¿Cómo nacen las emociones? Una exploración psicológica

Todas las personas sentimos emociones, ya sean positivas o negativas. Las emociones inundan nuestro día a día, dando intensidad a nuestra vida. Pero, ¿cómo se originan las emociones? ¿Qué sucede en nuestro interior cuando sentimos miedo, tristeza o felicidad?

Ubicación de la amígdala en el cerebro, clave en el procesamiento de las emociones.

El origen de las emociones: el sistema límbico

Las emociones se originan gracias a una estructura cerebral llamada Sistema Límbico. El sistema límbico, comúnmente conocido como cerebro emocional, tiene un papel fundamental en la aparición de los estados emocionales. Es aquí donde las emociones tienen su base neurológica. No obstante, los procesos límbicos impactan en áreas como la memorización y el aprendizaje.

El sistema límbico no constituye una región anatómica dentro del encéfalo, sino que se compone de una red de neuronas distribuidas por el cerebro. Existen zonas en las que el sistema límbico actúa de una forma más específica.

La amígdala tiene una gran importancia en el procesamiento emocional, en la anatomía de las emociones. Este núcleo cerebral juega un papel central en las reacciones emocionales básicas. Se sitúa al lado de cada hipocampo: hay una en cada hemisferio.

«La amígdala revisa constantemente toda la información que llega al cerebro a través de los distintos sentidos con el fin de detectar rápidamente cualquier cosa que pueda influir en nuestra supervivencia”, explica Feinstein (2010).

Cualquier recuerdo sobre la fiesta a la que ha acudido Clara se procesa de forma detallada en el sistema límbico. En él, el hipocampo, se encarga de catalogar lo que la otra chica y el resto de amigos le hicieron sentir y si se vio a sí misma feliz o quizás incómoda en ese evento. Si sus conversaciones fueron relajadas o tensas. Precisamente lo que nos diferencia de un ordenador es nuestra capacidad para construir una auténtica memoria emocional.

Emociones vs. Sentimientos

Con frecuencia, los conceptos de emociones y sentimientos se confunden. Ambos son experiencias subjetivas y relacionadas, pero constituyen fenómenos mentales diferentes.

Un sentimiento es parecido a una emoción. Digamos que las emociones son básicas, primitivas y unidireccionales (aparecen de forma automática al presentarse un estímulo) y nos impulsan hacia la acción. Las emociones, en general, son más intensas y menos duraderas que los sentimientos.

Los sentimientos se mantienen más tiempo que las emociones y surgen después de las emociones. Según propone Damasio (2005), las emociones preceden a los sentimientos.

La emoción es la respuesta del organismo ante un estímulo emocionalmente competente, es decir, un objeto o suceso con importancia biológica. Se puede afirmar, entonces, que un sentimiento es una mentalización -consciente y razonada- de la emoción.

Componentes de las emociones

Cada emoción va asociada a la aparición de alguna modificación de carácter fisiológico, cognitivo y/o motor en el sujeto que la experimenta. Los estímulos susceptibles de provocar estas reacciones poseen lo que se conoce como “competencia emocional” (Damasio 2005).

  • Componente cognitivo, vinculado al procesamiento de la información y cuyo substrato orgánico es el sistema nervioso central.
  • Componente de sentimiento subjetivo, que sirve, desde el sistema nervioso central, para monitorizar el estado interno del organismo y la interacción que éste ha tenido con el ambiente.
  • Componente conductual: expresamos nuestras emociones, normalmente mediante la comunicación no verbal (gestos, tono de voz, postura corporal….); también actuamos en consonancia con dicha emoción (p.

Por lo tanto, podemos entender la emoción como un proceso: percibimos una alteración interna o en el ambiente, que es evaluada por nosotros generando una activación fisiológica y una respuesta o conducta. Podemos ser conscientes de este proceso o no, pero en todo caso, condiciona nuestro comportamiento.

Las emociones básicas: alegría, tristeza, miedo, ira, asco y sorpresa.

Tipos de emociones

Existen diferentes tipos de emociones:

  • Emociones básicas: son aquellas que tienen un patrón de expresión no verbal o gestual característico, que surgen ante estímulos concretos, tienen una función específica y aparecen ya en los primeros momentos de la vida (Ekman y Davidson, 1994): alegría, miedo, tristeza, ira, asco y sorpresa.
  • Emociones Sociales o secundarias: se enmarcan en un conjunto de valores según el grupo de referencia en el que nos educamos, por lo que no son comunes a todas las culturas, grupos… Surgen alrededor de los 2 años y medio o 3 años y se desarrollan especialmente durante la infancia y la adolescencia, una vez aparece la identidad personal y se produce la asimilación de normas y valores sociales: lo que está bien y lo que está mal a nivel de sociedad, incluso a nivel de comunidad y de familia.

El papel de los hemisferios cerebrales

La evidencia científica muestra que las estructuras prefrontales son las principales encargadas de organizar el comportamiento y la toma de decisiones. En condiciones normales ambos hemisferios cerebrales trabajan de forma complementaria en la regulación y control de las emociones. Sin embargo, investigaciones como la de Canli y cols.

Hemisferio derecho: Es dominante en el control del tono emocional, con un mayor procesamiento de las emociones negativas (ej., el miedo o la ira). Muestra mayor vinculación con aspectos automáticos relacionados con la supervivencia inmediata. Lesiones prefrontales localizadas en este hemisferio se relacionan con la aparición de un síndrome psicopático.

Hemisferio izquierdo: Es dominante en la interpretación de las emociones positivas. Realiza el control cognitivo de los estados emocionales a través del lenguaje.

La corteza orbitofrontal es una estructura que sirve de cauce de las órdenes emocionales hacia otras zonas del lóbulo frontal encargadas de la planificación y creación de estrategias. Por esta razón, la corteza orbitofrontal tiene especial importancia en el control de los impulsos irracionales. Las lesiones de esta región pueden originar la aparición del síndrome prefrontal orbitario que se relaciona con conductas impulsivas e irritables.

António Damasio, neurocientífico y médico neurólogo, parece haber sido el autor que mejor ha descrito la importancia del hemisferio derecho en la anatomía de las emociones. Damasio defiende que el procesamiento emocional depende del procesamiento de la información somática. Esto quiere decir que, las emociones implican unas aferencias desde el cuerpo, e implican también unas eferencias hacia el cuerpo. Para Antonio Damasio el cerebro es el teatro de las emociones.

Lóbulos del cerebro y sus funciones.

Dimensiones de las emociones

Todos los estados emocionales pueden describirse a partir de dos dimensiones continuas fundamentales:

  1. El valor (positivo o negativo) de la emoción (valencia), que se distribuye a lo largo del eje agradable-desagradable.
  2. La fuerza de la emoción (intensidad de activación).

A estas dimensiones pueden añadirse otras complementarias, como el grado de control, la compatibilidad con las normas sociales de referencia y la novedad o familiaridad de los eventos elicitantes.

El enfado, por ejemplo, sería un estado emotivo caracterizado por una valencia negativa y por un nivel de activación moderado; la ira, por su parte, tendría igualmente valor negativo pero un grado de activación mayor. Cualquier emoción podría ordenarse a lo largo de estos dos ejes.

Las teorías de la emoción

Diversos psicólogos han creado teorías sobre el origen y naturaleza de las emociones. A continuación, presentamos las más importantes.

Teoría Descripción
Teoría evolutiva de la emoción Las emociones existen porque mejoran nuestra adaptación y supervivencia.
Teoría de la emoción James-Lange Las emociones ocurren como resultado de reacciones fisiológicas a los eventos.
Teoría de la emoción de Cannon-Bard Sentimos las emociones y experimentamos las reacciones fisiológicas simultáneamente.
Teoría de Schachter-Singer La excitación fisiológica ocurre primero y luego el individuo debe identificar la razón de esta excitación para experimentarla y etiquetarla como una emoción.
Teoría de la evaluación cognitiva El pensamiento debe ocurrir primero antes de experimentar la emoción.
Teoría de la emoción de retroalimentación facial El movimiento facial puede influir en la experiencia emocional.
Teoría de la emoción construida Con la emoción no se nace, sino que se hacen, es decir, se construyen.

¿Cómo Gestionar las Emociones?

No siempre somos conscientes de qué y dónde las sentimos. Nos vale normalmente con un “estoy bien o un estoy mal”. Siempre y cuando mantengamos estas emociones en una zona tolerable no nos paramos a pensar. ¿Pero qué pasa cuando se intensifican o duran más de la cuenta? Nos cuesta gestionarlas.

Cuando te desborde lo negativo, piensa en eso del “Todo pasa”. “Todo cambia nada es”.

Paul Ekman mantiene una buena relación de cooperación y difusión del mundo de las emociones junto al Dalai Lama. Ellos nos cuentan que hay un lapso de tiempo en el que podemos ser conscientes de la subida emocional, el nacimiento de la emoción, y aunque sea en contra del impulso natural, podemos frenar, girar o cortar ese impulso. De la misma manera, los autores afirman que debemos intentar dirigir la reacción emocional hacia el estímulo concreto que te ha activado, evitando generalizarlo a la situación, persona o circunstancia en que se ha dado.

Con este último objetivo, el Dalai Lama pidió a Paul Ekman que crease un mapa de las emociones, esperando que ese mapa capacitara a las personas a tener experiencias emocionales más constructivas. “Cuando estábamos intentando llegar al nuevo mundo, necesitábamos un mapa para llegar allí. Si queremos llegar a un estado de calma mental, necesitamos un mapa de las emociones”. Fue así, como conjuntamente, crearon el Atlas de las emociones.

Estas habilidades no nos vienen dadas por la naturaleza, pero se pueden aprender. Sin duda aún quedan muchos descubrimientos que hacer en esta materia, aunque debemos alegrarnos del cambio de visión y acercamiento actual que se le está dando.

En la actualidad, una parte importante de la investigación de la emoción tiene lugar gracias a los adelantos tecnológicos que permiten escrudiñar el cerebro y su funcionamiento. No obstante, es posible también llevar a cabo investigaciones experimental a partir del análisis pormenorizado de las dimensiones de la emoción y de los componentes involucrados en los procesos.

El interés de los científicos por la naturaleza de las emociones ha ido en aumento en las últimas décadas y hoy constituye uno de los temas de investigación más fructíferos. A lo largo de estas líneas, revisamos el concepto y analizamos cuáles son sus componentes y cómo tiene lugar un evento emocional.

Tus emociones moldean tu realidad: Transforma la ira en sabiduría | Dalai Lama en Español

Referencias:

  • Bisquerra, R. (2003). Educación emocional y competencias básicas para la vida.
  • Damasio, A. (2005). En busca de Spinoza. Neurobiología de la emoción y los sentimientos.
  • González J.; Barros-Loscertales A.; Pulvermüller F.; Meseguer V.; Sanjuán A.; Belloch V. y Ávila C. Reading cinnamon activates olfactory brain regions.
  • Mora, F. (2017). Neuroeducación. Solo se puede aprender aquello que se ama.
  • Scherer, K. R. (2001). Appraisal Considered as a Process of Multi-Level Sequential Checking. En K.R. Scherer, A. Schorr y T. Johnstone (eds.), Appraisal Processes in Emotion: Theory, Methods, Research.
  • Scherer, K. R. (2005). Scherer, Klaus R. (2005): What are emotions? And how can they be measured?
  • Llenas, A. (2012). “El monstruo de Colores”.
  • Palmero, F., Guerrero, C., Gómez, C., Carpi, A., Goyareb, R., ( 2011 ), “Manual de teorías emocionales y motivacionales”.
  • Bisquerra R, (2000), “Educación emocional y bienestar”.
  • Ekman, P. (2008).
  • Ekman, P. (2005). Basic Emotions.
  • Hervás, G., & Vázquez, C. (2006). La regulación afectiva: modelos, investigación e implicaciones para la salud mental y física.
  • Plutchik, Robert (1980), Emotion: Theory, research, and experience: Vol. 1.
  • Plutchik, Robert; R.

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