¿Cómo saber si un recién nacido está enfermo? Síntomas y cuándo buscar ayuda

En el año 2017, alrededor de 2,5 millones de niños en el mundo fallecieron durante su primer mes de vida. En la actualidad, el 75% de las muertes de recién nacidos se producen durante las primeras semanas. Por ese motivo, la evaluación temprana y los primeros cuidados representan una estrategia mundial para el descenso de la morbi-mortalidad infantil.

Los familiares y profesionales de la salud responsables del cuidado del recién nacido tienen que conocer los principales signos de alarma que este puede presentar durante el período neonatal. Desde el nacimiento, pues, pueden aparecer los primeros síntomas de alerta sobre la salud del recién nacido. Sin embargo, en algunas ocasiones, el neonato es incapaz de adaptarse a esta nueva situación y los signos clínicos permiten o aparecen días después de su nacimiento.

Signos de alarma en el recién nacido

Es fundamental estar atento a los siguientes signos que pueden indicar que un recién nacido necesita atención médica urgente:

  • Fiebre alta: En bebés menores de 3 meses, una temperatura superior a 38 °C es motivo de consulta inmediata.
  • Dificultades respiratorias: Esto incluye respiración rápida, sibilancias, retracciones (hundir la piel entre las costillas o en el cuello al respirar) o labios y cara azulados.
  • Letargo o falta de reacción: Si el bebé está inusualmente somnoliento, difícil de despertar, o no responde a estímulos.
  • Problemas para alimentarse: Si el bebé rechaza alimentarse durante varias horas o muestra signos de deshidratación (como boca seca, sin lágrimas al llorar o disminución en la frecuencia de los pañales mojados).
  • Vómitos persistentes: Vomitar repetidamente o vomita bilis (un líquido verde).
  • Convulsiones: Cualquier episodio de convulsiones debe ser evaluado inmediatamente.
  • Problemas en la piel: Mala coloración (palidez, piel moteada, coloración azul o grisácea), aparición súbita de manchas en la piel, hinchazón de labios o párpados (sospecha de alergia) con dificultad para respirar, vómito o mareo.
  • Erupciones cutáneas: Erupciones que no desaparecen al aplicar presión digital acompañadas de fiebre pueden ser preocupantes.
  • Dolor intenso: Llanto persistente y que no se calma con consuelo, especialmente si puede estar indicando dolor abdominal o de otro tipo.
  • Accidentes: Herida profunda con sangrado abundante que no cede tras aplicar presión durante 10 minutos. Fractura abierta (se puede ver el hueso). Golpe en la cabeza con pérdida de conocimiento.

Signos clínicos específicos

Además de los síntomas generales, existen signos clínicos específicos que pueden indicar un problema de salud:

  • Hipotermia: Es un signo común de que el recién nacido no goza de una buena salud. Suele presentarse en recién nacidos prematuros o de bajo peso al nacer, desnutridos o que han sido sometidos a diferentes procedimientos clínicos por depresión respiratoria o asfixia.
  • Dificultad respiratoria: Nos referimos a dificultad respiratoria cuando el recién nacido presenta una frecuencia aumentada, superior a 60 resp/min, que se manifiesta con aleteo nasas o retracción torácica. A medida que aumenta la disnea el niño comienza a presentar otros signos como la retracción epigástrica. La espiración es breve y puede terminar con un quejido, lo que significa un cierre espiratorio de la glotis y el aumento de la presión.
  • Cianosis: Se trata de una coloración azulada de la piel y las mucosas debida a una reducida concentración de oxígeno en sangre. Puede ser de origen pulmonar o cardiaco, o bien, puede venir provocada por patologías como la policitemia. Es probable que se produzca una crisis grave de cianosis en recién nacidos aparentemente sanos. Este se pone intensamente cianótico, mostrándose signos de hipertonía en los primeros instantes para, más tarde, relajarse quedando en estado hipotónico.
  • Palidez: La palidez del recién nacido se asocia, generalmente, con anemia.
  • Ictericia: La ictericia puede ser patológica o precoz, si se presenta antes de cumplir las 24 h. de vida de neonato, e ictericia marcada, cuando aparece más tarde. El bebé presenta una coloración amarillenta en piel y mucosas, generalmente, debido al contenedor de bilirrubina circulante. En el caso de que la ictericia se presente en las primeras 24h.
  • Apnea: Se produce una ausencia de respiración durante 20 segundos o más. Puede estar acompañado de una disminución de la frecuencia cardiaca. Es un síntoma clínico que aparece como problema secundario de otras complicaciones que padece el recién nacido como son la sepsis, hemorragia intracraneal o insuficiencia respiratoria. Es un signo clínico alarmante ya que está asociado a un problema grave en el sistema nervioso central.
  • Vómito: Normalmente el recién nacido regurgita ocasionalmente una cantidad pequeña de la leche materna, esto es normal. Sin embargo, el vómito, es más explosivo y puede indicar la existencia de una patología importante. El vómito, cuando se da de manera precoz, en las dos primeras horas, puede deberse a una obstrucción intestinal alta, duodenal. Si son vómitos tardíos, con mal pronóstico, están provocados por una obstrucción intestinal baja, a nivel ilear colónico, de sigmoides o recto.
  • Distensión abdominal: Se observa, con frecuencia, en procesos de obstrucción abdominal bajo (yeyuno ileal o colónica) y, de forma general, va acompañado de la falta de eliminación del meconio. Generalmente la eliminación del meconio se produce durante las primeras 24 horas de vida, aunque, en neonatos que han presentado pérdida de bienestar fetal este meconio puede haberse eliminado antes y mezclado con el líquido amniótico.

¿Cuándo acudir a urgencias pediátricas?

Es necesario llamar al 112 o acudir de manera inmediata a urgencias de un hospital o del centro de salud más cercano en los siguientes casos:

  • Síntomas respiratorios: existe grave dificultad para respirar (se marcan las costillas, el niño respira muy rápido o hay pausas en la respiración, está adormilado…), hay atragantamiento y dificultad para respirar o vómitos o salivación constante.
  • Síntomas cutáneos: mala coloración de la piel (palidez, piel moteada, coloración azul o grisácea o que simula a vetas de mármol), aparición súbita de manchitas rojas que no desaparecen ni clarean al presionar o estirar la piel e hinchazón de labios o párpados con dificultad para respirar (sospecha de alergia), vómitos o mareo.
  • Otros síntomas: dolor de tripa fuerte y continuo, orina escasa o inexistente, vómitos o diarrea muy abundantes o frecuentes que persisten más de veinticuatro horas y pueden estar causándole deshidratación (los ojos hundidos, no mojar el pañal o la falta de saliva son algunos de los signos), rigidez de cuello y nuca, pérdida de conocimiento.
  • Comportamiento: El niño no responde a estímulos. Existe irritabilidad o somnolencia excesivas. Lleva a cabo movimientos anormales (convulsiones).
  • En caso de accidentes: Existe herida profunda con sangrado abundante que no cede tras aplicar presión durante diez minutos o que precisa sutura. Fractura: la extremidad está deformada o hay fractura abierta (se ve el hueso). Contusión en la cabeza con pérdida de conocimiento. Ingesta de objetos (sobre todo, si se trata de pilas, imanes u objetos punzantes) o de productos tóxicos. Sobredosificación de medicamentos o equivocación con la dosis (Teléfono de Urgencias Toxicológicas: 91 562 04 20, 24 horas).

¿Cuándo solicitar valoración médica en el día?

Se debe solicitar valoración médica en el mismo día en los siguientes casos:

  • Fiebre: se trata de un bebé menor de tres meses con fiebre igual o superior a 38º, o a cualquier edad si existe fiebre asociada a otros síntomas de alarma en respiración, piel o comportamiento o la fiebre es superior a los 40º. Los mocos no son un dato de alarma. Fiebre de más de 40,5º o fiebre durante cinco o más días.
  • Síntomas respiratorios: se marcan las costillas, se produce un “pitido” al respirar o el niño respira rápido y, si hay mocos, tras realizar un lavado nasal no presenta ningún tipo de mejoría.
  • Síntomas gastrointestinales: se trata de un bebé menor de un mes y rechaza las tomas de manera persistente (come menos de la mitad de lo habitual), hay vómitos y/o diarrea que se prolongan durante más de doce horas, asociados a intolerancia persistente a los líquidos u ojos hundidos, orina poco y tiene la boca seca o pastosa o se producen vómitos asociados a dolor de cabeza o dolor de barriga continuo. Si aparece sangre en heces.
  • Síntomas cutáneos: aparecen de manera súbita de manchas en la piel. Si aparece hinchazón de labios o párpados sin otros síntomas.
  • Otros síntomas: se producen molestias al orinar (dolor, escozor, micción imperiosa, sensación de orinar no finalizada, etc.) sin fiebre asociada de manera continua, a pesar de limpieza de zona íntima y el aumento del consumo de líquidos. Dolor de oído con fiebre o supuración, o dolor de oído en menores de 2 años.
  • Comportamiento: el niño se marea o sufre pérdida de fuerza, expresa pensamientos de muerte o suicidas o existe llanto inconsolable mantenido en el tiempo, que no se calma con las medidas habituales.

🚨😰 SIGNOS DE ALARMA en BEBES de 0 - 3 MESES ¿Qué no es normal?

¿Cuándo he de solicitar consulta programada en el pediatra?

En líneas generales, si el motivo de consulta no está especificado en los apartados anteriores -valoración urgente o inmediata-, el niño o niña puede esperar a la primera cita que su pediatra tenga disponible. Algunas de estas circunstancias son:

  • Fiebre: el niño presenta fiebre < 38ºC siendo menor de 3 meses o de 39ºC hasta 6 meses sin los datos de alarma incluidos en los apartados previos desde hace más de cuarenta y ocho horas.
  • Síntomas respiratorios: hay tos y/o mocos sin dificultad para respirar de más de una semanas de evolución o control de broncoespasmo con buena evolución.
  • Síntomas gastrointestinales: existe diarrea que se prolonga de más de una semana sin datos de alarma (ver apartados previos) o hay dolor abdominal que viene y va, no muy intenso y que persiste a pesar del uso de analgésicos en el hogar.
  • Síntomas cutáneos: manchas en piel que desaparecen o clarean al presionar o estirar.
  • Otros síntomas: dolor de oído de más de cuarenta y ocho horas de duración que no remite a pesar del uso de analgésicos en el hogar, ojo rojo o picor ocular con visión conservada
  • Comportamiento: El niño muestra cansancio prolongado o siente tristeza, ansiedad o angustia.
  • Otras circunstancias: Debe controlarse la evolución del paciente valorado en urgencias sin que haya fecha improrrogable o han de realizarse trámites relacionados con recetas, certificados o documentos administrativos. Cualquier otro motivo no reflejado en los apartados previos.

Rechazo prolongado de alimentos o líquidos

El rechazo prolongado de alimentos o líquidos en un bebé puede ser motivo de preocupación, ya que puede indicar una variedad de problemas, desde malestar o enfermedad hasta problemas más graves. Aquí hay algunos puntos clave a considerar:

  • Duración del rechazo: Si un bebé rechaza alimentos o líquidos durante más de 24 horas, es importante evaluar la situación más a fondo.
  • Signos de deshidratación: Presta atención a los signos de deshidratación, que pueden incluir:
    • Boca seca
    • Poca o ninguna orina en 6-8 horas
    • Llanto sin lágrimas
    • Letargo o falta de energía
  • Otros síntomas: Si el rechazo se acompaña de otros síntomas, como fiebre, vómitos, diarrea, irritabilidad extrema, dificultad para respirar o cualquier cambio significativo en el comportamiento, esto puede ser motivo para buscar atención médica inmediata.
  • Edad del bebé: Los bebés son más vulnerables a la desnutrición y deshidratación, así que en bebés muy pequeños (especialmente aquellos menores de 6 meses) cualquier signo de rechazo prolongado debe ser evaluado rápidamente.

En bebes el rechazo a las tomas de pecho y/o biberón, la irritabilidad, vómitos acompañados o no de fiebre puede tratarse de una infección de orina por tanto debe ser llevado a una urgencia pediátrica.

Caídas o golpes en la cabeza

Si un bebé sufre una caída o golpe en la cabeza, es importante que los padres tomen medidas inmediatas y estén atentos a los signos de conmoción o lesiones graves (signos de alarma). Aquí hay una guía sobre qué hacer y cómo reconocer su gravedad:

¿Qué hacer inmediatamente?

  • Mantén la calma: Intenta mantener la calma para no asustar al bebé ni a otros integrantes de la familia.
  • Evalúa la situación: Revisa al bebé para ver si hay lesiones visibles, como cortes, hematomas o hinchazón en la cabeza.
  • Examina el comportamiento: Observa si el bebé está consciente y alerta. Busca cambios en su nivel de conciencia o si llora de manera inconsolable.
  • Consulta a un médico: Si el bebé muestra algún signo de alarma (ver más abajo), busca atención médica de inmediato. Si no hay signos de alarma, se indica normas de observación en casa, pero si te sientes inseguro, es recomendable hacer una consulta médica.

Signos de alarma: de conmoción o lesiones graves

Los siguientes síntomas pueden indicar que el bebé ha sufrido una conmoción cerebral o una lesión grave y requieren atención médica inmediata:

  • Pérdida de conciencia: Si el bebé se desmaya o se queda inconsciente, aunque sea brevemente. Importante contabilizar el tiempo de inconciencia.
  • Cambios en el comportamiento: Alteraciones notables en la forma en que el bebé actúa, como estar más irritable, menos activo o sin energía.
  • Vómitos: Más de un episodio de vómitos tras el golpe.
  • Dificultad para despertar: Si el bebé tiene dificultad para ser despertado o no responde.
  • Convulsiones: Cualquier tipo de convulsión o movimientos incontrolados.
  • Desorientación o confusión: Si parece desorientado o tiene problemas para mantener la atención.
  • Dolor de cabeza persistente: Si el bebé parece tener dolor en la cabeza que no mejora.
  • Hematomas: Hematomas visibles en la cabeza, especialmente si son grandes o aparecen en ambos lados.
  • Fluidez en el líquido que sale de la nariz o los oídos: Especialmente si es claro o sanguinolento, lo que podría indicar una fractura de cráneo.

En resumen, si el niño presenta uno o más síntomas de alarma tras un traumatismo craneal debes acudir a un servicio de urgencias.

Deshidratación o diarrea

Es importante estar atento a los signos de deshidratación o diarrea en un bebé, ya que estos pueden llevar rápidamente a complicaciones graves. Algunos de los síntomas que puedes ver y con los que deberías llamar al pediatra son si el pequeño tiene fiebre, llora de forma no habitual y desconsoladamente, está apático, sufre convulsiones, tiene aspecto de estar dolorido, tiene algún tipo de erupción, está pálido o ruborizado, tiene dificultades al respirar o presenta una respiración acelerada.

Los resfriados son muy comunes en los bebés y la mayoría sufren de 8 a 10 resfriados antes de los dos años, pero no suelen llevar a trastornos graves. Los síntomas suelen ser congestión nasal, tos, estornudos y fiebre baja, los cuales acaban desapareciendo en la mayoría de los casos. Generalmente, dar mimos y cuidados al bebé será suficiente. Los bebés son especialmente vulnerables a ciertas enfermedades debido a que su sistema de protección frente al exterior está todavía desarrollándose.

Infección en el recién nacido

La infección en el recién nacido puede ser muy grave. Por este motivo, si tu bebé tiene factores de riesgo para tener una infección, los pediatras lo revisarán con frecuencia. De este modo, se podrá iniciar un tratamiento lo antes posible si lo requiere.

¿Qué síntomas puede tener?

La forma de infección más grave en el recién nacido es la sepsis neonatal. En ese caso, durante los primeros 28 días de vida del bebé, han pasado a su sangre gérmenes que causan infección (bacterias, hongos o virus).

Los síntomas que presentan los recién nacidos no son claros. Pueden mostrar: respiración rápida, llanto frecuente, rechazo de las tomas, distensión abdominal… hasta cursar con síntomas que alarman más, como las convulsiones.

¿Cuáles son los factores de riesgo de infección en un recién nacido?

Tienen más riesgo de tener una sepsis cuando:

  • Son prematuros.
  • El tiempo de bolsa rota es largo.
  • El líquido amniótico huele mal.
  • La madre en el parto tiene fiebre.
  • El análisis de sangre de la madre tiene resultados que indican riesgo de infección.
  • La madre tiene el cultivo rectovaginal positivo para Streptococcus agalactiae.

Cualquiera de estos factores, o la suma de estos, requiere control estrecho por parte de los pediatras e incluso, a veces, ingreso en la unidad de neonatología.

¿Cómo se puede prevenir?

No todos los casos se pueden prevenir. Sin embargo, cuando el cultivo rectovaginal sea positivo para Streptococcus agalactiae, entonces durante el parto se pondrá tratamiento antibiótico a la madre.

En resumen, los factores de riesgo son importantes para decidir qué actitud tomar en el caso de un bebé con sospecha de sepsis neonatal. Aun así, si hay síntomas, aunque no sean claros, son clave para iniciar y decidir el manejo.

Resfriado en el recién nacido

Aunque un recién nacido resfriado no es algo muy frecuente, puede ocurrir. Los resfriados suelen ser más comunes en bebés mayores, pero los más pequeños no están exentos. El resfriado común es la enfermedad humana más frecuente. Está causado por un gran número de virus, siendo los rinovirus los responsables más habituales.

Al nacer, el sistema inmune del bebé no está completamente activo. En el resfriado del recién nacido, es posible que los síntomas no se presenten de la misma forma. Es habitual que el resfriado aparezca acompañado de febrícula (hasta 38ºC) o fiebre (a partir de 38ºC), sobre todo en niños de entre tres meses y tres años. Cuando el niño es menor de seis meses siempre hay que consultar con el pediatra cuando tenga fiebre a partir de 38ºC.

Para controlar la temperatura a un bebé de tres meses o menos, es recomendable medir la temperatura rectal con un termómetro digital. El síntoma más predominante en los lactantes, sobre todo en los menores de tres meses, es la obstrucción nasal, que puede causar dificultades para amamantar o tomar el biberón. Al contagiarse con algún germen, el niño produce una capa fina de moco como primera defensa que actúa como barrera para impedir que se multiplique y penetre en las vías respiratorias. También es probable observar que la nariz empieza a gotear. La tos es un síntoma menos habitual en bebés de tan corta edad.

En todo caso, lo mejor que podemos hacer es aplicar lavados nasales con suero fisiológico, sobre todo antes de las tomas y también antes de acostarle, para despejar las vías aéreas y que pueda alimentarse y descansar mejor.

¿Qué hago con mi bebé enfermo?

Si eres padre o madre y tu bebé está enfermo, seguro que lo estás pasando muy mal. En ocasiones, es relativamente fácil identificar si el bebé está enfermo. Aquí te contamos algunos síntomas que muestran que tu bebé está malito:

  • Muestra irritabilidad: llora con fuerza, se muestra impaciente, no está a gusto en ningún sitio ni en brazos, ni en el carro, ni en la cuna… Esto hace que no pueda comer ni dormir. Quizás esta irritabilidad es debida a que tiene cólicos
  • Tiene fiebre: al principio notas que su espalda y frente están bastante calientes, después lo confirmas cuando le tomas la temperatura
  • Emite sonidos extraños al respirar: esto puede ser debido a un resfriado e incluso otras dolencias más graves como bronquitis
  • Tiene diarrea: esto puede estar provocado por algún problema intestinal o por deshidratación

Consejos para cuidar a tu bebé enfermo

  • En primer lugar, si eres padre o madre primerizo (no tienes experiencia previa) y no sabes qué le pasa a tu bebé, pregunta siempre a tu pediatra y si los síntomas se agravan llévalo directamente a urgencias
  • Prestarle más atención: en estos momentos en los que los pequeños están enfermos, necesitan más mimos y cariño que de costumbre. Acunadlo, abrazadlo, etc.
  • Y, por supuesto, seguir todas las indicaciones que da el médico respecto a la alimentación y medicamentos

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