¿Cómo Nace un Paradigma? Explorando la Evolución del Pensamiento

Un paradigma es el resultado de los usos y costumbres, de creencias establecidas de verdades a medias; un paradigma es ley, hasta que es desbancado por otro nuevo. Los paradigmas son un conjunto de conocimientos y creencias que forman una visión del mundo (cosmovisión), en torno a una teoría hegemónica en determinado periodo histórico.

Cada paradigma se instaura tras una revolución científica, que aporta respuestas a los enigmas que no podían resolverse en el paradigma anterior. Una de las características fundamentales es su inconmensurabilidad: ya que ninguno puede considerarse mejor o peor que el otro.

La expresión “cambio de paradigma” está muy de moda. Y no es para menos. Aunque es imposible encontrar a dos individuos completamente iguales, todos compartimos una misma naturaleza humana. Todos tenemos necesidades, deseos y expectativas. De ahí que a nivel emocional también compartamos una serie de carencias, frustraciones y miedos.

En paralelo, si bien nuestros rasgos faciales, nuestro color de piel o nuestro tamaño y altura varían en función de nuestra genética y nuestras circunstancias geográficas y ambientales, todos disponemos de un cuerpo, una mente y un corazón. Y entonces, si todos compartimos una misma condición humana, ¿por qué somos tan diferentes?

La respuesta no es sencilla. Prueba de ello es el hecho de que la gente que nace en un determinado país (o comunidad) suele utilizar un determinado idioma, defender una determinada cultura, estar afiliada a un determinado partido político, seguir una determinada religión e incluso apoyar a un determinado equipo de fútbol.

Más concretamente, este conjunto de creencias, valores, prioridades y aspiraciones constituyen nuestro «paradigma», que vendría a ser la manera en la que vemos, comprendemos y actuamos en el mundo. La importancia de hacer consciente y comprender nuestro paradigma radica en el hecho de que también determina nuestras necesidades y motivaciones.

También es la raíz desde la que nace nuestra manera subjetiva de pensar y el tipo de actitud que solemos tomar frente a nuestras circunstancias. En base a todo ello, solemos cosechar una serie de experiencias y resultados, que son los que finalmente determinan nuestro grado de bienestar o malestar.

Sin ir más lejos, basta con echar un rápido vistazo a lo que sucede en un campo de fútbol.

Imaginemos un partido entre el F. C. Barcelona y el Real Madrid. Estamos en el minuto noventa y el resultado es de empate a cero. De repente, un delantero del Barça se mete en el área pequeña del conjunto madrileño, choca con un defensa y se cae al suelo. Seguidamente el árbitro pita penalti a favor del equipo culé.

En paralelo, los seguidores del F. C. Barcelona se han puesto muy contentos, comentando entre ellos que el defensa merengue «¡le ha hecho falta!» a su jugador, provocando un «claro penalti».

De esta manera, se puede concluir que cada uno de los aficionados que está viendo el partido ha realizado una interpretación totalmente subjetiva, que depende de las creencias, los deseos y las expectativas con los que está identificado. Y por «identificado» nos referimos a «aquellas ideas, hechos o cosas que creemos que forman parte de nuestra identidad».

Por seguir con el ejemplo anterior, cada uno de los aficionados se identifica con uno de los dos equipos. Así, cuanta mayor es nuestra identificación con algo, mayor es la distorsión que hacemos de la realidad.

De ahí que la mitad de aficionados haya visto penalti y se muestre excitada y la otra mitad haya visto que no era y se haya indignado. Lo curioso es que si el delantero del Barça finalmente fallara el penalti, el estado de ánimo de uno y otro bando cambiaría por completo en cuestión de segundos.

Eso sí, en el caso de que hubiera algún aficionado que no estuviera identificado ni con el F. C. Barcelona ni con el Real Madrid, estaría en mayor disposición de ver e interpretar lo que ha sucedido con mayor objetividad y neutralidad. Aunque la realidad es la misma para todos, cada uno de nosotros la está deformando y experimentando de forma subjetiva.

De ahí que sea fundamental comprender cuáles son los pilares del paradigma actual, también denominado «viejo paradigma». Principalmente porque está basado en la ignorancia y genera resultados de lucha, conflicto e insatisfacción. De ahí que se encuentre en decadencia.

En este contexto, un ejemplo clásico para ilustrar cómo nace un paradigma es el experimento de los monos:

Un grupo de científicos encerró cinco monos en una jaula, en cuyo centro colocaron una escalera y, sobre ella, un racimo de plátanos. Cuando un mono subía la escalera para coger los plátanos, los científicos lanzaban un chorro de agua fría sobre los que quedaban en el suelo. Después de algún tiempo, cuando un mono iba a subir la escalera, los otros lo golpeaban. Pasado algún tiempo más, ningún mono subía la escalera, a pesar de la tentación de las bananas.

Entonces, sustituyeron uno de los monos. Lo primero que hizo fue subir la escalera, siendo rápidamente bajado por los otros, quienes le propinaron tremenda paliza. Después de algunas palizas, el nuevo integrante del grupo ya no subió más la escalera, aunque nunca supo el por qué de tal vapuleo. Un segundo mono fue sustituido, y ocurrió lo mismo. El primer sustituto participó con entusiasmo de la paliza al novato. Un tercero fue cambiado y se repitió el hecho, lo volvieron a golpear. El cuarto y, finalmente el quinto de los veteranos fueron sustituidos.

Quedó, entonces, un grupo de cinco monos que, aun cuando nunca recibieron un baño de agua fría, continuaban golpeando a aquel que intentase llegar a los plátanos. Si fuese posible preguntar a algunos de ellos por qué le pegaban a quien intentaba subir la escalera, con certeza la respuesta seria: "No sé, aquí las cosas siempre se han hecho así".

¡¿Te suena este razonamiento?! Esta historia nos lleva a preguntarnos ¿por qué nos seguimos golpeando?

Este relato ilustra cómo las normas y comportamientos pueden perpetuarse sin que se entienda la razón original, creando un paradigma que se sigue ciegamente.

El cambio de paradigma suele vivirse como una profunda revelación, como si se produjera un clic en nuestra cabeza. Algunos psicólogos contemporáneos lo denominan "el despertar de la consciencia", pues nos permite vivir desde una nueva comprensión, recuperando el contacto con nuestra esencia humana, con las cosas que de verdad importan.

Entre otros filósofos que han ahondado en el estudio y la comprensión de lo que despierta y engrandece el espíritu humano, destaca un colombiano que a la edad de 22 años vivenció la muerte clínica, una experiencia que también fue determinante en el descubrimiento de su vocación profesional. Su gran aportación consistió en analizar los aspectos de nuestra condición humana desde una perspectiva escéptica y científica.

A su juicio "debido a nuestra resistencia al cambio, sólo nos atrevemos a cuestionar nuestra manera de entender la vida cuando llegamos a una saturación de malestar". Tanto es así, que "el sufrimiento es el estilo más común de aprendizaje entre los seres humanos". Es la antesala de la denominada "crisis existencial, un proceso psicológico que remueve los cimientos sobre los que se asientan nuestras creencias y nuestros valores, posibilitando la evolución de nuestro nivel de consciencia".

Así, "la función biológica del sufrimiento es: hacernos sentir que nuestro sistema de creencias es ineficiente y, por tanto, está obstaculizando nuestra capacidad de vivir en plenitud". Según las conclusiones científicas, la adversidad y el sufrimiento nos conectan con la necesidad del cambio y evolución". Es decir, "con la honestidad, la humildad, el coraje de ir más allá de las limitaciones con las que hemos sido condicionados por la sociedad para seguir nuestro propio camino en la vida".

El experimento de los monos y los platanos

En resumen, un paradigma es un modelo o marco de referencia que influye en nuestra percepción y acción en el mundo. Los paradigmas nacen de experiencias, creencias y valores compartidos, pero pueden evolucionar o ser reemplazados por nuevos paradigmas a través de la reflexión, la adversidad y la búsqueda de nuevas formas de entender la realidad.

Tabla Resumen de Conceptos Clave

Concepto Descripción
Paradigma Modelo, teoría, percepción o marco de referencia que influye en cómo vemos el mundo.
Cambio de Paradigma Transformación profunda en la manera de comprender y actuar en el mundo, a menudo impulsada por revelaciones o crisis.
Cosmovisión Conjunto de conocimientos y creencias que forman una visión del mundo.
Inconmensurabilidad Característica fundamental de los paradigmas, donde ninguno puede considerarse inherentemente mejor o peor que otro.

El ciclo de Kuhn ilustra cómo los paradigmas evolucionan a través de crisis y revoluciones científicas.

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