Cómo se Propaga un Olivo: Guía Completa

Conocido científicamente como Olea europaea, el olivo es una especie milenaria apreciada por su belleza y, sobre todo, por el aceite de oliva que se extrae de sus frutos. Para disfrutar de este elixir, es fundamental comprender el proceso reproductivo que permite perpetuar esta maravilla natural.

Reproducción Sexual del Olivo

El olivo es una especie de reproducción sexual y monoclino-monoica, lo que significa que tiene flores masculinas, femeninas y hermafroditas en la misma planta. Esto implica que las anteras (masculinas) liberan polen para fecundar los estigmas (femeninos).

Una misma variedad de olivo no suele fecundarse a sí misma. Es lo que se conoce como sistema reproductivo alógamo, a diferencia de las especies autógamas, como los cítricos o la tomatera. Por tanto, para que las flores se transformen en frutos y se produzca el cuajado, es necesaria la actividad del viento o las abejas. De hecho, el polen del olivo puede viajar cientos de kilómetros para lograr la fecundación.

Solo entre el 1 y el 2% de las flores son fecundadas. Una vez fecundadas, las semillas pueden desarrollarse hasta convertirse en una aceituna para la cosecha o caer al suelo y, bajo las condiciones adecuadas, dar lugar a un nuevo árbol. Sin embargo, las características de este nuevo ejemplar serán diferentes a las de los progenitores y, en gran medida, de calidad inferior. Esta reproducción por semilla, sin los cuidados apropiados, origina lo que se conoce como acebuche u olivo borde.

Cuando observes un olivo en época de germinación, fíjate cómo en sus ramas hay brotes. De ellos surgirán las flores del olivo implicadas en la reproducción sexual antes mencionada.

Reproducción Asexual del Olivo

Es a través de la reproducción asexual que los agricultores crean nuevas plantas a través de fragmentos del árbol original. Para lograr el crecimiento del nuevo olivo, existen diferentes técnicas:

  • Esquejes: Se cortan ramas jóvenes del árbol y se plantan en sustrato para que crezcan las raíces.
  • Injertos: Se planta una rama en la raíz de otra planta para que se fusionen.

La propagación del olivo requiere de un duro trabajo de cuidado y algo de suerte. Además, hay que guardar un delicado equilibrio entre cantidad y calidad. Por ejemplo, es recomendable eliminar los chupones que germinan en las raíces o aplicar una correcta poda y aporte de nutrientes para reducir el impacto de la vecería, el fenómeno por el cual, tras un buen año, sucede otra cosecha más pobre.

El Olivo como Bonsái

Debido a su facilidad de enraizamiento, sus troncos viejos y agrietados y su pequeña hoja, los olivos son ideales para su cultivo como bonsái. Debido a su proliferación, éste es el método ideal para obtener un ejemplar, ya que, con estacas y semillas, tardaría mucho tiempo en obtener troncos gruesos y agrietados.

Para preparar un olivo bonsái:

  1. Durante dos días se pone a remojo en unos 5 cm de agua.
  2. Pasados esos dos días se añaden hormonas de enraizamiento y se siembra en un cajón con sustrato drenante.
  3. Emite brotes por todo el tronco, poco a poco iremos abriendo y aclimatando.
  4. En ejemplares jóvenes, trasplantar cada 3 años y en ejemplares adultos o viejos, cada 4 a 7 años.

Sustrato: Akadama, Turba y Volcánica a partes iguales. Si vamos a abonar con abono orgánico en bolas, añadir en la mezcla una quinta parte de carbón vegetal con la misma granulometría para eliminar la posible acidez que pueda producirse.

Ubicación: A pleno sol. Cuidado con las heladas intensas en invierno, ya que las raíces son mucho mas sensibles y pueden helarse si las temperaturas bajan de -2º durante un período prolongado de tiempo.

Abono: De abril a octubre, con abono líquido a sólido para bonsái. Recomendable abono de calcio dos o tres veces al año. Si se usa abono sólido orgánico, vigilar el PH y añadir líquido de JIN disuelto en el agua de riego en caso de acidez.

Poda y Alambrado: Para ramificar, dejar crecer larga la rama joven y podar a la longitud que se desea mantener. Entonces cortar todas las hojas de la rama con cuidado de no llevarse la yema latente, MENOS las dos o tres del extremo podado, que harán de tirasavias. De cada hoja cortada saldrá un nuevo brote que se convertirá en rama secundaria que podrá ser alambrada posteriormente cuando crezca. También es el momento de quitar los brotes hacia arriba y/o hacia abajo. Para conseguir densidad se pinza usando el método de dejar crecer a 8 o 10 hojas y cortar a 2 ó 4 dependiendo de la dirección de los brotes.

Alambrado: Debido al rápido crecimiento de la nueva brotación, la época ideal para alambrar es a finales de otoño, con lo que podemos descuidar hasta bien avanzada la brotación de primavera. Desalambraremos a finales de primavera. Vigilar que no se claven los alambres, pues producirían marcas de por vida. Las ramas muy gruesas no se pueden doblar, por lo que hay que hacerlo cuando aún son jóvenes. Es recomendable dejar de regar unos dos días antes de alambrar, ya así las ramas están más flexibles.

Plagas: Las cochinillas y los pulgones suelen atacar a estos árboles. Es recomendable usar un insecticida sistémico cada dos o tres semanas como prevención.

Envejecimiento de la Corteza: Para envejecer rápidamente la corteza en ejemplares jóvenes, rascaremos la superfície de la corteza para eliminar la superfície gris y dejar visible el verde intenso del interior. Esta operación la podemos realizar rascando con un “cuter” o con un cepillo de púas toda la superfície.

Cultivar un Olivo en Casa

¿Sabías que puedes cultivar tu propio olivo en casa? ¡Así es! No solo es posible, sino que además es una excelente forma de disfrutar de la naturaleza, mejorar tu entorno y, con algo de paciencia, obtener tus propias aceitunas. Los olivos son árboles resistentes y longevos que requieren relativamente pocos cuidados, lo que los convierte en una opción ideal tanto para jardineros novatos como para aquellos con más experiencia.

Ventajas de Tener un Olivo en Casa

Los olivos no solo son hermosos y fáciles de cuidar, sino que también tienen otros beneficios. Además de aportar frescura y un toque mediterráneo a tu jardín o terraza, un olivo puede vivir cientos de años, haciéndolo una planta de legado familiar. También es una excelente opción para quienes buscan tener un árbol frutal que no requiera mucho espacio o cuidados intensivos. Y, por supuesto, la posibilidad de recolectar tus propias aceitunas es un añadido increíble.

Cómo Elegir el Lugar Ideal para tu Olivo

Antes de comenzar a plantar, es fundamental elegir el lugar adecuado para tu olivo. Los olivos necesitan mucho sol para crecer bien, así que asegúrate de que lo plantes en un lugar donde reciba al menos 6 horas de luz solar directa al día. Si tienes un jardín pequeño o una terraza, ¡no te preocupes! Los olivos se adaptan muy bien a macetas grandes, siempre que les ofrezcas un espacio amplio para sus raíces y el sol necesario.

Además del sol, el olivo prefiere un suelo bien drenado. Si tienes tierra arcillosa, te recomendamos mejorar el drenaje añadiendo arena o grava. Y si optas por una maceta, asegúrate de que tenga orificios en la base para evitar que las raíces se pudran por el exceso de agua.

Paso a Paso para Cultivar un Olivo en Casa

  1. Elegir la Variedad de Olivo: Hay varias variedades de olivos que puedes plantar en casa. Algunas de las más populares incluyen el olivo Arbequina, que es compacto y produce aceitunas pequeñas pero deliciosas, y el Manzanilla, conocido por sus frutos grandes y sabrosos. Si buscas un olivo principalmente ornamental, un Bonsái de Olivo es una opción excelente para espacios reducidos.
  2. Preparar la Tierra o la Maceta: Si decides plantar el olivo en el suelo, cava un hoyo lo suficientemente profundo para que las raíces del árbol tengan espacio para expandirse. En el caso de una maceta, elige una de al menos 50 cm de profundidad y ancho para permitir un buen crecimiento de las raíces. Llena el hoyo o la maceta con tierra rica en nutrientes y bien drenada. Puedes mezclar tierra para macetas con arena para mejorar el drenaje.
  3. Plantar el Olivo: Coloca el olivo en el hoyo o maceta y cubre las raíces con tierra, apisonando ligeramente para eliminar bolsas de aire. Asegúrate de no enterrar el tronco del olivo, ya que esto podría dañarlo. Riega bien después de plantar para ayudar a que el árbol se asiente.
  4. Riego: Aunque los olivos son bastante resistentes a la sequía, necesitan agua regularmente durante los primeros años de vida para establecerse. Durante los meses más calurosos, riega tu olivo una vez por semana, asegurándote de que el agua llegue bien a las raíces. En invierno, reduce la frecuencia de riego para evitar que el árbol se sature.

Cuidados Esenciales para Tu Olivo

  1. Poda: La poda es clave para mantener un olivo saludable y productivo. Lo ideal es podar a finales del invierno o principios de la primavera, antes de que empiece a brotar. Elimina las ramas secas o enfermas y aclara el centro del árbol para permitir que entre la luz y el aire. Esto no solo mejorará la producción de aceitunas, sino que también previene enfermedades.
  2. Abono: Aunque los olivos no requieren un suelo particularmente rico, agradecerán un abono orgánico durante la primavera y el otoño. Un buen compost o un abono específico para árboles frutales será suficiente para aportar los nutrientes que necesitan para crecer fuertes y sanos.
  3. Protección contra Plagas: Los olivos son bastante resistentes a las plagas, pero ocasionalmente pueden verse afectados por pulgones, cochinillas o mosca del olivo. Vigila tu árbol con regularidad y, si notas alguna plaga, utiliza un insecticida ecológico o jabón potásico para controlarlas sin dañar el árbol.
  4. Recolección de Aceitunas: Si todo va bien, después de unos tres a cinco años, tu olivo comenzará a dar frutos. Las aceitunas están listas para cosecharse en otoño, cuando cambian de color verde a morado o negro, dependiendo de la variedad. Recógelas a mano o sacudiendo ligeramente las ramas para que caigan al suelo.

Disfruta de Tus Propias Aceitunas

Una vez que hayas cosechado tus aceitunas, puedes disfrutarlas en una variedad de formas. Las aceitunas se pueden curar en salmuera, al estilo tradicional, o incluso preparar para hacer aceite de oliva si tienes una producción abundante. El proceso de curado requiere algo de tiempo, pero el resultado merece la pena: ¡aceitunas caseras llenas de sabor!

Cómo Hacer Germinar una Semilla de Olivo

  1. Preparación de la Semilla:
    • Selecciona la Semilla: Elige una semilla de olivo madura y saludable. Las semillas deben estar secas y libres de daños. Puedes obtenerlas de aceitunas maduras y bien curadas.
    • Limpieza: Limpia la semilla para eliminar cualquier residuo de pulpa. Puedes frotarlas suavemente con un paño húmedo o enjuagarlas con agua tibia. Asegúrate de que estén completamente secas antes de proceder.
  2. Estratificación en Frío:
    • Preparación para Estratificación: Las semillas de olivo necesitan un periodo de estratificación para simular las condiciones invernales que favorecen la germinación. Coloca las semillas en un recipiente con arena húmeda o tierra.
    • La estratificación es un tratamiento pre germinativo para semillas en letargo, en el cual las semillas embebidas de agua son sometidas a un periodo de enfriamiento para que se efectuara la postmaduración del embrión y así eliminar esta latencia. La estratificación representa un enfriamiento húmedo.
    • Refrigeración: Guarda el recipiente en el refrigerador (a unos 4°C) durante 1-3 meses. Este periodo de frío es esencial para romper la dormancia de la semilla.
  3. Preparación para la Germinación:
    • Preparar el Sustrato: Una vez terminado el periodo de estratificación, prepara una maceta con tierra para macetas o una mezcla de tierra y perlita. El sustrato debe ser bien drenado para evitar el exceso de humedad.
    • Hidratar la Semilla: Antes de plantar, remoja la semilla en agua tibia durante 24 horas para ayudar a que la semilla se hinche y comience el proceso de germinación.
  4. Plantación:
    • Plantar la Semilla: Siembra la semilla en la maceta, a una profundidad de aproximadamente 2-3 cm. Cubre ligeramente con tierra y riega suavemente para asentar el sustrato.
    • Ubicación: Coloca la maceta en un lugar cálido y soleado, idealmente con una temperatura entre 20-25°C. La luz solar directa o una lámpara de cultivo puede ayudar a la germinación.
  5. Cuidado y Mantenimiento:
    • Riego: Mantén el sustrato ligeramente húmedo, pero no empapado. Demasiada agua puede causar que las semillas se pudran. Deja que la capa superior del suelo se seque ligeramente entre riegos.
    • Control de Temperatura: Mantén una temperatura constante y adecuada. Evita cambios bruscos de temperatura que puedan afectar la germinación.
  6. Germinación y Crecimiento:
    • Esperar la Germinación: La germinación de las semillas de olivo puede tardar de 4 a 8 semanas. Ten paciencia y revisa regularmente para observar cualquier signo de brote.
    • Trasplante: Una vez que las plántulas tengan unos 10-15 cm de altura y hayan desarrollado algunas hojas, puedes trasplantarlas a una maceta más grande o a su ubicación definitiva en el jardín.
    • Cuidados Adicionales: Continúa cuidando tu olivo joven con riegos regulares y luz solar adecuada.

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Propagación por Esquejes

La utilización de un fragmento, pieza o parte de la planta para la reproducción de la especie, en este caso del olivo, es a lo que nos referimos cuando hablamos de esqueje del olivo. La plantación de olivo por esqueje tiene grandes resultados. Este método de reproducción se utiliza desde antaño para multiplicar el olivo y realizar nuevas plantaciones, conservando las características de la planta madre, es decir, realizando clones.

Lo primero de todo, es determinar qué ramas de olivo vamos a escoger para nuestra plantación. Una vez las tengamos, les quitamos las hojas y las plantamos en macetas o directamente en el suelo. Los esquejes tardan en emitir raíces nuevas unas tres o cuatro semanas, aproximadamente. Antes de eso, deben superar el trasplante, ya que dejan de recibir alimento de la planta madre y deben buscarlo por ellos mismos.

Los cuidados que necesitan los esquejes de olivo son, básicamente, riegos moderados y sol directo, entre otros. Plantando los esquejes en invierno, se suelen conseguir buenos enraizamientos, pues se aprovecha el momento del olivo madre antes de que comience con la floración. Este depende del lugar donde se planten las estacas, ya que es recomendable hacerlo en lugares donde los inviernos son suaves y no suele haber heladas.

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