¿Cómo se forman las piedras? Entendiendo la litiasis renal

Una piedra o cálculo en el riñón es un fragmento sólido de material formado a partir de niveles altos de sustancias presentes en la orina (calcio, oxalato y fósforo), y se encuentra en el sistema renal o vías urinarias. El tamaño de un cálculo puede variar, llegando a ser desde arenilla a una pieza de más de 2,5 cm de diámetro.

Las piedras en los riñones son provocadas por niveles altos de calcio, oxalato y fósforo en la orina. La diferencia entre los tipos de cálculos se debe a la cantidad de sustancias en niveles más altos de lo normal presentes en la orina, a partir de los cuales se van formando los cálculos.

Tipos de cálculos renales

Existen diferentes tipos de cálculos renales, dependiendo de su composición:

  • Cálculos de oxalato de calcio y apatita: Los cálculos de calcio son los más frecuentes. Ambos compuestos (oxalato y calcio) son químicos naturales y se eliminan por la orina. Se forman a partir de procesos como beber insuficientes líquidos, alimentos como las espinacas, ingerir suplementos de vitaminas C o consumir excesivamente alimentos ricos en calcio. Lo suelen padecer hombres de entre 20 y 30 años.
  • Cálculos de fosfato cálcico: Este tipo también es bastante frecuente, dado que el fosfato es un compuesto habitual de la orina y del organismo. Se trata de una mezcla de oxalato cálcico y fosfato cálcico.
  • Cálculos de ácido úrico: Este tipo de cálculo se forma a partir de un compuesto nitrogenado que se encuentra en la orina. Suelen aparecer en un 10% de los casos. El ácido úrico es un producto de desecho, como consecuencia del metabolismo de ciertos alimentos, como las carnes rojas o bebidas como el alcohol.
  • Cálculos de estruvita: Se trata de un compuesto formado por amonio, magnesio y ácido con fósforo.
  • Cálculo de cistina: La aparición de este compuesto se debe a la rotura de las proteínas. Se forman en personas que padecen de cistinuria. Se trata de un trastorno hereditario que afecta a mujeres y hombres por igual.

Causas y factores de riesgo

La falta de líquidos es clasificada como el principal factor que determina la aparición de cálculos renales. Aunque hay discrepancias, no existen pruebas veraces de que el tipo de líquido ingerido afecte a la creación de piedras. El factor hereditario también es muy importante.

Las personas que tengan antecedentes familiares de aparición de cálculos renales o que ya las hayan padecido ellos mismos, es importante que vigilen tanto la cantidad de orina que producen, al menos dos litros al día, como el color y el olor de la misma.

Otra de las causas frecuentes se debe a excesos alimentarios, principalmente las dietas ricas en sales, azucares y proteínas son factores de riesgo en lo referente al surgimiento de cálculos renales, sobre todo en personas que ya han padecido concentraciones de calcio.

A pesar de que el calcio es el principal elemento de los cálculos renales, no hay que prescindir de él. La obesidad en personas que superen los 40 años es un factor de riesgo. Lo mismo ocurre con la hipertensión, diabetes y la gota.

Síntomas de la litiasis

La litiasis o presencia de cálculos puede mostrarse a partir de diferentes síntomas, ello dependerá de factores como el tamaño, la composición y localización dentro del aparato urinario, es decir, si la materia se encuentra en el interior del riñón o vías urinarias es denominada litiasis renal. En cambio si el cálculo se encuentra en el uréter es denominada como litiasis ureteral.

El problema más frecuente a causa de los cálculos es el llamado cólico nefrítico, se produce cuando una piedra causa taponamiento de la salida de la orina desde el riñón, provocando un dolor intenso en la zona renal, extendiéndose por el abdomen y los genitales.

Otros síntomas incluyen:

  • Color anormal en la orina: La orina de un color anormal puede ser turbia, oscura o rosada.
  • Sangre en la orina: Puede ser visible a simple vista o, por el contrario, apreciarse únicamente mediante un análisis microscópico. Este problema aparece debido a las pequeñas heridas que produce la piedra a su paso por el interior de los órganos afectados.

Prevención de cálculos renales

Los especialistas recomiendan alternativas más saludables en la alimentación y otras pautas para prevenir la aparición o reaparición de piedras renales. Consumir la cantidad suficientes de líquidos al día es lo más indicado para ayudar a prevenir la aparición de cualquier tipo de cálculo renal. Se debe de ingerir al menos 2 litros de líquidos al día. Reducir el sodio. La probabilidad de desarrollar cálculos aumenta cuando se consume más sodio, el sodio es componente comúnmente conocido como la sal.

Aquí hay algunas recomendaciones adicionales:

  • Aumentar el consumo de líquidos diarios, la ingesta de al menos 2 litros de agua diarios ayuda a mantener una buena disolución de sales urinarias.
  • Reducir la cantidad de oxalato en la orina.
  • Limitar la proteína animal reduciendo el consumo de pollo, carne, huevos, pescado, marisco, leche o queso.
  • Si el tipo de piedras que padeces es de fosfato de calcio, las recomendaciones son similares pero sin tener en cuenta la cantidad de oxalato de la alimentación.
  • Para los pacientes con piedras de ácido úrico se recomienda concentrarse en limitar la proteína animal en la dieta.

Tratamientos para cálculos renales

En casos en los que las piedras ya están presentes y han sido diagnosticadas, el urólogo procederá a realizar el tratamiento que asegure la eliminación de los cálculos. A la hora de establecer un tratamiento y tras el diagnostico los especialistas tienen en cuenta sobre todo el tamaño y la posición del cálculo renal. Los casos en los que los cálculos son lo suficientemente pequeños los expertos no recomiendan recurrir a ningún tratamiento quirúrgico. Esta afección pueden ser eliminada fácilmente a través de la orina. Al tratarse de piedras pequeñas o de fácil eliminación por medio de medicamentos, las probabilidades de éxito son altas. A pesar de ello no hay que olvidar que este tipo de afecciones son normalmente genéticas por lo que la reaparición es posible.

En otros casos, cuando los cálculos son demasiado grandes se recure a tratamientos por medio de intervención quirúrgica para solventar la aflicción:

  • Resección del cálculo: Se trata de una cirugía en casos en los que el cálculo tiene un tamaño o forma que evita su paso y bloquea el flujo de la orina.
  • Litotricia endoureteral con láser holmium: Esta intervención es la más aconsejable, se trata de la eliminación de los cuerpos renales sin realizar ningún tipo de incisión en el paciente. Con el láser holimum se consigue deshacer de la mayoría de la materia residual del riñón. Sin embargo, en casos poco frecuentes las piedras pueden reaparecer.

La realización de este tratamiento es mínimamente invasiva ya que se accede al cálculo mediante la dilatación de la uretra hasta la vejiga o el uréter, en función de donde se localice el cálculo. La energía del láser permite fragmentar el cálculo de forma rápida y sencilla. Al ser ingresado el paciente se le administrara la ropa en la sala prequirúrgica, el urólogo le indicará cómo colocarse y se procederá a iniciar la intervención. Durante la estancia en quirófano estarán el anestesista, el cirujano y algún miembro del equipo médico.

El ureteroscopio también permite introducir la fibra de láser holmium a través de la uretra hasta la zona del riñón donde se encuentra la piedra de modo que pueda destruirla.

Si a pesar de haber adquirido estos hábitos tienes molestias y crees que puedes padecer de piedras en el riñón, consulta con un médico. En la mayoría de los casos las piedras se expulsan de manera natural sin ser necesario tratamiento.

Para diagnosticar la aparición de piedras en los riñones, el urólogo hará un examen físico y consultará los antecedentes médicos del paciente.

Formación de piedras preciosas

En términos generales, hay cuatro formas en que se pueden formar las piedras preciosas:

  • Ígneas: Estos minerales se crean en las profundidades de la tierra (diamantes, rubíes, zafiros, peridotos).
  • Hidrotermal: Similar al ejemplo del caramelo de roca, las piedras preciosas se forman cuando los cuerpos de agua ricos en minerales se enfrían.
  • Metamórficas: Como su nombre indica, son gemas que se transforman debido al calor y la presión intensos. (Zafiro, Rubí, Espinela, Granate)
  • Sedimentarias: Gemas que se forman debido a que el agua deposita sedimentos (malaquita, azurita, ópalo).

La mayoría de las piedras preciosas se forman por metamorfismo. Este proceso ocurre cuando los minerales se unen bajo gran presión y calor, generalmente por el movimiento de placas tectónicas bajo la superficie. Los minerales se unen y se metamorfosean en diferentes minerales, a veces sin fundirse.

La cristalización de minerales puede ocurrir de varias maneras. La corteza terrestre puede tener un espesor de entre cinco y cuarenta kilómetros. Debajo de ella se encuentra el manto terrestre. Este manto tiene aproximadamente 2990 kilómetros de espesor y constituye el 83 % del volumen terrestre. Está compuesto de magma, que es roca fundida. Cuando alcanza la superficie, se denomina lava.

Diferentes minerales cristalizan a partir de la misma solución, pero a diferentes temperaturas. Es posible que primero se observe corindón, seguido de topacio y cuarzo a medida que la solución continúa enfriándose. Si bien la presión no tiene ningún efecto sobre el caramelo de roca, se necesita la combinación correcta de temperatura y presión para que los minerales cristalicen. Además, se requieren otras dos condiciones para la cristalización: espacio y tiempo.

En esencia, la combinación correcta de ingredientes, la presión y el calor deben durar lo suficiente para que los minerales cristalicen. Además, requieren espacio para crecer.

PIEDRAS EN EL RIÑÓN (CÁLCULOS URINARIOS) - Qué hacer y qué evitar

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