En las últimas semanas del embarazo, nuestro cuerpo y nuestra mente se empiezan a preparar para el parto. El momento del parto es la etapa final del embarazo y, también, es el momento que más preocupa a las madres. Aunque cada parto es diferente, desde el punto de vista médico, todos pasan por las mismas fases: dilatación, expulsivo y alumbramiento.
A pesar de que tengamos una fecha aproximada de parto, ésta puede cambiar en cualquier momento. No es necesario que todas las embarazadas experimenten todos los síntomas de parto, pero sí notarán alguno de ellos.
Señales Premonitorias: ¿Qué Ocurre Antes del Parto?
Existen una serie de síntomas previos que anuncian que el momento del parto se acerca y otros que señalan que el parto es inminente. Generalmente las mujeres que ya han sido madres pueden reconocerlos con cierta facilidad y calma. Hay una serie de síntomas o señales que sirven de aviso de que el momento del parto está cerca y es cuestión de días para que se produzca.
No todas las mujeres embarazadas experimentan toda la relación de síntomas que describimos a continuación, ni tampoco suceden en un orden determinado. A nivel emocional, muchas mujeres experimentan una mezcla de excitación y ansiedad a medida que se acerca el momento del parto. Pueden sentir un aumento en la energía o, por el contrario, una sensación de fatiga extrema debido a la anticipación y la preparación física.
- Cansancio: Nuestro bebé ya pesa bastante y nuestro cuerpo al final del embarazo se encuentra muy sobrecargado y cansado de todas las semanas de gestación. Estaremos muy cansadas y nos fatigaremos con facilidad.
- Molestias Pélvicas: Durante las últimas semanas de embarazo, el bebé baja en el abdomen de la mamá y apoya su cabecita en nuestra pelvis. Esto supone que notemos mas molestias en esa zona, puede que incluso, nos cueste andar y tengamos una gran sensación de presión en la zona del pubis.
- Cambios en los Movimientos del Bebé: Nuestro bebé se ha hecho grande y casi no cabe en su "casita". Aunque se mueve, lo hace de diferente manera, Aunque esté colocado de nalgas. Ya no notamos saltos y patadas vigorosas, sino movimientos mas lentos y fuertes, como estiramientos del bebé dentro de nuestro cuerpo.
- Necesidad de "Anidar": Es el famoso síndrome del que, seguro hemos oído hablar en muchas ocasiones. Al final del embarazo la futura mamá necesita ver todo a su alrededor limpio y preparado para recibir a su bebé.
- Sueños Vívidos: Aunque, de forma consciente, no pensemos mucho en el momento del parto, nuestra mente sí que lo tiene muy presente, así que durante el sueño todo el temor que tenemos a lo desconocido nuestra mente lo reflejará en nuestros sueños.
- Dificultad para Descansar: Al final del embarazo notamos que cada vez nos cuesta más descansar correctamente. El bebé pesa mucho y no encontramos la postura adecuada: unas veces porque no estamos cómodas y otras porque quien no está cómodo es el bebé. Según la postura que adoptemos, el pequeño no para de moverse y dar patadas.
El Tapón Mucoso: ¿Qué Significa su Expulsión?
Durante los primeros instantes del embarazo, en el cuello del útero se cierra totalmente con una mucosidad muy espesa: el tapón mucoso. El objetivo es defender el interior del útero de cualquier germen, como lo demuestra el estudio danés Niveles de inmunoglobulina y fagocitos en el tapón de moco cervical al término del embarazo en la revista Acta Obstetricia et Gynecologica Scandinavica. Cuando llega el final del embarazo, el cuello uterino se ablanda y se hace mas corto, y deja caer el tapón mucoso. Este fenómeno se conoce como expulsión del tapón mucoso.
Podemos perderlo poco a poco, de forma que no nos daremos cuenta, o puede que notemos la expulsión de una cantidad importante de mucosidad. En cualquier caso, no supone un aviso de parto inminente. El tapón mucoso se advierte como un flujo muy espeso y viscoso que puede tener una coloración transparente, amarillenta e incluso levemente sanguinolento, debido a que a su paso hacia la abertura vaginal puede romper algún capilar sanguíneo.
Si la eliminación del tapón mucoso no se acompaña de contracciones o de rotura de aguas no es preciso que la embarazada acuda hospital. Si el tapón se acompaña de un sangrado abundante sí debe acudirse a urgencias de inmediato.
Contracciones: La Clave para Identificar el Parto
Las contracciones del útero se producen durante casi todo el embarazo. No obstante, cuando ocurren durante el final del embarazo constituyen uno de los principales síntomas de parto, pero ¿cómo son? Las contracciones uterinas son las fuerzas que impulsan al feto a través del canal durante el parto. También ayuda la contracción de la pared abdominal.
Existen unos cambios hormonales en la madre, que producen una mayor sensibilidad en las fibras musculares del útero a una sustancia llamada oxitocina. Al mismo tiempo, las modificaciones en el cuello del útero provocan la liberación de otra sustancia llamada prostaglandina que colabora también con las contracciones uterinas. En la mayoría de los casos, se administra oxitocina a la paciente para que las contracciones que ya tiene de forma espontánea sean más intensas y más frecuentes.
Mientras dura la contracción, su intensidad varía. Cuando empieza, notarás que tu tripa se endurece suavemente, va aumentando progresivamente su fuerza hasta llegar a su máximo para luego ir desapareciendo poco a poco. Hasta que el parto no está muy avanzado, las contracciones no duran más de 30 segundos.
Hay dos tipos de contracciones durante el embarazo, las de Braxton Hick y las de parto. Las primeras tienen una frecuencia e intensidad muy baja. Su frecuencia es irregular, no siguen ningún ritmo. Son indoloras y no inician el parto.
Las contracciones de parto, son más regulares no ceden con el reposo y progresivamente aumentan su frecuencia, su intensidad y su duración. A diferencia de las primeras, estas contracciones sí modifican el cuello uterino, lo ablandan, lo acortan y lo dilatan. Las contracciones no tienen porque estar asociadas al dolor. La sensación de dolor depende de cada persona y de la fase del parto en la que te encuentres.
Lo importante es su frecuencia y en qué semana se produzcan, no si van acompañadas de dolor. Antes de la semana 36, tener contracciones rítmicas puede indicar una amenaza de parto prematuro. Si comienzas con contracciones regulares que no ceden con el reposo y aumentan de frecuencia, deberás acudir al hospital para que valoren la necesidad de pararlas o no.
Es importante que la embarazada las identifique, pero que no se "autodiagnóstique". Solo un médico o una matrona podrá saber si de verdad estás de parto o no. Según el estudio Diagnóstico del parto: un estudio prospectivo, realizado en varios hospitales italianos con 423 mujeres que llegaron con contracciones uterinas, publicado en Medscape General Medicine, la autopercepción de las pacientes puede ser inexacta y llevar a un diagnóstico incorrecto en el 10% de los casos, y que por eso el parto se induzca sin necesidad o que se alargue demasiado.
Contracciones BRAXTON HICKS, ¿qué son? ¿Cuánto duran? ¿Son normales? | Reina Madre💜
Rotura de Aguas: Una Señal Inconfundible
El comienzo del parto tiene lugar, por norma general, cuando se produce la ruptura del saco amniótico o bolsa de agua. El parto puede empezar horas después de que la bolsa de agua se rompa, pero se debe acudir al hospital en cuando la bolsa se rompa.
El saco de líquido amniótico, el fluido que recubre al bebé y gracias al cual puede sobrevivir, se rompe en el momento del parto. Tras su ruptura, el líquido amniótico es eliminado por la vagina. Esto es lo que se conoce popularmente como romper aguas y es bastante notorio porque es una cantidad considerable que empapa a la futura madre.
Si la coloración del líquido amniótico expulsado es transparente, todo va bien. Si se trata de un primer embarazo, es posible que el parto tarde pese a haber roto aguas. En cambio, si la coloración del líquido amniótico es oscura, puede haberse producido la primera defecación del niño, lo que se conoce por meconio. Esto puede suponer sufrimiento para el bebé, por lo que hay que dirigirse inmediatamente a urgencias.
Del mismo modo, si la rotura de la bolsa amniótica se produjese antes de salir de cuentas, también es inaplazable asistir a urgencias porque supone que el niño no está protegido del exterior y el riesgo de infección es muy alto. En estos casos, se pueden administrar antibióticos a la madre. Si la rotura de la bolsa amniótica ocurre antes de la semana 34, se administrarán esteroides para acelerar la maduración pulmonar y, así, preparar al niño para un posible parto prematuro.
Fases del Parto: Una Visión General
El parto es una experiencia diferente para cada mujer, incluso puede variar de un embarazo a otro en la misma persona. No obstante, hay algunas similitudes. El parto se divide en tres fases:
- Parto (Dilatación): Esta primera fase se divide en dos etapas: el parto temprano y el parto activo. Las principales diferencias entre ambas son la frecuencia y la intensidad de las contracciones. El parto temprano se caracteriza por contracciones leves, mientras que en el parto activo se producen contracciones más fuertes y regulares. La primera fase del parto suele ser la más larga, pero también la menos intensa. Esta etapa estará marcada por la dilatación del cuello del útero y las contracciones pasan a ser más frecuentes (cada 3 o 4 minutos). Para llegar hasta la expulsión del bebé, el útero se deberá dilatar por completo hasta los 10 centímetros.
- Pujo y Expulsión: Esta fase suele ser más corta que la anterior. Sin embargo, es la que requiere más trabajo por tu parte, ya que tendrás que empujar al bebé. Cuando se llegan a los 10 centímetros, la madre entrará al paritorio y comenzará el proceso del parto. El tiempo dependerá de cada madre.
- Alumbramiento: Es la fase más corta. Puede que aún tengas contracciones, que ayudan a separar la placenta de la pared uterina y desplazarla hacia el canal de parto. Para dar por finalizado el parto, se deberá expulsar la placenta. La madre tendrá que volver a empujar, sentirá un poco de presión y contracciones, aunque un poco más leves.
Parto Verdadero vs. Falso: ¿Cómo Distinguirlos?
A veces puedes notar que te has puesto de parto, pero no es así. ¿Cuál es la diferencia entre las señales de parto verdadero y falso (también denominadas contracciones de Braxton Hicks)? Un método probado para saberlo es cronometrar las contracciones y anotar si desaparecen cuando te mueves.
Utiliza esta tabla para saber si estas de parto o es una falsa alarma:
| Característica | Parto Verdadero | Parto Falso |
|---|---|---|
| Contracciones | Regulares y siguen un patrón predecible (por ejemplo, cada ocho minutos). | Irregulares e impredecibles (por ejemplo, en intervalos de diez minutos, seis minutos, dos minutos, ocho minutos, etc.). |
| Progresión | Notas tres tipos de progresión: las contracciones se vuelven más frecuentes, más duraderas y más fuertes. | No se observa progresión con el tiempo en la frecuencia, la duración ni la fuerza de las contracciones. |
| Localización del dolor | Las contracciones comienzan en la parte baja de la espalda e irradian hacia la parte delantera, en la zona baja de la ingle. | Las contracciones se sienten en la parte delantera. |
| Actividad/Posición | Un cambio de actividad o de posición no retrasa ni detiene las contracciones. | Un cambio de actividad o de posición puede hacer que las contracciones disminuyan o se detengan. |
| Cambios Cervicales | El médico notará que el cuello uterino adelgaza, se ablanda o se dilata. | No se producen cambios cervicales. |
Cuándo Acudir al Hospital
En conclusión, debes tener en cuenta que es aconsejable visitar el hospital cuando las contracciones sean constantes, dolorosas e intensas (30 seg), con una frecuencia de 5 minutos o menos durante un mínimo de una hora. Cuando el trabajo de parto es activo, el cuello uterino comienza a dilatar y adelgazar (borrarse) y aunque no es visible o palpable para la madre, el médico o comadrona podrá verificar el progreso de la dilatación durante el proceso.
Darte cuenta de que estás de parto puede generar muchos sentimientos, desde la emoción hasta la incredulidad o la aprensión. Intenta mantener la calma y concentrarte. Consulta a un profesional o acude al hospital si experimentas alguno de estos síntomas:
- Has roto aguas, pero no tienes contracciones y el líquido es verde, marrón o huele mal.
- Observas sangrado vaginal de color rojo brillante (no las secreciones de color rosa pálido o marrón oscuro del tapón mucoso) y notas dolor abdominal.
- Tienes dolor de cabeza, problemas de visión o hinchazón repentina, ya que todo puede ser indicador de una complicación llamada preeclampsia.
- Sientes un dolor intenso constante sin ninguna sensación de alivio entre las contracciones.
- Notas que tu bebé se mueve menos.
- Crees que puedes estar de parto prematuro.
