La salud de los lactantes es una preocupación constante de los padres, y uno de los cuidados esenciales es una higiene nasal adecuada. El lavado nasal en lactantes es una técnica simple pero muy eficaz que ayuda a mantener las vías respiratorias limpias y saludables.
La congestión nasal es un problema muy común en bebés y niños pequeños, especialmente durante los meses de invierno o en épocas de alergias. A diferencia de los adultos, los más pequeños no saben sonarse la nariz, lo que puede dificultar su respiración, especialmente durante las tomas y el sueño. Los lavados nasales son una herramienta clave para ayudarles a respirar mejor.
Importancia del lavado nasal en bebés
El lavado nasal es un procedimiento que consiste en aplicar solución salina a las fosas nasales del bebé para limpiar el moco y las impurezas presentes en las vías respiratorias. La solución salina es una solución salina estéril, compuesta de agua y sal, que tiene propiedades hidratantes y descongestionantes. Es un producto seguro y ampliamente utilizado para el lavado nasal en lactantes.
Los beneficios del lavado nasal para los bebés son diversos. Además de ayudar a despejar las vías respiratorias, la técnica también puede brindar cierta comodidad y mejorar los síntomas asociados con algunas complicaciones de las infecciones respiratorias. Además, la técnica puede ser utilizada como medida preventiva en bebés expuestos a ambientes con aire seco y contaminado o con una gran circulación de personas.
El lavado nasal en lactantes se recomienda especialmente en casos de infecciones respiratorias porque ayuda a aliviar los síntomas y acorta la duración de la enfermedad. Eliminar el moco y las impurezas de las fosas nasales facilita la respiración del bebé, evitando las molestias causadas por la congestión nasal.
Materiales necesarios
Ten todos los materiales listos:
- Solución salina o suero fisiológico
- Jeringa de enjuague nasal o aspirador nasal
- Paño limpio o gasas
- Toalla pequeña
Lavado nasal en bebés, ¿cómo se hace? por la Dra. Rumyana Rosenova | IMED Valencia
Cómo realizar el lavado nasal paso a paso
1. Preparación
- Lávate bien las manos y prepara el ambiente, asegurándote de que esté limpio y silencioso para el bebé.
- Lo más importante es intentar hacerlo cuando el bebé esté lo más tranquilo posible. Si ya de por sí el bebé está algo nervioso o intranquilo será mucho más complicado poder realizarle un lavado nasal.
- Poner una toalla en el cuello como cuando uno va a la peluquería.
2. Posición del bebé
Coloca al niño adecuadamente:
- Para bebés: Colócalo tumbado de lado, sujetando suavemente su cabeza. Puedes tumbar al bebé boca arriba con su cabeza de lado.
- Para niños más mayores: Pueden estar sentados con la cabeza ligeramente inclinada hacia adelante.
- Tumbar al bebé de lado con una mejilla apoyada en el cambiador, aunque en realidad no importa la superficie sobre la que se vaya a poner al bebé porque, recordemos, que lo más importante en ese caso es la posición: siempre de lado.
- Sujetar al bebé. El bebé puede dar un manotazo y llegar incluso a autolesionarse.
3. Aplicación del suero fisiológico
Las técnicas y dispositivos de irrigación son múltiples. De hecho las recomendaciones han cambiado en los últimos años como así nos explica Cristina Ruiz, Fisioterapeuta Infantil especializada en fisioterapia respiratoria en el Curso online Lavados nasales y fisioterapia respiratoria.
Si usas una jeringa, asegurate que conoces bien la técnica para no causar un daño innecesario en las fosas nasales de tu bebé.
- Llena la jeringa con solución fisiológica manteniendo la punta de la jeringa hacia arriba y tirando del émbolo hasta la marca.
- Introduce suavemente la punta de la jeringa en el orificio nasal del bebé, apuntando hacia el lado opuesto de la cara. Introduce el suero en la nariz. ¿Qué es lo más práctico? En realidad, los preparados de solución salina en monodosis, que son los que ayudan a limpiar el polen, el polvo y otros residuos de los conductos nasales del bebé. Además, ayudan también a retirar el exceso de moco y añade humectación.
- Inyecta el suero lentamente y con firmeza. El líquido debería salir por la otra fosa nasal arrastrando el moco. Pero insistimos, existen distintos dispositivos y técnicas que merece la pena que conozcas.
- Presiona suavemente el émbolo de la jeringa para liberar solución fisiológica en la fosa nasal. Evita presionar demasiado para no causar molestias al bebé.
- Repite el proceso en la otra fosa nasal con una nueva jeringa llena de solución fisiológica.
4. Limpieza posterior
- Después de aplicar la solución salina, espera unos segundos para que el moco y las impurezas se suelten.
- Utiliza el aspirador nasal para eliminar el moco de las fosas nasales del bebé. Coloca suavemente la punta de la aspiradora en la fosa nasal y succiona suavemente el moco.
- Usa un paño limpio o una gasa para retirar los restos de moco y suero.
- Repite en la otra fosa nasal: Gira al bebé hacia el otro lado y repite el procedimiento en la otra fosa.
5. Calma al bebé
Algunos bebés pueden llorar o mostrarse inquietos, pero es un procedimiento rápido. Cálmale con caricias o hablándole suavemente.
Consejos prácticos
- No uses agua directamente: Siempre utiliza suero fisiológico o soluciones salinas específicas.
- Evita excesos: No es necesario hacer lavados nasales constantemente; hazlos solo cuando sea necesario.
- Mantén la higiene: Lava bien la jeringa o el dispositivo después de cada uso. Es imprescindible que, antes de su utilización -incluido su primer uso- se lave bien la jeringa y la punta de silicona con agua y jabón, y hay que esterilizarlas en agua hirviendo durante 5 minutos.
- Consulta al pediatra: Si la congestión nasal es persistente o hay fiebre, es importante buscar atención médica.
Productos recomendados
- Frimar Baby Isotónico de Farline: Esta solución de agua de mar 100 % natural es ideal para la limpieza nasal diaria a partir de los 0 meses. Para su aplicación cuenta con una boquilla anatómica.
- Suero Fisiológico Aposán: El suero fisiológico está indicado para hacer las irrigaciones nasales de todos los miembros de la familia, tanto bebés como adultos. Se recomienda su uso con la jeringa de irrigación nasal de Aposán.
- Fribalm Bálsamo Suave de Farline: Está recomendado a partir de 0 meses y contiene eucalipto, abeto y trementina, que aportan frescor y suavidad.
- Humidificador de Aposán: Mejora la humedad relativa de la habitación donde duerme tu bebé.
Preguntas frecuentes
- ¿Los lavados nasales son dolorosos? No, pero pueden ser molestos para el niño. Es una sensación que suele desaparecer rápidamente.
- ¿Cuántas veces al día se pueden hacer? Se recomienda hacerlos entre 2 y 4 veces al día, dependiendo de la congestión.
- ¿Por qué hay que tener cuidado en no utilizar con demasiada frecuencia los aspiradores de secreciones? La presión de succión que estos producen puede llegar a ocasionar sensaciones desagradables en el oído, y resecar la mucosa.
- ¿Qué cantidad de suero fisiológico se debe usar? Con una cantidad de suero fisiológico de entre 1,5-2 ml en cada fosa nasal en bebés es suficiente. Dicha cantidad se eleva hasta los 5 ml en niños más mayores.
Realizar lavados nasales de manera adecuada puede marcar una gran diferencia en el bienestar de tu bebé o niño pequeño. Recuerda siempre seguir las directrices correctas y, en caso de duda, busca ayuda médica.
