El desprendimiento prematuro de placenta, también conocido como abruptio placentae, es una complicación obstétrica grave que ocurre cuando la placenta se separa parcial o totalmente del útero antes del parto. Esta condición interrumpe el suministro de oxígeno y nutrientes al feto, poniendo en riesgo tanto la vida de la madre como la del bebé.
Representación gráfica del desprendimiento de placenta.
El desprendimiento prematuro de placenta se produce debido a la separación del tejido placentario de la decidua basal, lo que genera hemorragia entre la placenta y la pared uterina. Esta hemorragia puede ser evidente (sangrado vaginal) o estar contenida dentro del útero (hemorragia oculta).
Desprendimiento de placenta: ¿Es una complicación grave? 😓 | Maternar.co
¿Qué es el Desprendimiento de Placenta?
El desprendimiento de placenta, también conocido como abruptio placentae o separación de la placenta, consiste en un despegamiento de esta estructura de su lugar normal de implantación en la pared uterina antes de que se haya producido el parto. De forma normal, la placenta se expulsa después de que lo haya hecho el feto durante el alumbramiento.
La incidencia del desprendimiento de placenta es de 1 de cada 100 embarazos y lo habitual es que ocurra en el tercer trimestre de gestación, aunque puede darse en cualquier momento después de la semana número 20 de embarazo aproximadamente. Se trata, por tanto, de una complicación gestacional poco frecuente.
Puesto que la placenta es la responsable de conducir al feto el alimento que le proporciona la madre, si ésta empieza a desprenderse puede suponer un cuadro grave tanto para la vida de la madre como la del feto. El bebé puede dejar de recibir el oxígeno y los nutrientes necesarios; mientras que la madre puede sufrir una hemorragia que puede poner en peligro su vida.
Síntomas del Abruptio Placentae
Los síntomas de abrupción placentaria dependen del nivel de desprendimiento, así como de la cantidad de sangre perdida. Las principales señales del desprendimiento de placenta son la hemorragia vaginal y contracciones uterinas de gran intensidad. La cantidad de sangrado variará según la magnitud de placenta desprendida. Por ejemplo, si se produce un desprendimiento de placenta leve, el sangrado será ligero. En cambio, si se produce un desprendimiento de placenta elevado, el sangrado será abundante.
A continuación, se enumeran otros síntomas que se asocian al desprendimiento de la placenta en el embarazo:
- Dolor abdominal.
- Caída de la presión arterial.
- Sensibilidad uterina.
- Dolor de espalda.
- Sentir menos los movimientos del bebé.
En ocasiones, las embarazadas no sienten molestias pese a estar sufriendo un desprendimiento de la placenta. En estos casos, la separación placentaria se detecta casualmente cuando se realiza una ecografía.
Los síntomas comunes incluyen hemorragia vaginal, dolor abdominal y contracciones.
Causas del Desprendimiento de Placenta
La causa exacta del desprendimiento de placenta se desconoce, aunque existen algunos factores de riesgo para que se separe la placenta antes de tiempo. Las causas por las que se puede producir el desprendimiento de placenta no son bien conocidas, pero se suele asociar a varios factores tales como: la hipertensión materna gravídica o previa al embarazo, rotura prematura de ciertas membranas de sujeción, traumatismos externos, consumo de cocaína o la presencia de miomas uterinos.
Otros factores de riesgo para esta complicación gestacional son los siguientes:
- Desprendimiento de placenta previo.
- Infección dentro del útero.
- Edad de la mujer superior a los 40 años.
- Tabaquismo.
- Falta de oxígeno a la placenta.
Además, las anomalías en útero, los trastornos en la coagulación sanguínea y un elevado número de partos previos también incrementan el riesgo de que ocurra un desprendimiento prematuro de la placenta.
Clasificación del Desprendimiento de Placenta
El desprendimiento de la placenta puede ser total o parcial, en función de si la placenta se separa de la pared uterina en toda su base de implantación o sólo por una parte. Ante este hecho, el espacio que queda hueco es ocupado por un hematoma o acúmulo de sangre que puede quedar retenido sin generar hemorragia o salir a través del cuello uterino y dando lugar a un sangrado vaginal. Generalmente, el sangrado vaginal que se produce por el desprendimiento de la placenta suele ser de color muy oscuro.
Con todo ello, es obvio que el mayor riesgo para el feto que comporta este incidente es que con el desprendimiento placentario se interrumpa el intercambio sanguíneo con la madre, mediante el cual le llegan los nutrientes al pequeño. Por tanto, cuando el desprendimiento placenta es total se produce inevitablemente la muerte del feto.
Por el contrario, el mayor riesgo para la madre es que se produzca una gran hemorragia intrauterina que tarde en ser diagnosticada y tratada y si, además, se alteran los mecanismos de coagulación sanguínea el riego es grave.
En cuanto a los tipos de desprendimientos de placenta según la severidad de los síntomas se encuentran:
- Desprendimiento de placenta de grado 0: embarazadas asintomáticas cuyo diagnóstico se produce tras el parto.
- Desprendimiento de placenta de grado 1: caracterizado por un leve sangrado, pero sin suponer peligro ni para la vida de la madre ni del bebé.
- Desprendimiento de placenta de grado 2: se produce sangrado, pero no hay choque de presión arterial. Además, la frecuencia cardíaca del feto aumenta.
- Desprendimiento de placenta de grado 3: ocurre una hemorragia de gran intensidad, además de una caída de la presión arterial intensa y termina con la muerte fetal.
Sin embargo, el desprendimiento de placenta más habitual es el de grado 1; mientras que el menos común y que solo ocurre raras veces es el de grado 3. En cualquier caso, si la embarazada siente cambios o algún sangrado, deberá comunicarlo al especialista médico de manera inmediata.
Representación de los diferentes grados de desprendimiento de placenta.
Diagnóstico y Tratamiento
Tanto el diagnóstico como el tratamiento deben ser realizados por un profesional médico. El desprendimiento prematuro de la placenta se diagnostica mediante diferentes pruebas de imagen y análisis de sangre, aunque el principal signo de esta condición es sufrir una hemorragia. En el caso de que el médico sospeche en la evaluación, puede ayudarse mediante una ecografía en el embarazo para ver si hay desprendimiento de placenta prematura y confirmar el diagnóstico.
Una vez que se ha producido y diagnosticado la separación de la placenta, no se puede volver a adherir a la pared uterina. Sin embargo, existen algunas formas de tratamiento para esta complicación gestacional dependiendo de las circunstancias de cada embarazo.
El principal tratamiento para una embarazada con desprendimiento de placenta varía en función del grado. Algunas ocasiones con tan solo reducir la actividad y hacer total reposo en cama es suficiente. Por otro lado, uno de los tratamientos para embarazos avanzados es el parto prematuro. Provocar el parto en estos casos es debido a que el sangrado empeora o no para, así como la frecuencia cardíaca del feto no es anormal por lo que el feto puede estar recibiendo poca cantidad de oxígeno o cuando el embarazo esté en sus últimas semanas (37 semanas o más).
Cuando el desprendimiento de la placenta ocurre hacia el final del embarazo y la fecha probable de parto está cerca, se inducirá el parto. En el caso de que sea un desprendimiento de placenta leve, se podrá llevar a cabo un parto natural. De lo contrario, el especialista realizará una cesárea.
En cambio, si el desprendimiento de la placenta no sucede hacia el final de la gestación, será necesario valorar su severidad. Si la separación placentaria es leve, la frecuencia cardíaca fetal no aumenta y el sangrado se detiene, la embarazada deberá hacer reposo. Sin embargo, si fuera necesario el nacimiento del bebé de manera prematuro, la mujer deberá tomar ciertos medicamentos para ayudar a la maduración del bebé.
Por último, cuando el sangrado es de gran intensidad y no cesa, la mujer será hospitalizada y probablemente requiera una transfusión sanguínea. No obstante, cada embarazo y cada situación es diferente, por lo que se deben seguir las recomendaciones médicas en todo momento.
Preguntas Frecuentes
¿Cuánto dura el sangrado por un desprendimiento de placenta?
La cantidad de sangrado, así como la duración del mismo, dependerá del grado de desprendimiento placentario.
¿Se pueden mantener relaciones sexuales si existe desprendimiento de placenta?
Lo recomendable es evitar las relaciones sexuales si se produce esta complicación gestacional, especialmente relaciones sexuales con penetración vaginal. Del mismo modo, si hubiera un hematoma en la placenta, una rotura de la bolsa amniótica u otros factores de riesgo de aborto, tampoco estarían indicadas las relaciones sexuales.
¿Se puede prevenir el desprendimiento de placenta?
La respuesta es no. Sin embargo, sí que se pueden prevenir algunos factores que incrementan el riesgo de que ocurra el desprendimiento prematuro de la placenta. Por ejemplo, se debe controla la tensión arterial durante el embarazo, evitar el tabaco y otras drogas, ir a los controles gestacionales con regularidad y tomar ácido fólico si lo recomienda el especialista médico.
¿Qué consecuencias tiene el desprendimiento prematuro de la placenta?
Cuando se produce una separación prematura de la placenta antes del parto es posible que no le llegue oxigeno y nutrientes necesarios al bebé, lo que podría poner en peligro su vida. Además, la embarazada presentará sangrado que, si fuera de gran intensidad, también supondría un peligro para su salud. Otras complicaciones en la madre asociadas al desprendimiento de placenta son los problemas de coagulación, la necesidad de transfusión sanguínea, la insuficiencia renal y, en raras ocasiones, la extirpación del útero o histerectomía.
¿Cómo se trata el desprendimiento de la placenta antes de la semana 34 de embarazo?
Si la embarazada y el bebé están estables, lo ideal sería esperar hasta la semana 37-38 de gestación para inducir el parto. En caso contrario, si se detectara cualquier complicaciones gestacional adyacente al desprendimiento de la placenta como retraso en el crecimiento fetal, preeclampsia, alteración en la mujer, etc. entonces lo recomendable sería inducir el parto. Si ocurriera esta situación entre la semana 23 y 34, se le administrará a la embarazada corticoides para ayudar a la maduración de los pulmones del bebé. Además, es recomendable que la mujer se mantenga en reposo absoluto.
El desprendimiento de placenta es una condición seria que requiere una atención médica inmediata. El seguro médico de Vital Seguro cuenta con cobertura en Obstetricia. Además, pone a la disposición de los pacientes múltiples servicios médicos y el mejor cuadro clínico.
