Al momento de limpiar la cara de tu bebé, su piel delicada y suave requiere de cuidados especiales para mantenerla saludable. Por ello, uno de los aspectos fundamentales a considerar es cómo realizar la limpieza facial del recién nacido, ya que el rostro es una de las partes más expuestas y propensas a acumular suciedad y secreciones.
En este artículo, exploraremos, paso a paso, cómo hacerlo de manera adecuada, junto con consejos y recomendaciones para garantizar un cuidado óptimo de su piel.
Paso a paso: cómo limpiar la cara de tu bebé
Es común tener inquietudes o preguntas acerca del baño y la higiene del recién nacido. Por lo tanto, contar con la información necesaria puede convertir este momento en una experiencia relajante y placentera para ambos. A continuación, te proporcionamos las mejores prácticas para limpiar la cara de tu bebé de manera rutinaria y cuidar su piel al mismo tiempo.
⚠️ Siempre lávate las manos de manera minuciosa con agua y jabón antes de tocar la cara de tu bebé para evitar la transferencia de gérmenes.
1. Preparación de elementos a utilizar
Antes de comenzar, asegúrate de tener todo lo que necesitas al alcance de tu mano. Según Raising Children, esto incluye un paño suave y limpio, algodón, agua tibia y productos específicos para bebés, como lociones limpiadoras suaves y sin fragancia.
Aunque en ocasiones pueden ser apropiadas, intenta evitar el uso de leches limpiadoras y toallitas humectantes, ya que pueden causar alguna reacción alérgica.
2. Limpieza delicada con agua tibia
Para comenzar la limpieza, debes humedecer un paño limpio con agua tibia. El agua tibia es más suave para la piel que el agua caliente y ayuda a aflojar las impurezas sin causar un choque térmico. Según Nationwide Children’s, se recomienda una temperatura de alrededor de 37,8 ºC.
Luego, con suavidad, pasa el paño húmedo sobre la cara de tu bebé, comenzando desde el centro hacia afuera.
3. Cuidado de los ojos, la nariz y las orejas
Limpia los ojos con cuidado utilizando una gasa estéril humedecida solo con agua tibia o solución fisiológica, tal como lo detalla Stanford Medicine Children’s Health. Asegúrate de hacerlo desde el rabillo interno hacia el externo.
Incluso, es recomendable utilizar una gasa diferente para cada ojo, para evitar la posible propagación de gérmenes.
Durante el baño, aprovecha que las orejas están mojadas y límpialas. Sin embargo, evita limpiar el interior de los oídos, ya que la propia cera proporciona protección al conducto auditivo.
Para la limpieza de las fosas nasales, puedes optar por una aspiradora nasal para eliminar con delicadeza el exceso de mucosidad.
4. Secado suave e hidratación posterior
Después de la limpieza, seca con delicadeza la cara de tu bebé con un paño limpio y suave.
Ten presente:
- La frecuencia de los enjuagues: limpia la cara de tu bebé una vez al día, preferiblemente durante el baño.
- Presta atención a las reacciones: observa cualquier señal de enrojecimiento, erupciones o irritación después de la limpieza.
- Protege la piel del sol: evita la exposición directa al sol y utiliza protector solar si es necesario, eligiendo una fórmula para bebés.
El cuidado de la piel del bebé desde el nacimiento
La piel de los recién nacidos es más delgada y susceptible respecto a la de los adultos, lo que la hace más propensa a irritaciones y alergias. Por esta razón, mantener su cara limpia, no solo contribuye a su higiene personal, sino que también ayuda a prevenir problemas cutáneos, como erupciones y granitos.
A su vez, la limpieza facial regular también fomenta un vínculo emocional entre el cuidador y el bebé, ya que el contacto suave y atento durante la limpieza fortalece el apego.
Al seguir estos pasos y recomendaciones, puedes aplicar una rutina de limpieza suave y efectiva que mantendrá la piel de tu pequeño sana y radiante. A su vez, cada bebé es único, por lo que es importante estar atento a las necesidades y reacciones de su piel.
Los recién nacidos tienen una capa protectora natural en todo su cuerpo, blanquecina y algo grasa, llamada Vernix Caseoso, una capa grasa que contiene células epiteliales y secreciones grasas de las mismas glándulas sebáceas del bebé. Al nacer, muchos médicos recomiendan no limpiar con jabones esta capa protectora, sino asear al bebé con agua templada con extremado cuidado los restos de sangre, después masajear con cuidado esta capa y dejar que se vaya absorbiendo con cuidado, dejando el Vernix intacto.
Superado el primer mes de vida, las necesidades para su cuidado van cambiando a medida que se hacen mayores. Los productos específicos para cuidar la piel de los bebés son los de limpieza, los de hidratación y los de protección de la piel.
Muchos pediatras desaconsejan el baño diario del bebé, pues el exceso de agua y de jabón puede perjudicar a la barrera cutánea. Sin embargo, el aseo del rostro sí debe hacerse cada día, pues es una zona muy expuesta a distintas secreciones, como mocos y babas, y que se puede ensuciar con facilidad. De hecho, es la única que va siempre descubierta.
Los cuidados de la piel del recién nacido
¿Cómo lavar los ojos del bebé?
Los ojos del bebé deben lavarse diariamente, aunque no se perciban legañas. La técnica correcta, tal como explica la experta, es usando una gasa limpia distinta para cada ojo. La gasa se empapará en suero fisiológico y se llevará desde el lagrimal hacia el exterior del ojo y hacia abajo.
Las legañas son muy comunes en los niños antes de cumplir el año. A estas edades no indican conjuntivitis en todos los casos. “El lagrimal del ojo está conectado por un conducto estrecho (conducto lacrimonasal). Y en muchos bebés este conducto es tan estrecho que la lágrima que naturalmente genera el ojo para estar hidratado, en lugar de eliminarse hacia la nariz, se acumula en el lagrimal, generando legañas”, detalla la Dra. Ximena Carzolio.
Para que haya conjuntivitis, además de legañas (que serían más espesas, verdosas o blanquecinas), el ojo estaría rojo, habría inflamación y las secreciones volverían a aparecer enseguida, como destaca la pediatra. Siempre que haya conjuntivitis, hay que extremar la higiene, pues es muy contagiosa, y acudir al pediatra para que prescriba el tratamiento correcto.
¿Cómo hacer el lavado nasal del bebé?
A diferencia de los ojitos, que sí conviene lavar a diario, no es así con el interior de la nariz. “La frecuencia e intensidad de los lavados nasales dependerá de la dificultad que manifieste el bebé para respirar adecuadamente. Si la respiración del bebé es silenciosa y sin dificultad, no es necesario hacer lavados”, comenta la especialista de www.mysalus.es.
El objetivo de los lavados nasales es arrastrar la mucosidad hacia la garganta, para liberar la nariz. ¿Cómo se hace? Instilando suero fisiológico en cada uno de los orificios nasales. Se puede usar para ello una jeringuilla, pero “el sacamocos o aspirador es un elemento totalmente desaconsejado”, advierte.
Dependiendo de lo seco que sea el clima se pueden necesitar más o menos lavados diarios. Se comienza por un milímetro de suero en cada orificio y esa cantidad va subiendo progresivamente hasta los cinco mililitros por orificio a los dos años de vida.
¿Hay que lavar el interior de la boca del bebé?
Aunque hace un tiempo se aconsejaba limpiar la boca del bebé con una gasa o con un cepillo en forma de dedal o capuchón, las pautas han cambiado. “Las últimas evidencias recomiendan justo lo contrario: no lavar la boca del bebé. Se ha visto que el residuo de leche contiene proteínas que confieren inmunidad de mucosas”, alerta la pediatra.
No obstante, esto no significa que no haya que lavar los dientes. Desde el primer diente de leche, hay que lavarlos siempre y a diario. Lo ideal es hacerlo dos veces al día con un cepillo infantil de cerdas suaves y un dentífrico con flúor (1.000 a 1.450 ppm de flúor hasta los tres años). “Es importante utilizar poca cantidad de pasta (como un granito de arroz) para no tener que enjuagar la boca, ya que el flúor actúa por contacto y si enjuagamos excesivamente desechamos el flúor que acabamos de aplicar”, resalta.
¿Por qué no se deben usar bastoncillos en los oídos?
En el aseo a los bebés se deben lavar las orejas, pero no los oídos. La mejor forma de hacerlo es después del baño, con una toalla seca, con la que retirar la humedad de los pliegues, tanto de la parte delantera como trasera de las orejas.
La razón es que la cera es un protector. Si se retira, el oído genera más aún. Además, al introducir el bastoncillo en el conducto auditivo, “sin darnos cuenta arrastramos hacia adentro el cerumen depositado en las paredes del conducto, aumentando la probabilidad de generar un tapón profundo”, subraya la Dra. Carzolio.
¿Cómo se hidrata bien el rostro del bebé?
La piel de la cara del bebé es fina y delicada y necesita de unos cuidados específicos diarios. “Repasamos la cara con una toalla humedecida en agua tibia, secamos dando suaves toques sin arrastrar y extendemos una o dos gotitas de aceite natural sin perfume por la cara”, explica la experta.
El aceite protege más que la crema, por lo que la pediatra recomienda utilizarlo en el primer mes, “luego podemos utilizar una crema hidratante suave, sin perfume y con pH neutro”. Si al bebé le salen granitos, lo más probable es que se trate de una afección sin importancia, pero conviene consultarlo con el pediatra “especialmente si parece incomodarle, aumenta de intensidad tras tres-cinco días de observación o se asocia a fiebre o decaimiento”.
“La mayoría de las veces estaremos hablando de manifestaciones leves y transitorias de la piel como eritema tóxico, dermatitis seborréica, milia, acné neontal o eccema, pero incluso en esos casos considero importante un diagnóstico y seguimiento”, concluye la Dra.
Tabla de cuidados esenciales para la piel del recién nacido
| Área | Frecuencia | Productos Recomendados | Cuidados Adicionales |
|---|---|---|---|
| Cara | Una vez al día, preferiblemente durante el baño | Paño suave, agua tibia, lociones limpiadoras suaves sin fragancia | Observar señales de enrojecimiento o irritación |
| Ojos | Diariamente | Gasa estéril, agua tibia o solución fisiológica | Limpiar desde el lagrimal hacia el exterior |
| Nariz | Según necesidad | Suero fisiológico | Evitar el uso de aspiradores nasales |
| Boca | No se recomienda lavar el interior | Cepillo infantil de cerdas suaves, dentífrico con flúor (a partir del primer diente) | Utilizar poca cantidad de pasta dental |
| Oídos | Después del baño | Toalla suave y seca | Evitar el uso de bastoncillos |
| Piel | Después del baño | Aceite natural sin perfume (primer mes), crema hidratante suave sin perfume y con pH neutro | Secar con suaves toques sin arrastrar |
Con estos consejos y cuidados, la higiene de tu bebé será una experiencia tranquila y beneficiosa para ambos.
