Nino Rota: Biografía de un Maestro de la Música Cinematográfica

Nino Rota, cuyo nombre real era Giovanni Rota Rinaldi, nació en Milán el 3 de diciembre de 1911, en el seno de una familia de músicos. Desde muy temprana edad, se hicieron evidentes sus dotes para la música: con cinco años empezó a componer y con 14 ya tenía creadas óperas.

Nino Rota en 1954.

Primeros Años y Formación Musical

Pronto demostró su vocación musical, ya que nada menos que a los 11 años ya había compuesto un oratorio, y a los 13 una comedia musical basada en un relato de Hans Christian Andersen. Posteriormente entró a estudiar en el Conservatorio de Milán, bajo la tutela de Giacomo Orefice, para después ir a Roma a la prestigiosa Academia de Santa Cecilia, donde prosiguió su formación, graduándose en 1930.

Gracias a la recomendación de Arturo Toscanini, decidió trasladarse a los Estados Unidos para adquirir experiencia. Ganó una beca del Instituto Curtis de Philadelphia, donde aprendió composición y dirección de orquesta.

De vuelta en Milán, se licenció en Literatura en la Universidad gracias a una tesis sobre el músico renacentista Gioseffo Zarlino, y comenzó una carrera como profesor y catedrático que le llevaría a convertirse en director del Liceo Musical de Bari, cargo en el que permanecería toda su vida.

Inicios en el Cine

Nino Rota ya había colaborado esporádicamente en el cine durante sus años de formación, y posteriormente tras iniciar su carrera de concertista y compositor. Sin mostrar excesivo interés en el medio cinematográfico, compuso la música para algunas películas de directores italianos de la época como Renato Castellani o Alberto Lattuada.

En 1944, trabajó en su primer partitura para la película Zaza, del director Renato Castellani. Tras obtener un éxito significativo con este trabajo, trabajó de nuevo con Castellani en el clásico de 1946, Padre, mi hijo.

Colaboración con Federico Fellini

Pero llegaron los años 50, y al compositor le llegó la oferta de colaborar en una película titulada Lo sceicco bianco (1952), una de las comedias de Alberto Sordi que estaba dirigida por un joven director llamado Federico Fellini. El cineasta y el músico congeniaron enseguida, y Fellini tuvo muy claro que Rota sería el compositor ideal para sus siguientes películas.

Federico Fellini y Nino Rota.

La asociación se consolidó, y ambos empezaron a deslumbrar y a asombrar a todo el mundo dos años después con La strada (1954), película que situó a Fellini en el centro de atención del cine mundial. Ganó el Oscar a la Mejor Película extranjera, y Hollywood puso sus ojos y su atención en ese dúo de italianos.

Mientras Rota seguía su carrera ganando prestigio gracias a su siguiente colaboración con Fellini en Le notti di Cabiria (1957) aceptó trabajar para su primera película norteamericana: la adaptación de War and Peace dirigida por King Vidor en 1956. También trabajó por primera vez con otro de los grandes directores italianos, Luchino Visconti, en Le notti bianche (1957) un año después, pero Fellini volvería a llamar a su puerta para otro proyecto que cimentaría aun más su leyenda: La dolce vita (1959).

Un estruendoso éxito, con 4 nominaciones a los Oscar, que le valdría la composición de una de sus obras maestras, con un tema principal que ya ha pasado a la historia, y que demostraba que era con Fellini donde podía mostrar todo su talento como compositor. No obstante, Visconti también le adoraba y quería siempre trabajar con él, como sucedió en otra leyenda llamada Rocco e suoi fratelli (1960).

Rota describió esta colaboración como una que siempre debió existir, y cuando trabajaban juntos, todo encajaba en una apariencia perfecta. Algunos de los ejemplos incluyen sus trabajos para Las noches de Cabiria (1957) y La dolce vita (1960). Las inmensas contribuciones de sus obras para Fellini son bastante evidentes en el clásico de 1963, Fellini Ocho y medio. Si bien la película en sí parece haber estado en desorden, las pistas de Rota ayudaron a sincronizar toda la producción, por lo que parecían impecables.

Dieciséis películas hicieron juntos, creando además un sonido propio y reconocible. Su método de trabajo era sencillo. Nino Rota se sentaba al piano mientras Fellini iba contándole la película a su manera. Así el compositor inventaba sus melodías a partir no de las escenas, sino de las sensaciones que recibía del director.

Nino Rota - Toutes les mousiques de film de Fellini (1974)

Otros trabajos y Éxitos

Aunque el grueso de la carrera de Rota se desarrolló en su Italia y con directores italianos, nunca renunció a colaborar en otras industrias cinematográficas. Así participó, de forma igualmente exitosa, en la francesa Plein soleil (1959) de René Clement o de nuevo en EEUU con The Reluctant Saint (1962) de Edward Dmytryk.

La década de los 60 fue quizá la más fructífera de su carrera, con multitud de composiciones, entre ellas las que puntualmente regalaba a Fellini y Visconti. Otto e mezzo (1963), Il gattopardo (1963), Giulietta degli spiriti (1966) o Satyricon (1969) dan idea de la prodigiosa década que tuvo el compositor. Y también en estos años tuvo uno de sus mayores éxitos incluso a nivel comercial.

Franco Zeffirelli le reclutó para que pusiera música a sus adaptaciones de Shakespeare, primero con The Taming of the Shrew (1966) y después con Romeo and Juliet (1968). Esta última permanece como uno de los trabajos más logrados de Rota, todo un prodigio de sensibilidad y romanticismo que hizo furor en su época, conociendo un éxito como pocas bandas sonoras de la época pudieron conocer (incomprensiblemente, no alcanzó ni siquiera la nominación al Oscar).

La Consagración con 'El Padrino'

Los 70 vieron a Rota en su plenitud, en la cima de su prestigio. Tras colaborar en la mastodóntica coproducción Waterloo (1970) y cumplir con su inamovible asociación con Fellini en I Clowns (1970) y Roma (1972) al compositor le llegó una oferta de Hollywood. El cineasta Francis Ford Coppola estaba preparando una adaptación de un best-seller sobre la Mafia siciliana: The Godfather (1972).

Coppola tenía claro que quería a un compositor italiano para atrapar musicalmente la esencia siciliana y mediterránea que quería imprimir a su película. Rota aceptó, y le regaló al director italoamericano una serie de melodías de distinto color, desde un tema principal de aires decadentes y afligidos hasta temas folklóricos y alegres, combinados con otros más oscuros para retratar la violencia.

No hace falta decir que al galáctico éxito de la película contribuyó sobremanera la música de Rota, cuyo tema principal se convirtió en un clásico instantáneo y una melodía que viene inmediatamente a la memoria en cuanto se recuerda esta película.

La banda sonora de "El Padrino" es una de las más icónicas de la historia del cine.

Rota traduce en su creación esa nostalgia de la relación padre-hijo. El vals para la cinta establece la naturaleza particular del poder de la familia Corleone: arraigado en una nostalgia perenne y en búsqueda de constante renovación. Ese vals se coloca entre las escenas que hacen la transición de padre a hijo, es un vínculo más de ambos personajes, señala el camino que recorrerá Michael hasta convertirse en el Don.

No obstante, Rota no pudo recoger las mieles del éxito en forma de Oscar, puesto que aunque ganó el Globo de Oro y el BAFTA, el hecho de que uno de los temas centrales sea una variación y una reelaboración de un tema musical ya compuesto por Rota bastantes años atrás (para la película Fortunella) hizo que la Academia retirara su nominación, cuando era el absoluto favorito.

Rota volvería en 1974 para la segunda parte de la saga de Coppola, colaborando en nuevos temas similares a los de la primera película, y trabajando con Carmine Coppola, padre del director, en temas ambientales y folklóricos. El nuevo éxito hizo justicia con el compositor, y por fin pudo levantar el Oscar que ya mereció por la primera película. Un Oscar que ya venía mereciendo por cinco o seis trabajos anteriores a lo largo de su carrera.

Últimos Años y Legado

Rota era ya una leyenda en vida de la música de cine. Él siguió a su ritmo, componiendo la música de cada nueva película de su inseparable Fellini. Amarcord (1974) también fue saludada como otra de las cumbres de esa asociación. Il Casanova di Fellini (1976) y Prova d'orchestra (1978) fueron sus últimos trabajos para el director.

Tras la adaptación de Death on the Nile (1978) de Agatha Christie, y la película Hurricane (1979) falleció en Roma a la edad de 67 años, debido a un infarto. Dejaba un legado absolutamente inabarcable, ya que si bien su faceta como compositor de cine fue el que más popularidad y fama le dio, tuvo también una larga y reconocida carrera como compositor de óperas y trabajos orquestales para piano, música coral y de cámara.

Nino Rota murió en Roma el 10 de abril de 1979 a causa de una trombosis coronaria.

Rota es, sin duda uno de los grandes nombre de la historia, sin el cual es imposible entender parte de la música de cine a lo largo de las décadas. La época dorada del cine italiano tuvo en su batuta y su talento un escaparate incomparable, y muy pocas colaboraciones director-compositor han sido tan alabadas, estudiadas y reverenciadas como la que mantuvieron Federico Fellini y Nino Rota.

En una carrera que abarcó más de 45 años, Rota fue conocido principalmente por su tremenda capacidad para producir gran cantidad de partituras para películas en un período de tiempo relativamente corto. Sus obras más notables fueron para películas de los directores italianos Federico Fellini y Luchino Visconti.

Tabla de Colaboraciones Notables

Director Películas Destacadas
Federico Fellini La Strada, La Dolce Vita, 8½, Amarcord
Francis Ford Coppola El Padrino, El Padrino II
Luchino Visconti Il Gattopardo, Rocco e i suoi fratelli

Nino Rota dijo una vez sobre su trabajo como compositor: "¿Creen que mi música es solo un poco de nostalgia sumado a buen humor y optimismo? Bueno, así es exactamente como me gustaría que me recordaran".

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