Cómo se aprende la lengua materna: Desarrollo y su impacto

El aprendizaje de la lengua materna por parte de un niño es un proceso que, a menudo, se percibe como algo casi mágico. Los niños asimilan estructuras lingüísticas sin instrucción formal y descubren el significado de palabras desconocidas de manera intuitiva. Este proceso se basa en la organización morfosintáctica y semántica, aunque el niño no sea consciente de ello.

Niño aprendiendo la lengua materna

La lengua materna se adquiere gracias a nuestras familias, tutores o cuidadores durante nuestros primeros años de vida. Los idiomas nativos varían de persona a persona, influenciados por factores como la familia, la geografía, la cultura o simplemente la preferencia de los padres sobre qué idioma desean que sus hijos aprendan y hablen primero.

La importancia de la lengua materna

Durante la primera infancia es cuando aprendemos nuestro primer idioma. En este período, nuestro cerebro se somete a un entrenamiento multifacético. Se adapta para memorizar palabras y frases comunes, así como para reconocer variaciones en la forma en que otras personas las pronuncian, preparándonos para situaciones futuras en las que las utilizaremos. Además, este proceso de aprendizaje fortalece nuestra capacidad de atención, lo que se traduce en una mayor capacidad para concentrarnos en tareas específicas. Se argumenta que esta mejora en la atención puede tener beneficios significativos en el rendimiento académico a medida que avanzamos en la escuela.

Aprender la lengua materna implica sumergirse en la riqueza de tu cultura y comunidad. La cultura abarca no solo la historia y las tradiciones, sino también los valores, las costumbres y las expresiones que moldean la forma en que las personas ven y se desenvuelven en la vida, en comparación con otras culturas. Conocer y comunicarse con personas que comparten la misma lengua materna no solo brinda la oportunidad de practicarla, sino también de establecer conexiones y sentir un sentido de pertenencia. Esto lleva a experiencias compartidas, una mayor comodidad al utilizar la lengua materna con frecuencia y una sensación de nostalgia en etapas posteriores de la vida.

Al haber pasado por el proceso de aprendizaje y práctica de tu lengua materna, has sentado las bases para explorar otros idiomas en el futuro. El dominio tanto de tu lengua materna como de un segundo idioma marca el inicio de tu flexibilidad cognitiva, permitiéndote alternar entre diferentes lenguas con facilidad. Se argumenta que en muchos ámbitos laborales, se valora la competencia en la lengua materna. Si estás buscando avanzar en tu carrera, tener un dominio de tu lengua materna puede marcar la diferencia y darte una ventaja sobre otros candidatos que compiten por la misma posición. Incluso si ya tienes un trabajo y trabajas en un entorno diverso, conocer tu primer idioma sigue siendo crucial. Es posible que encuentres colegas con los que compartas experiencias lingüísticas comunes, así como otros con experiencias diferentes que puedas aprender y comprender por primera vez. Estas interacciones te ayudarán a mejorar tu comprensión cultural y a desarrollar empatía, fomentando así un ambiente de trabajo inclusivo.

En resumen, la lengua materna es mucho más que un medio de comunicación. Es la voz de nuestra identidad, el lazo que nos une con nuestras raíces y el puente que nos conecta con el mundo que nos rodea.

El papel de la conversación y la literatura

En la base de todas las teorías que explican el rápido aprendizaje de la lengua por parte del niño está la conversación frecuente con los adultos, empezando por la madre. Hablar de literatura, y menos de literatura infantil, para la edad preescolar, a estas alturas no puede sorprender a nadie. Sobre todo si se tiene presente que el propio Ministerio ha previsto que el adiestramiento didáctico de los maestros de educación infantil -para niños de tres a seis años- en materia de lengua se haga a partir de la asignatura de literatura infantil. Ésta es una novedad interesante y comprometida.

Es decir, no hay que enseñarle Lengua al niño, sino que él deberá aprenderla en contacto con la literatura. Para algunos, lo más visible del aprendizaje de la lengua se cifra en el vocabulario, pero no hay que olvidar la trascendencia que tienen las estructuras centradas más propiamente en la morfología, en la sintaxis y en la fonética-fonología. El vocabulario que aparece en la literatura, incluida la infantil, lo hace sin gradación de dificultades, sin método, sin dosificación calculada para su asimilación por el niño. el texto reside en su servicio a la expresión de los contenidos del mismo. Es decir, en este sentido aparece próximo al lenguaje de las conversaciones que el niño aprecia en su entorno.

A lo largo de sus páginas se defiende que el aprendizaje de la lectura y de la escritura se prepara intensamente a través de la literatura, y muy especialmente a través de los cuentos. Es cierto que cuando el niño aprende a leer ya sabe hablar. Y si antes se ha invocado la conversación con el niño como procedimiento para el aprendizaje de la lengua oral, ahora habrá que recordar aquel principio axiomático: el cuento es la conversación más larga que se puede mantener con un niño. Y no solamente la más larga, sino la más atractiva e imaginativa.

Vocabulario y fantasía en el aprendizaje

Pero lo cierto es que ahora el niño aprende más vocabulario sin necesidad de enseñárselo. Aunque de tanto en tanto habrá que cerciorarse de si realmente entiende lo que dice. No por desconfianza, sino por prudencia. Habrá que seguir proporcionándole contactos con la literatura.

Y es que lo que sabía Bob es que la lengua española, entre otras cosas, se creó para que los niños se divirtieran en clase. lee mucho, tampoco es león. Y no voy a seguir con más muestras ni ejemplitos, no sea que alguien diga que meto la pata.

Nuevos descubrimientos pedagógico-didácticos

Cada vez que la enseñanza baja un peldaño en la edad de los alumnos, se producen nuevos descubrimientos pedagógico-didácticos. Antes se planteaba todo a partir de los seis años. Ahora, con la educación infantil -para niños de tres a seis años- se ha ampliado la base. Un añito más. Y el reconocimiento de que el cultivo de la lengua parte de la Literatura infantil. Nuestro aplauso al Ministerio.

Porque el niño es un ser que juega. Pero, eso sí, cuando ya sepa mucho vocabulario, cuando disfrute de mucha fluidez verbal, cuando lea de corrido, cuando escriba con soltura.

La lengua materna y el desarrollo cognitivo

La lengua materna no es solo un medio de comunicación, sino también una herramienta fundamental para estructurar y organizar el pensamiento. De acuerdo con la teoría de Vygotsky (1986), el lenguaje es una herramienta social que facilita no solo la interacción con otros, sino también la interiorización de conocimientos y la formación del pensamiento.

Lev Vygotsky

Desde esta perspectiva, el uso de la lengua materna en el contexto educativo tiene un impacto significativo en el desarrollo intelectual de los estudiantes. Cummins (2000), por ejemplo, enfatiza que cuando los estudiantes aprenden en su lengua materna, su capacidad para comprender y procesar información se maximiza, ya que están utilizando un sistema lingüístico que ya han internalizado profundamente.

La relación entre lengua y pensamiento también ha sido explorada en el marco de la hipótesis Sapir-Whorf, que plantea que las lenguas influyen en la forma en que sus hablantes perciben y conceptualizan el mundo.

Bilingüismo y flexibilidad cognitiva

Por ejemplo, investigaciones en contextos bilingües han mostrado que el dominio de múltiples lenguas puede modificar la forma en que una persona organiza su pensamiento. Según Ellen Bialystok (2001), el proceso de alternancia entre lenguas mejora la flexibilidad cognitiva, lo que facilita la capacidad de las personas bilingües para gestionar y organizar la información de manera más eficiente.

Ellen Bialystok

Además, Vygotsky (1986) en su teoría sociocultural del desarrollo, sugiere que el lenguaje es una herramienta esencial para el pensamiento y el desarrollo cognitivo. En este sentido, los hablantes bilingües, al tener más de una lengua a su disposición, son capaces de modificar y enriquecer sus estrategias de pensamiento, permitiendo una mayor flexibilidad en la organización de las ideas.

Aprendizaje de segundas y terceras lenguas

El aprendizaje de una segunda lengua (L2) es un proceso complejo que involucra una serie de factores cognitivos, afectivos y sociales. La lengua materna (L1) desempeña un papel crucial en este proceso, ya que proporciona una base cognitiva y un marco de referencia sobre el que se construyen las nuevas habilidades lingüísticas. Según Cummins (2000), el desarrollo de la L1 y la L2 está interrelacionado, y un dominio sólido de la lengua materna facilita la adquisición de una segunda lengua.

El concepto de "interdependencia lingüística" propuesto por Cummins (2000) sugiere que existe una conexión profunda entre las habilidades cognitivas y lingüísticas en la lengua materna y el aprendizaje de una lengua extranjera. Un estudiante con un conocimiento profundo de su lengua materna estará mejor capacitado para transferir habilidades cognitivas como la lectura, la escritura y la comprensión a la lengua secundaria.

Desde una perspectiva cognitiva, Bialystok (2001) destaca que los bilingües desarrollan una mayor flexibilidad cognitiva, lo que les permite alternar entre diferentes sistemas lingüísticos, mejorando su capacidad para aprender nuevas lenguas y manejar situaciones de aprendizaje más complejas.

Traslanguaging y la educación bilingüe

El fenómeno del translanguaging se ha convertido en una herramienta esencial en la educación bilingüe y multilingüe. El translanguaging se refiere a la práctica de utilizar las lenguas de manera fluida y flexible, combinando elementos de diferentes lenguas para facilitar la comprensión y la expresión. Según García y Espinosa (2020), este enfoque refleja no solo las realidades lingüísticas de los hablantes, sino también la manera en que aprenden y utilizan una tercera lengua.

Desafíos y transferencias en el aprendizaje de lenguas

Sin embargo, la lengua materna también puede presentar desafíos cuando se intenta aprender una segunda lengua. Las transferencias negativas o interferencias lingüísticas pueden surgir cuando los estudiantes aplican reglas de su lengua materna de forma inapropiada en el aprendizaje de la L2.

Uno de los pilares del aprendizaje de L3 es el metalingüismo, que refiere a la conciencia de los mecanismos lingüísticos de las lenguas que se conocen. Según De Bot, Lowie y Verspoor (2007), el conocimiento metalingüístico no solo facilita el aprendizaje de la lengua extranjera, sino que mejora la habilidad para reflexionar sobre las propias lenguas y las estructuras lingüísticas.

Una característica importante que contribuye al éxito en el aprendizaje de L3 es la transferencia de habilidades cognitivas más que lingüísticas. Este tipo de transferencia, que no se limita a la gramática o al vocabulario, puede incluir la capacidad para analizar el contexto de uso de una lengua, la interpretación de significados implícitos, y la comprensión y producción de textos complejos.

Otro aspecto relevante es el concepto de transferencia positiva entre lenguas, que ocurre cuando las estructuras de las lenguas previas coinciden o son similares entre sí. En el contexto del País Vasco, la similitud entre el castellano e inglés, por ejemplo, en áreas como el vocabulario, puede facilitar la adquisición de la L3, ya que muchas palabras del inglés son cognados de las del castellano.

Identidad lingüística y entorno educativo

En este sentido, el concepto de identidad lingüística también juega un papel crucial en la relación entre las lenguas. Como García (2009) indica, la construcción de la identidad lingüística en contextos bilingües y multilingües está profundamente conectada con el uso y la valoración de las lenguas en el entorno social.

Por último, el entorno educativo juega un papel decisivo en la creación de estrategias efectivas para el aprendizaje de lenguas adicionales. Kramsch (2014) resalta la importancia de la competencia intercultural, que va más allá del simple dominio de la lengua y busca comprender los valores, las normas y las perspectivas de los hablantes de la lengua.

La lengua materna no solo facilita la comunicación, sino que también influye profundamente en la forma en que pensamos y aprendemos. Respetar y promover la lengua materna en los entornos escolares no solo potencia el desarrollo intelectual, sino que también contribuye a una identidad cultural más fuerte y cohesionada.

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