¿Cómo Saber Si Mi Hijo Es Hiperactivo? Síntomas, Causas y Diagnóstico

Cada vez es más común escuchar la frase "mi hijo es hiperactivo". Sin embargo, la realidad es que rara vez es cierto. La hiperactividad es un problema significativo, no solo un niño inquieto o nervioso. Por eso, es crucial diferenciar un hijo hiperactivo de uno simplemente más movido de lo habitual. A continuación, exploraremos las claves para identificar la hiperactividad, sus causas, criterios de diagnóstico y las consecuencias para los padres.

¿Qué es la Hiperactividad?

La hiperactividad es uno de los síntomas de varios trastornos infantiles. El más conocido es el TDAH (Trastorno por Déficit de Atención y/o hiperactividad), pero también puede aparecer en otras situaciones como el Autismo o el Retraso Madurativo. La hiperactividad infantil se define como un nivel elevado de actividad en comparación con lo que se considera normal para su edad.

Es esencial considerar dos aspectos:

  • La intensidad: La hiperactividad es una variable cuantitativa, lo que significa que la diferencia entre un niño hiperactivo y otro normal puede ser sutil.
  • La repercusión: Lo más importante no es el nivel de hiperactividad, sino las dificultades que esta produce. La hiperactividad puede causar problemas de aprendizaje, sociales y conductuales.

Si un niño es tan inquieto que le dificulta prestar atención en el colegio, puede sufrir problemas de aprendizaje y necesitar ayuda. En algunos casos, esa inquietud provoca movimientos constantes que molestan a los compañeros, interrumpen la clase y dificultan su integración.

¿Cuál es la Causa de la Hiperactividad Infantil?

Los mecanismos de control que el cerebro utiliza para mantener un funcionamiento adecuado son complejos. Aunque muchas partes del sistema nervioso intervienen, es útil centrarse en la región frontal. Este mecanismo cambia progresivamente durante el desarrollo, mejorando los mecanismos de autocontrol del organismo a medida que crecemos y maduramos.

Los principales factores que regula son:

  • La atención: A los niños pequeños les cuesta prestar atención a un tema concreto, salvo que sea de su agrado, y no pueden mantener esa atención durante mucho tiempo.
  • El movimiento: Debido a su alto nivel de energía y metabolismo, y a la falta de regulación del movimiento, los niños no paran de saltar, correr o jugar.
  • Los impulsos: A menor edad, menor capacidad de control de impulsos. Son caprichosos, impacientes y "egoístas", queriendo todo de inmediato y mostrando rabietas cuando no consiguen sus objetivos.

Esta falta de regulación lleva a que los niños pequeños sean más movidos, tengan dificultades para prestar atención y presenten rabietas con facilidad. Conforme maduran, su capacidad de atención aumenta, regulan mejor su movimiento y controlan mejor sus impulsos. Si este proceso madurativo se ve afectado, pueden surgir problemas de hiperactividad. Por lo tanto, un niño con hiperactividad puede ser visto como inmaduro, ya que muestra comportamientos típicos de niños más pequeños.

¿Qué Criterios Hay Para Definir la Hiperactividad y Cómo Se Diferencia de un Niño Nervioso?

Determinar si un niño es hiperactivo no es sencillo. Es crucial detectar los casos en los que el nivel de hiperactividad está por encima de lo normal. Debido a la subjetividad y dificultad de medir esta condición, ha habido mucha controversia. Para abordar estas opiniones, se han desarrollado investigaciones y herramientas que permiten medir estas conductas.

Una de las herramientas más útiles es la prueba de Realidad Virtual AULA de Nesplora. Esta prueba compara los datos del niño con un grupo grande de niños de su misma edad y sexo para evaluar su nivel en diferentes parámetros. Además de analizar la posición y la cantidad de movimiento, evalúa la atención, el tiempo de respuesta, el cansancio y la impulsividad.

¿Cómo Se Diagnostica un Niño Hiperactivo?

TDAH: Como identificarlo en tu hijo

Para diagnosticar la hiperactividad, se necesita más que cuestionarios de padres y profesores. Es fundamental contar con información objetiva proporcionada por pruebas especializadas. Sin embargo, lo más importante es conocer la repercusión que ese nivel elevado de actividad o inquietud tiene en el día a día del niño.

El proceso de diagnóstico incluye:

  1. Información de los padres: Cuestionarios como el test de Conners para padres.
  2. Información de los profesores: Versión del test de Conners para profesores.
  3. Pruebas realizadas al niño:
    • Prueba de Realidad Virtual AULA de Nesplora
    • Prueba BrainGaze
  4. Análisis del comportamiento del niño:
    • Valoración del comportamiento en la consulta
    • Valoración de la repercusión en su vida diaria
  5. Evolución académica: Problemas de lectura, escritura, dificultades en matemáticas.
  6. Aspectos sociales: Integración y aceptación en el grupo, relación con iguales y adultos.
  7. Aspectos emocionales: Inseguridad, ansiedad, baja autoestima.

Es importante recordar que la infancia es una etapa de alta actividad. Los niños juegan, saltan y no paran. Obligarles a detenerse para comer o dormir la siesta puede ser frustrante para ellos, ya que están llenos de vitalidad.

Tratamiento del TDAH

El tratamiento del TDAH se enfoca en disminuir los síntomas y prevenir las consecuencias a corto y largo plazo del trastorno. Generalmente es necesario recurrir a un tratamiento multidisciplinar que incluya tanto la terapia psicológica y la orientación familiar como el uso de Neurofeedback o fármacos específicos y la intervención pedagógica.

El tratamiento psicológico está orientado a equilibrar los aspectos conductuales, emocionales y sociales que se encuentran en la base del trastorno. Para conseguirlo ponemos en práctica un conjunto de técnicas que buscan eliminar los comportamientos disruptivos, establecer límites y desarrollar hábitos productivos en el niño/a. Si es necesario, también podemos recurrir al entrenamiento en habilidades sociales, para enseñarle al pequeño a resolver conflictos de manera asertiva.

En muchos casos es fundamental la intervención psicopedagógica y la orientación familiar. Se trata de preparar a los padres para que establezcan límites y normas claras en el hogar, así como para que aprendan a planificar de manera detallada las tareas y actividades cotidianas del niño/a.

Si los síntomas del TDAH afectan considerablemente el desempeño del niño/a y la dinámica familiar, en ocasiones es necesario recurrir al tratamiento farmacológico. De hecho, se trata de una solución efectiva en el 65% o el 75% de los casos.

No todos los niños obtienen mejorías a través de los medicamentos estimulantes, por lo que teniendo en cuenta los efectos secundarios y, que entre un 25-35% no responden a dicha medicación, es aconsejable la posibilidad de plantear un tratamiento alternativo. Existe una extensa bibliografía de estudios, artículos e investigaciones en relación al tratamiento de Neurofeedback aplicado al TDAH.

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