Cuando alguien intenta hacer un árbol genealógico o, sencillamente, averiguar datos relativos a sus antepasados, uno de los problemas más habituales es no poder acceder a sus certificados del Registro Civil por desconocerse su identidad o la fecha y el lugar en que se inscribieron los acontecimientos que se quieren consultar. Este suele ser el primer muro que nos encontramos al comenzar nuestro árbol genealógico. En ese momento es cuando tenemos que «movernos» y empezar una profunda investigación de nuestra historia familiar.
Es una información que te permite descubrir los orígenes de tus antepasados, y cómo llegaron o tuvieron que emigrar por circunstancias tan variopintas como motivos políticos, laborales e incluso bélicos. Como ves, son muchas las fuentes a las que puedes recurrir para iniciar la investigación de tu historia familiar, o si has llegado a un punto en el que no sabes como seguir.
Para ello basta con que tengas un punto de partida lo más cercano posible en parentesco a quien buscas, que bien puedes ser tú mismo, y solicitar su certificado de nacimiento, matrimonio o defunción, pues en ellos pueden figurar posibles parientes como padres o hermanos. Por ejemplo, si pides el de nacimiento de tus padres obtendrás los datos de tus abuelos.
Fuentes clave para la investigación genealógica
Los registros de nacimiento, matrimonio y defunción son herramientas clave para cualquier persona que busque en su árbol genealógico. El registro civil tiene como función principal, la de dar publicidad a los hechos relativos al estado civil de las personas, constituyendo así la prueba de los mismos. En él se inscriben una gran variedad de hechos, pero los que nos interesan en la genealogía son los nacimientos, matrimonios y defunciones.
El censo nacional se realiza cada 10 años y se encarga de mostrar las principales características de las personas y hogares de un país, con el fin de cuantificarlos y observarlos en un momento determinado. En ocasiones te llevarás la triste sorpresa que los registros del censo de la población en que estás investigando, se han perdido o destruido.
Los registros de inmigración son un recurso fundamental para rastrear tu historia familiar. Estos registros pueden incluir información detallada relacionada con la llegada de una persona al país, incluida la fecha y el medio de transporte utilizado.
Los registros de los tribunales son recursos importantes para la historia familiar. Si tu antepasado fue un demandante, un acusado, un testigo o un miembro de jurado, los registros judiciales pueden desempeñar un papel clave en la investigación.
Si bien no hay mucha información al respecto vía web, los registros de funerarias y depósitos de cadáveres a menudo brindan información única para los investigadores de historia familiar.
Desde tiempos inmemoriables, nuestros antepasados a menudo tomaron las armas para protegerse a si mismos, a su familia y a su nación. Así mismo, en ocasiones puede brindar una descripción física clara de un antepasado, o las enfermedades que padeció.
Si fue oficial del ejército de tierra se puede solicitar su expediente en el Archivo General Militar de Segovia. Ver información sobre este archivo en el post Archivos Militares (II): Segovia, los oficiales del ejército de Tierra. Es un hecho muy a tener en cuenta porque localizar la hoja de servicios podría ser la clave para hallar su partida de nacimiento.
Las afiliaciones religiosas de una familia ofrecen pistas importantes para los investigadores. Por lo general las iglesias han llevado sus propios registros por parroquia o congregación de los principales sacramentos que oficiaban.
Rastrear la llegada de nuestros antepasados a nuestro país actual es un proyecto importante para los historiadores de la familia. Si bien las listas de pasajeros no se mantuvieron ampliamente durante épocas de conflictos bélicos, muchos investigadores han trabajado para reconstruir estas listas.
Las lápidas suelen incluir fechas de nacimiento y muerte de nuestros antepasados. Por lo tanto, estos listados de cementerios son una de las herramientas más importantes de los genealogistas. Como algunas lápidas se han perdido o destruido, las transcripciones históricas del cementerio pueden proporcionar información que no está disponible en ningún otro lugar. ¿No crees que sería una idea brillante el poder visitar cualquier cementerio del mundo sin moverse de casa? Bueno, pues tengo que comunicarte que se puede… bien es cierto que poco a poco se van incluyendo nuevos cementerios (y se hecha de menos más de nuestro país) pero te recomiendo que de vez en cuando eches un vistazo.
A menudo se han publicado historias familiares que contienen miles de nombres, fechas, historias y conexiones interesantes. Muchas de estas genealogías se centran en un apellido específico, y rastrean los descendientes por todo el mundo.
Los testamentos porporcionan una mina de oro para cualquiera que investigue su historia familiar y, a menudo, se utilizan para unir generaciones e identificar a otros hermanos o hijos.
El ADN nos proporciona información de donde vinieron nuestros antepasados. A menudo se realizan pruebas de ADN para resolver problemas en la investigación de la historia familiar. Y por último, pero no por ello menos importante, tenemos las pruebas de ADN con fines ancestrales.
En muchos casos existen fuentes extraordinarias y únicas de tu historia familiar en tu propia casa, o en casa de algún familiar, cartas, diarios, biblias… Abriendo algún viejo baúl te puedes llevar sorpresas de un valor genealógico incalculable. En muchas familias, un pariente lejano podría haber trabajado anteriormente en el árbol genealógico de la familia, y podría tener información relevante sobre tu familia.
Las fotografías y otros objetos de interés son recursos importantes si vas a investigar tu historia familiar, ya que brindan una «mirada» personal a la vida de nuestros antepasados. Por ejemplo, la ropa y los muebles de una fotografía pueden darte pistas sobre su ocupación u oficio, lugar de origen y otros detalles. A menudo se atesoran y se transmiten a los miembros de la familia con el paso de los años.
Los archivos de periódicos ofrecen un vistazo a la vida cotidiana de nuestros antepasados. En sus hemerotecas podemos encontrar artículos o menciones de nacimientos, matrimonios, defunciones y obituarios.
Los registros que detallan las actividades diarias de un individuo pueden ser clave para identificar relaciones, fechas y lugares, de manera que podamos explorar las vidas de nuestros antepasados.
Qué hacer si no conoces datos exactos
No sé la fecha exacta de nacimiento
Aunque no se conozca la fecha de nacimiento, seguro que es posible estimar un intervalo de años en los que debió nacer la persona que investigamos. Por fotos, fechas de matrimonio, de nacimiento de los hijos, por circunstancias de su salida de España… En cualquier documento legal, religioso, administrativo o incluso en entidades deportivas o sociales puede que esa persona tuviera que declarar su edad con precisión o de forma aproximada.
Revisando estos datos, establezcamos un intervalo prudente, como máximo de unos 5 años, entre los que debió nacer esta persona. En base ello realizaremos la petición al Registro Civil indicando que sólo tenemos una estimación aproximada de la fecha. Así, por ejemplo, si hemos calculado que pudo ocurrir entre 1890-95, solicitaremos la partida con fecha 1/1/1890 y en el campo OBSERVACIONES indicaremos que desconocemos la fecha exacta pero que «nos consta que fue entre 1/1/1890 y 31/12/1895». De este modo estaremos solicitando un esfuerzo extra al funcionario pero dentro de un rango asumible. El resultado positivo no está garantizado, pero habrá muchas más posibilidades de éxito.
Desconozco la localidad
Es frecuente el caso de personas que sólo conocen referencias ambiguas sobre el lugar de nacimiento de sus familiar español. Indicaciones totalmente insuficientes teniendo en cuenta la amplitud de los territorios mencionados; «nació en Andalucía» (hay 8 provincias en Andalucía y 786 poblaciones) «era del Norte de España» (bajo esta indicación existen 9 comunidades autónomas con varios miles de poblaciones), «vino de las islas Canarias» (actualmente incluye 2 provincias, 9 islas habitadas y 88 municipios).
También en este caso es preciso revisar a fondo toda la documentación sobre esa persona e intentar reducir la búsqueda a una población o una pequeña comarca. Fotos familiares donde puedan aparecer monumentos o paisajes, objetos con inscripciones, cualquier tipo de escritos en los que se pudiera hacer mención a lugares, tradiciones, nombres de familiares… Un indicio parcial, que hay que manejar con prudencia, son los apellidos de la persona, siempre que no sean muy frecuentes.
Si los introducimos en el Mapa de apellidos del INE podremos ver si actualmente está muy concentrado en unas regiones u otras. Por ejemplo apellidos como Ferreiro, Ferré, Ferrer o Herrero nos muestras zonas muy diferentes de España. En unos casos hay tantas miles de coincidencias que no nos aportará nada la consulta pero en otros puede señalarnos zonas en las que sería muy posible que hubiera nacido la persona.
Si tenemos información o claros indicios de que la persona procedía de una Comunidad Autónoma en concreto se puede consultar además el buscador de apellidos que varias de estas Comunidades ofrecen con mayor detalle dentro de cada provincia, por ejemplo el Instituto de Estadística de Cataluña (detalla por comarcas), el Instituto de Estadística y Cartografía de Andalucía (datos por municipios) y el Instituto Galego de Estadística (por municipios)
Incluso debemos fijarnos si el nombre de pila es peculiar, especialmente en el caso de las mujeres.
Hay dudas sobre los apellidos
Entre países de habla española es menos frecuente, pero hay ocasiones en que resulta imposible localizar a un familiar porque hubo una modificación de su nombre y/o apellidos al ser inscrito en el país de acogida. Quizás el supuesto más frecuente sea la adaptación al español de nombres y apellidos procedentes de zonas que tienen también segundas lenguas.
Consideremos las posibles variantes de los apellidos y no pensemos que éstos son inmutables, la modificación de una simple «b» por «v» o viceversa puede ser la clave para que encontremos o no a la persona. Vocales modificadas, letras o vocales añadidas para que el apellido suene tal como se pronuncia…
Aún así, si sólo conocemos un apellido o incluso si tenemos dudas de la forma exacta de escribirlo, será suficiente conociendo la localidad y la fecha de nacimiento que podamos solicitar la partida.
¿Conoces los tres datos?
¡Enhorabuena! Todos los nacimientos desde 1871 se pueden solicitar al Registro Civil de España con esta información. No hay más que seguir las indicaciones que encontrarás en el post: El Registro Civil de España (1871-¿?)
