Entre las muchas mujeres que llegaron al Hollywood dorado de los años treinta, y entre las pocas que alcanzaron el éxito, estaba una española que respondía al nombre de Conchita Montenegro. Su vida es una biografía de novela, que ha alimentado la imaginación de dos escritores. Ella es el motor del libro «Mi pecado», con el que Javier Moro acaba de ganar el premio Primavera de Novela.
Ahora mismo no nos sorprende que talentosos profesionales de nuestro país triunfen en cualquier parte del mundo, incluyendo Hollywood. Sin embargo, hacer las maletas y partir a luchar por un hueco en Los Ángeles a comienzos del siglo XX era casi una locura (y una valentía). Sin embargo, los miedos o posibles desventuras no fueron un problema para Conchita Montenegro, una de las primeras intérpretes españolas en arrasar en la meca del cine.
La bautizaron como la Greta Garbo española y, al igual que la actriz sueca, Conchita Montenegro fue otra inmigrante que ha pasado a la historia como la primera estrella española en conquistar Hollywood. Nació en San Sebastián en 1911 y con 16 años rodó en París La muñeca rota (1927), su primera película, donde aparecía semidesnuda dirigida por su descubridor Reinhardt Blotner. Dos años después bailaría desnuda en La mujer y el pelele. Aquella desinhibición junto a una portada en Vogue provocó que Hollywood posara sus ojos en su diminuto cuerpo para reclutarla en su firmamento.
Sus inicios como actriz se remontan al mundo del teatro, donde Concepción Andrés Picado, su verdadero nombre, triunfó desde muy joven. Aunque pronto se hizo un hueco en la gran pantalla, con películas como 'La muñeca rota' o la francesa 'La mujer y el pelele', con la que saltó a Hollywood. En 1930 se instaló en la meca del cine donde la contrató la Metro-Goldwyn-Mayer.
Desde el primer momento contó con la ayuda del madrileño escritor y diplomático Edgard Neville, IV Conde de Berlanga de Duero, que trabajaba como guionista. Asimismo le presentó a su amigo Charles Chaplin, que ayudó a la Montenegro con el inglés. En su primera prueba con Clark Gable protagonizó una de las anécdotas más sonadas de la historia del cine al abofetear al galán, que la había besado con lengua. Tal y como narra Javier Moro en Mi pecado, la biografía novelada de la actriz, hasta el mismísimo Charles Chaplin quiso conocerla a raíz del altercado.
Conchita Montenegro en una foto promocional. Fuente: Wikimedia Commons.
Su Carrera en Hollywood
A los 19 años firmó un contrato con la Metro-Goldwyn-Mayer y trabajó con grandes nombres como Charles Chaplin, Buster Keaton, Karen Morley o Clark Gable. Conchita Montenegro y Buster Keaton compartieron protagonismo en la película 'De frente, marchen'.
Durante el tiempo que rodó con la MGM rodó con Ramón Novarro, Norma Shearer y Leslie Howard, el inolvidable Ashley Wilkes en Lo que el viento se llevó (1939), con quien tuvo un tórrido romance a pesar de que él estaba casado y con dos hijos. Después de un año el estudio no le renovó el contrato, por lo que en 1931 la Fox Film Corporation la fichó dándole la oportunidad de actuar en siete películas en inglés, ya que antes había trabajado en otras diez, pero en versiones españolas de otros filmes rodados en la lengua de Shakespeare. Una práctica habitual en la época ya que Hollywood quería ampliar su cota de mercado en países hispanohablantes.
Gracias a la Fox compartió pantalla con Robert Taylor, Victor McLaglen y Will Rogers. A pesar de su talento y belleza, el estudio tampoco le quiso renovar. Así que en 1935 desembarcó en Europa para seguir trabajando en el mercado francés e italiano.
Conchita Montenegro y Leslie Howard en la película "Prohibido". Fuente: Doblaje Wiki.
Romance con Leslie Howard y Regreso a Europa
Sin embargo, sería el británico Leslie Howard (con quien Gable compartiría después escenas en 'Lo que el viento se llevó') quien marcaría su vida en California. Howard y Montenegro se conocieron rodando 'Prohibido', una película de 1931 en la que vivían un intenso romance que traspasó la pantalla. "Vivieron una apasionada historia de amor, en el que la diferencia de edad -ella tenía 19 años, él más de 40 años y estaba casado- no fue ningún problema", narraba José Rey-Ximena, autor del libro 'El vuelo de Ibis', en el que se narra la vida del actor. Una relación que les convirtió en una de las parejas de moda en Hollywood pero que se truncó en 1935. Aunque de ella saldría una sólida amistad.
Instalada en París ese mismo año se casó con Raul Roulien, la primera gran estrella brasileña en Hollywood, de quien se divorciaría en 1937. Tras casarse con el actor Raoul Roulien, comienza una exitosa carrera en el cine europeo, aunque tras su divorcio vuelve a España en 1942. Aquí, no la faltaron los contratos de trabajo al ser una reconocida estrella internacional, aunque rodaría su última película solo dos años después: 'Lola Montes'.
Espionaje y Tragedia en Tiempos de Guerra
Un adiós al séptimo arte provocado por varios sucesos, entre ellos su reencuentro con Leslie Howard. Nos ponemos en situación para recordar que Europa se encontraba en plena II Guerra Mundial en 1943. Unos tiempos convulsos donde Madrid era una ciudad repleta de espías para ambos bandos, ya que de un lado y de otro tentaban a Franco para que entrara de pleno en la contienda o para que no lo hiciera. Un contexto en el que Howard (en plena ola de éxito) visitó la capital. El motivo teórico era realizar una conferencia sobre 'Hamlet' en el Instituto Británico de Madrid.
Reencontrándose con su expareja en numerosas ocasiones como demuestran las fotografías de los periódicos de entonces, que les mostraban como dos buenos amigos que visitan el set de rodaje de 'Ídolos' (la película que ella rodaba), merendando en hotel Ritz o en una fiesta flamenca. No contento con ser una estrella del cine, Howard también era un espía al servicio de su majestad (un James Bond real). Así que pidió ayuda a su exnovia Conchita para lograr una audiencia con el dictador.
Así, el espía británico logró una audiencia privada con Franco en la que teóricamente iban a debatir sobre cine y sobre la posibilidad de rodar una historia sobre Cristóbal Colón, ya que el Caudillo era muy aficionado. Sin embargo, Leslie Howard aprovechó la charla para darle varias misivas de su jefe, el primer ministro Winston Churchill. No sabemos el peso que tuvo esta reunión entre el dictador y el actor para los posteriores acontecimientos, pero sí que meses después Franco retiró las tropas de la División Azul de la guerra. Declarándose como totalmente neutral.
Conchita Montenegro - Biografía
Una vez su misión estaba cumplida, tras dos meses en España, el británico tomó un avión que fue bombardeado y abatido por cinco aparatos alemanes a doscientas millas frente a la costa de Cedeira, La Coruña, de camino a Londres. Al parecer, Hitler sospechaba que Churchill se hallaba a bordo, por lo que los nazis creían que iban a por 'un pez más gordo'.
Leslie Howard en una imagen de "Lo que el viento se llevó". Fuente: Amazon.
Retiro del Cine y Legado
"Conchita Montenegro sufrió una terrible depresión por el asesinato de su antiguo amor al sentirse en parte responsable. Tras terminar la película 'Lola Montes', se retira del mundo del cine, quema todos sus recuerdos y se niega a conceder entrevista alguna", explicaba José Rey-Ximena. Un hecho que también narra el escritor Javier Moro en su libro 'Mi pecado': "El portero cuenta cómo vio desaparecer entre las llamas imágenes de la actriz con Clark Gable, Gary Cooper, Johnny Weissmüller… Ella quiso borrar el pasado, ese pasado por el que su gran amor había muerto".
Respecto al radical adiós al cine de la famosa actriz, se baraja la unión de varias causas como la depresión o lo mal visto que estaba entonces que una mujer de su nivel económico trabajara, no hubo jamás marcha atrás. No solo evitaba los actos públicos o premios, sino que renunció a homenajes como el que le quiso rendir su ciudad natal en el Festival de Cine de San Sebastián o declinando la Medalla al Mérito Artístico que el Ministerio de Cultura quiso concederle en 1990.
Se casó con el diplomático falangista Ricardo Giménez-Arnau, tío carnal del tertuliano fallecido este martes. No quiso saber nada de la gran pantalla, no concedió entrevista y se negó a que le hicieran homenajes. Solo quería ser feliz junto a Ricardo, intimísimo de Juan de Borbón, junto al que dio dos veces la vuelta al mundo con el Juan Sebastián Elcano y que había traducido al español todos los cuentos de Chéjov. Solo la muerte de Ricardo en 1972 pudo acabar con el amor de la pareja.
Así lo reflejó también el escritor Guillermo Cabrera Infante al definirla en una frase: "Asombró a todos un momento y después desapareció". Antes que Sara Montiel o Penélope Cruz, existió Conchita Montenegro. Ella fue la primera actriz española que puso Hollywood a sus pies y adquirió el estatus de una genuina estrella de cine.
Conchita Montenegro falleció ya nonagenaria sin que apenas trascendiera la noticia, pese a que la intérprete había sido una verdadera estrella del Hollywood de los años 30. La discreción con la que llevó su vida posterior motivó que su figura fuera cayendo en el olvido. Moro perfila el retrato de esta pionera en Mi pecado (Espasa), una obra con la que el ganador del Premio Planeta por El imperio eres tú se hizo el pasado febrero con un nuevo galardón, el Primavera de Novela.
