Cómodo: El controvertido hijo de Marco Aurelio y emperador de Roma

El único reproche que la historia puede hacer a Marco Aurelio, al que cronistas e historiadores veneran como un emperador digno, sensato y de demostrada grandeza moral, es haber dejado el destino de su imperio en manos de un muchacho de tan solo 19 años: su hijo Cómodo.

Cómodo nace el treinta y uno de agosto del año 161 d. C. Hijo del emperador Marco Aurelio y Faustina la Menor, nació en Lanuvium. Fue el último emperador de la dinastía Antonina.

Gobernó con el nombre de emperador César Marco Aurelio Cómodo Antonino Augusto desde el diecisiete de marzo del año 180 d. C. Entre los años 177 y 180, tuvo un reinado conjunto con su padre, Marco Aurelio. En esta etapa las acciones de Cómodo se pueden definir como moderadas. Entre los años 180 y 192, gobernó de forma solitaria. A su muerte, el Imperio se sumió en una época de guerras civiles conocida como el año de los cinco emperadores.

Busto de Cómodo en los Museos Capitolinos.

Educación y Ascenso al Poder

Desde su infancia había sido instruido por los mejores maestros y sabios, a los que Marco Aurelio hizo venir desde todos los rincones con la confianza de que, a través de una buena educación, forjaría la mente y el espíritu del hombre que un día habría de gobernar Roma.

El doce de octubre del año 166 d. C. se le otorgó el título de César junto a su hermano Marco Annio Vero, que murió tres años después al no lograr recuperarse de una operación.

Se sabe, que en el año 172, Cómodo formó parte del estado mayor de su padre en Carnuntum, base militar de Marco Aurelio durante las guerras del Danubio. Esto se debe a que Cómodo estuvo presente durante las batallas finales del conflicto desempeñando un papel importante en ellas.

En abril del año 175 d. Tras ser aceptado como emperador por las provincias de Siria, Palestina y Egipto, Casio continuó con su rebelión a pesar de que los rumores de la muerte del emperador eran falsos.

Posteriormente, Cómodo acompañó a su padre en su largo viaje por las provincias orientales, durante el cual visitó la bella ciudad de Antioquía. El emperador y su hijo también viajaron a Atenas, donde fueron iniciados en los misterios eleusinos [1].

Marco Aurelio fue el primer emperador desde el reinado de Vespasiano que nombró como heredero a su propio hijo. La igualdad total de competencias imperiales tuvo lugar, el veintitrés de diciembre de 177, cuando Cómodo fue recompensado con unos poderes muy inusuales entre los herederos: la tribunicia potestas.

Antes de marchar de nuevo con su padre al frente de Danubio en el año 178, Cómodo contrajo matrimonio con Brutia Crispina.

El Reinado de Cómodo

El reinado de Cómodo no estuvo sujeto a las necesidades de sus súbditos y sus territorios sino a los caprichos del propio emperador. A pesar de su notoriedad, y considerando la importancia de su reinado, los años de reinado de Cómodo no están bien documentados.

Cómodo permaneció con los ejércitos del Danubio poco tiempo antes de iniciar las negociaciones de paz con las tribus germánicas, que no dudaron en aceptarla debido a su agotamiento.

El Senado lo odiaba y temía, las evidencias históricas apuntan a que Cómodo mantuvo su popularidad entre el ejército y el pueblo.

Las cinco hermanas supervivientes de Cómodo contrajeron matrimonio con rivales potenciales del emperador.

La primera crisis de su reinado llegó en el año 182, cuando Lucila conspiró para derrocar a su hermano.

Intento de Asesinato y Paranoia

Una noche del año 183, tan solo tres años después de ser proclamado emperador, Cómodo volvía a palacio cuando sufrió un intento de asesinato que casi acaba con su vida. De la penumbra salió un joven que se abalanzó sobre él blandiendo una daga y gritando “¡Toma, de parte del Senado!”. La guardia pudo detenerlo a tiempo.

Con él caerían buena parte de los implicados en la trama. El incidente marcó para siempre el carácter desconfiado de Cómodo, que inició su particular cruzada contra todos aquellos senadores, e incluso sus familias, que pudieran ser sospechosos de deslealtad. Así que, consciente del peligro que corría, no sólo justificó esas muertes, sino que también perdió toda capacidad de sentir piedad o remordimientos.

Estos dos senadores fracasaron en su objetivo y fueron capturados por los guardaespaldas del emperador. Cuadrato y Quintiano fueron ejecutados; Lucila fue exiliada a la isla de Capri y más tarde ejecutada.

Uno de los dos prefectos del pretorio, Tarrutenio Paterno, estuvo de hecho implicado en la conspiración, pero a pesar de ello no se le descubrió. Salvio y Paterno fueron ejecutados junto con una serie de destacados consulares y senadores.

El Ascenso de los Favoritos

Perenio tomó las riendas del gobierno y Cómodo favoreció el ascenso de su favorito Cleandro, un liberto originario de la región de Frigia, que se convirtió en el nuevo chambelán.

Tras los atentados contra su vida, Cómodo pasó gran parte de su tiempo fuera de Roma, principalmente en las fincas de su familia en Lanuvium. En esta época su principal interés era el deporte.

Participaba en concursos hípicos, carreras de carros y combates con bestias y hombres. Cómodo se acogió entonces por completo a la protección del jefe de la guardia imperial, Tigidio Perenne. En sus manos no solo dejó su seguridad personal, sino también la gran mayoría de los asuntos de Estado, por los que, con solo 21 años, Cómodo sentía poco o nulo interés.

Cómodo inauguró el año 183 nombrando a Aufidio Victorino cónsul junto a él y asumió el título de Pío. Ese año la guerra estalló en la región de Dacia. Los datos del conflicto que han llegado hasta nosotros, son pocos y desestructurados.

El gobernador de la provincia de Britania, Ulpio Marcelo, había seguido penetrando en territorio enemigo avanzando a través del Muro de Antonino en el año 184. Prisco se negó a aceptar las pretensiones de los soldados pero a pesar de ello fue relevado de su puesto con deshonor por los legionarios de Perenio.

Según Dion Casio, aunque despiadado y ambicioso, no fue persona corrupta y, en general, el estado estuvo bien administrado. Todas estas intrigas habían sido instigadas por Cleandro, que con ellas pretendía eliminar a su rival.

La caída de Perenio trajo consigo una nueva oleada de ejecuciones: Aufidio Victorino se suicidó y Ulpio Marcelo fue reemplazado como gobernador de Britania por Pertinax.

Entre los años 185 y 190, Cleandro procedió a concentrar el poder en sus propias manos y a enriquecerse al convertirse en responsable de todos los cargos públicos. Cleandro había sido enviado a Roma como esclavo para trabajar en el palacio imperial, donde supo jugar sus cartas con astucia para granjearse la confianza de su emperador.

En Cómodo no despertó recelos ni suspicacias, seguramente por su habilidad innata para satisfacer todos sus deseos. Cleandro también acumuló riquezas a fuerza de confiscaciones y otros abusos.

Con él se instaló en el Imperio el precepto de que el dinero todo lo puede. Llegados a este punto, según Edward Gibbon, “la ejecución de las leyes era venal y arbitraria.

Un año después, mientras el descontento de unas masas campesinas cada vez más empobrecidas seguía creciendo, un brote de peste hizo mella en el corazón del Imperio. La subida de los precios aún avivó más el odio popular, que acabaría estallando en el circo en forma de revuelta.

Alertado por las consecuencias para su carrera que este levan­tamiento podía suponer, Cleandro organizó a la caballería para que dispersara a la multitud, pero, contra lo esperado, la guardia pretoriana se sumó a la sedición. El pueblo pedía la cabeza de Cleandro.

El descontento se extendió por todo el Imperio, causando una gran ola de deserciones a lo largo de los ejércitos estacionados en la Galia y Germania. Ese mismo año. Pertinaz desenmascaró una conspiración dirigida por dos enemigos de Cleandro, por un lado Lucio Antistio Burro que era uno de los cuñados de Cómodo y por el otro Cayo Arrio Antoninio.

Cleandro se encontraba en esta época en el cenit de su poder, y a pesar de haber reunido ya una gran fortuna, siguió vendiendo cargos públicos a personas privadas. A finales de junio, una multitud se manifestó contra Cleandro durante una carrera de caballos en el Circo Máximo. Cleandro huyó buscando la protección de Cómodo, que se encontraba en Laurentium en la casa de la gens Quintilia, pero la multitud siguió pidiendo su cabeza.

A pesar de todo, su línea de gobierno se moderó un poco por consejo de su amante Marcia. Además, al considerarse la encarnación de Hércules, Cómodo pretendía que se le reconociera como hijo de Júpiter, el dios supremo del panteón romano.

Al renombrar todo esto, Cómodo se presentaba ante el mundo como la fuente de la vida y de la religión del Imperio.

“Cómodo no es de naturaleza malvada pero, por el contrario, es el hombre menos honesto que jamás ha vivido. Las acciones que se han registrado de su reinado muestran un rechazo total a la política de su padre, en especial a los consejos de sus asesores y a su austero modo de vida. Lo más probable es que, habiendo sido criado en un ambiente de estoico ascetismo, cuando tuvo oportunidad de liberarse de sus obligaciones filosóficas lo hizo sin vacilar.

Cómodo decidió iniciar una serie de ejecuciones sistemáticas a lo largo de toda la ciudad con el objetivo de sembrar el temor entre el pueblo.

Uno de los mayores ejemplos de la demencia del emperador puede observarse cuando ordenó el exterminio de la gens Quintilii. Todas las fuentes antiguas dictaminan que era hombre muy bien parecido y que por ello ordenó que se erigieran estatuas suyas vestidas de Hércules por todo el Imperio.

El Emperador Gladiador

Cómodo tenía pasión por los espectáculos de gladiadores, lo que lo llevó a participar en algunos vistiéndose como los mismos combatientes. A menudo, el emperador ordenaba que los soldados que habían perdido algunos de sus miembros durante la guerra fueran maniatados y amordazados y se los colocara en el centro del anfiteatro, donde los asesinaba con una espada. Lo mismo ocurría con los ciudadanos de Roma que perdían sus pies debido a accidentes.

Cómodo representado como Hércules.

En noviembre de ese año organizó la celebración de los Juegos Plebeyos, en los que participó disparando diariamente cientos de flechas a los animales y combatiendo contra hombres moribundos.

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Además, no saldría desde palacio escoltado por la guardia imperial, como dictaba la costumbre, sino desde la escuela de gladiadores, y acompañado por un grupo de estos. Marcia, su concubina favorita, le suplicó insistentemente que no lo hiciera. En un acto tan solemne, aquello era indigno de un emperador, una burla a las tradiciones romanas.

El atrevimiento de Marcia casi le cuesta la vida. Sin embargo, enterada por casualidad de sus intenciones, Marcia decidió adelantarse a su amante y asesinarlo. Así que, con la complicidad de los otros dos condenados, vertió veneno en su copa de vino para neutralizarle. Cómodo cayó adormilado.

Muerte y Legado

Llegados a este punto, el prefecto Leto decidió organizar una conspiración con Eclecto con el objetivo de eliminar del trono a Cómodo y reemplazarlo por Pertinax. El treinta y uno de diciembre del año 192, Marcia envenenó la comida del emperador, pero este vomitó el veneno y fue a darse un baño.

El liberto cumplió satisfactoriamente su cometido y al día siguiente de su muerte el Senado declaró a Cómodo enemigo público, decretando contra él una damnatio memoriae. Todas sus estatuas fueron derribadas y su nombre se eliminó de todos los registros públicos.

El asesinato de Cómodo arrojó al Imperio a una segunda guerra civil mucho más sangrienta que “el año de los cuatro emperadores”. Este conflicto, conocido con el nombre del “año de los cinco emperadores” costó la vida a cuatro de ellos, entre los que están Cómodo y su sucesor Pertinax.

"La muerte de Cómodo" por Fernand Pélez (1879).

Cómodo dejó el Imperio en un estado caótico. Con él acabó la dinastía de los Antoninos, que había otorgado una larga época de seguridad y prosperidad. Este controvertido emperador comenzó reinando junto a su padre Marco Aurelio. Tras su muerte, Cómodo (Lanuvium, 31 de agosto de 161 - Roma, 31 de diciembre de 192) llevaría en solitario las riendas del Imperio romano hasta un momento de crisis absoluta.

Lo tuvo todo para convertirse en un gran emperador, pero sus excentricidades y su paranoia produjeron serias dificultades internas que acabarían del peor modo posible. A diferencia de su padre, que fue un gran pensador, Cómodo huyó de las responsabilidades más inmediatas del cargo, llegando a proclamarse gladiador.

El descontento con el Senado fue en aumento, pues debido a los elevados gastos en la celebración de los juegos, los impuestos senatoriales se endurecieron. Su hermana Lucila llegó a conspirar contra él, quizá por la envidia que suscitaba en ella la emperatriz Brutia Crispina.

"Su gran simplicidad, unida a su cobardía, han hecho que sus actos crueles y lujuriosos se hayan convertido en un hábito", decían de Cómodo sus contemporáneos.

Referencias:

  • Dión Casio. “Historia Romana”. 2004.
  • Ed. Guevara, Antonio de. “Una década de Césares (Tomo I)”.
  • Steve Pasek, Coniuratio ad principem occidendum faciendumque.
  • Torres Esbarranch, Juan. “Historia del imperio romano después de Marco Aurelio”. 1985.
  • Ed. Vicens Vives, Jaime. “Obra completa”. 1971.

[1] Los misterios eleusinos eran ritos de iniciación anuales al culto a las diosas Deméter y Perséfone que se celebraban en Eleusis (cerca de Atenas), en la antigua Grecia. De todos los ritos celebrados en la Antigüedad, estos eran considerados los de mayor importancia. Estos mitos y misterios se extendieron posteriormente al Imperio romano.

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