La audición es uno de los sentidos más esenciales para el desarrollo integral de un niño. Desde los primeros días de vida, los bebés utilizan su capacidad auditiva para conectarse con el mundo que los rodea. La audición desempeña un papel crucial en el desarrollo del lenguaje, la comunicación, la socialización y el aprendizaje.
Según datos de la Confederación Española de Familias Sordas (FIAPAS), tres de cada mil bebés nacen con problemas de audición. Este dato avala la importancia de la detección precoz de posible pérdida auditiva en los recién nacidos. De hecho, no diagnosticar estos problemas en bebés de seis meses puede condicionar la capacidad de habla del niño o niña.
En España existe un protocolo de audición que consiste en realizar varias pruebas al bebé. Las pruebas de audición para los recién nacidos son un paso vital en el cuidado neonatal. Estas pruebas, también conocidas como cribado auditivo neonatal, están diseñadas para identificar cualquier pérdida auditiva en los bebés antes de que salgan del hospital. En los hospitales se ofrece la prueba a todos los recién nacidos.
La detección temprana de problemas auditivos es esencial para garantizar un tratamiento o intervención oportuna.
Según la Organización Mundial de la Salud 34 millones de niños padecen de pérdida auditiva discapacitante. Con pérdida discapacitante nos referimos a una pérdida superior a 35 decibelios en el oído que oye mejor. El oído es uno de los órganos de los sentidos con vital importancia para el aprendizaje y la comunicación. Desde el nacimiento percibimos auditivamente el mundo que nos rodea. El sentido de la audición nos ayuda a aprender, desarrollar e interiorizar el lenguaje oral de manera natural. Sin duda la audición cumple un papel fundamental para el desarrollo adecuado del ser humano. La pérdida de audición a temprana edad provoca un retraso en el aprendizaje y por ello debemos detectarlo precozmente para ponerle remedio cuanto antes. Cuanto más temprano se atienda a un niño con pérdida auditiva, mayor será la probabilidad de que alcance todo su potencial.
Detección temprana de Sordera en Bebés: Métodos y Soluciones Avanzadas
Importancia de la Detección Precoz
La detección precoz permite a los profesionales de la salud y a los padres tomar medidas inmediatas para garantizar que el bebé reciba el apoyo necesario. Se contribuye en el desarrollo del lenguaje y la comunicación, ya que este desarrollo es un hito crucial en la vida de un niño. Las pruebas de audición no solo benefician al bebé, sino que también brindan tranquilidad a los padres.
¿Cuándo y Cómo se Realizan las Pruebas de Audición?
En los primeros días de vida, generalmente después de las 24 horas y antes del alta de la maternidad, se realizan las primeras pruebas. En caso de que no se haya hecho antes del alta, debe ser realizada en el primer mes de vida. Habitualmente, la prueba se hace en las primeras 12-48 horas de vida del niño, antes de que reciba el alta y abandone el hospital o maternidad. Si por cualquier motivo no se lleva a cabo en este periodo, la prueba auditiva debe realizarse durante el primer mes de vida.
El cribado o screening neonatal de la hipoacusia puede llevarse a cabo utilizando dos tecnologías: los potenciales evocados auditivos de tronco cerebral automatizados (PEATCa) y las otoemisiones acústicas (OEAs). Se trata en ambos casos de técnicas objetivas que no requieren de una respuesta conductual en el bebé.
Tipos de Pruebas de Audición
- Emisiones Otoacústicas (EOA): Estas pruebas miden la respuesta del oído interno a los sonidos. Un pequeño micrófono se coloca en el canal auditivo del bebé y se emiten sonidos suaves.
- Potenciales Evocados Auditivos del Tronco Cerebral (PEATC o PEAT): Estas pruebas miden la respuesta del tronco cerebral a los estímulos auditivos.
El test más utilizado en estos programas de detección precoz en recién nacidos son los Potenciales Evocados Auditivos de Tronco Cerebral Automatizados (PEATCa). Se realizan mediante la colocación de unos auriculares desechables alrededor de cada oído cuando el niño está tranquilo, incluso dormido. En pocos segundos se obtiene el resultado. Esta prueba auditiva se realiza cuando el bebé acaba de nacer, repitiéndose al cabo de una semana, quince días y al cumplir un mes.
Los potenciales automatizados evalúan la respuesta al sonido del nervio auditivo y del tronco encefálico. Para ello se colocan unos auriculares en los oídos y se recogen las señales mediante unos electrodos colocados en la cabeza del bebé.
En las otoemisiones acústicas se registra la emisión provocada de las células ciliadas externas del oído interno frente a los estímulos sonoros y para su realización se inserta una pequeña sonda en el conducto auditivo del bebé.
Se puede preferir el uso de los potenciales automatizados frente a las otoemisiones acústicas para el cribado neonatal, ya que éstas últimas no valoran la vía auditiva, por lo que no son capaces de detectar algunas patologías, como la neuropatía auditiva.
Interpretación de los Resultados
Si el resultado de la prueba de audición es normal, quiere decir que el niño oye bien en ese momento. Las sorderas permanentes infantiles están presentes al nacer casi siempre, pero algunas se desarrollan más tarde. Si el resultado no es normal, no quiere decir que el niño tenga sordera, solo indica que deberá ser remitido a un especialista en otorrinolaringología para realizarle un estudio más detallado que confirme o descarte si hay algún problema. La prueba que se hace en la maternidad no permite hacer un diagnóstico definitivo.
Es importante recalcar que un resultado que no sea considerado normal no significa que el niño tenga sordera. De hecho, solo una pequeña parte de los niños que no superan el cribado inicial la padecen.
Se debe realizar el seguimiento y control de la audición del niño durante todo su desarrollo. Si no supera la prueba de audición, la familia deberá acudir a la consulta de otorrinolaringología, donde se le practicarán al bebé nuevas pruebas que confirmen o descarten alteraciones auditivas.
Tanto estos casos mencionados en el párrafo anterior como aquellos con mayor riesgo de hipoacusia aunque la primera prueba haya sido normal, deben ser sometidos a seguimiento por los especialistas de otorrinolaringología.
Los resultados definitivos de estas nuevas pruebas se conocen a los tres meses y, en caso de que se confirme la hipoacusia congénita, el tratamiento comenzará a los seis meses de vida.
De todas formas, si aun superando esta segunda fase de pruebas, los bebés han presentado factores de riesgo para aparición más tardía de sordera, se ha indicar un seguimiento periódico de su audición.
Reflejos Indicativos de Pérdida Auditiva
Además de las evaluaciones médicas, existen una serie de reflejos que pueden indicar cómo funciona la capacidad auditiva del bebé. “Los denominados reflejos no condicionados son el de succión, que es parar o succionar más rápido cuando escucha un ruido; el colcleopalpebral, que cierra los ojos cuando escucha un sonido fuerte; y el de respiración, que deja de respirar cuando escucha algo extraño”, explica el coordinador de los servicios audiológicos especializados de GAES, que añade que estos reflejos desaparecen en torno al primer año.
Te preguntarás qué es lo que puedes hacer para saber si tu hijo padece de pérdida auditiva. A continuación te mostramos una lista de comportamientos y acciones que debería realizar un bebé con la audición sana y que tú puedes observar fácilmente en su día a día. Esta observación te puede dar una información relevante sobre el estado de la audición de tu pequeño:
Comportamientos Observables por Edad
- Recién nacido:
- Tu hijo se sobresalta o da respingos al oír sonidos fuertes y repentinos. Puedes probar dando una palmada.
- Cuando duerme se despierta al escuchar ruidos cercanos en espacios silenciosos.
- De 2 a 6 meses:
- Los bebés reconocen la voz de sus padres y se tranquilizan al oírla, hacen silencio.
- Busca con la cabeza y ojos un objeto que emite sonido. Prueba con una campanita o algún juguete. Poniéndolo detrás o al lado suyo debería buscar y dirigir la mirada hacia la fuente del sonido. Incluso puedes probarlo con tu propia voz.
- Cambia su expresión cuando hay sonidos fuertes y repentinos o mientras escucha una voz.
- Hacen sonidos con vocales.
- De 6 a 12 meses:
- Contesta al habla haciendo ruidos (gorgeos).
- Gira la cabeza y cuerpo al escuchar la voz de los padres.
- Hace imitaciones de sonidos y/o sílabas.
- Balbucea alto, ahora también incluyendo algunas consonantes y variando el tono.
- De 12 a 18 meses:
- Puede repetir palabras de una o dos sílabas (mamá o papá).
- Cumple órdenes sencillas como “ven” o “dame”.
- Responden a su nombre.
- Entienden cuando le nombran elementos comunes como podría ser “casa”.
- Entiende expresiones como “hola”.
- Responde a la música cantando o saltando.
Este es todo el progreso que debería llevar un bebé que tiene una correcta audición. Si aún habiendo analizado todos los puntos aún tienes la sospecha de que tu hijo tenga pérdida auditiva, consulta al pediatra cuanto antes. Él sabrá detectar si efectivamente hay una pérdida auditiva, su posible causa y cuál es la solución más adecuada.
¿Qué Pruebas se Realizan a un Bebé Cuando se Sospecha que no Oye Bien?
Junto con las pruebas de potenciales evocados auditivos y otoemisiones acústicas, es importante completar la exploración con otras pruebas de valoración. Podemos decir que, en un niño, no disponemos de una única prueba diagnóstica, si no que tenemos que hablar de un conjunto de pruebas objetivas y subjetivas, que son complementarias y no excluyentes, ya que todas suman para que se pueda realizar un diagnóstico lo más temprano posible.
La timpanometría es una de las primeras pruebas que hay que realizar, al ser relativamente alta la incidencia de las patologías de oído medio en la infancia.
Las pruebas conductuales, son subjetivas y necesitan de la colaboración o cambio de comportamiento en el niño, como respuesta a un estímulo auditivo. Dependiendo su edad madurativa se utilizan diferentes técnicas.
En un bebé con edad inferior a seis meses, el cambio de comportamiento más fácilmente observable como respuesta a un estímulo auditivo y que más se aproxima a su umbral de audición, es el reflejo de succión, tanto el inicio como el cese de la actividad, cuando está dándole el pecho la mamá, tomando un biberón o con un chupete. Otras respuestas de cambio de conducta observables son una serie de reflejos innatos que presentan todos los bebés ante estímulos sonoros (movimiento de los ojos, movimiento de brazos y piernas, contracciones del cuerpo,..), aunque son respuestas que se obtienen generalmente a intensidades más alejadas del umbral.
A partir de los 5-6 meses ya se puede empezar a condicionar al niño para que realice una acción como respuesta al sonido, llevando a cabo una audiometría por refuerzo visual. El niño ya puede girar la cabeza y orientarla hacia la fuente de sonido donde se encuentra un muñeco o una imagen que le resulta atractiva.
Entre los dos años y medio y los tres, ya se le puede condicionar para que realice una acción más compleja cuando escuche el estímulo sonoro, mediante un juego sencillo: meter pelotas de colores en una cesta, insertar aros en unas barras, colocar piezas en un puzzle…
Para finalizar es importante destacar que la Comisión para la Detección Precoz de la Hipoacusia (CODEPEH) recomienda llevar a cabo un cribado universal antes del primer mes de vida del recién nacido, contar con la confirmación diagnóstica antes de los tres meses de edad y disponer de medios para la atención temprana antes de los seis meses de vida (intervención audioprotésica y logopédica) para así conseguir la máxima competencia lingüística y desarrollo académico de los niños que padecen un déficit auditivo.
Las pruebas de audición para recién nacidos son rápidas, indoloras y no invasivas. La salud auditiva del pequeño juega un papel crucial en su desarrollo general, y las pruebas tempranas aseguran que cualquier problema se identifique y aborde de inmediato.
