Cómo Identificar y Prevenir la Deshidratación en Bebés Recién Nacidos

La deshidratación en bebés es una condición que puede darse con relativa facilidad y es potencialmente grave en las edades más tempranas. Los bebés tienen un porcentaje de agua en el organismo mayor que los adultos, alcanzando un 80%. Por lo tanto, la deshidratación conlleva más riesgos en edades tan tempranas. La deshidratación es un cuadro clínico que se produce cuando hay un déficit de líquido y electrolitos en el organismo.

Para los bebés recién nacidos, la leche materna o de fórmula es su única fuente de nutrientes y líquidos. En las primeras semanas de vida, el bebé ha de adaptarse a la lactancia. Explican que la deshidratación en recién nacidos ocurre cuando el bebé pierde más líquidos de los que consume, mediante la salivación, las deposiciones, la orina, las lágrimas e incluso la respiración.

Causas Comunes de la Deshidratación en Bebés

La deshidratación en bebés es una condición preocupante que puede originarse por varias causas comunes.

  • Diarrea: Una de las principales razones es la diarrea, que puede ser provocada por infecciones virales o bacterianas. Estas infecciones causan una pérdida rápida de líquidos y electrolitos, haciendo que los bebés, debido a su pequeño tamaño corporal, sean especialmente vulnerables.
  • Fiebre: Otra causa común de deshidratación en bebés es la fiebre.
  • Alimentación Insuficiente: Asimismo, una alimentación insuficiente, ya sea por dificultades en la lactancia o problemas para aceptar biberones, puede llevar a una ingesta inadecuada de líquidos. Esto es especialmente crítico en los meses más cálidos, cuando las necesidades de hidratación aumentan.

Síntomas de Deshidratación en Bebés

La mayoría de los síntomas de deshidratación en niños pequeños y bebés no son muy llamativos por lo que cómo saber si un bebé está deshidratado es crucial para poder actuar con rapidez. Cuando un niño está deshidratado, presenta señales que alertan sobre su estado. Los signos más comunes a vigilar son:

  • Llanto sin lágrimas.
  • Boca seca.
  • Ojos hundidos.
  • Disminución en la cantidad o frecuencia de la orina. Un bebé suele necesitar entre 6 y 8 cambios de pañal al día. Si orina menos de esta cantidad y además la orina es de color oscuro, significa que no está bien hidratado.
  • Aumento de la sed.
  • Respiración anormal.
  • Irritabilidad y somnolencia. Un bebé que se encuentre en un estado de deshidratación se verá sin fuerza, aletargado y débil.
  • Pérdida de peso, sobre todo en menores de 1 año.
  • Fontanelas hundidas. Las fontanelas son las partes “abiertas” del cráneo del bebé. Esa parte de la cabeza se siente más blanda y no se cierra hasta el primer año.
  • Labios, lengua y ojos más resecos.

Al mismo tiempo puede estar sintiendo mareos y dolor de cabeza y este malestar hace llorar al bebé, aunque seguramente lo hará sin lágrimas. Los ojos pueden verse un poco hundidos.

Consecuencias de la Deshidratación en Bebés

La deshidratación en bebés puede tener consecuencias graves y rápidas debido a su pequeño tamaño corporal y su alta dependencia de líquidos. Una de las primeras señales de deshidratación es la disminución de la producción de orina, lo que indica que el cuerpo está intentando conservar agua. Esta condición puede llevar a una serie de problemas de salud, como la irritabilidad y el letargo, ya que la falta de líquidos afecta el funcionamiento normal del cuerpo.

Las consecuencias más críticas de la deshidratación prolongada incluyen el daño a los órganos vitales y el desequilibrio electrolítico. Los electrolitos comprenden una serie de minerales esenciales para el cuerpo como el potasio, el cloro o el sodio, entre otros. Los electrolitos son esenciales para el funcionamiento del corazón y los músculos, y su desbalance puede causar arritmias cardíacas y convulsiones. Si el bebé está deshidratado, esto tiene efectos negativos en su salud, con problemas como ictericia, somnolencia o irritabilidad. En los casos más graves, incluso puede sufrir daños en sus riñones, convulsiones o daño neurológico. En los casos graves de deshidratación en bebés, los daños pueden ser irreparables y puede provocar inconsciencia, delirios, convulsiones, daños neurológicos, renales e incluso la muerte. Por ello, es importante reaccionar rápido y acudir al hospital más cercano.

Medidas Preventivas para Evitar la Deshidratación

Es importante mantener al lactante hidratado, dándole más líquidos en épocas de calor o al realizar actividades físicas intensas. Para prevenir la deshidratación en bebés recién nacidos, conviene amamantarlo u ofrecerle el biberón como mínimo entre 8 y 12 veces al día. Si vas a ofrecerle lactancia materna, asegúrate de que esta es constante, sin problemas de succión ni dificultad de agarre. Además, hay que tener especial cuidado y vigilar a los grupos de población con mayor riesgo, entre los que se encuentran los bebés.

Otras medidas preventivas incluyen:

  • Aumentar la frecuencia de las tomas de leche materna. Siempre se dice que la lactancia es alimento e hidratación y que ha de darse a demanda. Pero si sospechas que tu bebé puede estar deshidratado, es mejor no esperar a que lo pida y ofrecer el pecho, o el biberón, de manera continuada.
  • Limitar la exposición solar en las horas de mayor intensidad. Por otro lado, es preciso evitar exponer al bebé a temperaturas altas, así como no abrigarlo en exceso, usando siempre prendas de tejidos transpirables como el algodón.
  • A partir de los seis meses puede empezar a ofrecerle agua para que vaya adquiriendo el hábito. También las frutas y las verduras aportan líquidos al organismo. Si es el caso de tu bebé, debes saber que la pauta de hidratación cambia con respecto a los lactantes. En el momento que comienzan con los sólidos se les puede empezar a ofrecer agua. Hazlo también a menudo, por si el bebé olvidara pedirla. No hay que olvidar que también se consigue hidratación a través de la comida. Las frutas de verano son ricas en agua y pueden servirte para hidratar a tu bebé. La sandía y el melón son buenísimas opciones. Si es la primera vez que la toma recuerda las recomendaciones con respecto a la introducción de alimentos.
  • Mantenerle adecuadamente protegido del sol y de las altas temperaturas.
  • Fomentar el contacto piel con piel entre el bebé y la madre en los primeros instantes de vida asegura una buena lactancia materna.

Qué Hacer Ante la Sospecha de Deshidratación

Si cree que su bebé tiene una deshidratación leve (con vómitos o diarrea) hay que ofrecer soluciones de rehidratación oral entre las tomas de pecho o de leche de fórmula, y así reponer el agua y las sales perdidas. Para la administración del suero oral, darle al bebé 5-10 ml con una jeringa o 1-2 cucharadas pequeñas y repetir cada unos 5 minutos, aumentando la frecuencia si hay buena tolerancia. La dosis total recomendada es entre 5-10 ml por kg de peso y por cada deposición o vómito abundante.

Si presenta alguno de estos síntomas, acude de inmediato a tu pediatra o centro de urgencias, ya que la deshidratación y el golpe de calor son muy graves en los bebés. Si el problema de deshidratación de tu bebé viene por una enfermedad o infección, debes acudir al pediatra cuanto antes para tratar la raíz del problema o, de lo contrario, no importará cuanta leche o agua ofrezcas a tu peque.

Según los expertos, los sueros hiposódicos que se venden en la farmacia aportan agua, sales y otros componentes que el niño pierde con los vómitos o la diarrea. Si el pequeño vomita el líquido y no logra retenerlo, hay que ofrecerle pequeñas cantidades de este suero con frecuencia, como una cucharada o un sorbo pequeño cada cinco minutos y aumentar progresivamente la cantidad y el ritmo, según lo vaya tolerando. Si a pesar de hacerlo así, el niño continúa vomitando los líquidos, se puede hacer una pausa de 30 minutos, para volverlo a intentar después de la misma forma.

Tabla de Recomendaciones de Ingesta de Agua para Lactantes (Según la EFSA)

Según la EFSA (5) las recomendaciones para la ingesta de agua en niños lactantes son:

Edad Ingesta de Agua Recomendada Fuente
0-6 meses 0,7 L/día Leche materna o leche de fórmula adaptada
7-12 meses 0,8 a 1 L/día Leche materna, leche de fórmula y de otros alimentos y bebidas complementarias

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