Descubrir que nuestra gata está embarazada genera ilusión y también muchas preguntas. Si te estás preguntando: “¿Cómo sé si la gata está embarazada?”, seguramente se han dado las condiciones para este embarazo, así que vamos a mostrarte cómo identificar el comportamiento de una gata preñada y qué debes hacer para controlarla y cuidar de ella durante los dos meses que suele durar su gestación.
En definitiva, si crees que tu gata puede estar embarazada, acude al veterinario para confirmar el estado y establecer un plan de cuidados. Con la información correcta y el apoyo apropiado, vivirás esta etapa con ilusión, responsabilidad y tranquilidad. ¿Tu gata va a tener gatitos? En ese caso, te damos la enhorabuena y esperamos que te lo pases genial en este emocionante periodo.
Primeros indicios de embarazo
Si has decidido dejar que tu gata se quede embarazada, seguramente esperarás ver los primeros cambios a los pocos días. Sin embargo, debes tener paciencia, ya que esto lleva un tiempo. Entre los principales síntomas de una gata embarazada se encuentran los cambios de comportamiento.
A grandes rasgos, ten presente que el comportamiento de una gata preñada varía en función de la etapa del embarazo en la que esté. Conviene distinguir entre:
- Etapa temprana (1-3 semanas): Quizá la notes algo más cariñosa, más afectiva o más irritable, pero estos cambios suelen ser sutiles.
- Etapa posterior: El comportamiento de una gata embarazada es más detectable más adelante, aunque hay dos signos que suelen ser más claros. Por una parte, puede que tu gata empiece a comer y dormir más, y, por otro, puede que le notes los pezones más rosados e hinchados.
Además de lo anterior, existen otros síntomas que pueden indicar un embarazo:
- Ausencia del ciclo de celo.
- Las mamas se hinchan y tienen un color rojo más oscuro.
- Aumento del apetito.
- Posibles vómitos matinales.
- Aumento de peso gradual.
- El vientre empieza a hincharse.
- Comportamientos maternales, como ronroneos excesivos.
- Inquietud y evitación de la comida.
Si bien los cambios de humor y el vientre abultado son signos de un posible embarazo, no son pruebas reales. Para estar seguro de que el apareamiento ha funcionado, el veterinario debe examinar a la gata más atentamente.
Diagnóstico: ¿cómo se detecta el embarazo en gatos?
En el momento en que constates que tu gata está embarazada, acude al veterinario para confirmarlo. Él te aconsejará qué pasos debes seguir hasta que llegue el momento de parto. La visita al veterinario es imprescindible. Idealmente, acude después de las 3-4 semanas, cuando se puede confirmar y evaluar el estado de los fetos.
El diagnóstico firme mediante una ecografía solo es posible a partir de la tercera semana del embarazo en gatos. El ecógrafo muestra el latido del corazón de los fetos en una pantalla aparte. Pasados unos 40 días de gestación, el veterinario puede estimar el número de gatitos con una radiografía.
Los veterinarios utilizan diferentes pruebas para saber si una gata está embarazada. Entre ellas se encuentran la palpación del abdomen, la detección de los latidos de la camada y ciertas técnicas de imagen, fundamentalmente la ecografía. En la actualidad, además, se han popularizado los test de embarazo para gatas. Se trata de un aparato capaz de detectar ciertas hormonas relacionadas con la gestación que están presentes en la orina del animal.
¿Cuánto dura la gestación en gatos?
El embarazo de una gata suele durar entre 63 y 67 días, aproximadamente unos dos meses. Si tu gata está embarazada, dará a luz pasados entre 64 y 69 días. Como promedio, el parto de la gata tiene lugar a los 66 días. Determinar de cuánto tiempo está embarazada una gata puede resultar difícil por lo que la mejor opción es llevar a tu gata al veterinario en cuanto detectes algún síntoma.
Qué hay que tener en cuenta con una gata embarazada
El embarazo le roba mucha energía a la gata. Por eso, en esta fase necesita muchas atenciones y cuidados. Durante el embarazo y la lactancia, la alimentación juega un papel esencial para la salud de la madre y el desarrollo de los gatitos. Ahora que sabes que tu gata está embarazada, ten en cuenta los siguientes puntos:
- Alimentación: Tu gata embarazada necesita más calorías, proteínas y nutrientes. Una buena opción es una dieta para gatitos, como Picart Select Kitten Chicken & Rice, diseñada para cubrir los requerimientos de este periodo.
- Espacio: Prepara un espacio cálido, cómodo y alejado de ruidos o estrés.
- Monitoreo de salud: Observa su apetito, comportamiento y los primeros cuidados de las crías.
Tan pronto se confirme su estado, debería cambiar su alimento a uno para gatitos de alta calidad, como Hill's Science Plan Kitten para aportar nutrientes adicionales para ella y sus gatitos. Siga dándole este alimento hasta que los gatitos estén destetados. No se sorprenda si al parecer su gata no come mucho alimento de una vez. Conforme se aproxime la fecha del parto, su gata probablemente empiece a buscar un lugar tranquilo y suave para hacer un nido. Dale algo como una caja forrada con toallas y anímela a usarla. Sin embargo, no te preocupes si al final la gata opta por no usarla.
Durante la gestación de una gata, proporcionar los cuidados adecuados es importante para asegurar tanto la salud de la madre como la de los futuros gatitos.
- Alimentación adecuada: Proporciona a la gata un pienso para gatos de alta calidad. Un alimento especial para gatitos ayudará a cubrir toda esta demanda extra. Lo que te recomendamos es que cambies su variedad de alimentación seca habitual por otra, cuyo nivel de nutrientes esenciales sea más elevado, y cubra sus necesidades durante el proceso.
- Ambiente tranquilo: Las gatas embarazadas necesitan un ambiente cómodo. Reduce el estrés en su entorno tanto como sea posible y proporciónale un lugar seguro y cálido donde pueda prepararse para el parto.
- Ejercicio moderado: Aunque el ejercicio moderado es bueno, es importante no excederse. Permite que tu gata establezca su propio ritmo.
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Complicaciones: ¿cuándo tengo que llevarla al veterinario?
En general, el embarazo en gatos transcurre sin grandes complicaciones. Sin embargo, es posible que algo no salga como estaba planeado. Puede que la gata no quiera comer o que tenga pérdidas vaginales viscosas o sanguinolentas. En estos casos, debes acudir al veterinario por precaución. En cualquier caso, deberás informar al veterinario de que la gata está embarazada antes de iniciar cualquier tratamiento.
Es poco frecuente que se produzcan complicaciones durante la gestación. Pese a ello, cuando tu gata está en la gestación o a punto de parir, es importante que tengas en cuenta que hay signos precursores que pueden orientarte hacia posibles complicaciones que debes vigilar. Las pérdidas de sangre vaginales durante la gestación no deben considerarse como un factor de normalidad. Si tu gata corre el riesgo de perder a sus pequeños cuando está de unas 8 semanas, puede ponerse de parto prematuramente y necesitar que le practiquen una cesárea. Ese es un motivo indispensable para acudir al veterinario.
Recuerda los puntos clave: Estar atento a las señales y cambios en el comportamiento de tu gata es crucial para determinar si está embarazada. La observación cuidadosa de los síntomas físicos, como aumento de peso, cambios en el apetito y comportamiento más cariñoso o retraído, te dará pistas importantes sobre la condición de tu mascota. Consultar a tu veterinario es siempre la mejor opción para confirmar la preñez y recibir orientación personalizada sobre los cuidados necesarios.
¿Hay que separar a la gata preñada del gato?
Si tu gata está embarazada, puede volver a quedarse preñada de otro gato. Esto se debe a que el apareamiento provoca la ovulación de manera espontánea. Es frecuente que los gatitos del segundo celo estén peor desarrollados o mueran en el útero. Por eso, es importante mantener a la gata alejada de gatos no castrados las tres primeras semanas tras la fecundación. Si no piensas dedicarte a la cría, lo mejor es esterilizar a su gata.
El parto
Unos días antes del parto, la gata puede mostrar signos de inquietud, buscar un lugar tranquilo para anidar y tener una disminución en el apetito. Estos son indicios de que el parto está próximo. Durante la última semana, disminuye la actividad de la gata y ésta comienza a buscar un lugar cálido, tranquilo y solitario donde hacer su nido para dar a luz las crías. También puedes detectar que el momento del parto está cerca porque se empiezan a intuir los movimientos de los pequeños gatitos en el vientre de su madre.
Es fundamental preparar un área tranquila y cálida para que la gata dé a luz:
- Caja de parto: Utiliza una caja grande y cómoda o una cama de parto diseñada específicamente para mascotas, con bordes altos adecuados para la seguridad, pero accesibles para la madre. Asegúrate de que tenga espacio suficiente para moverse libremente.
- Ropa de cama: Coloca en la base empapadores o trapos lavables que sean fáciles de cambiar y mantener limpios.
El parto se divide en tres fases:
- Dilatación.
- Expulsión de los gatitos.
- Expulsión de la placenta.
Cada fase tiene sus propias características y es importante estar atento a cualquier señal de complicación. Aunque la mejor recomendación es acudir a un veterinario cercano para que asista el parto. Durante la fase de dilatación, la gata experimenta contracciones uterinas que ayudan a dilatar el cuello uterino para permitir el paso de los gatitos. Puedes notar que tu gata está inquieta, jadeante y buscando un lugar cómodo para dar a luz. En esta etapa, la gata dará a luz a cada una de sus crías. Puedes notar que la gata se esfuerza y empuja mientras los gatitos van saliendo uno por uno. Es importante observar de cerca este proceso y asegurarte de que cada gatito esté respirando y recibiendo el cuidado adecuado.
Después de que todos los gatitos hayan nacido, la gata comenzará la fase de expulsión de la placenta. Durante esta etapa, la gata expulsará las membranas placentarias que rodeaban a los gatitos en el útero. Puede que no notes este proceso, ya que la gata tiende a comerse las placentas para recuperar energía y ayudar a limpiar el área. Sin embargo, es importante contar el número de placentas para asegurarse de que todas hayan sido expulsadas correctamente.
Recuerda que cada fase del parto es importante y requiere de tu atención y apoyo. El parto de una gata primeriza puede durar varias horas, aunque el tiempo exacto puede variar. Si bien la mayoría de las gatas pueden dar a luz sin problemas, a veces pueden surgir complicaciones que requieren asistencia veterinaria.
Cuando empiece el parto, tu gata puede empezar a ronronear fuertemente y podrás ver las contracciones. La cantidad media de gatitos en una camada es de 2 a 5. Normalmente la gata hará un descanso de entre 10 minutos y una hora entre cada gatito. Cuando los gatitos nacen, deberían intentar salir de la membrana amniótica o saco. Normalmente la madre les ayudará con esta tarea y si no lo hace, debe cortarlo con mucho cuidado para liberar a los gatitos. La gata lamerá a sus gatitos después del nacimiento para estimular su respiración. Si está demasiado exhausta para hacerlo o está distraída por otro alumbramiento, podrías hacerlo tú. Frota suavemente al gatito con una toalla de la misma manera que su madre lo lamería.
Después de cada gatito también debería aparecer la placenta. Si la placenta queda retenida, esto podría causarle una infección a la madre. Asegúrate de que haya visto la placenta después de cada gatito. No te sorprenda si la madre se come alguna placenta o todas ellas. Es perfectamente normal y seguro. Normalmente la gata también cortará el cordón umbilical con los dientes. Si no lo hace, deberías ayudarle. Ata un trozo de hilo fuertemente alrededor del cordón aproximadamente a una pulgada del cuerpo del gatito. Haz otra vuelta y átala un poco más abajo de la primera y luego corta entre los dos nudos con unas tijeras limpias. En cuanto los gatitos hayan nacido y hayan sido limpiados, deberían acercarse inmediatamente a los pezones de su madre y empezar a mamar. En este momento es prudente dejar a tu gata y a sus gatitos tranquilos por un rato.
