Sabemos que ser mamá es una aventura llena de emociones y preguntas, sobre todo cuando se trata de la lactancia. Aunque es un proceso natural, muchas mamás se preguntan cómo preparar sus pechos para ese momento tan importante en el que empezarán a alimentar a su bebé. ¡Tranquila!
Esta pregunta es bastante frecuente, especialmente entre futuras mamás que conocen de cerca a otras mujeres que han tenido problemas para dar el pecho. Si quieres saber más sobre cómo preparar el pezón para la lactancia, o no sabes si tendrás problemas para dar el pecho con los pezones invertidos o planos, sigue leyendo.
Primero lo primero: aunque la lactancia es un proceso natural, no siempre es un camino de rosas desde el principio. Muchas mamás pasan por momentos difíciles, y eso es completamente normal. Lo más importante es estar bien informada y preparada. Así que, ¡respira hondo!
Uno de los grandes mitos sobre la lactancia es la creencia, todavía existente, de que es necesario preparar el pecho y en particular el pezón durante el embarazo.
¿Realmente hay que preparar el pezón para la lactancia?
Pero como decíamos, es sólo un mito. Ningún aceite, crema o masaje va a preparar el pezón para la lactancia mejor que tu propio cuerpo. Como ya habrás podido deducir, no es necesario hacer nada para preparar nuestro pecho para amamantar. Igual que no hay que hacer nada para preparar nuestros ojos para ver o preparar nuestros oídos para escuchar. Nuestro cuerpo se prepara solo de forma fisiológica y lo hace durante toda nuestra vida, y especialmente durante el embarazo. El funcionamiento del pecho es impecable.
Uno de los muchos mitos sobre la lactancia es que hay que preparar el pecho para evitar las horribles grietas y fomentar que el bebé tenga un mejor agarre.
Entonces, ¿por qué queremos preparar el pecho? Bueno, seguramente en realidad lo que necesitamos preparar es la lactancia. Los bebés saben mamar de forma instintiva pero nosotras necesitamos aprender a hacerlo. Por lo tanto, no se trata tanto de preparar el pecho en sí, sino que lo ideal sería prepararnos a nosotras.
Lo que cualquier mujer necesita para poder amamantar de manera eficaz es disponer de información y soporte adecuados antes y después del parto.
Durante el embarazo, tus pechos empezarán a cambiar: pueden volverse más sensibles, hinchados y hasta notarás que los pezones se oscurecen. Esto es parte de la preparación natural para la lactancia. Algo que puedes hacer es aplicar una crema o aceite hidratante para mantener la piel suave y prevenir la aparición de estrías.
La mama cambia desde los primeros momentos del embarazo.
Es suficiente teclear en Internet para que aparezcan todo tipo de artículos hablando de masajes, aceites o cremas que, según ellos, “endurecen el pezón” y nos aseguran la ausencia de grietas, facilitando la lactancia una vez que nazca nuestro bebé. Pero, ¿hay algo de cierto en ellos?
Ninguna crema, masaje o aceite que utilicemos antes del parto nos asegura que no tengamos grietas o molestias al amamantar a nuestro bebé.
Un buen agarre al pezón es fundamental para prevenir problemas comunes como el dolor, las grietas o incluso la mastitis. Conocer estos posibles inconvenientes y cómo resolverlos te ayudará a tener una experiencia de lactancia más placentera y efectiva.
Muchos de los problemas que con frecuencia conducen a dejar de dar el pecho se deben a una mala posición o a un agarre defectuoso, que ejercen presión o roce sobre el pezón y evitan una transferencia adecuada de leche.
En un buen agarre, el bebé mama de la areola y no del pezón. Además, en la mayoría de los casos existe suficiente tejido protráctil como para que el pezón pueda protruir una vez el bebé se haya agarrado.
La primera de ellas es usar un sujetador acorde a nuestra nueva talla, desde principios del embarazo. Evita aros o varillas que puedan comprimir las glándulas. Evita aros, varillas o ballenas que puedan comprimir algún área de la glándula.
Una técnica que puede ayudar a preparar los pechos para la lactancia es realizar masajes suaves desde el último trimestre del embarazo. Esto no solo ayudará a mejorar la circulación, sino que también te familiarizará con tus pechos y te hará sentir más cómoda con los cambios. Usa las yemas de los dedos y realiza movimientos circulares alrededor de los senos.
¿Cómo estimular el pezón durante la lactancia materna?
En este post te enseño cómo estimular tus pezones correctamente y qué errores no has de cometer para que tanto tú como tu bebé disfrutéis de la lactancia materna al 100%
Trucos para el buen agarre del pezón durante la lactancia materna:
- Coloca a tu bebé de tal manera que la nariz quede a la altura del pezón y no la boca a la altura del pezón.
- Roza tu pezón con la nariz de tu bebé y espera a que abra bien la boca. ¡Vas a estimular el reflejo de búsqueda!
- No introduzcas el pezón en el centro de la boca. Dirige el pezón hacia el paladar.
- Empuja a tu bebé hacia el pecho y no te inclines tú hacia él. Empújalo siempre desde el cuello o espalda. ¿Sabías que si lo haces desde la cabeza por acto reflejo va a echarse hacia atrás? Truco aprendido.
- Incide en que tu bebé no agarre solo el pezón, sino que el labio inferior abarque la mayor cantidad de areola.
Para una lactancia exitosa es esencial conseguir una buena posición. Para ello, coloca el bebé frente a ti, con su barriga frente a tu abdomen y la boca sobre tu pezón. Cuando el recién nacido abra la boca, introduce el pezón y parte de la areola.
Lo primero es empezar bien: coloca el bebé al pecho en cuanto puedas, estará contigo manteniendo el contacto precoz piel con piel así que aprovecha y ofrécele el pecho.
Una buena posición para la lactancia lo es todo. Coloca al bebé frente a ti, su barriguita frente a tu abdomen, con su boca sobre tu pezón y deja que investigue, posiblemente chupará el pezón e intentará colocarlos dando pequeños manotazos.
Una buena manera de prepararnos puede ser ver a otras mujeres amamantar, para ello puede ser muy buena idea acudir a un grupo de apoyo a la lactancia, ya que no solamente podremos ver cómo se amamanta sino que también podremos estar con otras mujeres que están viviendo un momento muy similar al nuestro, y esto nos puede hacer sentir acompañadas en el proceso.
Si el dolor no se alivia seguramente el agarre no es el correcto, introduce tu dedo meñique por la comisura de los labios del bebé con suavidad y saca el pezón de su boca.
Es muy importante iniciar la lactancia materna antes de las dos horas tras el parto. Tras el parto, es importante que la lactancia sea muy precoz, de ahí que se recomiende el contacto precoz piel con piel tras el parto vaginal e incluso tras la cesárea. En este momento los niveles de oxitocina son máximos y son los que facilitan el vínculo madre-hijo y la eyección de leche.
Ofrece el pecho a demanda. Dar el pecho no requiere de reloj; simplemente ofrecérselo al bebé tan frecuentemente como él te lo pide por el día y por la noche, es decir, a demanda. Se debe amamantar al recién nacido siempre que tenga señales de tener hambre, empezando a estar más activo, chupándose las manos, buscando el pecho.
Con el bebé muy cerca de la madre (en contacto tripa con tripa) se debe dirigir el pezón hacia la nariz para que abra grande la boca e introduzca una gran parte del pecho dentro de la boca, además del pezón, debe asegurarse que esté dentro gran parte de la areola superior.
Se aconseja que el labio inferior esté evertido y lejos del pezón. La nariz y la barbilla estarán tocando el pecho. Hay diferentes posturas para amamantar según los momentos y también los problemas que pueda tener la madre ( gemelos, cicatriz de cesárea, obstrucción de conductos lactilíferos, etc). En general lo importante es que la madre y el niño estén cómodos, relajados y tengan un buen acople. Las que se utilizan más frecuentemente son la posición de sentada y la de acostada. Hay que asegurarse que cabeza, cuello y columna del bebé estén alineados y no estén torcidos.
Recuerda que cada mamá es diferente, así que no te sientas mal si no todo sale perfecto desde el principio. Lo más importante es la conexión que crearás con tu bebé durante la lactancia.
Utiliza un buen sujetador de lactancia y mantén la higiene adecuada, una ducha al día con un jabón de pH neutro es suficiente.
Mantén tu higiene habitual en esta zona, usar agua y jabón es suficiente.
No debes lavar los pezones después de cada toma, ni utilizar antisépticos, productos desinfectantes o pomadas que haya que retirar antes de la toma en pezón y areola.
Se debe recordar que en la areola mamaria se encuentran las glándulas de Montgomery que segregan un material sebáceo que tiene como finalidad lubricar la areola y el pezón. El jabón y los desinfectantes eliminan esta sustancia protectora y pueden facilitar lesiones de la piel de esa zona.
Si necesitas algún cuidado especial tu matrona te recomendará la pomada o la crema adecuada que no sea necesario retirar antes de dar el pecho.
Una vez que termine la toma puedes extraer un poco de leche del pezón y extenderla, por el pezón y la areola, deja secar al aire antes de vestirte.
Si aparecen las grietas en el pezón, consulta con tu matrona. Es importante averiguar si el bebé tiene un buen agarre o existe otro problema que favorezca la aparición de grietas. Ahora sí que es momento de utilizar diferentes remedios para aliviar las molestias del pezón. Y la matrona es la profesional que mejor te puede asesorar de la posible solución.
Las grietas en el pezón no son distintas de otras lesiones en la piel, que se curarían espontáneamente en algunos días si el roce o movimiento que las causa no se repitiera de manera frecuente y/o constante.
Si hay grietas, estas se suelen relacionar con un mal enganche.
La presencia de pezones planos o invertidos no contraindica ni impide la lactancia.
Muchas mujeres tienen pezones planos o invertidos, en torno a un 10% para ser más exactos. Una sencilla prueba que podréis realizar en casa os permitirá saber si vuestros pezones poseen alguna de estas dos características. Consiste en pellizcar suavemente, con los dedos índice y pulgar, la areola.
Como os decíamos, aunque el resultado de esta comprobación resulte, a priori, adverso, no os tenéis de qué preocupar. Los bebés no maman del pezón, sino de gran parte del pecho. Además, no es extraño que esta condición se corrija según se acerca el momento del parto sin necesidad de aplicar ningún tratamiento específico. Sin embargo, en algunas ocasiones, las que menos sin duda, los pezones planos o invertidos sí dificultan la lactancia, provocando que el bebé no consiga agarrarse bien.
Algunas mujeres tienen los pezones invertidos y esto les genera mucha preocupación. En la mayoría de los casos, suelen salir hacia fuera por sí mismos a lo largo del embarazo. Si esto no sucede, pronto los sacará el bebé con la fuerza que hará al mamar. El bebé no mama del pezón, sino del pecho.
En ocasiones detrás de un pezón invertido existe un problema de fibras excesivamente cortas.
Factores que dificultan el correcto agarre al pecho con pezones planos o invertidos:
- Inicio tardío de la lactancia (Después de las 2 primeras horas después del parto). Pasadas dos horas entran en periodo de letargia y duermen durante muchas horas. Intentar iniciar la lactancia materna en ese periodo y sobre todo después de haber recibido un chupete o biberón suele dificultar la lactancia.
- Finalizar la lactancia materna con el pezón plano o invertido. Si uno de los pezones es más plano o invertido que el otro mejor empezar con ese.
- Ofrecer biberones de leche de fórmula o chupetes. No se parece en nada una tetina o chupete a un pezón plano o invertido.
- Uso de pezoneras. Su uso retrasa el aprendizaje del bebé a mamar correctamente e impide el moldeamiento del pezón.
- Horarios estrictos que favorecen la ingurgitación. Una mama con pezón plano ingurgitada se convierte en una pelota, dificultando el amamantamiento.
¿Cómo estimular el buen agarre al pecho si tengo pezones planos o invertidos?
- Confía en tu capacidad para amamantar a tu bebé. ¡Tus pezones son válidos!
- Estimula el inicio precoz de la lactancia materna durante el post-parto inmediato, es decir, durante las primeras dos horas postparto.
- Estimula tu pezón antes del amamantamiento con agua fría.
- Solicita ayuda profesional durante las primeras tomas después del parto.
- No ofrezcas a tu bebé chupetes, tetinas o pezoneras. ¡Le vas a confundir y vas a retrasar el aprendizaje e incluso producir un recazo al pecho!
- Busca información en los grupos de apoyo a la lactancia materna o busca asesoramiento de un especialista en lactancia materna antes de abandonar.
Consejos para la primera toma si tienes pezones planos o invertidos:
- Ponte en una posición cómoda.
- Estimula tu pezón con el reflejo pezón-nariz para que tu bebé abra la boca.
- Dirige el pezón hacia el paladar de tu bebé e introduce el pecho en su boca.
- Una vez que tu bebé se ha agarrado, mantén la sujeción hasta que haya succionado un par de veces y se haya creado el vacío suficiente para que el pezón quede situado tras el paladar y el pecho no se escape.
Utilizar sacaleches antes de las tomas para moldear el pezón. El uso de un extractor de leche es una de las formas de ayudar a que el pezón salga hacia afuera. Mediante la presión negativa tipo succión que el aparato ejerce sobre la zona, se estimula el pecho de modo que el pezón tiende a sobresalir. Tan solo son necesarios unos pocos minutos, además, estimula la formación de leche que facilita al bebé al comienzo de la succión, animándole al conseguir el alimento de manera menos dificultosa.
Con las pezoneras no desaparece el dolor e incluso a veces el dolor es el mismo, pero otras veces disminuye.
En casos de ingurgitación mamaria se puede aplicar calor local húmedo previo a la toma ya que facilita la salida de la leche acompañado de ejercicios de expresión manual de la mama. Una vez que se ha realizado la toma, puede ser recomendable aplicar frio local o aplicación de hojas de col (previamente frías) en la mama.
Asesórate sobre la lactancia materna: acude a los cursos de preparación al parto y lee sobre los diferentes puntos de vista que existen respecto a la lactancia. La información seria y veraz es fundamental para evitar todos los mitos, costumbres e ideas anticuadas que existen al respecto.
Otra manera de prepararnos puede ser leyendo. Hay muchos libros recomendables para prepararnos para la lactancia, por supuesto tenemos que recomendarte los libros de Alba Padró “Somos la leche” y “Mucha teta“, que pueden ayudarte a sentirte más informada para afrontar esta nueva etapa.
Evita manipular el pezón o masajear vigorosamente el pecho durante el embarazo.
Prepárate para el posparto. La cuarentena, posparto o puerperio es el periodo posterior al parto. La mujer experimenta grandes cambios fisiológicos durante este período. Uno de los más importantes, volver a su estado normal: va a ir desapareciendo la transformación que se produjo durante el embarazo.
El apoyo emocional es fundamental en esta etapa. Hablar con otras madres que hayan pasado por la experiencia de amamantar o unirte a grupos de apoyo a la lactancia puede darte seguridad y confianza. Compartir tus dudas, inquietudes y logros con otras personas en tu misma situación te ayudará a sentirte acompañada y más segura en el proceso.
Puede existir una molestia inicial cuando el bebé empieza a mamar, pero no es normal que la lactancia sea dolorosa. Un mal enganche puede producir dolor en los pezones y llegar a provocar la aparición de grietas que pueden ser muy dolorosas, e incluso sangrar.
Un frenillo sublingual corto puede dificultar el enganche, la movilidad de la lengua y no permitir el drenaje adecuado de leche.
No se recomienda la aplicación sistemática de pomadas en el pezón.
Prepararse para la lactancia materna es un paso clave para muchas futuras mamás. No se trata solo de conocer las diferentes opciones de alimentación para tu bebé, sino también de prepararse física y emocionalmente para esta etapa tan importante.
Infórmate sobre la lactancia maternaEl primer paso es aprender lo más posible sobre la lactancia. Leer libros, ver videos y asistir a sesiones con profesionales certificados en lactancia te permitirá comprender la anatomía del pecho, el reflejo de succión del bebé y las diferentes posiciones para amamantar.
Crea un entorno cómodo para amamantarTener un espacio cómodo en casa para amamantar es clave para que tanto tú como tu bebé se sientan relajados. La lactancia materna requiere paciencia, especialmente al principio, cuando todo es un proceso de aprendizaje. Asegúrate de contar con una silla cómoda o un rincón de tu casa donde puedas sentarte con un buen respaldo, cojines para apoyar al bebé y una mesa cercana para tener todo lo que necesites a mano: agua, muselinas, y algún snack para esos momentos largos.
Cuida tus pechosDurante el embarazo, tus senos ya están cambiando y preparándose de manera natural para la lactancia. No es necesario realizar cuidados especiales antes del parto, pero mantener la piel hidratada puede ser muy útil para prevenir las grietas durante el amamantamiento. Usa cremas naturales o específicas para el cuidado del pezón y, si llegas a tener grietas en los primeros días, ten a mano parches o cremas reparadoras para aliviar el malestar.
Ten expectativas realistasEs importante saber que la lactancia no siempre es perfecta desde el primer día. Tanto tú como tu bebé necesitarán tiempo para adaptarse, y eso está bien. Los primeros días solo producirás calostro, un líquido muy nutritivo y rico en anticuerpos, suficiente para tu bebé en ese momento. Sin embargo, muchas madres sienten que no es suficiente. No te preocupes: la producción de leche "madura" suele comenzar entre el tercer y cuarto día después del parto, cuando tu cuerpo empieza a producir más cantidad.
Busca apoyo emocionalEl apoyo emocional es fundamental en esta etapa. Hablar con otras madres que hayan pasado por la experiencia de amamantar o unirte a grupos de apoyo a la lactancia puede darte seguridad y confianza. Compartir tus dudas, inquietudes y logros con otras personas en tu misma situación te ayudará a sentirte acompañada y más segura en el proceso.
Ten paciencia y confía en ti mismaLa lactancia materna es un proceso natural, pero eso no significa que sea fácil desde el principio. Requiere paciencia, tiempo y mucha práctica. Mantén una actitud positiva y confía en tu capacidad para amamantar a tu bebé. La confianza en ti misma puede marcar una gran diferencia en cómo enfrentas los desafíos de esta nueva etapa.
Dar el pecho puede ser considerado algo fisiológico y natural, que las mujeres llevan siglos haciendo , sin necesitar talleres prácticos , ni estudios.
La hora posterior al nacimiento es crítica para el inicio de la lactancia y de algo tan mágico como es el vínculo que se establece entre madre e hijo.
Tradicionalmente la lactancia materna se ha empleado como un método anticonceptivo natural. Y efectivamente es un método anticonceptivo y debemos considerarlo como una alternativa, pero debemos de tener en cuenta que su efectividad es menor que otros métodos de los que disponemos.
Ni el uso de la faja posparto disminuye el contorno de la cintura ni tras la lactancia materna disminuye la talla de sujetador. Son dos falsos mitos de la cuarentena que nos explica la ginecóloga y obstetra Diana Cuenca.
Otro mito es que "necesitas" pezones perfectos o de una forma específica para poder amamantar. Spoiler: ¡eso no es cierto! No importa si tienes pezones pequeños, grandes, planos o invertidos, lo más importante es que el bebé logre agarrarse bien.
Algo que puedes hacer es aplicar una crema o aceite hidratante para mantener la piel suave y prevenir la aparición de estrías.
Un mito es que hay que frotar o "endurecer" los pezones antes de amamantar para evitar el dolor. Este consejo no solo es innecesario, sino que puede hacer más daño que bien. La piel del pezón es delicada, y lo mejor que puedes hacer es mantenerla hidratada y suave.
El calostro es el primer líquido que tu cuerpo producirá para alimentar a tu bebé en sus primeros días de vida. Aunque no todas las mamás lo notan antes del parto, algunas pueden empezar a producir pequeñas cantidades durante el embarazo. No te alarmes si notas pequeñas manchas en tu ropa interior o si tus pechos se sienten más llenos.
A veces, la mejor preparación para la lactancia es simplemente confiar en que tu cuerpo está hecho para esto. Después de todo, la lactancia es un proceso biológico que la naturaleza ha perfeccionado a lo largo de milenios. Cada mamá y cada bebé son diferentes, así que no te compares con otras experiencias.
Una vez que nazca tu bebé y comiences a amamantar, es probable que los primeros días no sean tan fáciles como pensabas. ¡Y eso está bien! Nadie espera que seas experta en lactancia desde el primer minuto. Dale tiempo a tu bebé y a ti misma para adaptarse al proceso.
En resumenPrepararse para la lactancia materna va más allá de la información técnica. Se trata de crear un ambiente cómodo, cuidar de tu cuerpo y preparar tu mente para esta hermosa, pero a veces desafiante, experiencia.
