¿Cómo sale la placenta después del parto? Etapas y proceso

El proceso de fecundación es bastante conocido. El espermatozoide fecunda al óvulo en la trompa de Falopio y, posteriormente, el embrión desciende hacia el útero dónde consigue implantarse en el endometrio. Sin embargo, es posible que haya desconocimiento acerca de cómo se originan las estructuras extraembrionarias de la placenta y el cordón umbilical. Además, algunas de las complicaciones gestacionales que suelen ocurrir están relacionadas con estas estructuras.

Formación del trofoblasto e implantación

Formación del trofoblasto e implantación

Después de la fecundación, el embrión comienza a dividirse, de forma que de una célula pasa a dos, de dos a cuatro, de cuatro a ocho, y así sucesivamente. Cada una de las células del embrión se divide en dos.

A partir del día 3 del desarrollo embrionario se empieza a formar el blastocisto, la estructura embrionaria necesaria para que pueda tener la implantación en el útero y, por tanto, el embarazo. Para ello, el embrión tiene que pasar de estar compactado a tener una estructura con una cavidad interna y dos grupos celulares bien diferenciados.

Así, cuando el embrión se implanta en el endometrio, alrededor del 5º o 6º día después de la fecundación, se pueden distinguir claramente dos capas:

  • Trofoblasto: dará lugar a la placenta y al cordón umbilical. Las células que forman el trofoblasto, a su vez, se van a diferenciar durante la segunda semana de embarazo en 2 capas de células, una interna denominada citotrofoblasto y otra externa denominada sincitiotrofoblasto.
  • Masa celular interna: de aquí derivarán todos los tejidos que formarán el embrión. En concreto, se produce la transformación de la masa celular interna del blastocisto en un disco embrionario, el cual es el inicio de todos los tejidos y órganos.

Para que tenga lugar la implantación del embrión, el sincitiotrofoblasto es el encargado de digerir el endometrio mediante enzimas proteolíticas. En este proceso se van a romper los vasos sanguíneos del endometrio y se va a producir una rápida invasión por parte del sincitiotrofoblasto.

Formación del corion y la placenta

Una vez completada la implantación embrionaria, quedarán totalmente conectados los vasos sanguíneos de la madre con el sincitiotrofoblasto.

Toda esta unión de vasos entre el embrión, la madre y el sincitiotrofoblasto dará lugar a una estructura llamada corion. Esta estructura junto con la pared mucosa del útero formarán la placenta. De este modo se establecerá una circulación útero-placentaria gracias a la formación de vellosidades profundas, las cuales se ramifican.

La placenta es un órgano con forma redondeada que suele medir alrededor de 22 cm de diámetro y tiene un grosor de 2,5 cm. El peso de la placenta suele oscilar entorno a los 500 gramos, aunque este peso no contempla las membranas ni el cordón. Además, en la placenta se distinguen una superficie fetal o placa coriónica y otra materna o placa basal.

Tamaño de la placenta

¿Cuál es la función de la placenta?

La placenta se encarga de aportar oxígeno y nutrientes al bebé a lo largo de su desarrollo y, por tanto, del embarazo. Además, esta estructura tiene una acción inmunológica, ya que la placenta permite que el embrión no se reconozca como extraño.

Otra de las funciones de la placenta es sintetizar hormonas y factores de crecimiento. Estas moléculas son fundamentales para el metabolismo del bebé, pero también de la madre. Una de las hormonas producidas por la placenta es la gonadotropina coriónica o más popularmente conocida como beta hCG.

Aparte de esta hormona, la placenta también segrega estrógenos, progesterona, relaxina y otras hormonas femeninas (GnRH, TRH, inhibina, etc.). También se produce el desarrollo del lactógeno placentario, una hormona que promueve el crecimiento del feto, la lactancia y la producción de otras hormonas como la prolactina.

¿Cómo se forma el cordón umbilical?

El embrión irá creciendo a su vez, aunque de forma más lenta que las estructuras externas. El crecimiento embrionario depende de la llegada de nutrientes y oxígeno, así como de la eliminación de los productos de desechos.

Para conectar el embrión y la envoltura trofoblástica se forma el denominado pedículo de fijación, que se convertirá posteriormente en el cordón umbilical.

El cordón umbilical es la conexión entre la placenta y el feto. Su composición consta de dos arterias que salen del feto en dirección a la placenta y una vena que sale de la placenta hacia el feto.

Así pues, no existe intercambio directo de sangre entre la madre y el embrión, todo se realiza a través del corion y el cordón umbilical. Estas estructuras sirven también de filtro, ofreciendo protección al feto frente a posibles agentes dañinos que estuvieran presentes en la sangre materna.

Aunque el origen del cordón umbilical y la placenta sea extraembrionario, se necesitan los tejidos maternos para formar todo el conjunto materno-fetal. Este conjunto servirá durante los nueve meses de embarazo para que el feto se alimente e intercambie los gases necesarios durante el desarrollo embrionario.

La placenta es un órgano temporal que se desarrolla en el útero durante el embarazo. Esta estructura brinda oxígeno y nutrientes al embrión y posteriormente al feto y a través de ella se eliminan los productos de desecho. Ahora bien, la placenta permanece en el cuerpo de la madre tan solo unos minutos más que su hijo, un rasgo que hace que su estudio resulte fascinante.

La placenta es un órgano materno-fetal efímero que desempeña un papel fundamental en el desarrollo del embarazo en mamíferos del clado Placentalia.

Se forma en interior del útero y está unida a la pared uterina, brindando oxígeno y nutrientes al feto en crecimiento y eliminando los productos de desecho de su sangre. Surge a partir de las mismas células que dieron origen al embrión, y está compuesta por una porción fetal, el corion frondoso, y una porción materna o decidua basal.

La placenta se expulsa después del nacimiento del bebé, en el periodo llamado 'alumbramiento'.

La placenta se desprende de la pared uterina y es expulsada junto con las membranas amnióticas. Este proceso puede ocurrir entre 10 y 30 minutos después del parto, aunque en algunos casos puede tardar hasta una hora o más.

Para facilitar la expulsión de la placenta se hace un alumbramiento dirigido, que consiste en la administración de oxitocina una vez se ha desprendido el hombro anterior del feto.

Posteriormente a la expulsión fetal, el ginecólogo realiza una suave tracción del cordón umbilical para comprobar el desprendimiento de la placenta.

Es fundamental asegurar que la placenta se expulse completamente para evitar posibles complicaciones.

¿Para qué sirve la placenta? Funciones que cumple

La placenta tiene múltiples funciones vitales durante el embarazo. Se trata de un órgano esencial para el correcto desarrollo del embrión, ya que a través de ella y del cordón umbilical, el feto mantiene la conexión con la madre, de la que recibe todos los nutrientes, sangre y oxígeno necesarios para su crecimiento y desarrollo.

Además de su papel en la nutrición, la placenta también se encarga de eliminar los catabolitos procedentes del feto, como dióxido de carbono, urea y bilirrubina.

El intercambio de sustancias entre madre y feto ocurre mediante las vellosidades coriales, que son parte de la placenta y están en contacto con la sangre materna alojada en las lagunas o espacios intervellosos.

Otra importante función de la placenta es la secreción de hormonas que afectan tanto a la madre como al feto.

A nivel endocrino, la placenta elabora dos tipos de hormonas, las hormonas polipeptídicas y las hormonas esteroideas.

  • Las hormonas polipeptídicas más importantes son la gonadotropina coriónica humana, que la madre elimina por orina, y que se produce desde la formación del corion hasta que en la 12.ª semana decrece la producción (se emplea en pruebas de embarazo a partir de la tercera semana); y la lactógeno placentario humano, cuyos efectos son los cambios somáticos del cuerpo, como el aumento del tamaño de las mamas.
  • Entre las hormonas esteroideas, cabe destacar la progesterona, que al principio es secretada por el cuerpo lúteo del ovario, y a partir del segundo mes por la placenta, y cuya producción aumenta durante todo el embarazo; y los estrógenos, cuya producción también aumenta durante el embarazo.

Estas hormonas desempeñan un papel crucial en el mantenimiento del embarazo y en la preparación del cuerpo materno para el parto.

La placenta también actúa como una barrera protectora, impidiendo el paso de moléculas de gran tamaño, como proteínas, virus y bacterias. Esto contribuye a mantener el ambiente intrauterino libre de infecciones, aunque, en casos excepcionales, si el virus o bacteria logra dañar atravesar la barrera placentaria podría provocar una infección en el feto.

¿De qué está compuesta la placenta?

La placenta está compuesta por dos componentes principales: la parte fetal y la parte materna.

  • La parte fetal, conocida como corion frondoso, está formada por una multitud de vellosidades coriales y es responsable de la nutrición y el intercambio de sustancias con la sangre materna.
  • La parte materna, denominada decidua basal, procede de la transformación de la mucosa uterina y es responsable de proporcionar un sitio de implantación para la vesícula gestacional y el desarrollo de la placenta.

La placenta alcanza su máximo desarrollo cuando tiene una forma de disco con aproximadamente 15 cm de diámetro y un peso de alrededor de 500 g. Está dividida en cotiledones por tabiques placentarios y contiene unos 150 ml de sangre.

La superficie de contacto entre la sangre materna y las vellosidades coriales es considerable, lo que favorece el intercambio de sustancias entre madre y feto.

Parto de la placenta en el periodo de alumbramiento del trabajo de parto

Ya sabes que el parto se divide en diferentes etapas, cada una de ellas protagonizada por un evento relacionado con la llegada de tu bebé. En la dilatación, el cuerpo se prepara para que pueda atravesar el canal de parto; en el expulsivo, le conocerás, ya que es la fase que culmina con el nacimiento. El alumbramiento en el parto es el periodo que transcurre desde que nace tu bebé hasta que expulsas la placenta, las membranas y los restos del cordón.

La principal diferencia que hay entre parto y alumbramiento (además de que en el parto se expulsa al bebé y en el alumbramiento, la placenta) es que las contracciones no cesan pero sí bajan de intensidad. Son más seguidas y resultan mucho menos dolorosas que las anteriores.

No se puede establecer con exactitud cuál es la duración del alumbramiento. Como ocurre con casi todo lo relacionado con los partos, es diferente en cada uno de ellos, incluso aunque se trate de la misma mujer.

Tipos de manejo del alumbramiento

En cuanto al tratamiento o manejo del alumbramiento del parto, hay tres formas de afrontarlo:

  • El primer tipo es el manejo expectante del alumbramiento, en el que no se interviene y se espera a que se desarrolle de manera natural.
  • En el tratamiento activo o alumbramiento dirigido, se administra un uterotónico (un medicamento) que ayuda a que el útero comience a contraerse, se pinza el cordón umbilical de forma temprana y se aplica la tracción controlada del cordón.
  • El manejo activo sirve para tratar de reducir la pérdida de sangre en el momento del parto, algo que ocurre, sobre todo, en países con ingresos bajos. En ellos, las mujeres tienen más probabilidades de tener una dieta inadecuada y presentar anemia, por lo que resulta fundamental controlar un sangrado.

Cuando hayas alumbrado la placenta, el personal sanitario comprobará que no quedan restos dentro. Si los hubiera, tendrían que ser retirados porque podrían originar una infección.

A continuación, la matrona revisará la zona. Si has sufrido algún desgarro, o te han practicado una episiotomía, procederá a suturar y desinfectar la zona genital.

Como puedes ver, ahora que conoces todas las fases, el parto es un momento complicado para cualquier mujer, sin importar como ha sido de fácil o difícil el embarazo.

Fases del parto

A medida que el nacimiento del bebé se acerca, a la madre cada vez le inquieta más pensar cómo será el parto. Aunque cada alumbramiento es diferente, desde un punto de vista médico, todos pasan por tres fases: dilatación, expulsivo y alumbramiento.

Fases del parto

1. La dilatación

La primera fase del parto va desde su inicio hasta la dilatación completa del cuello uterino. Los médicos o comadronas utilizan una definición para hacer un “diagnóstico de inicio de parto”. Los criterios que se utilizan no son exactamente iguales entre países o sociedades científicas.

La dilatación es la fase más larga del parto. En un primer parto puede durar de 8 hasta 12 horas, o incluso más. No es verdaderamente importante mientras el bebé y la mamá estén bien.

A lo largo de la fase de dilatación, las contracciones del útero son cada vez más frecuentes y duran más tiempo. Durante esta fase, y como indica su nombre, se produce poco a poco la dilatación del cuello uterino.

Al mismo tiempo, la cabeza del feto “entra” en la pelvis (o “se encaja” en términos técnicos) y empieza a descender hacia la vulva, lo cual se define técnicamente como “descenso”. El feto debe atravesar la pelvis de la madre, que forma un canal algo irregular, de pocos centímetros de largo.

Este descenso es lento, y por ello tarda unas horas en atravesar. El canal es estrecho y la cabeza pasa, pero de forma justa, por ese canal.

Los profesionales que controlan el parto utilizan para entenderse unos planos imaginarios para saber “a qué altura” está el feto en la pelvis materna. Reciben el nombre de planos de Hodge, y son 4 planos.

  • En el primer plano, el feto está entrando en la parte superior de la pelvis.
  • En el cuarto plano, su cabeza está ya saliendo de la pelvis, entre el pubis y el coxis, preparada para salir.

Normalmente en la fase de dilatación el feto pasa del primer al tercer plano, y en la siguiente fase ya pasa al cuarto plano.

2. El expulsivo

La fase de expulsivo empieza cuando se alcanza la dilatación completa y acaba en el momento en que el feto sale completamente al exterior.

Se llama dilatación completa porque en ese momento el cuello del útero se ha dilatado tanto que forma un solo conducto con la vagina.

Durante esta fase, es normal que la mujer empiece a notar una necesidad de apretar, muy parecida a la de hacer de vientre. Los pujos de la madre son una ayuda importantísima para ayudar el feto a salir.

En un parto normal, el bebé sale mirando hacia la espalda de su madre. Esto es debido a la forma ovalada de la última parte estrecha que tiene que atravesar en la pelvis, entre el pubis y el coxis.

Casi todos los partos ocurren así, porque es la forma más eficiente para salir. Esta fase expulsiva puede durar desde una a dos horas habitualmente, pero si se ha administrado anestesia epidural puede ser más larga.

Dentro de la fase del expulsivo, evidentemente el momento más importante para los padres es la salida de la cabeza. También es el momento más importante para el profesional, que deberá poner la máxima atención para que todo transcurra de la forma más natural posible y, a la vez, de forma controlada.

Es importante que la cabeza del bebé salga lentamente para evitar una descompresión brusca y que se proteja el periné (espacio entre el ano y la vagina materna).

Es normal que la mujer sienta la necesidad de empujar muy fuerte en el momento en que sale la cabeza, pero es importante controlar esta fuerza para asegurar que la salida sea lo más suave posible. En ese momento, la ayuda de un profesional experimentado es fundamental, porque ayuda a la salida lenta de la cabeza y, a continuación, de los hombros, protegiendo en todo momento el periné de la madre.

La protección del periné es muy importante antes de que salga la cabeza fetal por él. Si se considera que el periné no se distiende bien, especialmente en las mujeres para las que es el primer parto (primíparas), en ocasiones se realiza una episiotomía (un pequeño corte) para reducir el riesgo de que se produzca un desgarro.

La necesidad de episiotomía es mucho menor si se ha preparado el periné, si el parto y el expulsivo han podido transcurrir con un tiempo adecuado para que el periné se adapte poco a poco.

3. El alumbramiento

Aunque es habitual utilizar este término como sinónimo de parto, en medicina esta tercera fase hace alusión, en realidad, a la salida de la placenta. El parto no ha acabado técnicamente hasta que sale la placenta y las membranas ovulares.

Una vez vaciado el útero, se ponen en marcha unas señales que hacen que la placenta se desprenda y se expulse. Es un proceso muy delicado porque la placenta recibe muchísima sangre.

Por ello, inmediatamente después de desprenderse la placenta, la madre tiene una gran contracción uterina continua. En ocasiones a la placenta le cuesta salir y se considera que es mejor actuar, porque es una de las causas de hemorragia postparto.

Es una de las complicaciones más frecuentes en entornos en los que no hay profesionales. En la historia ha sido una de las causas más frecuentes de muerte materna en el parto, y por desgracia todavía lo es en algunas partes del mundo.

En medios con recursos, es una complicación muy importante y que requiere atención muy urgente y especializada.

Preguntas frecuentes

¿A partir de qué semana se forma la placenta?

La placenta comienza a formarse desde el momento en que el trofoblasto hace contacta con el endometrio, aproximadamente a partir del quinto o sexto día después de la fecundación. Durante este proceso, el trofoblasto se diferencia en dos tipos celulares: el citotrofoblasto, formando internamente, y el sincitiotrofoblasto, formando externamente.

El citotrofoblasto es poliédrico y altamente mitótico, mientras que el sincitiotrofoblasto es una estructura multinucleada que invade y prolifera en el endometrio, formando lagunas trofoblásticas.

Estas lagunas trofoblásticas son esenciales para la formación de la placenta, ya que constituyen una red compleja de vasos sanguíneos a través de los cuales el feto recibirá nutrientes y oxígeno de la madre y eliminará productos de desecho.

La placenta, junto con el cordón umbilical, establece el sistema de transporte que permite el intercambio de sustancias entre la madre y el feto durante el embarazo.

Así, la placenta es un órgano esencial para la nutrición, respiración, protección y producción hormonal durante el desarrollo del feto. Su correcta formación y funcionamiento son fundamentales para asegurar un embarazo saludable y el adecuado crecimiento del bebé en gestación.

¿Cuánto pesa la placenta?

La placenta presenta un peso aproximado de 1.500 gramos durante el embarazo, y juega un papel crucial en el transporte de sustancias necesarias para el adecuado crecimiento y desarrollo fetal durante toda la etapa de gestación.

Tabla resumen de las etapas del parto

Etapa del Parto Descripción Duración Aproximada
Dilatación Apertura del cuello uterino 8-12 horas (primer parto), 2-8 horas (partos posteriores)
Expulsivo Nacimiento del bebé 1-2 horas
Alumbramiento Expulsión de la placenta 10-30 minutos

😲 Parto velado: imágenes increíbles de una cesárea en la que el bebé nace dentro del saco amniótico

Publicaciones populares: