Los lunares, también llamados nevos, son pequeños crecimientos cutáneos, generalmente oscuros, que se desarrollan a partir de las células productoras de pigmento de la piel, conocidas como melanocitos. El nombre técnico de un nuevo lunar en nuestra piel es nevus melanocíticos, aunque también son conocidos como nevos.
Es muy frecuente y normal que este fenómeno empiece a aparecer desde la infancia, concluyendo así en la adolescencia, asegura el doctor J. Rex Cavallé en el diario digital ‘Infobae’. No obstante, a pesar de que regularmente aparecen durante la etapa de desarrollo, la edad no es un factor principal en el proceso causado por los grupos de células pigmentadas, aunque sí es poco común que después de los 50 años aparezcan nuevas manchas de este tipo.
A su vez, el experto en dermatología también menciona que, en promedio, la mayoría de las personas tienen entre 10 y 40 lunares en todo el cuerpo a lo largo de su vida.
COMO CONTROLAR TUS LUNARES : ¿Es un LUNAR MALIGNO? Como saberlo - Recomendaciones de un dermatologo
Causas de la aparición de lunares
Los lunares se forman en el cuerpo debido a una proliferación "anormal pero benigna" de las células de la piel llamadas melanocitos, que tienden a crecer en grupos. Generalmente, estos melanocitos están distribuidos en toda la piel y son los que producen la melanina, es decir, el pigmento natural que proporciona color a la piel.
De esta manera, diferentes estudios han evidenciado que, en la mayoría de los casos, aparecen lunares nuevos en la piel debido a la interacción de múltiples factores genéticos asociados a la exposición solar que desencadena la aparición de los mismos.
Aspecto de los lunares
Los lunares pueden tener diferentes colores, formas y tamaños:
Color y textura
Los lunares pueden ser marrones, marrón claro, negros, rojos, azules o rosados, así como suaves, arrugados, planos o tener relieve. Además, es posible que les crezca bello.
Forma
La mayoría de los lunares son ovalados o redondos.
Tamaño
Los lunares suelen tener alrededor de 6 milímetros de diámetro, aunque los nevos congénitos (aquellos que están presentes desde el nacimiento) pueden ser más grandes de lo habitual y cubrir parte de la cara, el torso o una extremidad.
Cabe destacar que los lunares pueden desarrollarse en cualquier parte del cuerpo y pueden cambiar o desaparecer con el tiempo.
Qué lunares pueden indicar la presencia de un melanoma
La mayoría de los lunares son inofensivos y, en raros casos, se vuelven cancerosos. No obstante, es importante que prestes atención a los cambios visuales y a otras manchas pigmentadas para detectar el cáncer de piel, especialmente el melanoma maligno.
Tal y como explica la web de la Clínica Mayo, la regla del ABCDE puede ayudarte a recordar a qué síntomas debes prestarle atención:
- La letra A representa la asimetría: Una mitad es diferente a la otra.
- La letra B representa el borde: Busca lunares que tengan bordes irregulares, cortes u ondas.
- La letra C representa el color: Busca crecimientos que hayan cambiado de color, que tengan muchos colores o que presenten un color irregular.
- La letra D representa el diámetro: Busca crecimientos recientes en lunares que tengan más de 1/4 de pulgada (alrededor de 6 milímetros).
- La letra E representa la evolución: Presta atención a los lunares que cambian de tamaño, forma, color o relieve. Los lunares también pueden evolucionar para desarrollar nuevos signos y síntomas, como picazón o sangrado.
Algunas personas corren un riesgo mayor que el promedio de que sus lunares se vuelvan cancerosos y se conviertan en melanoma. Estos son los factores que aumentan las probabilidades de tener un tumor maligno:
- Nacer con lunares grandes
- Tener lunares poco comunes
- Tener antecedentes personales o familiares de melanoma
- Tener la piel y los ojos claros, rubios o pelirrojos
- Hacer un uso excesivo de las cabinas de bronceado artificial.
- Pacientes que reciben tratamiento inmunosupresor, por ejemplo, tras un trasplante.
En estos casos, es necesario consultar a un especialista después de notar algún pigmento inusual en cualquier parte del cuerpo.
Incidencia del cáncer de piel
Según datos de la Asociación Española contra el Cáncer (AEECC) recogidos por LaSexta, "la incidencia de los carcinomas de piel en España tienen una tasa de incidencia de 47 casos por 100.000 habitantes en el año 2020, con una tendencia al aumento de la incidencia en los últimos años, y la del melanoma es de 12 casos por cada 100.000 habitantes".
Por su parte, en el mismo medio, el Dr. Agustín Buendía, director de campañas de la Fundación Piel Sana de la Academia Española de Dermatología y Venereología (AEDV), afirma que "el aumento de la esperanza de vida y especialmente de los estilos de vida con mayores exposiciones al sol son dos de los factores que han incidido en la elevada tasa de cáncer de piel registrada en los últimos años".
Cómo prevenir los lunares
Concretamente, existen dos medidas que pueden ayudar a limitar la aparición de lunares nuevos y el melanoma, la principal complicación de estos:
- Prestar atención a los cambios y hacerse revisiones: Es importante examinarse regularmente la piel para detectar cambios que puedan indicar la presencia de un melanoma. Mientras, en otros pacientes de riesgo, se recomienda un control periódico de lunares por parte del dermatólogo.
- Uno de los principales factores que afectan al envejecimiento de nuestra piel es la sobreexposición solar. Es recomendable utilizar factor de protección solar a menudo y controlar la exposición al sol como medida preventiva del envejecimiento de nuestra piel y de todos los problemas derivados de ella, como por ejemplo, la aparición de los puntos rojos en la piel o puntos rubí.
Tipos de lunares y otras lesiones cutáneas
Además de los lunares comunes, existen otros tipos de lesiones cutáneas que pueden aparecer en la piel:
- Lunares rojos (angiomas seniles o puntos rubí): Generalmente pequeños (de 1 a 5 mm), de color rojo brillante, y sobresalen ligeramente de la superficie de la piel. Se deben principalmente a la dilatación de los capilares sanguíneos y tienen cierto relieve.
- Léntigos: Manchas en la piel sin relieve que son más oscuras (normalmente marrón) que la piel circundante. La exposición al sol es la principal causa.
- Queratosis seborreicas: Proliferaciones marrones o negras que suelen aparecer en la cara, pecho y la espalda. Se originan en unas células llamadas queratinocitos.
- Fibromas cutáneos (acrocordones): Pequeños colgajos de tejido que cuelgan de la piel por un tallo de conexión. Suelen aparecer en el cuello, el pecho, la espalda, las axilas, debajo de los pechos o en la zona de la ingle.
- Angiomas cutáneos: Lesiones muy comunes que pueden desarrollarse en casi cualquier parte del cuerpo.
Es importante recordar que la consulta dermatológica es fundamental ante cualquier duda, especialmente si los lunares rojos o angiomas cambian de aspecto, sangran, o causan dolor.
Tratamientos para eliminar lunares rojos (angiomas seniles)
Aunque los lunares rojos son benignos, se pueden eliminar por motivos estéticos. Algunos métodos son:
- Vaporización con Láser: Utiliza la energía láser para quemar y destruir el angioma. Es un procedimiento rápido, con mínima molestia y tiempo de recuperación.
- Electrocoagulación: Implica el uso de electricidad para cauterizar o quemar el angioma, cortando el suministro de sangre a la lesión.
- Crioterapia: Consiste en la aplicación de frío para congelar y destruir el tejido del angioma.
La elección del método depende del tamaño, ubicación, y número de lesiones, así como de las preferencias y salud general del paciente.
¿Todas las nuevas lesiones en la piel son lunares?
¡No!, no todas las manchas que aparecen en la piel son lunares. Es importante realizar un adecuado diagnóstico.
Los nevus junturales corresponden a los lunares planos y que normalmente tienen un color marrón claro a negro. Son benignos y se mantienen estables en el tiempo. Por otra parte, los lunares dérmicos o verrugosos (por su forma), son aquellos que tienen relieve. La gente también los conoce como lunares de carne. Estos lunares tienden a protruir en el tiempo y perder su pigmento.
La buena noticia es que casi todos los lunares son benignos. Por el contrario, si aparecen lunares nuevos en un adulto existen más probabilidades de que puedan convertirse en cancerosos que aquellos que hemos tenido toda la vida con nosotros.
Tener algunos lunares en nuestro cuerpo es perfectamente normal. Es por ello, que en casos de pacientes con muchos nevus y/o nevus atípicos recomendamos realizar un seguimiento con un dermatólogo.
En general, los lunares son inofensivos para la salud. En la mayoría de los casos, solo se eliminan por motivos estéticos. Los lunares no desaparecen por sí solos.
Una forma de tratamiento es la extirpación quirúrgica con bisturí o corriente eléctrica. En este caso, el lunar se pincha o se recorta, o se elimina con un electrocauterio. Otra forma de tratamiento es la terapia con láser, mediante la cual se cauteriza el lunar. La ventaja de este tipo de tratamiento es que no quedan cicatrices. La intensidad y el ritmo de las pulsaciones, así como la duración del tratamiento, varían en función del lunar. Pero la desventaja es que el tejido se destruye y ya no puede ser analizado en el laboratorio. Por lo tanto, este tratamiento no es adecuado en caso de sospecha de melanoma.
Tras la extirpación, el lunar puede reaparecer. Pero en este caso se trata casi siempre de un lunar benigno.
Evita la exposición prolongada al sol, especialmente a la hora de comer. Lleva ropa que cubra las zonas más sensibles. La regla más importante: reacciona inmediatamente cuando veas que un lunar ha cambiado.
Los lunares son pequeñas manchas pigmentadas que aparecen en nuestra piel a lo largo de la vida. Algunas personas nacen con ellos, mientras que en otras surgen con el tiempo debido a diversos factores.
Uno de los principales motivos por los que aparecen lunares en el cuerpo es la genética. Si en nuestra familia hay antecedentes de muchos lunares, es probable que también desarrollemos una gran cantidad a lo largo de nuestra vida. Esta predisposición hace que ciertas personas sean más propensas a tener lunares en distintas zonas, como la cara, el cuello o la espalda.
Otro factor determinante es la exposición al sol. Los lunares por el sol son comunes, ya que la radiación ultravioleta estimula la producción de melanina en la piel. Esta sustancia es la responsable del color de nuestra piel, pero cuando se acumula en un área específica, puede formar un lunar.
Por otro lado, los cambios hormonales también influyen en la aparición de lunares. Durante la adolescencia, el embarazo o la menopausia, es común notar que surgen nuevos lunares o que los ya existentes cambian de aspecto.
Mientras que los lunares son acumulaciones de melanocitos, las verrugas están causadas por infecciones virales, como el virus del papiloma humano.
Cómo evitar la aparición de lunares
Ahora que ya sabes por qué salen lunares en la piel, veamos cómo evitar su aparición:
- Usar protección solar diariamente: la radiación ultravioleta es una de las principales causas de la aparición de lunares.
- Evitar la exposición prolongada al sol: permanecer demasiado tiempo al sol, especialmente en horas de alta radiación, incrementa el riesgo de desarrollar lunares.
- Realizar revisiones dermatológicas: controlar los lunares existentes y detectar la aparición de nuevos es fundamental para la salud cutánea.
Cuidar nuestra piel y proteger los lunares es fundamental para evitar complicaciones.
Proteger tu piel del sol es fundamental para evitar la formación de lunares y reducir el riesgo de daños cutáneos a largo plazo.
Un lunar (o nevus melanocítico, en términos médicos) es una mancha anormal de células pigmentadas en la piel, y son muy frecuentes. Estas células se llaman melanocitos.
Algunos de estos lunares, llamados nevus melanocíticos congénitos, suelen estar presentes desde el nacimiento. Pero la mayoría se desarrollan espontáneamente o son causados por la exposición a la luz del sol. La mayoría de estos lunares aparecen durante los primeros 20 años de vida, aunque pueden seguir desarrollándose en los 20 años siguientes.
El principal problema de los lunares, que es el que genera la preocupación, es la degeneración de un pequeño número de ellos a una enfermedad llamada melanoma maligno, que es un tipo de cáncer de piel.
La presencia de lunares es habitual, y ello no implica que exista malignización en un futuro. El riesgo aumenta si existe historia familiar de melanoma maligno.
A pesar de que la mayoría de cambios de dimensión, forma y color de los lunares se debe a un aumento benigno del número de células pigmentadas, cualquier lunar que aparezca anormal debe examinarse.
Algunos lunares grandes tienen un contorno irregular y un borde difuso (lunares displásicos). Estos lunares tienen un riesgo mayor de ser malignos. Tienden a presentarse en familias con historial de múltiples nevus y melanoma maligno.
En algunas ocasiones la piel que rodea a un lunar se aclara y el lunar central palidece. A veces incluso desaparece por completo el nevus. La mayor parte de los halo nevi son benignos.
Pero algunas personas pueden tener un mayor riesgo de desarrollar una afección cutánea: vitíligo, que son áreas de la piel en que falta la pigmentación, apareciendo más clara que la piel circundante.
Este lunar adquiere un color azul por la profundidad a la que se encuentra el pigmento (en la capa más profunda de la piel o hipodermis). Es muy común en algunos niños indios pero pocas veces tiene importancia.
En el nevus Spitz, las células pigmentadas forman un tumor benigno, que suele ser de color marrón rosáceo. Esta enfermedad aparece en niños, normalmente en la cara.
Observa regularmente tus lunares, y acude al médico para que los examine.
| Tipo de Lunar | Características | Riesgo de Melanoma |
|---|---|---|
| Nevus Común | Pequeño, bordes definidos, color uniforme. | Bajo |
| Nevus Displásico | Más grande, bordes irregulares, color variado. | Moderado |
| Nevus Congénito | Presente al nacer, puede ser grande. | Variable, depende del tamaño |
| Halo Nevus | Lunar rodeado de un halo de piel clara. | Bajo, pero requiere evaluación |
| Nevus Azul | Color azulado debido a la profundidad del pigmento. | Muy bajo |
| Nevus de Spitz | Tumor benigno, color marrón rosáceo, común en niños. | Muy bajo |
| Angioma Senil (Lunar Rojo) | Pequeño, rojo brillante, sobresale ligeramente. | Ninguno, benigno |
