La Trágica Pérdida de Francisco de Borbón y Martínez-Bordiú: Un Duro Golpe en la Vida de Carmen Martínez-Bordiú

El 7 de febrero de 1984, la vida de Carmen Martínez-Bordiú dio un vuelco. Fallecía a los 11 años su hijo mayor, Francisco de Borbón y Martínez-Bordiú. Este martes se cumplen 35 años de aquel funesto episodio.

Carmen Martínez-Bordiú

El Accidente y la Tragedia

El 5 de febrero de 1984, Alfonso de Borbón y sus dos hijos volvían de esquiar cuando sufrieron un accidente automovilístico. El pequeño, fruto de su relación con Alfonso de Borbón, fallecía en el Hospital de Navarra dos días después de sufrir un aparatoso accidente de tráfico en el coche en el que viajaba junto a su padre y su hermano, Luis Alfonso, cuando regresaban de esquiar en una estación en Astún, cerca de Pamplona. El hijo mayor, Francisco de Asís, murió con tan solo 11 años. Su padre y su hermano fueron ingresados de urgencia en el Hospital con pronóstico muy grave.

El vehículo que condujo a la muerte al niño era un Citroën CX. En él viajaban el duque de Cádiz, su hijo menor y, la institutriz de los niños, Manuela Sánchez Prat, tras unos días practicando esquí. Tras saltarse una señal de stop, el aristócrata y sus acompañantes chocaron con un camión Pegaso.

Según los testigos, el duque de Cádiz no respetó una señal de stop y el escenario del siniestro resultante tras el impacto es escalofriante. El doctor Pedrel, un médico que pasaba casualmente por allí minutos después, se detuvo y atendió a Francisco. Le cortó el cinturón que le oprimía el pecho y vio al duque en la carretera. Había salido despedido con asiento incluido.

Sin embargo, no se pudo hacer nada por la vida del pequeño. El hospital anunció su muerte dos días después. Carmen Martínez-Bordiú viajó entonces desde París con carácter urgente y estaba en el hospital cuando falleció su hijo. El día 8 de febrero acudió al entierro del niño, en el que no estaban presentes ni su padre ni su hermano, ingresados muy graves en el hospital.

Fue Carmen quien le comunicó a su hijo menor la pérdida de Fran, pero no se lo contó al duque de Cádiz. Don Alfonso recordaba todo menos el accidente: le recortaban las páginas de prensa que hablan del suceso, preguntaba sin parar por sus hijos y sus familiares le decían que estaban de exámenes, que cuando los acaben irían a visitarlo. Nada más lejos de la realidad.

Tras conocer la verdad, el duque necesitaba ver a su hijo Luis Alfonso para cerciorarse de que estaba vivo y llevaron al niño hasta su habitación de hospital, pero el reencuentro resultó demasiado doloroso. El estado de Alfonso empeoró y sus allegados temían no solo por su salud física sino sobre todo por la emocional.

Boda de Alfonso de Borbón y Carmen Martínez-Bordiú

La Reacción de Carmen y las Críticas

Un duro golpe para la nietísima que no lloro delante de las cámaras pero que estuvo en todo momento ausente. Sus enemigos aseguraban que Carmen no sintió la muere de su hijo. Carmen permaneció impertérrita, sin llantos ni dramas en el funeral de su hijo. Su aparente frialdad fue objeto de crítica.

“Ante la muerte de su hijo pudo actuar de otra manera, pero cada uno lleva el dolor como buenamente puede o quiere” señala Terelu, “en las imágenes se la ve ausente, como que no puede asumir lo que está sucediendo” continúa la periodista. “Yo he visto a Carmen llorar mucho hablando de Fran hace dos años. Sacó de su habitación una foto enorme” cuenta Nieves Herrero en 'Huellas de Elefante'. “La visión que tiene la sociedad sobre Carmen en ese momento es machista sin ninguna duda” señala Marc Giró.

“Carmen siempre ha sido juzgada, pero ella siempre ha pasado de todo” señala Nieves. “En el momento en que una madre no luchara por la custodia de su hijo ya es criticada, y eso le pasó a Carmen, que a pesar de todo decidió apostar la vida” añade Terelu.

Las imágenes de la nieta de Francisco Franco en el entierro de su hijo dan fe de la actitud hierática de la 'socialité', Con el rostro serio y un gesto rígido, casi incólume, Carmen daba un último adiós a su pequeño. Como si el vacío se hubiera apoderado de ella, su cara apenas reflejaba señal alguna de aflicción.

"No se me cayó una lágrima con la muerte de mi hijo. Cuando un dolor es tan fuerte se te secan las lágrimas", reconocía en el programa de Bertín Osborne de TVE, 'En la tuya o en la mía', en 2015. Sus palabras no faltaban a la verdad.

La Vida Después de la Tragedia

Desde 1984, el 7 de febrero ha sido una fecha señalada en rojo en el calendario de Carmen Martínez-Bordiú. El trágico fallecimiento de su hijo Francisco a los 11 años en un accidente de coche, conducido por su primer marido, Alfonso de Borbón, marcó para siempre una vida que, desgraciadamente, se ha visto muy vinculada a la muerte.

Alfonso tenía la custodia de los hijos, Francisco y Alfonso, y les daba una vida de lujo y sin preocupaciones, por poco tiempo. En 1984, cuando regresaban a casa tras pasar unos días esquiando en Astún, tuvieron un accidente de tráfico y Francisco de Asís, el mayor, murió. Tenía solo 11 años y Carmen no se derrumbó, al menos en público, algo que fue muy criticado.

La vida de Alfonso de Borbón y Dampierre, duque de Cádiz, fue toda una calamidad tras su fracaso matrimonial. Pasó por la pérdida de su hijo mayor en un accidente de coche en el que él conducía en 1984. Y su muerte no fue menos trágica al fallecer semidecapitado en un accidente de esquí en la estación estadounidense de Beaver Creek, en Colorado.

El duque de Cádiz perdía la vida cinco años después de morir Francisco de Borbón Dos años antes de la muerte de Francisco, Carmen se había divorciado de Alfonso de Borbón, del que se separó en 1979. Y apenas cinco años después de aquella tragedia que marcó para siempre su vida se produjo otra: el 30 de enero de 1989 fallecía Alfonso de Borbón al cortarse el cuello con un cable que cruzaba una pista de esquí por la que estaba descendiendo en la estación de Beaver Creek, en Colorado.

Su muerte, con tan solo 52 años, dejaba huérfano a Luis Alfonso de Borbón, quien con apenas 14 años debió afrontar la pérdida de dos de las personas más importantes de su vida: su padre y su hermano.

Y es que aunque públicamente no hubo lágrimas ni dramas, ser testigo de la muerte de su hijo mayor con solo 11 años ha sido algo imborrable. En 2010, Carmen Martínez Bordiú aún buscaba respuestas que pudieran darle señales de su hijo... aunque fuera desde el más allá. Quizás por eso fue la primera en sentarse en el programa 'Más allá de la vida'', un programa de televisión en el que la medium Anne Germain transmitía mensajes de las personas fallecidas a numerosos rostros conocidos.

En aquel espacio, la nieta del dictador aseguraba que perder a un hijo es como quien pierde un brazo: lo necesitas, lo echas en falta, te duele... pero puedes seguir viviendo. "Sé que ha sido mi hijo el que me ha hablado", decía emocionada tras escuchar a la vidente relatando episodios familiares supuestamente transmitidos por su pequeño desde el cielo.

"Siempre estoy con él, cuando digo que forma parte de mí es que forma parte de mi esencia, yo estoy con él", señalaba Carmen. Lo cierto es que procura no hablar públicamente del fallecimiento de Francisco, pero no hay un día que no se acuerde de él.

“Si hay alguien que ha tenido una infancia realmente dura es Luis Alfonso” dice para los focos de Lazos de sangre su tío, Jaime Martínez-Bordiú, que junto a su hermano Francisco, amigos personales de Carmen Martínez-Bordiú y periodistas especializados del mundo del corazón, hacen un repaso por las luces y sombras de la vida de la primera nieta del dictador Francisco Franco en el tercer programa de 'Lazos de sangre'.

Y es que Carmen Martínez-Bordiú (y por consiguiente, el resto de su familia), ha tenido una vida cargada de momentos dulces y amargos. En esta ocasión, sin embargo, ponemos el foco en su segundo hijo, Luis Alfonso de Borbón, que en cuestión de cinco años (desde los diez hasta los quince) se enfrentó a la muerte de tres personas que terminaron por marcar sus primeros años de vida.

Su madre vivió su propio duelo y aprendió a vivir con su pérdida, pero famosas son sus declaraciones “creo que la muerte de un hijo solo lo puede entender quien realmente lo ha padecido. Es como si te cortan un brazo: puedes seguir viviendo igual, pero no es lo mismo”.

Solo unos meses después, Jean-Marie Rossi, perdió a su hija, Mathilda, en un accidente náutico. Y cinco años después de esas desgracias, llegó otra. Alfonso de Borbón fallecía al cortarse el cuello con un cable que cruzaba una pista de esquí por la que estaba descendiendo en Colorado, Estados Unidos.

Vivieron rodeados de amor y de tragedias. Carmen Martínez-Bordiú y Jean-Marie Rossi, fallecido este 6 de diciembre, tuvieron un matrimonio marcado por las desgracias que, por caprichos del destino, comenzaron poco antes de conocerse.

Carmen se guardó el dolor en el corazón, lo mismo que hizo Jean-Marie Rossi cuando murió su hija Mathilda, que tuvo con Barbara Hottinger, en un accidente acuático: cayó al agua y fue alcanzada por la hélice del barco en que navegaba. En la embarcación también iba Luis Alfonso de Borbón Martínez-Bordiú, que tan solo tenía 9 años. Diez meses después de enterrar a su hijo se casó con el anticuario francés, lo que dio otro motivo para que sus detractores, que la tachaban de frívola, pudieran volver a criticarla.

Carmen y Jean-Marie Rossi y en 1985 volvieron a sonreír con la llegada de una niña a la que bautizaron como María Cynthia Francisca Matilda, con los dos últimos nombres en señal de recuerdo a los dos hermanos que nunca conoció. Su felicidad fue intermitente, al menos para Carmen que perdió a su abuela materna, Carmen Polo, en 1988.

Pero el destino se reservaba otro momento fatal. El 30 de enero de 1989 moría Alfonso de Borbón y de nuevo se habló de fatalidad: estaba esquiando en la estación de Beaver Creek, en Colorado, y cuando hacía un descenso se cortó el cuello con el cable que cruzaba una pista. Otro adiós que marcó su vida, porque Alfonso, el hijo que tuvieron en común, pasó a depender de ella.

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