¿Cómo reciclar pañales usados? Guía completa y soluciones innovadoras

Todos sabemos qué es un pañal, y para qué sirve, pero ¿sabías cuándo comenzaron a utilizarse estos productos de higiene desechables? Antes de la aparición del primer pañal desechable o de un solo uso, se utilizaban pañales de tela que había que lavar para reutilizarlo en sucesivas ocasiones. Paulistróm fue el primero en fabricar este producto con tela de celulosa crepada cruda en 1942. No fue hasta 1946 cuando Marion Donovan introdujo el primer cobertor impermeable, vendiendo la patente en 1951. Desde entonces se fueron introduciendo pequeños cambios en el diseño de los pañales desechables hasta llegar a los actuales, hechos principalmente de celulosa y polímeros absorbentes que retienen fácilmente los líquidos.

Teniendo en cuenta que un recién nacido puede utilizar de 5 a 8 pañales diarios, ¿no es importante tener claro dónde debemos tirar estas prendas desechables? Lamentablemente, los pañales (usados o no) no son reciclables en ningún caso. Por eso deben guardarse y depositarse en el contenedor naranja (en algunos lugares es gris), aquel al que van todos los elementos que no pueden tirarse en ningún otro contenedor.

Al tratarse de un producto que no puede ser reciclado, deberemos desechar los pañales sucios en el contenedor gris (o contenedor de restos). Este es el contenedor adecuado para depositar todo lo que no podemos tirar en cualquier otro contenedor, es decir, residuos que no se reciclan, pero tampoco pueden usarse para hacer compost. Una alternativa para tener en casa, es disponer de un contenedor de pañales. Como su nombre indica, es una basura anti-olor especialmente fabricada para depositar pañales. Pero, aunque dispongas de uno, a la hora de tirar la basura tendrás que depositarla en el contenedor gris igualmente.

Igual que el resto de productos de higiene personal (compresas, tampones, cuchillas de afeitar, etc.), los pañales van al rechazo, dado que son un residuo compuesto por diferentes materiales y, por lo tanto, muy difícil de reciclar.

El problema de los pañales desechables

El impacto de los pañales sucios en los residuos domésticos es considerable en la vida diaria de un hogar. Pero este tipo de desecho también puede tener consecuencias en el medio ambiente si no se tira en los contenedores adecuados. Su volumen: Los pañales sucios representan una parte importante de los desechos sólidos producidos por los hogares. Según una estimación, un bebé que usa pañales desechables consume en promedio entre 4,000 y 6,000 pañales antes de estar limpio.

Su composición: están compuestos de varias capas de plásticos, celulosa, gel absorbente y otros materiales, lo que los hace difíciles de descomponer. Desafíos de gestión de residuos: La gestión de los pañales sucios plantea desafíos en el tratamiento de los residuos. Tiempo de descomposición: Los pañales desechables también tardan mucho tiempo en descomponerse en el medio ambiente. Costos económicos: La gestión de los pañales sucios también puede tener implicaciones económicas para los municipios encargados de la recolección y eliminación de desechos.

Alternativas ecológicas a los pañales desechables

Para tener un impacto menor, algunas familias han cambiado a pañales lavables. Más ecológicos y sostenibles, los pañales lavables son pañales para bebés diseñados para ser utilizados varias veces después de ser lavados. También están disponibles en varios tamaños y adaptados para adultos.

Actualmente existen alternativas al pañal desechable convencional más respetuosas con el medio ambiente, como por ejemplo los pañales desechables, llamados ecológicos, que optan por materiales más biodegradables, y también los pañales reutilizables hechos de ropa, que pueden lavarse en la lavadora.

Según estudios, a nivel coste, los pañales de un sólo uso suponen entre 960-1.960 euros para las familias. Por eso queremos que se fomente el uso del pañal reutilizable. Se trata de una braguita impermeable que tiene dentro una toallita de cáñamo u otro material lavable. Se pueden utilizar hasta cuatro años. En cuanto a la inversión, cada unidad reutilizable cuesta unos 25 euros y con 10-15 de ellos se cubren las necesidades de cambio de los bebés.

Innovación en el reciclaje de pañales: Proyectos piloto y plantas de tratamiento

Un innovador proyecto piloto liderado por BASF, Essity y la Universidad Técnica de Viena demuestra que los residuos higiénicos absorbentes pueden transformarse en nuevos productos químicos sin pretratamiento. Su proyecto piloto de gasificación demuestra que los pañales usados y otros productos higiénicos absorbentes pueden transformarse en materia prima para nuevos productos químicos, sin necesidad de pretratamiento. La gasificación es un proceso que convierte residuos sólidos en gas a temperaturas superiores a 600 °C. Este avance ayuda a solucionar un flujo importante de residuos y abre posibilidades de circularidad en los sectores químico y de higiene. Se trata de una solución escalable que puede transformar la gestión de residuos municipales.

Oliver Cullmann, vicepresidente de marketing y estrategia de C3 Value Chain, filial de BASF, ha explicado las ventajas que esta innovación aportará a la empresa. «Nuestros clientes pueden confiar en BASF como su socio de confianza para soluciones innovadoras de reciclaje. Hemos demostrado el potencial del reciclaje de productos higiénicos absorbentes postconsumo.

Hace diez años un ingeniero de la región del Veneto (Italia) comenzó a trabajar en una idea: cómo reciclar un pañal de un sólo uso para que éste no terminara en vertedero o en incineradora y recuperar así materiales tan valiosos como la fibra absorbente de su interior. Y es que un niño entre los 0 y 2 años genera 1.000 kg de residuos por el uso de estos productos desechables según datos de la Fundación para la Prevención de Residuos y Consumo Responsable, Rezero. Ése fue el germen de la planta que se acaba de inaugurar como la primera estructura industrial de tratamiento de pañales de un sólo uso, compresas para la incontinencia y productos higiénicos femeninos en el continente europeo.

Situada en Lavadina di Spresiano (Treviso), la localidad más cercana a la laguna de Venecia, en Italia, la infraestructura es obra de un consorcio encabezado por Procter and Gamble -que tiene una joint venture, de nombre Fater, con el Grupo Angelini-, y Contarina Spa, la empresa que se ocupa de gestionar la recogida de basuras en 50 ayuntamientos de la zona. Durante su reciente presentación en sociedad, hasta la organización ambientalista Legambiente sacó pecho de esta planta. «Ya no somos el país de las urgencias de los residuos, la de la tierra de fuego en Campania, ni la de los problemas de recogida en ciudades como Roma, etc.», afirmó Stefano Ciafani, director general de la entidad, recordando las muchas noticias que relacionaron durante unos años el país con la mala praxis en la gestión de residuos y las actividades delictivas de las organizaciones mafiosas.

Proceso de reciclaje en la planta italiana

Hasta esta estructura de gestión de residuos urbanos llegan los pañales que se recogen en los centros de mayores, residencias y hospitales principalmente. También hay recogida de pañales a domicilio en aquellas localidades que cuentan con retirada de residuos puerta a puerta. «Hay unos 600 ayuntamientos en el país que dan este servicio. De momento, estamos recogiendo los residuos de cinco ayuntamientos y dando servicio a una población de 550.000 habitantes con esta nueva estructura de reciclaje. La planta tiene capacidad para tratar unas 10.000 toneladas al año y cubrir la demanda de una población de un millón de habitantes», explica Marcello Somma, responsable de I+D y desarrollo de negocio de Fater y quien ha encontrado la solución tecnológica. «Hemos querido hacer la planta pequeña, ya que la gestión de residuos es muy local como mercado, aunque la idea es replicar este modelo», matiza Jordi Ballesté, director ejecutivo de Angelini y miembro del Comité Ejecutivo de Fater.

Ahora mismo, y tras seis meses de la primera puesta en marcha, a modo de prueba, las máquinas completan ocho procesos de tratamiento de 750 kg cada uno. Los pañales entran en camiones especiales. Nadie toca el producto cuando llega, pasa directamente al área de almacenamiento donde se comprimen los residuos y se presionan para reducir el olor. La segunda fase es la de saneamiento. Aquí se encuentra el autoclave; el corazón de la tecnología, donde se esteriliza el producto mediante presión y vapor. Tiene capacidad para tratar de una sola vez 750 kg de pañales.

El proceso dura 45 minutos y en él, el agua entra en todos los lugares del pañal eliminando la carga bactériana. «Es como una gran lavadora de limpieza en seco. Al usar vapor, y con esta tecnología que hemos patentado, se reduce un 90% el empleo de agua respecto a otras soluciones testadas», explica el ingeniero. Es el uso de vapor lo que él considera diferencial. Y es que «desde los años 90 se está intentado reciclar los pañales. Ha habido prototipos técnicos pero que no han funcionado a gran escala, de forma industrial», matiza Somma. Sólo por tener una referencia, hay otra empresa, la inglesa Knowaste, que se dedica a recoger y reciclar 36.000 toneladas de productos higiénicos femeninos, pañales y compresas para la incontinencia en la isla. Utiliza la tecnología de autoclave también aunque, según sus propios datos, de los materiales de desecho obtenidos el 47% es agua (en esta de Treviso se afirma que su uso es de un 90% menos). El líquido residual que genera el proceso termina en el sistema de alcantarillado, para que pasen por un proceso de depuración junto al resto de aguas urbanas.

Una vez terminada la fase de esterilización, se rompen los pañales para quitarles la humedad con aire caliente en la siguiente máquina. Un flujo de aire a alta temperatura y ascendente atraviesa el material distribuido en una cinta transportadora. Cada una de las bandejas que contiene los pañales tiene una velocidad de aire. Cuando salen el material está esterilizado y no huele, «el proceso ha sido certificado por los mismos que comprueban la esterilización en los hospitales», explica Somma.

Una vez aquí, el producto pasa por una máquina donde se separan los diferentes componentes del pañal: plástico, celulosa y el polímero superabsorbente (un gramo de dicho polímero absorbe decenas de veces su propio peso en agua). Es el segundo corazón tecnológico de la planta y se compone de varios separadores. El primero de ellos es como el tambor de la lavadora, el plástico es el único que resiste el movimiento y se queda adherido al tambor y el resto se separa. Luego hay un separador que funciona con infrarrojos y distingue los plásticos buenos de los malos. Al final un nuevo tambor centrifuga la celulosa y separa la fibra absorbente, que es siempre un polímero plástico.

Por cada tonelada de residuo tratado y una vez eliminada la humedad se obtienen 150 kg de celulosa, 75 kg de plástico y 75 kg de polímero superabsorbente. O lo que es lo mismo 300 kg totales, de los que el 50% es celulosa, el 25% fibra y otro 25%, plástico.

El plástico recuperado se utiliza para hacer tapones de detergentes, pinzas para la ropa, juguetes, pallets o material de escuela. La celulosa puede reutilizarse en lechos para gatos, papeles especiales, tejidos o como sustrato de jardinería, entre otros usos. El polímero superabsorbente es, a su vez, el material más caro de cuantos se recuperan. Cuesta unos 2.000 euros la tonelada. Con lo que obtienen se hacen barreras anti inundación y material para jardinería. «Además de que no acaba en vertedero, el plástico y la celulosa que se obtienen son de mucha calidad, porque están en contacto con pieles íntimas», explica Somma.

El coste de esta planta es algo que no se ha querido desvelar. Sólo se especificó durante la inauguración que, tal y como está y siendo una planta demostrativa pero industrializada, en tres o cuatro años se amortizaría la inversión. En cuanto al ahorro de emisiones, éste es de 400 kg por cada tonelada tratada que no acabe en vertedero o sea incinerada y teniendo en cuenta el transporte de los residuos. Lo mismo que absorben 30.000 árboles o lo que producen de gases 100.000 coches en un año. «Nuestro interés no es hacer negocio, sino que la comunidad y la empresas que gestionan los residuos a nivel local cuenten con la tecnología. El reto es montar la estructura de contenedores y el sistema de recogida», dice Ballesté.

Aprovechar un pañal desechable

Consejos adicionales para la gestión de pañales usados

  • Usa bolsas perfumadas: Para evitar que los olores nauseabundos de los pañales sucios se difundan, es preferible optar por bolsas de basura perfumadas.
  • Considera contenedores de pañales: Los contenedores de pañales son dispositivos específicos diseñados para facilitar la gestión de pañales sucios en el hogar, ofreciendo una solución práctica para contenerlos y eliminarlos de manera higiénica. Estos contenedores tienen un sistema que permite contener herméticamente los pañales en su interior. A menudo están equipados con juntas de estanqueidad o dispositivos de bloqueo para evitar que los olores se escapen.
  • Utiliza productos naturales para controlar olores:
    • Bicarbonato de sodio: este producto natural se puede usar para absorber olores.
    • Aceites esenciales: algunos aceites esenciales, como el aceite de lavanda, el aceite de árbol de té (tea tree) o el aceite de limón, tienen propiedades antibacterianas y antifúngicas que pueden ayudar a eliminar los olores y refrescar el aire.

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