos Esenciales para Amamantar a tu Recién Nacido con Éxito

La lactancia materna es una parte natural de la maternidad, pero saber cómo dar el pecho a un recién nacido requiere práctica, paciencia y un poco de preparación. Si decides darle el pecho a tu bebé, no te desanimes si te encuentras ante el desafío común de conseguir que se enganche bien al pecho. El enganche durante la lactancia materna y saber cómo se debe amamantar a un bebé son algunas de las preocupaciones más comunes para las nuevas mamás, y es comprensible.

La lactancia materna no es un mero acto de alimentar a un niño: es una muestra de amor, un sentimiento de protección e intimidad, pero también un gran reto. A veces es pura felicidad, otras veces puede estar asociada al dolor.

Es muy común que las madres que van a comenzar con la lactancia se sientan un poco inseguras. Incluso si acudes a clases de lactancia o si has tenido ya otro bebé anteriormente, es probable que tengas dudas de cómo dar el pecho correctamente.

En este artículo, te enseñaremos las diferentes posiciones de lactancia materna y otros consejos para lograr un enganche correcto. Abordaremos las mejores posturas para dar el pecho a un bebé, de forma que consigas que tu pequeño se enganche adecuadamente y sepas cómo amamantar a un bebé correctamente.

Si tienes preguntas o te queda alguna duda, ponte en contacto con tu médico o un especialista en lactancia para obtener más ayuda.

¿Cómo hacer que un bebé se enganche correctamente?

Antes de analizar las diferentes posiciones para dar el pecho, es importante tener en cuenta algunos trucos clave que pueden ayudarte a facilitar la lactancia materna. Las posiciones y los trucos pueden marcar la diferencia para que tu bebé se enganche correctamente durante la toma:

  1. Crea un ambiente relajado. Tu comodidad es clave cuando das el pecho, así que encuentra una posición cómoda antes de comenzar a amamantar a tu recién nacido. Sentada en un sillón, acostada en la cama o con música relajante, asegúrate de estar tranquila antes de empezar.
  2. Sostén a tu bebé teniendo un contacto piel con piel. La lactancia materna es una oportunidad maravillosa para conectar con tu bebé. Ayuda a activar los instintos alimenticios de tu recién nacido acurrucándolo desnudo contra tu pecho.
  3. Deja que tu bebé tome la iniciativa. Eventualmente, aprenderás a leer las señales que te da tu bebé cuando tiene hambre. Por lo general, los bebés sacudirán la cabeza contra su madre o comenzarán a retorcerse para indicar que están listos para comer. Intenta no forzarlo.
  4. Protégete de pezones doloridos. Si tus pezones están doloridos o agrietados, puedes utilizar los protectores de pezones Philips suaves y ultrafinos, para ayudar a que se alivien de cualquier dolor y, al mismo tiempo, permitir la unión natural de la madre y el bebé. Si tienes los pezones doloridos o cualquier otro problema relacionado con la lactancia materna, asegúrate de consultar nuestro artículo sobre cómo resolver problemas comunes de la lactancia.

Posiciones para dar el pecho y lograr un buen enganche

Además de estos trucos, es fundamental aprender cómo dar el pecho a un bebé de forma cómoda y efectiva. Probar distintas posiciones para amamantar puede marcar la diferencia, ya que te permitirá encontrar la que mejor se adapte a ti y a tu bebé, garantizando un buen enganche y una experiencia más agradable para ambos. Estas son las posiciones más comunes que os ayudarán a lograr un enganche adecuado:

¡Técnicas de agarre correcto para una lactancia exitosa!

  1. Posición reclinada: Esta posición es ideal para las madres que están dando el pecho por primera vez. Si eres madre primeriza y estás aprendiendo cómo se debe amamantar a un bebé, la posición reclinada es una de las mejores opciones para ti. Lo único que tienes que hacer es recostarte en una posición reclinada con almohadas para apoyar el cuello, los hombros y los brazos. Con el vientre de tu bebé sobre el tuyo, déjale que encuentre tu pecho y haga los ajustes necesarios.
  2. Posición recostada de lado: Si te preguntas cómo dar el pecho mientras aprovechas para descansar, esta es una de las mejores posturas para dar el pecho a un bebé. Acuéstate de lado con un cojín o almohada por debajo de ti. Después, tu bebé puede tomar el pecho desde el seno que descansa sobre la almohada mientras está frente a ti. También puedes colocar una toalla o una manta rodeando a tu pequeño para mantenerlo en su lugar mientras se alimenta.
  3. Posición de cuna cruzada: Esta es otra posición buena para lograr un buen enganche, y consiste en colocar una almohada en tu regazo y acostar a tu bebé de lado hacia ti. Usa el brazo opuesto al pecho del que se está amamantando para sostener a tu bebé mientras se alimenta.
  4. Posición de balón de rugby: Para esta posición, comienza sentándote en una silla cómoda con almohadas de apoyo. Coloca a tu bebé boca arriba sobre una almohada, con las piernas debajo del brazo y contra el respaldo de la silla. Mientras sostienes la espalda y los hombros de tu bebé con tu antebrazo, acuna la cabeza con la misma mano y usa la otra para sostener el pecho del que se alimenta tu bebé.

Al probar estas diferentes posiciones de lactancia, tu recién nacido puede responder mejor a una que a otra. Una vez que encuentres una posición favorable para ambos, busca las siguientes señales de que tu bebé ha logrado un buen enganche:

  • Si no sientes ningún dolor agudo.
  • El labio inferior de tu bebé está hacia afuera, mientras que el superior está normal.
  • La parte inferior de tu areola está en la boca de tu bebé.
  • La barbilla de tu bebé toca tu pecho.
  • La nariz de tu bebé está inclinada hacia afuera de tu pecho.

Consejo: Una vez que hayas finalizado con éxito la toma, puedes proteger tus pezones con un protector para el pecho ultra suave, como las conchas protectoras de Philips Avent. Diseñadas para usarse dentro del sujetador, estos protectores ventilados recogen el exceso de leche materna y ayudan a proteger los pezones de los roces.

Otros consejos importantes

  • Corregir el agarre: La causa principal de dificultades y sobretodo de dolor en la lactancia es un mal agarre del bebé. El bebé está cogido al pecho y no solo al pezón. Al succionar se mueve toda la mandíbula del bebé, con las mejillas llenas y redondeadas. Lo primero es crear unas condiciones ideales para que sea más fácil para los dos. Esto incluye asegurarse que la madre está cómoda y tiene cerca todo lo que pueda necesitar y ofrecerle el pecho al bebé antes que llore de hambre. Cuándo el bebé esté bien cogido al pecho, acuérdate de relajarte tú también. Otra manera efectiva de conseguir un buen agarre es dejar que sea el bebé que espontáneamente se agarre al pecho.
  • Prestar atención a la postura de la madre: Si se le ha cogido un cierto temor a la lactancia por la presencia de dolor, es fácil que se acaben afrontando las tomas con el cuerpo en tensión, lo que en sí mismo dificultará todavía más la situación.
  • Optar siempre por la lactancia a demanda: Aquella en que el bebé decide la frecuencia y la duración de las tomas.
  • Evitar las interferencias hasta que la lactancia esté establecida: Los movimientos que realizan los bebés para tomar un biberón o calmarse con un chupete son diferentes de los que debe realizar para agarrarse correctamente al pecho y extraer la leche materna.
  • Buscar apoyo en la matrona o un grupo de lactancia: La lactancia es una habilidad que requiere práctica y es muy útil ver cómo otras madres se manejan en sus lactancias y solucionan sus problemas.
  • Aplicar frío en el pecho después de la toma para aliviar la congestión.
  • No esperar hasta que el bebé llore. El llanto es el último de los indicios de que un bebé tiene hambre.
  • Cambiar la posición del bebé. Existen muchas posiciones distintas para ofrecer el pecho al bebé: sentada, tumbada, inclinada.
  • Evitar el lavado excesivo de los pechos.

Recomendaciones adicionales

  • Cuanto antes mejor. El bebé nace sabiendo succionar. Por eso, si no lo desaconseja tu médico, conviene que le des la primera toma entre los primeros 30 y 50 minutos de vida. Así es mucho más probable que se agarre bien al pecho y que te suba la leche.
  • A demanda. Durante los primeros días, dale el pecho cada vez que lo pida, sin mirar la hora ni el tiempo transcurrido después de la última toma. A mayor succión, mayor estimulación y, por lo tanto, mayor producción de leche.
  • Ayúdale a agarrarse bien. El secreto para que tu bebé se agarre bien al pecho está en cómo coloque la boca. Tiene que estar muy abierta, con el labio inferior hacia afuera y cogiendo la mayor parte de la areola. La nariz debe estar totalmente pegada a ti.
  • Poneos cómodos. Es importante que el momento de dar el pecho a tu bebé sea placentero y relajado para ambos. Por eso es importante que escojas una posición en la que los dos estéis cómodos. Puedes ponerte sentada con tu bebé reposando en tu brazo y con su nariz a la altura del pezón para que al abrir la boca pueda agarrar la mayor parte de la areola, O bien, puedes tumbarte de lado en la cama apoyada en cojines y tumbar al bebé sobre el colchón con la cabeza a la altura de la parte inferior de tu pecho.
  • Tomaros vuestro tiempo. Cada bebé tiene su ritmo de succión. No te pongas nerviosa si el tuyo tarda mucho en vaciar el pecho ni pienses que se queda con hambre si lo vacía en cinco minutos.
  • Prepárate ante de darle el pecho. Aplica calor en los pechos antes de la toma y, si están muy llenos, vacíalos un poco con la mano o el sacaleches antes de poner el bebé a succionar.

¿Cuántas horas puedo estar sin dar el pecho?

El pecho se da al bebé a demanda. Lo habrás oído muchas veces, pero también es probable que hayas oído el consejo contrario, así que, por si acaso, lo repetimos. La lactancia materna debe ser a demanda, sobre todo al principio. Los bebés recién nacidos no van a tener un horario fijo y cada uno será un mundo distinto así que lo mejor es darle el pecho cuando lo pida. Si, por el contrario, tu bebé no lo pide y duerme muchas horas seguidas, no dudes en despertarle cada 3 o 4 horas para darle de comer.

¿Con qué pecho empezar cada toma?

Es recomendable alternar el pecho de una toma a otra. Sin embargo, lo mejor es que le dejes que vacíe un pecho antes de cambiar al otro porque suele haber mayor concentración de grasa hacia el final de la toma. La grasa ayuda a mantener la sensación de saciedad más tiempo y permite espaciar las tomas.

Datos importantes sobre la cantidad de leche materna

Una de las principales inquietudes de las madres es saber si su hijo está tomando suficiente cantidad de leche materna y si se está alimentando correctamente. En este sentido, Montse Robles, asesora de lactancia y responsable de divulgación de Medela, defiende que los cambios en el comportamiento del bebé durante el periodo de lactancia son normales y cada niño toma de su madre justo la leche que necesita.

Los estudios realizados demuestran que lo que se considera «normal» en lactancia materna abarca un amplio catálogo de posibilidades que responde a las necesidades del bebé en cada momento de su desarrollo.

De hecho, la media diaria de leche materna que ingiere un niño hasta los 6 meses se encuentra en los 0.5 y 1.3 litros y el número de tomas y la cantidad de leche ingerida varía a lo largo de los primeros meses de vida. Entre el tercer y el sexto mes la cantidad de leche se mantiene constante.

En España, los últimos datos disponibles indican que solo el 46,9% de las madres continúan dando el pecho después de los 6 meses. Una de las causas principales de ese abandono es que la madre duda de que el pequeño esté alimentándose correctamente.

Datos clave sobre la lactancia materna:

  1. El número de tomas diarias puede oscilar entre 4 y 13. Esta cantidad varía según el tiempo que dure cada toma y la cantidad de leche ingerida. A medida que se reduce el número de tomas, se amplía el tiempo entre una y otra, así como aumenta el volumen de leche. «Una toma se puede prolongar hasta los 60 minutos de duración. Serán los bebés los que dejen el pecho cuando estén llenos », afirma Montse Robles. La media de leche materna ingerida a lo largo de un día se sitúa entre los 0.5 y 1.30 litros.
  2. Aunque durante las primeras semanas la producción de leche tarda en regularse, los pechos de la madre van a producir una mayor cantidad de la que los pequeños necesitan. Aproximadamente, los bebés consumen un 67% de la leche materna de cada pecho en cada toma, por lo que normalmente no necesitan la totalidad de la producción, siendo habitual que un pecho produzca más leche que el otro. Por lo general, de un solo pecho, los recién nacidos ingieren en una toma 75ml.
  3. Los bebés tienen diferentes patrones de comportamiento en lo que se refiere a cambiar de un pecho a otro. No es necesario que todos los niños cambien continuamente de pecho a la hora de la lactancia. De hecho, un 30% de los lactantes se alimenta exclusivamente de un pecho de su madre. La producción de leche se ajustará a las preferencias del niño sin necesidad de obligarle a mamar de ambos pechos.
  4. Una de las dudas más recurrentes de las madres es si el niño pasa hambre por las noches. Aunque la mayoría de los lactantes expande las tomas a lo largo de 24 horas, el análisis de su comportamiento revela que en torno al 30% de los bebés no se despierta entre las 10 de la noche y las 4 de la madrugada. La falta de alimento durante la noche es compensada con tomas de mayor duración cuando los niños despiertan.
  5. Como ocurrirá a posteriori, los niños ingieren una mayor cantidad de alimento que las niñas.
  6. Cada madre tiene total libertad para elegir si prefiere dar solo el pecho o extraer la leche y darle el biberón a su bebé. Los biberones actuales imitan la forma y funcionalidad de los pezones y permiten a los bebés succionar igual que si se estuvieran alimentando directamente del pecho de la madre. Estas similitudes, sumadas a los beneficios de los sacaleches, hacen posible que los lactantes puedan pasar del pecho al biberón de leche materna sin problemas .

En definitiva, son los lactantes los que marcan el ritmo y toman la leche que necesitan en cada etapa de su desarrollo. A medida que su metabolismo cambia, también lo hace la ingesta de leche materna. Además, la genética también va a influir en el crecimiento de los bebés, haciendo que necesiten más o menos nutrientes según su desarrollo. Si a pesar de tener estos datos en cuenta aparecen dudas en torno a la nutrición de los pequeños, la mejor opción será contar con el asesoramiento de un profesional en salud experto en lactancia.

Higiene y cuidados

  • Higiene de los pechos (con la ducha diaria) y uso de sostén adecuado.
  • Evita utilizar cremas y lociones, lo mejor es que te limpies con el propio calostro o leche inmediatamente después de dar el pecho.
  • Observación de la toma: el agarre debe ser con el máximo de aureola del pecho en la boca de tu bebé y con la nariz pegada al pecho, ombligo con ombligo, bien alineado. Si ves que tu hijo/a manifiesta cierta inquietud, revisa la técnica de amamantamiento para corregir errores de posición.
  • Cuando estés en el hospital, pide que te enseñen las mejores posiciones para que tanto tu bebé como tú estéis cómodos durante el proceso. Recuerda que la cabeza del bebé debe apoyarse en la parte media del antebrazo, no en el codo, y la boca debe estar bien abierta para que abarque al máximo la aureola, no solo el pezón.
  • Intenta dirigir el pezón hacia el labio superior, la parte alta de la boca rozando la nariz y acercar en un movimiento rápido el bebé al pecho, no al revés. Los bebés maman apretando la lengua debajo de la aureola.
  • La producción de leche se basa en la oferta y la demanda: cuánto más lo coloques en el pecho, mayor será la producción de leche, sin importar tanto el tiempo de succión. Vigila que el bebé no se duerma en el pecho. Lactancia frecuente, a demanda y sin restricciones.
  • El pecho no tiene horario, sólo el bebé sabe cuándo y cuánto tiene que mamar. Olvídate del reloj y atiende las demandas del bebé. Ten en cuenta que dar de mamar por la noche produce una mayor descarga de prolactina y ello hace que tengas más leche. No hay que esperar a que el bebé llore y es bueno darle de mamar cuando busque.

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