¿Cómo Respiran los Bebés Antes de Nacer?

Hay muchas preguntas sobre la vida de los bebés durante el embarazo: ¿Pueden oírnos? ¿Duermen? ¿Pueden ver por dentro? ¿Qué sienten? Estas son algunas de esas preguntas, donde muchas de ellas se han logrado responder gracias a la tecnología avanzada de las ecografías.

Quienes vivimos en el mundo necesitamos hacer uso del oxígeno utilizando nuestros pulmones, mientras que los pequeños cuando están en el vientre de mamá, se oxigenan de la sangre que les llega de la placenta, es decir que mamá respira tanto para ella como para su pequeñín. Pero, ¿por qué no usan sus pulmones?

Muchas #gestomamis se preguntan cómo respiran los bebés en el vientre, pero lo cierto es que respirar, entendido como introducir aire en los pulmones, no respiran, pues como hemos visto el oxígeno les llega a través del cordón umbilical.

La placenta es como una especie de almacén que prepara los nutrientes y el oxígeno que le llega de la madre para que puedan ser asimilados por el bebé. Por otra parte, la placenta recibe, a través del cordón, los residuos que genera el bebé tras procesar los nutrientes y el oxígeno para que sea la madre quien los deseche a través de su metabolismo.

Es de señalar que la placenta va tomando nutrientes de la madre para alimentar al bebé de forma continua, incluso aunque la madre no haya ingerido alimentos, el bebé sigue alimentándose. Las sustancias que la placenta ha aceptado se transportan a través del cordón umbilical hasta el estomaguito del pequeño.

El pequeño, a pesar de estar dentro de su madre, suele ser un poco inquieto, y esos movimientos se empiezan a notar entre la semana 15 y 22. Inicialmente la madre podría sentir un leve cosquilleo, luego pasará a pequeños golpecitos que al pasar del tiempo serán cada vez mas fuertes. Al igual que nosotros, los bebés también tienen su periodo de descanso, pues toda esa actividad suele agotar a los pequeños, en esos momentos el vientre estará en total tranquilidad, sin movimiento alguno.

Tanto el tacto como el oído se vienen desarrollando durante el embarazo, incluso son los sentidos que generalmente se desarrollan en las fases iniciales del embarazo.

Durante todo el embarazo el feto ha ido madurando para poder afrontar con éxito la vida fuera del útero materno. El nacimiento es todo un reto para el recién nacido y el primer contacto con el mundo exterior.

Al unirse el óvulo con el espermatozoide se crea un embrión que se multiplica celularmente a gran velocidad mientras viaja hasta el útero para anidar en su pared (endometrio).

«Dentro de la placenta, inmerso en el líquido amniótico hasta el momento de su nacimiento, el bebé respira de forma controlada a través del cordón umbilical, que le une a su madre», explica el Dr. Al salir al mundo extrauterino, los recién nacidos realizan unos movimientos torácicos que son especiales, distintos.

Ya se demostró hace años que existe un reloj biológico en las madres, aunque ellas no sean conscientes. Hace años, la técnica era un poco más agresiva y se cortaba inmediatamente el cordón umbilical.

Conseguimos así minimizar la caída de la temperatura corporal del bebé en comparación con la que tenía intraútero: la temperatura de materna ayuda a retrasar esa pérdida repentina. En general, se espera a que ese cordón deje de latir, que normalmente suele ocurrir pasado un minuto tras el nacimiento.

Exacto. Ese es el momento de la separación entre ambos. Esta sangre, oxigenada y con energía, llega hasta la última célula del organismo a través del sistema vascular. Ahora ya contamos con datos, también sobre los bebés prematuros. Por lo tanto, si esperamos a que parte de esa sangre que hay en la placenta retorne y se sume a la cantidad de sangre que necesita el bebé, esa adaptación será mucho mejor.

La placenta humana se desprende del útero espontáneamente, como bien sucede en el resto de mamíferos. A veces, quedan restos de este desprendimiento placentario, lo que llamamos cotiledones adheridos dentro del útero (vellosidades coriónicas conformadas de tejido conectivo y vasos sanguíneos).

Doctor, el bebé disfrutaba de un fluido calentito en el útero materno y pasa a un aire más bien fresquito en la sala de partos. Bajo dicho critero médico, se crearo ambientes especialmente húmedos, sobre todo para los bebés prematuros, con el fin de mantener ese control de la temperatura y la humedad ambiental, ya que dentro del útero de la madre, el bebé vive entre 37º y 38º, en un ambiente totalmente líquido.

Lo más eficaz, en cualquier caso, es el contacto piel con piel del bebé con su madre. En los bebés que son muy prematuros, a veces, tenemos que ayudar a mantener la temperatura ideal introduciéndolos dentro de una bolsa de polietileno para prevenir la pérdida de humedad.

Por ejemplo, que no se establezca un correcto intercambio gaseoso antes de nacer: no llega oxígeno suficiente al feto desde la placenta, y claro, el feto, a veces, intenta respirar en el útero materno. En esos casos no se puede esperar mucho tiempo para solucionar el problema. Imagínense ustedes mismos sin respiración durante algunos minutos.

Si esta situación es muy breve, transitoria, no suele generar problema alguno, pero si se prolonga puede ser perjudicial para el nacimiento del recién nacido. Todas estas situaciones de vigilancia del parto y posparto puede prevenirse y tratarse.

Cuando el bebé está dentro del vientre materno, los pulmones están llenos de liquido, y así tiene que ser para que se formen y maduren correctamente, cuando se produce el alumbramiento, al salir por el canal de parto y sacar la cabeza, con la primera respiración, junto con la compresión del tórax del bebé al pasar por un paso tan estrecho, hace que se produzca una presión suficiente para que el líquido que había en el pulmón salga hacia afuera a través de las paredes y el pulmón se llene de aire, iniciándose así la vida extrauterina.

Y si todo confirma que efectivamente se trata de una TT, entonces tendremos paciencia e iremos adecuando el tratamiento según la evolución del bebé. Si vemos que respira muy rápido y se cansa al comer, pues le pondremos una sonda para que no haga tanto esfuerzo. Si vemos que con el poquito de oxígeno no es suficiente, le pondremos unas gafas nasales con presión para que le cueste menos hacer cada respiración.

Los primeros días de vida de cualquier vive están caracterizados por conllevar muchos cambios físicos. Su piel, pelo, genitales, respiración o extremidades sufrirán grandes cambios nada más nacer.

La primera vez que los padres ven al recién nacido les puede sorprender. El peso, de un bebé que nace en la fecha prevista, puede oscilar entre los 2500 y 4000 gramos y medir unos 50 cm.

Un recién nacido que nace entre las 37 y 42 semanas de gestación se llama recién nacido a término; si nace antes de las 37 semanas se llama pretérmino y después de las 42, postérmino. Estas dos últimas situaciones no son las ideales para el recién nacido, por lo que pueden tener algún problema de salud.

Su cuerpo es tibio y la piel está cubierta de una sustancia grasa y blanquecina que se llama vérnix caseosa (es producida por la piel del feto en la última etapa del embarazo y sirve para proteger la piel). Presentan también una fina capa de vello en brazos, piernas y espalda llamado lanugo. Tanto la vérnix caseosa como el lanugo irán desapareciendo con el tiempo.

El color al nacer puede ser ligeramente azulado, irá volviéndose rosado durante los primeros minutos. Las manos y los pies pueden tener un tono blanquecino o azulado durante unas horas más. Es importante mantener bien abrigado al recién nacido y mantener un contacto piel con piel con la madre (es la mejor fuente de calor para el bebé); como son tan frágiles todavía no saben a regular la temperatura y pueden enfriarse muy rápido.

La piel, que también se está adaptando a un entorno diferente que el útero materno, suele descamarse durante los primeros días, en forma de pequeñas láminas.En la cara pueden aparecer unos puntitos blanquecinos que se llaman millos que desaparecerán al cabo de unos días. En las encías estos puntos también pueden estar presentes y se llaman perlas de Ebstein.

Es proporcionalmente más grande que el resto del cuerpo. En los partos sin cesárea la cabeza puede adoptar una forma alargada debido al paso del bebé por el canal del parto. En unos días recuperará su forma normal. La cara puede estar un poco hinchada, sobretodo los ojos y los labios que poco a poco disminuirán su volumen.

En la cabeza del recién nacido se pueden tocar unas zonas más blanditas que se llaman fontanelas. Esto es así porque el cráneo no se ha cerrado completamente (se cierra por completo a los 18 meses de vida). En algunos casos las suturas craneales pueden estar acabalgadas, debido a que el cráneo se ha amoldado durante el paso por el canal del parto. Todo vuelve a la normalidad en unos días.

El cabello del bebé es fino y suave y cae progresivamente durante las primeras semanas de vida. Los ojos tienen un aspecto azulado, aunque el color definitivo no lo podremos saber hasta los 6-12 meses. La mayoría de recién nacidos no conjugan la mirada, es decir, que los dos ojos no van a la una y puede parecer que son bizcos. Con los días madura la visión y la mirada ya es normal.

Suelen estar flexionadas, el recién nacido está como acurrucado, en posición fetal, durante las primeras semanas de vida. Los pies y las manos pueden tardar más que el resto del cuerpo en adquirir un color rosado tras el nacimiento. Las uñas son finas y muy frágiles. Hay recién nacidos que nacen con las uñas de las manos muy largas; para prevenir que no se arañen la cara se les puede poner unas manoplas.

Debido a las hormonas de la madre, algunos recién nacidos tienen una inflamación de la glándula mamaria, incluso puede observarse alguna gotita de leche; no tiene mayor importancia y desaparece con los días. En la barriga el cordón umbilical está sujeto con una pinza de plástico. Cuando caiga, en una o dos semanas, dejará una cicatriz que es el ombligo.

Están siempre un poco hinchados. En el caso de las niñas, por el paso de hormonas de la madre puede observarse flujo y un pequeño sangrado vaginal (como una menstruación); no hay que alarmarse, es completamente normal. En los niños se palpan los testículos dentro del escroto que puede estar ligeramente hinchado.

Los recién nacidos respiran muy deprisa y de manera irregular. Hacen unas 40 respiraciones al minuto. El corazón también va muy deprisa, entre 80 a 180 latidos por minuto (en función si está dormido o despierto).

La primera micción del recién nacido debe ser en las primeras 24 horas, es un signo de que sus riñones funcionan bien y de que está recibiendo el alimento adecuado. Las primeras heces son muy negras y pegajosas (como alquitrán o brea) y se llaman meconio. El primer meconio debe producirse en las primeras 48 horas; está formado por moco, sales biliares y restos epiteliales que el bebé ha ido tragando dentro del útero materno. Una vez que haya expulsado todo este contenido, las heces tendrán un color entre amarillo y verde, grumosas y líquidas.

MADRID.- El recién nacido respira por primera vez a los 10 segundos, aproximadamente, de venir al mundo. De no ser así, los médicos que le asisten tendrán que reanimarlo y proporcionarle el oxígeno que le falta. Entre un 2% y 3% de los bebés nacidos a término y hasta un 30% de los que vienen al mundo con 28 semanas de gestación se 'asfixia' al nacer.

En el ensayo, publicado on-line por la revista 'The Lancet', los autores recurrieron al 'Estudio longitudinal Avon de Padres y Niños', que contiene datos del 80% de los menores nacidos en Bristol. Así se formaron tres grupos.

El primero se compuso con 815 menores que sufrieron asfixia pero no tenían ningún síntoma de encefalopatía ni necesitaron más cuidados neonatales. El segundo se formó con 58 bebés reanimados, pero que tuvieron que seguir recibiendo asistencia sanitaria en el periodo neonatal y por último se escogió a aquéllos (10.

Concretamente, los primeros tenían un 65% más de posibilidades de tener un coeficiente intelectual por debajo de 80 (la inteligencia normal se sitúa entre 90 y 110), mientras que los segundos tenían hasta seis veces más riesgo de desarrollar un menor intelecto cuando se les compara con los recién nacidos que logran respirar sin ayuda.

"Pese a que buena parte de los bebés que sufre asfixia al nacer y requiere la intervención médica no sufre sintomatología de encefalopatía, el número de estos supervivientes con un bajo coeficiente intelectual puede tener un impacto social la mayor que el de los que sí tienen encefalopatía.

Los autores reconocen que los bebés que requirieron de la resutación tenían más posibilidades de tener bajo peso, nacer antes de tiempo, puntuar más bajo en el test de Apgar (test que mide al minuto y a los cinco de nacer y en ocasiones a los 10 el estado general del bebé).

En el momento del nacimiento, en el expulsivo, el feto pasa del ambiente cálido y protegido del útero materno, envuelto en un medio líquido y con sus necesidades cubiertas a través de la placenta, a un medio frío, hostil y con múltiples estímulos. La adaptación más importante que tiene que realizar el recién nacido tras el nacimiento es la respiración.

Estímulos químicos: El feto experimenta una situación de asfixia transitoria por la interrupción del flujo sanguíneo placentario durante las contracciones uterinas y la compresión del cordón umbilical en el nacimiento.

Estímulo mecánico: En el parto vaginal, durante el paso a través del canal del parto, se expulsa parte del líquido que llena la vía aérea y los alvéolos.

En cuanto nace, el bebé debe poner en funcionamiento su sistema nervioso central y una compleja maquinaria se pone en marcha para reemplazar el líquido que baña sus pulmones por aire, establecer la circulación pulmonar y corregir la dirección del flujo sanguíneo a través de las cavidades cardíacas y los grandes vasos. Que todo este proceso se logre en pocos instantes parece milagroso.

Una vez en marcha las contracciones de los músculos respiratorios, estas deben generar suficiente fuerza para: mover el aire y la columna de líquido del interior de los pulmones. El aire que entra al pulmón en las primeras respiraciones no se elimina totalmente en la espiración, va a mantenerse un cierto volumen de aire retenido para evitar el colapso alveolar.

Durante las primeras respiraciones en las vías aéreas sigue manteniéndose una pequeña cantidad de líquido pulmonar, pero en poco tiempo es desplazado por el aire. Los vasos pulmonares, que estuvieron constreñidos durante la vida fetal, deben ahora dilatarse para conseguir la adecuada perfusión del tejido pulmonar y el intercambio de gases.

Con la primera respiración, entra el oxígeno al alvéolo y aumenta el oxígeno en sangre (PaO2), y los niveles en sangre de sustancias con acción de dilatar los vasos sanguíneos.

En el desarrollo prenatal humano se pueden establecer tres periodos fundamentales: de bástula, embrionario y fetal. Pasamos revista a todos ellos:

  • Periodo de blástula o blastocito: Va desde la fecundación hasta el día decimoséptimo de la vida intrauterina.
  • Durante el periodo embrionario se ha formado el aparato respiratorio.

A partir de este momento va a comenzar el crecimiento y maduración de las estructuras ya formadas en el feto, y la preparación para el momento del nacimiento. Para que exista un normal desarrollo pulmonar es fundamental que haya movimientos respiratorios fetales, un adecuado espacio en el tórax que permita el crecimiento, la presencia de suficiente líquido intrapulmonar y extrapulmonar y una adecuada irrigación sanguínea.

Las malformaciones congénitas son las que se originan dentro del útero y están presentes al nacer. Existen factores de riesgo conocidos que la mujer debe tener en cuenta desde el comienzo del embarazo. Evitarlos supone prevenir la aparición de malformaciones congénitas.

Desarrollo del Aparato Respiratorio Fetal

El desarrollo del aparato respiratorio en el feto es un proceso crucial que se divide en varias etapas:

  • Periodo Glandular: Abarca hasta la semana 17ª.
  • Periodo Canalicular: Comprende desde la semana 17ª a la 27ª. Se caracteriza por un alargamiento del calibre de las vías aéreas y el adelgazamiento progresivo del epitelio, lo que empieza a conferir el aspecto tubular que las caracteriza. Los bronquiolos terminales se dividen para formar los bronquiolos respiratorios y los ductos alveolares en forma de sacos. Cuboidales tipo II, células encargadas de producir surfactante pulmonar, imprescindible para la función extrauterina pulmonar.
  • Periodo Sacular: Desde la 28ª semana a la 36ª. Se desarrolla la porción respiratoria del pulmón, pues empiezan a aparecer los bronquiolos respiratorios. Se forman los primitivos alvéolos y junto a ellos se van desarrollando los pequeños vasos pre y post capilares.
  • Periodo Alveolar: Desde la 36ª semana de gestación hasta los 2 y 3 años del niño. Aunque a la 36ª semana hay presencia de alvéolos, en el recién nacido solo se observan un 25% de los visibles en el adulto. Este periodo se completa alrededor de los dos años de vida. A medida que se forman nuevos alvéolos, también se forman nuevos capilares y se incrementa el tamaño de las venas y arterias.

CIRCULACIÓN FETAL ‼️

Ahora que los mocos han venido para quedarse, tenemos que hacerles frente. Y qué mejor herramienta para esta lucha que la fisioterapia respiratoria. Aunque en España aún no es muy conocida esta terapia, cada vez son más los pediatras que confían en los especialistas en fisioterapia respiratoria pediátrica, y derivan a los padres para que podamos ayudarles.

Esto es porque nacemos con los pulmones inmaduros. En el caso de los bebés su musculatura es débil y se fatiga, en los niños más mayores aunque tengan más fuerza también les cuesta movilizar el moco, no saben sonárselos o su tos no es productiva, por ello, con fisioterapia favorecemos la eliminación del moco para que les dure menos tiempo, y puedan recuperar su estado normal lo antes posible.

Por ejemplo, en menores de 3 meses es muy importante despejar las vías respiratorias altas porque no respiran por la boca, sólo saben respirar por la nariz por lo que les complican la alimentación. En niños más mayores cuando están muy cargados se les quita el apetito, se cansan comiendo o incluso vomitan por la cantidad de secreciones que tienen.

Nuestro trabajo es ayudar al peque a eliminar las secreciones. Para ello, necesitamos saber dónde se encuentran, por eso realizamos la auscultación de los pulmones. Podemos ayudar a liberar la nariz de secreciones, con suero fisiológico para reblandecer el moco y maniobras para expulsarlo.

Desde que el pequeño bebe agua, aconsejamos aumentar la ingesta hídrica para facilitar la movilización de los mocos. Evita utilizar humidificadores puesto que podrías exceder la humedad y con ello la producción de moco. Las técnicas tienen distintas posiciones y las adaptaremos: tumbado, sentado, incluso en brazos.

Esperamos que este artículo os haya servido. Recordad que si tenéis dudas podéis poneros en contacto con nosotros por todos los canales.

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