Comportamiento de la Perra Después del Parto Normal: Guía Completa

El embarazo en perras es un proceso fisiológico que requiere un seguimiento adecuado para garantizar la salud de la madre y de los cachorros. Para comprender el comportamiento de la perra después de parir, primero es importante tener en mente que el parto significa el momento de culminación del proceso del embarazo, durante el cual se producen numerosos cambios fisiológicos y hormonales en el organismo de la perra.

De hecho, el comportamiento de una perra embarazada tiende a modificarse a medida que la gestación avanza, pues su cuerpo experimenta procesos específicos en cada etapa del embarazo.

El control veterinario mediante ecografías, radiografías y ajuste nutricional es clave para el éxito del embarazo y la viabilidad de los cachorros.

El comportamiento de la perra después del parto está mayormente guiado por el instinto de autopreservación. En este momento, tal instinto hace que la perra se concentre no solo en su propia integridad, sino también en la de sus crías, las cuales dependen completamente de su progenitora para sobrevivir.

Así pues, la conducta de una perra recién parida también varía significativamente en función del entorno y los estímulos al que se expone junto a sus cachorros. Por ejemplo, si la perra percibe cualquier potencial riesgo o amenaza en su ambiente, es posible que venga a adoptar una postura defensiva. Por lo contrario, si su entorno le brinda la calma y confianza que necesita, la perra podrá transitar esta delicada etapa de una manera mucho más amena.

Hoy en ExpertoAnimal, te invitamos a conocer mejor el comportamiento de la perra después del parto con las personas y con sus cachorros.

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Para conocerlas una a una, no dudes en consultar: “El embarazo de la perra semana a semana”.

Cambios en el comportamiento de la perra cuando va a parir

Al principio de la gestación, la mayoría de las perras suelen mostrarse particularmente cariñosas y demandantes con su familia humana.

Pero, a medida que se acerca el momento de parir, la tendencia es que las futuras mamás estén más calmadas y reservadas, buscando permanecer en un entorno donde encuentran las condiciones óptimas para dar a luz a sus cachorros.

Este cambio comportamental suele volverse particularmente evidente a partir de la novena semana de embarazo, cuando la perra ya se prepara física y psicológicamente para transitar el alumbramiento.

Por ello, en esta etapa, es clave no forzar el contacto físico y dar espacio a la perra que está por parir, así como asegurarte de que puede tener un refugio/nido en un ambiente que le transmita calma y seguridad.

Cuanto más cerca esté la perra de parir, más notables serán los cambios en su conducta, entre los cuales podemos destacar los siguientes:

  • Deja de comer. Generalmente, la perra consume muy poco o nada de comida en las 24 o 48 horas previas al parto.
  • Se muestra inquieta o nerviosa. Horas antes de que se produzca el alumbramiento, la perra empieza a experimentar cólicos y contracciones que suelen generar incomodidad o incluso signos de dolor, así como la liberación de hormonas que pueden conllevar a un estado de agitación o nerviosismo.
  • Lame insistentemente la zona genital. Después de que se produce la expulsión del tapón que protege la entrada del útero, la perra se esforzará para mantener limpios sus genitales, lamiéndolos con intensidad.
  • Busca un nido para recibir a sus cachorros. Si no has preparado el refugio que mencionábamos o si lo ubicaste en un entorno que no resulta del todo fiable para tu perra, es muy probable que la veas buscando sin parar un nido donde parir.

Cuando la perra se encuentre en pleno parto, también es posible que ocurran vómitos, jadeo intenso y la expulsión de una secreción amarillenta a través de la vulva (se trata del líquido amniótico que anuncia la llegada del primer cachorro).

Si te estás preparando para transitar este momento con tu peludo, te recomendamos la siguiente lectura: “Síntomas de una perra que va a parir”.

Comportamiento de las perras recién paridas

Antes de nada, hay que tener en mente que el parto de una perra puede durar desde unas pocas hasta varias horas, dependiendo de muchos factores, pero principalmente de su tamaño y estado de salud, pero también de si es o no su primer embarazo.

En líneas generales, una perra de talla mediana lleva de 4 a 8 horas para parir una camada de entre 3 y 6 cachorros. Así pues, los síntomas que vimos anteriormente pueden observarse durante toda la duración del parto, variando en intensidad, ya que el nacimiento de cada cachorro puede tener un intervalo de entre 30 minutos y 2 horas.

Cuando el proceso del parto termine, tales síntomas se aliviarán progresivamente y el comportamiento de la perra después de parir pasará a ser mucho más calmado y estable que durante el alumbramiento.

Por ende, es natural que la perra esté cansada y no demuestre interés de jugar o interactuar después de parir, pudiendo incluso mostrar algunos signos de letargo o somnolencia.

Poco a poco, a medida que se vaya recuperando de este desgaste, la perra se mostrará más predispuesta a alimentarse y moverse, así como más receptiva al contacto.

Así mismo, durante los primeros días después del parto, lo más recomendable es evitar el manoseo innecesario tanto de la perra recién parida como de sus cachorros.

Recuerda que, en esta etapa, tu peluda está muy enfocada en garantizar el bienestar propio y de sus crías, por lo que cualquier estimulación excesiva, incluyendo el contacto físico, así como cambios repentinos en su entorno y la presencia de extraños en el hogar podrían producir respuestas negativas con fines de autopreservación.

Así pues, la mejor apuesta es respetar el espacio y el tiempo de cada perra, esperando a que tenga la confianza, la fuerza y la voluntad de buscar nuestro contacto e invitarnos a acercarnos a su nido y a sus cachorros.

Mientras tanto, podemos limitar nuestra intervención a garantizar que la perra recién parida reciba la nutrición y los cuidados necesarios para mantenerse sana y fuerte y, así, poder cuidar a sus cachorros.

En los anteriores apartados, nos centramos en el comportamiento de la perra después de parir con las personas. Ahora, dediquémonos a conocer las interacciones de la mamá peluda con sus crías.

Durante las primeras semanas de vida, los cachorros dependen totalmente de su progenitora para llevar a cabo casi todas las funciones fisiológicas y vitales para su organismo. Es decir, en un estado natural, un cachorro recién nacido jamás podría sobrevivir sin los cuidados de su madre.

Como la naturaleza es sabia, la perra instintivamente conoce el rol que debe cumplir para garantizar la supervivencia de sus cachorros (y, en consecuencia, de su especie).

Su organismo la prepara física y psicológicamente para establecer un vínculo emocional con sus crías, el cual involucra una elevada liberación de oxitocina (la llamada “hormona del amor”) durante y después del parto.

Así pues, el comportamiento de la perra recién parida con sus cachorros se caracteriza por una gran devoción y un fuerte instinto protector.

Por ende, es natural que casi todas sus acciones y conductas visen cubrir las necesidades básicas de sus crías, siendo las principales:

  1. Nutrición

    La madre es el pilar de la alimentación del cachorro recién nacido, pues el colostro y, posteriormente, la leche materna es el único alimento capaz de suplir integralmente los requerimientos nutricionales de esta etapa de la vida de un perro, además de resultar fundamental para el óptimo desarrollo de su sistema inmune.

    Una perra recién parida pasará gran parte del día amamantando a sus cachorros, por lo que resulta clave que reciba una buena alimentación, permanezca bien hidratada y que pueda llevar a cabo la lactancia en entorno positivo (casi siempre, en el mismo nido que ha elegido tener el parto).

  2. Excreción

    La progenitora se encarga de estimular las vías excretorias de las crías recién nacidas, permitiéndoles eliminar los residuos metabólicos y digestivos de su organismo. Por ello, verás que, mientras los cachorros maman, la madre lame intensa, pero cuidadosamente, la región genital y anal de cada uno.

    Esto despierta el reflejo de eliminación y, en consecuencia, los cachorros son capaces de defecar y orinar.

  3. Higiene

    La perra recién parida también lamerá a sus cachorros en otras ocasiones para asegurarte de que permanezcan limpios. También es muy probable que la veas lamiéndose más que lo habitual, principalmente en las mamas, para evitar que allí se acumulen impurezas o suciedades.

    Otra conducta que la perra puede llevar a cabo es ingerir las heces de sus crías para mantener limpio el nido y, así, prevenir la diseminación de agentes patógenos. Ello puede resultar extraño o incluso repulsivo para los tutores, pero forma parte del comportamiento de la perra después del parto, y no es necesario ni recomendable combatirlo.

  4. Protección y guía

    En sus primeras semanas de vida, los cachorros tampoco son capaces de moverse ni de localizarse en el espacio-tiempo por cuenta propia. Por un lado, ello se debe sus sentidos no están del todo desarrollados (de hecho, los cachorros nacen con los ojos cerrados y los oídos taponados).

    Por otro lado, su cuerpo es aún muy débil y sensible, no contando con la fuerza suficiente para caminar de forma estable ni mucho menos para defenderse ante cualquier amenaza.

    Por todo ello, la madre es la responsable de guiar, socorrer y mantener bajo control a sus crías.

    Por ende, a medida que los cachorros empiecen a realizar sus primeros movimientos, veremos que la perra estará sumamente pendiente de ellos y evitará que se alejen demasiado del nido.

    Poco a poco, ella les permitirá tener una mayor libertad de movimientos, pero siempre pondrá mucha atención al entorno para identificar cualquier estimulo extraño y estará lista para actuar en caso de que alguna de sus crías solicite su auxilio.

    En este sentido, es interesante mencionar que, si bien los cachorros recién nacidos aún son capaces de emitir todos los sonidos característicos del perro, mantienen una estrecha comunicación con su madre, en la que el llanto o el gimoteo es la vocalización primaria que les permite pedir ayuda o comunicar una necesidad a su progenitora.

  5. Aprendizaje primario

    Como siempre decimos aquí en ExpertoAnimal, la educación del perro es un proceso que dura toda la vida, empezando por el aprendizaje primario e instintivo que reciben de su progenitora. Cuando los cachorros ya tienen unas mínimas condiciones de moverse por cuenta propia y empiezan a demostrar curiosidad, la madre es la encargada de transmitirles los principios básicos del lenguaje y la conducta social de los perros, así como los límites del juego.

    Dicho de otra manera, los cachorros comienzan a aprender cómo ser perros con su madre.

Justamente por ello resulta primordial esperar a que los cachorros concluyan completamente el destete antes de separarlos de su progenitora. Para los cachorros, la separación prematura suele traducirse en una mayor predisposición a problemas de comportamiento, aprendizaje y socialización en la edad adulta. Ya para la perra, alejarse tempranamente de sus crías puede tener un impacto muy negativo en su salud mental.

Complicaciones durante y después del parto

La mayoría de las perras están física y mentalmente preparadas para parir y cuidar a sus crías sin recibir ayuda externa ni sufrir efectos secundarios. Por ello, en gran parte de los casos, los tutores sólo intervienen indirectamente en estos procesos, asegurándose de que la perra se mantenga sana en un entorno favorable. No obstante, es fundamental que estemos atentos durante y después del parto para reconocer posibles complicaciones o indicios de trastornos en el comportamiento de la perra después de parir.

Complicaciones durante el parto

Durante el parto, si percibimos que la perra lleva horas manifestando claras señales de que está por parir, pero no logra expulsar ningún cachorro, puede ser necesario contactar urgentemente a un veterinario o concurrir de inmediato a una clínica para realizar una cesárea. Ello ocurre con más frecuencia en los embarazos primerizos y en razas que, por su tamaño o morfología, están predispuestas a dificultades en el alumbramiento (por ejemplo, los perros braquicéfalos).

Si tu peluda está embarazada, es muy importante que conozcas estas complicaciones y que sepas cómo reconocer sus primeros signos. Para ello, te recomendamos la siguiente lectura: “Problemas en el parto de la perra”.

Complicaciones después del parto

La complicación más alarmante en la salud física de la perra recién parida consiste en la eclampsia, conocida popularmente como “fiebre de la leche”. Se caracteriza por la aparición de convulsiones generalizadas en consecuencia de una importante reducción de los niveles de calcio en sangre.

Generalmente, esta complicación se manifiesta entre la segunda y cuarta semana posterior al alumbramiento y requiere de asistencia veterinaria inmediata.

Enfocándonos en el comportamiento de la perra después del parto, los trastornos más frecuentes se relacionan con el estrés postparto.

Recuerda que tanto el parto como los cuidados intensivos que requieren los cachorros recién nacidos suponen una enorme responsabilidad para tu peluda, por lo que ella naturalmente convivirá con un mayor nivel de tensión en esta etapa.

Es por ello que reforzamos varias veces la importancia de brindar a la perra recién parida un entorno seguro y tranquilo, donde no haya un exceso de estímulos, presencia de extraños ni otras fuentes de estrés externas a su propio organismo y la vivencia de la maternidad.

Cuando ello no ocurre y la perra recién parida se siente incómoda o amenazada en su entorno, lo más probable es que veamos la manifestación de signos de estrés en perros, como, por ejemplo:

  • Agitación o nerviosismo
  • Ritmo respiratorio y/o cardiaco acelerado
  • Pérdida del apetito
  • Repetición incesante de conductas instintivas (estereotipias), como escarbar el suelo, morderse o lamerse, perseguir la propia cola, etc.
  • Cambiar de lugar o esconder a las crías. Es una de las primeras señales de que la perra no se siente a gusto y segura en el entorno donde se ubica su nido. Ello puede deberse a cambios repentinos en este entorno, a la presencia de extraños o a condiciones desfavorables, como puede ser el frío, el calor, la suciedad o la humedad excesiva.
  • Descuido de la camada. Si los niveles de estrés siguen aumentando, una perra recién parida puede acabar dejando de cuidar o rechazando a sus cachorros.
  • Incremento de la agresividad. Al no poder encontrar calma y seguridad en su entorno, no es extraño que el comportamiento de la perra después de parir se vuelva más agresivo para hacer frente a la necesidad de proteger a sus cachorros.

Signos de enfermedad en el post parto en la perra

Si la perra de repente deja de cuidar a los cachorros, esto es sin duda una señal de que hay algo que no va bien. Como comentamos anteriormente debemos controlar sus secreciones y su temperatura.

Si los cachorros tienen menos de 20 días tendremos que alimentarles con biberón hasta que ella pueda cuidarles nuevamente. Otro signo de alarma es si la perrita se muestra incómoda y tiene signos de dolor abdominal.

En ambos casos la causa puede ser una infección del útero o un cachorro o placenta retenidos. Debemos acudir enseguida a nuestra clínica veterinaria.

Las infecciones uterinas ocurren generalmente dentro de los tres días posteriores al parto (infección puerperal) y son evitables con unas correctas medidas de higiene.

Son causadas por bacterias oportunistas que aprovechan el período de post parto en la perra, en el cual se ha modificado tanto la flora habitual de la vulva y útero, donde tenemos además las lesiones típicas del parto, para invadir el aparato genital de la hembra.

La perra tendrá fiebre alta, pérdida de apetito, mucha sed y una secreción con mal olor. Requiere de atención inmediata y si se da el caso no hay que dudar en llamar a nuestro médico veterinario.

Esta enfermedad tratada a tiempo se puede curar perfectamente, en caso contrario se pueden producir diversas complicaciones a corto o largo plazo mucho más graves.

Complicaciones del post parto en la perra que pueden derivar en problemas más serios

  • Endometritis

    Infección de útero en la cual a diferencia de la piómetra, en este caso no hay la presencia de un cuerpo lúteo. Con frecuencia se confunde el término endometritis con el de piómetra, que en el caso de la perra se presenta durante la fase lútea del ciclo estral.

    En la mayoría de las perras el post parto se presenta con un ligero incremento de la temperatura corporal 24 horas después del parto y si esto permanece una semana posterior, la posibilidad de una metritis debe ser considerada.

    Como es bien sabido, el parto es un proceso no estéril, por lo que siempre existe contaminación bacteriana que la propia perra es capáz de autolimitar sin embargo, en algunas ocasiones la aparición de distocia o la realización inadecuada de maniobras obstétricas pueden favorecer este problema.

    Signos clínicos como son la descarga vaginal anormal como pus, fiebre, anorexia y decaimiento sugieren endometritis. El diagnóstico puede hacerse a través de la observación del útero por medio del ecógrafo de ultrasonidos o en una radiologia digital.

    Así mismo, con una analítica de sangre en el hemograma es una buena herramienta en la que se observa una leucocitosis por neutrofilia con desviación a la izquierda, o incluso el uso de la citología vaginal puede ayudar.

    En este estudio se observa una gran cantidad de neutrófilos y en ocasiones, células endometriales y del sincitiotrofoblasto que pueden ser detectadas.

    Debe instaurarse cuanto antes un tratamiento antibiótico y se puede mandar un cultivo bacteriano de la vagina incluyendo un antibiograma. Al obtener los resultados del laboratorio, se puede diseñar la terapia completa y por el periodo de tiempo adecuado.

    En aquellos casos en los que esta terapia no funcione por la severidad de la endometritis, la ovariohisterectomía está indicada.

  • Mastitis

    Otro problema que puede presentarse es la inflamación de las mamas o mastitis. Las mamas están hinchadas y dolorosas y la leche suele ser anormal.

    El tratamiento consiste en una antibioterapia, compresas calientes y extracción del líquido infectado, por lo que los cachorros tendrían que alimentarse a biberón.

    Si tras el tratamiento la leche vuelve a ser normal, los cachorros pueden seguir mamando en cuanto la perra esté menos dolorida.

  • Eclampsia

    La eclampsia o hipocalcemia puede ocurrir durante la gestación o hasta tres semanas después del parto. Se debe a una carencia de calcio en la alimentación y es más frecuente en perras de razas toy o miniatura.

    Los signos incluyen inquietud, jadeo excesivo, temblores, fiebre alta y hasta pueden presentarse en algunos casos convulsiones.

    Esta patología es considerada una emergencia que requiere tratamiento médico inmediato con hospitalización y fluidoterapia intensiva durante unos días, para administrarle suero y calcio endovenoso.

Cuidados inmediatos después del parto en la perra

Una vez que la perra ha parido vienen a transcurrir unos días en los cuales el animal se encuentra en el llamado periodo de post-parto.

Inmediatamente después del parto hay que lavar la vulva con agua tibia y secarla muy bien; luego debemos limpiar bien el cajón del parto, retirar cualquier resto de placenta que haya quedado y cambiar los periódicos por otros limpios o por una sábana.

Durante algunas horas vigilaremos que la madre no intente agredir o rechazar a ninguno de los cachorros. Esto suele ocurrir si alguno de ellos tiene un defecto físico, por lo tanto si es rechazado conviene que nuestro veterinario lo revise cuanto antes.

Si el perrito no presenta problemas y aún así la madre lo rechaza, la única forma de que sobreviva es que le alimentemos con biberón hasta que pueda comer solo (unos 20 días).

Durante las primeras horas la madre no querrá dejar a los recién nacidos y es posible que debamos animarla a salir para que haga sus necesidades.

Debemos ofrecerle agua y pequeñas cantidades de alimento, pero nunca obligarla a comer si ella no quiere hacerlo.

Esto es normal durante un par de días, siempre que no la notemos enferma e incluso puede que vomite alguna de las placentas que ingirió.

Alimentación y cuidados en los dias posteriores al parto

Tras esta primera semana debemos aumentar la ración de comida de nuestra perrita, con un pienso especial de cachorro, siendo lo ideal ofrecerle comida varias veces durante el día.

Esta cantidad es variable según el tamaño de la perra, su estado físico y la cantidad de cachorros, así que lo mejor será que nuestro veterinario nos indique exactamente cómo alimentarla.

Es normal una secreción vaginal viscosa de color castaño rojizo durante unas tres semanas. Si en algún momento notamos que es muy oscura, que tiene coágulos de sangre o pus o que tiene un olor desagradable debemos consultar inmediatamente con nuestro veterinario.

Estos tipos de secreciones anormales, así como una temperatura rectal superior a los 39ºC, pueden indicar una infección que debe ser tratada con urgencia.

Además debemos revisar sus mamas diariamente para ver si están duras, dolorosas o calientes. Apretaremos un poco los pezones para examinar la leche, que no debe tener ni sangre ni grumos.

El calostro es fundamental en la alimentación de los cachorros en las tres primeras semanas, en que los cachorros necesitan de la madre para alimentarse y mantener su temperatura corporal.

Durante todo el tiempo que dure la lactación la dieta de la madre debe mejorarse, cambiando a un pienso de buena calidad para cachorros como hemos comentado anteriormente.

Tabla resumen: Fases del parto y signos principales

Fase Duración Signos principales
Dilatación cervical 6-12 horas Jadeo, inquietud, contracciones leves
Expulsión de cachorros 2-6 horas (1 cachorro cada 30-60 min) Contracciones activas, expulsión de líquido amniótico
Expulsión de placenta Después de cada cachorro Contracciones leves, expulsión de placenta

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