Existe una corriente moderna que, buscando emular a la naturaleza, promueve la placentofagia, es decir, la ingestión de la placenta o corión después del parto. Aunque la idea pueda parecer desagradable, existen incluso recetarios para cocinarla o deshidratarla. Algunas personas organizan "placenta parties", invitando a familiares y amigos a degustar especialidades condimentadas de placenta.
Como siempre, los defensores de este rito sacralizan el comportamiento animal para imitarlo. Es cierto que muchas hembras de mamíferos comen su placenta tras el alumbramiento, incluso especies herbívoras. Se ha publicado mucho sobre esta autofagia de las madres irracionales, y no hay consenso sobre si los motivos son alimenticios, hormonales o para ahuyentar depredadores atraídos por el olor en momentos críticos.
Placenta humana después del parto.
Historia y Orígenes de la Placentofagia
La moda surgió en América del Norte en la década de 1970, especialmente entre la clase acomodada. En los últimos años, los medios y defensores han difundido los beneficios de esta práctica para la salud, llevando a más mujeres a considerarla como una opción para la recuperación postparto. Numerosas celebridades han compartido sus experiencias, asociando la placentofagia con bebés hermosos y madres radiantes.
Antes de referirse al órgano fetal, la palabra "placenta" se usaba para un pastel romano hecho con queso y miel. La placenta materna comenzó a denominarse así en el Renacimiento, debido a su forma plana similar a una torta. El término proviene del griego πλακοῦντα, que era una torta plana hecha con harina y queso, origen de las pizzas, empanadas, tortas y cocas actuales.
Existe una receta de placenta original que se atribuye a Marco Porcio Catón, quien describió un dulce elaborado con una masa tipo tartaleta, crema de queso con miel en capas, y cintas de masa crujiente para cubrir, similar a las obleas o la "carta di música" sarda.
Representación esquemática de la placenta previa.
La Placentofagia en el Mundo Animal
Mucho se ha publicado sobre esta autofagia de las madres irracionales, y nadie se pone de acuerdo sobre si los motivos son alimenticios, hormonales o simplemente de ahuyentar depredadores, que podrían ser atraídos por el olor en esos momentos tan críticos y de enorme debilidad. Según estudios recientes, la ventaja podría radicar en que el líquido amniótico contiene hormonas y moléculas que simulan endorfinas y alivian el dolor del parto.
Pero el tema de las autofágias entre especies animales suele acabar mal. Solo hay que recordar la encefalopatía espongiforme bovina, o mal de las vacas locas, alimentadas con piensos fabricados con sus propios restos. El organismo no sabe, ni quiere, defenderse de lo que considera suyo propio.
¿Por Qué Algunas Madres Comen Placenta?
Este órgano hormonal que alimenta y conecta al feto con su madre se consideraba beneficioso y mágico en algunas culturas antiguas. Hoy en día, incluso, en China, la placenta se vende como un tipo de medicina tradicional, aunque la mayoría de países consideran que se trata de una práctica revulsiva e innecesaria.
En los últimos años, se ha puesto de moda comer placenta. Muchas famosas han hecho público que ingirieron su propia placenta después del parto. Por ejemplo, Kim Kardashian, Alicia Silverstone, January Jones, Mayi Bialik, Tamera Mowry o Jennifer López.
William Ober (1979) realizó una investigación antropológica y determinó que, a lo largo de la historia, se le han otorgado a la placenta ciertas propiedades curativas, aunque también es posible que la práctica se realizara en mayor medida en épocas de hambruna.
Recetas Modernas con Placenta
Puesto que la placenta se encarga entre otras cosas de retener sustancias nocivas para el feto, en la tendencia actual han surgido todo tipo de recetas en un intento por no ingerirla cruda. Es el caso de la compañía Brooklyn Placenta Services, la cual se encarga de transformar placentas en cápsulas para luego venderlas a precio de oro.
La forma en que las mujeres toman la placenta depende de la elección personal: batidos de placenta, cápsulas de placenta (se seca la placenta, se muele y se encapsula), comerla directamente cruda o entera, o bien cocinarla.
Algunas recetas incluyen:
- Batidos de placenta: Licuar trozos de placenta fresca o congelada con frutos rojos, papaya, plátano y leche de nueces.
- Placenta cruda con cebolla: Cortar trozos pequeños o tiras de placenta, lavarlos y colocarlos crudos en un plato. Después, cortar unas rodajas finas de cebolla cruda, que distribuirás por encima de la placenta.
- Placenta guisada: Trocear una patata, una cebolla, una zanahoria, un pimiento, un ajo y otras verduras que sean de tu agrado. Mezcla todos los ingredientes y añade tomate triturado.
- Cápsulas de placenta: Para consumirla de esta forma, debes consultar con profesionales que refrigeren, deshidraten y muelan la placenta.
Aquí está la receta de Ioanna de la mano de Rodi: Placenta de queso y chocolate, o korión, o tarta, o torta, o tartaleta o pizza, como gustéis.
Receta: Tarta de Queso y Chocolate
CHEESECAKE BROWNIE | receta 2 en 1 pastel de queso y chocolate | POSTRES CON IXCHEL
Ingredientes:
- La base:
- 80 gramos de mantequilla
- 225 gramos de galletas trituradas
- El relleno:
- 225 gr. de chocolate negro puro
- 400 gr. de queso cremoso
- 100 gr. de azúcar
- 4 huevos
- 280 ml. de crema de leche
- 5 cucharadas soperas de Kalúa (licor de café)
- La capa superior:
- 200 ml. de yogur griego escurrido
- 2 cucharadas soperas de Kalúa
- 4 cucharadas soperas de crema de leche
- Cacao rallado
Elaboración:
- Aceitar bien un recipiente para bizcochos.
- Fundir la mantequilla y mezclarla bien con la galleta.
- Poner la mezcla en el recipiente y presionar bien, amasando hasta conseguir una masa de base.
- Batir el queso con el azúcar, añadiendo los huevos uno a uno y, por último, el chocolate derretido, la crema de leche y el licor de café.
- Extender bien sobre la base de galletas y meter el molde al horno dejándolo aproximadamente 1 hora.
- Dejar enfriar y pasar al frigorífico.
- Mezclar bien el yogur, la crema de leche y el Kalúa de la capa superior, extender por encima espolvoreando con cacao.
El licor de café no necesariamente tiene que ser Kalúa.
Evidencia Científica y Riesgos Asociados
Con la placentofagia tenemos un problema grave: no hay estudios o artículos científicos que demuestren que, tal y como aseguran algunos, comerse una placenta tenga efectos positivos sobre el organismo humano. Sobre esto último, de hecho, tampoco hay pruebas irrefutables de que el ser humano haya llevado a cabo la placentofagia desde el origen de los tiempos.
Hay una total ausencia de estudios científicos que demuestren los supuestos efectos beneficiosos de la placentofagia.
Riesgos para la Salud
- Bacterias: La placenta puede contener bacterias susceptibles de afectar tanto a la madre como al recién nacido.
- Toxinas: Puede contener metales pesados u otras sustancias tóxicas que persisten tras la cocción o encapsulación.
- Hormonas: Algunos preparados contienen niveles residuales de estrógenos, progesterona y oxitocina, que podrían interferir con la lactancia o producir efectos adversos.
- Falsa sensación de seguridad: Puede retrasar el acceso a tratamientos probados y eficaces para la depresión postparto.
La Asociación Americana de Obstetras y Ginecólogos (ACOG) indica que la placentofagia "no tiene beneficios clínicamente probados y puede implicar riesgos", por lo que no recomienda esta práctica.
El Papel de las Doulas y la Controversia
Los enfermeros se muestran contundentes contra estas mujeres y aseguran que pondrán a disposición de la Fiscalía General del Estado la información de la que disponen para que actúe de oficio contra estas «consejeras» de embarazadas, que llegan a fomentar el «canibalismo» (placentofagia) con la «anuencia» de las autoridades. En este sentido, un informe elaborado por esta institución acusa a las «doulas» de promover »ritos sectarios» como aconsejar comer la placenta, encapsularla, no cortar el codón umbilical o no administrar a los recién nacidos la vitamina k.
Desde la Asociación de Doulas de la Comunidad Valenciana (Alcaliu) se defienden. Unas de sus responsables en la provincia de Alicante, Regina Bordera, asegura que parte de las prácticas que se les achaca por parte del Consejo de Enfermería son falsas «o se realizan en otros países».
La recomendación de ambas expertas en estos casos es basarse siempre en la evidencia científica actualizada: “Explicar que no se ha demostrado que tenga beneficios reales en humanos, que puede suponer riesgos sanitarios serios y que existen otras estrategias seguras y efectivas para apoyar el posparto, como el apoyo emocional, una alimentación equilibrada, la suplementación específica y el descanso”, concluye Farré.
