Cómo Estimular a un Niño para que Defeque: Guía Completa para Padres

Algo que preocupa mucho a todos los padres y madres que acaban de tener un bebé, especialmente si es el primero, es ser capaces de comprender cuando algo es normal y cuándo el bebé tiene algún problema. Una de estas preocupaciones tiene que ver con la frecuencia con la que los bebés hacen caca.

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Entendiendo las Deposiciones del Bebé

Como ya hemos mencionado más arriba, los bebés no hacen deposiciones con la misma frecuencia que los adultos. La primera deposición del recién nacido se llama meconio y tiene lugar tras las primeras 24 o 48 horas después del parto. Posteriormente, durante unos días, tu bebé hará una caca de color verdoso pálido y de densidad muy líquida a las que se denomina deposiciones de transición.

Más adelante, cuando la lactancia materna esté un poco más establecida, los bebés empiezan a hacer deposiciones muy frecuentes, de colores amarillentos y semilíquidas si toma lactancia materna exclusiva o un poco más densas si toma lactancia artificial o lactancia mixta. Durante los tres o cuatro primeros meses de vida, las deposiciones del bebé se irán haciendo más regulares.

Sin embargo, debes tener en cuenta que muchos bebés chiquitines pueden pasar dos o incluso tres días sin hacer caca, sin que esto suponga que están estreñidos o pasándolo mal. Otro motivo puede ser, sencillamente, que no saben. Hacer deposiciones requiere un cierto control de la tensión y relajación del esfínter que algunos bebés no tienen durante los primeros meses de vida. A veces los verás hacer esfuerzo sin que salga nada. No te preocupes, probablemente solo están practicando.

¿Cuándo Preocuparse por el Estreñimiento?

Pero entonces ¿cómo puedes saber cuándo tu bebé sufre estreñimiento? Si tu bebé no hace caca porque está estreñido, también se mostrará irritado, incómodo, llorará y puede que hasta notes pequeños sangrados cuando sí hace caca.

Es importante saber que NO SE HA DE DEFECAR TODOS LOS DÍAS. Casi todos los bebés llegan a estar dos o tres días sin defecar; muchos están cinco o siete días, algunos 10 o 15 días, y los hay que tardan todavía más. Pero la hacen sin esfuerzo ni dolor. Eso no es estreñimiento; es completamente normal, y no hay que hacer nada: no hay que dar al bebé zumo, ni agua, ni hierbas, ni laxantes, ni meterle el termómetro por el culito ni el ramito de perejil ni supositorios.

Estas cacas poco frecuentes solamente aparecen en el bebé con lactancia materna exclusiva. Normalmente basta un poco de leche artificial o de cualquier otro alimento para que el efecto desaparezca: o bien hacen caca con más frecuencia o bien caen en el verdadero estreñimiento, con heces duras y secas.

Los bebés tienen que “aprender” a hacer caca. Este proceso de aprendizaje ocurre a lo largo de los primeros 6-8 meses de vida. El estreñimiento en los bebés es uno de los grandes dolores de cabeza para los padres. También lo son las dudas sobre cuándo son muchas y cuándo hay pocas deposiciones. Como regla general, es difícil que un bebé alimentado con lactancia materna tenga estreñimiento, algo que suele ser más frecuente en aquellos que toman biberones de fórmula.

Los bebés alimentados con lactancia materna comienzan sus deposiciones a partir del tercer o cuarto día de vida, dependiendo de la subida de leche de la madre. Lo normal en los dos primeros meses de vida en bebés amamantados es que realicen “de 4 a 6 deposiciones al día. La experta también recuerda que “si bien a partir del primer mes, los bebés pueden dejar de defecar durante varios días, cuando realizan la deposición, esta será más abundante, pero igualmente blanda.

La causa de este aparente estreñimiento puede deberse a que la leche materna apenas contiene residuos”. De hecho, los bebés pueden realizar una deposición líquida tras cada toma (llegando hasta 10-12 deposiciones al día). Pero también puede ser que tengan “una frecuencia deposicional muy baja, realizando deposiciones incluso cada 3 ó 5 días o más, pero de consistencia blanda y que no se acompañan de esfuerzo defecatorio”. Las recomendaciones de los profesionales de la salud tienden a tranquilizar a los padres.

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Masajes Abdominales: Una Solución Suave

El masaje abdominal contribuye a aliviar el estreñimiento del bebé y favorece el apego. El cambio del pañal es buen momento para realizar un masaje abdominal que alivie el estreñimineto del bebé. Evacuar es una acto natural que, como todo, conlleva un aprendizaje natural.

María Ascensión Olsina insiste en que “lo primero es tranquilizar a los padres, detallando la fisiología y la naturaleza benigna del estreñimiento de su bebé”. Masajes abdominales. Se ha demostrado que pueden mejorar el tránsito intestinal. Manipulación suave de las piernas. También se puede ayudar al bebé con la disquecia o falta de control de la fuerza y la capacidad de apertura del esfínter. Baño relajante. El estrés no es buen amigo a ninguna edad y aprender a evacuar, mucho más si hay dificultades, genera estrés en el lactante. Evitar las estimulaciones rectales.

Hacer caca, por usar el lenguaje de los padres en consulta, es algo natural y aprender a hacerlo lleva un tiempo. A partir de los seis meses se incorporan poco a poco alimentos adecuados a esta edad. Es cuando comienza la alimentación complementaria. De entrada, hay que beber agua y hacerlo en cantidad suficiente para una correcta hidratación del bebé. La alimentación complementaria cuenta con una ventaja: aporta alimentos con fibra.

Alimentación Complementaria y Fibra

Si tu bebé ya está empezando a comer otros alimentos, las legumbres, los cereales integrales (pan arroz o avena) y algunas verduras como los pimientos, el puerro o las alcachofas, pueden favorecer sus movimientos intestinales.

¿Qué NO Hacer?

Si tu bebé no hace caca porque está estreñido, también se mostrará irritado, incómodo, llorará y puede que hasta notes pequeños sangrados cuando sí hace caca. No intentes estimularlo: Ni con aceite de oliva, ni con perejil ni con la punta de un termómetro. Darle alimentos ricos en fibra si es menor de seis meses.

Tratamiento Farmacológico: Cuándo y Cómo

El tratamiento farmacológico se basa en el uso de laxantes, que pueden tener 2 efectos. Uno es ablandar las heces, con lo que se hace más fácil su tránsito. El otro es estimular directamente el peristaltismo, favoreciendo la propulsión de las heces en sentido distal y la defecación.

Existe, además, un grupo de laxantes, denominados osmóticos, que actúan con una combinación de los 2 mecanismos. Atraen agua a la luz intestinal, con lo que el bolo fecal se hace más blando y voluminoso, estimulando así el peristaltismo intestinal y facilitando la defecación.

Tipos de Laxantes

  • Ablandadores fecales: Son los aceites minerales no absorbibles, como el aceite de parafina.
  • Laxantes osmóticos: Son la lactulosa y el lactitol, azúcares no absorbibles que atraen agua por mecanismo osmótico.
  • Laxantes osmóticos (PEG): El polietilenglicol (PEG) o macrogol es un polímero no absorbible ni metabolizado por las bacterias.
  • Laxantes de contacto: Son los senósidos, el picosulfato y el bisacodilo.

En general, en la infancia se recomienda su uso de forma puntual y durante periodos limitados, debido a su acción irritante y a la posibilidad de desarrollar un colon catártico. En cualquier caso, se desaconseja su uso por debajo de los 2 años.

¿Es Frecuente el Estreñimiento en Niños?

Los datos de incidencia y prevalencia del estreñimiento infantil son muy variables, ya que no existe un criterio exacto y aceptado universalmente para su definición. Por ejemplo, no hay consenso sobre criterios como la duración o el número de deposiciones a partir del cual se considera un problema.

Según datos de la Sociedad Española de Pediatría Extrahospitalaria y Atención Primaria (SEPEAP) en su publicación “Pediatría integral”, el estreñimiento es un problema frecuente en nuestras consultas de Atención Primaria, que afecta de media a un 20% de los niños y niñas, sin que haya una diferencia entre ambos sexos. Por su parte, el Sistema Nacional de Salud indica que el estreñimiento supone el 25-45% de las consultas a los especialistas en gastroenterología pediátrica.

Las cifras apuntan a que la prevalencia del estreñimiento está aumentando, sobre todo en los países desarrollados.

Los patrones de evacuación intestinal que se consideran normales varían de un niño a otro, sobre todo por debajo de los cuatro años.

En los recién nacidos, la media de deposiciones oscila de tres a seis diarias, pero este número suele ser menor en los que toman fórmula de lactantes.

Los que son alimentados con lactancia materna pueden realizar una deposición líquida tras cada toma y, en total, evacuar hasta diez o doce veces en un día en las primeras semanas de vida, aunque la media es de tres a cuatro deposiciones diarias hasta los tres meses de edad. En los casos de lactancia artificial la frecuencia puede ser algo inferior.

Entre los seis meses y el año de edad la frecuencia es de unas dos deposiciones diarias, bajando a entre una y dos al día entre el año y los tres años de edad. La frecuencia de las evacuaciones va reduciéndose con la edad y, a partir de los cuatro, la media suele ser de una o dos diarias. Desde ese momento, se asimilan a las del adulto, que oscilan de tres al día a tres a la semana.

Causas del Estreñimiento Infantil

La SEPEAP señala que la mayor parte de las veces -el 95%-, el estreñimiento tiene una causa funcional. Es decir, no existe una alteración en el organismo que lo causa. En estos casos, el niño observa una conducta que favorece la retención de las heces, debido a razones que pueden ser muy diversas y que cambian según la edad:

  • Cambios en la alimentación
  • Ingesta escasa de líquidos
  • Toma de algunos medicamentos
  • Comienzo de la etapa escolar
  • Rechazo a los baños públicos
  • Intento de controlar el esfínter
  • Dieta pobre en fibra o de líquido
  • Falta de ejercicio
  • Ausencia de horarios regulares para ir al baño
  • Cambios en la rutina como viajes
  • Factores psicológicos como el estrés

En un 5% de los casos, puede haber una causa orgánica. En algunos de ellos ya aparece el estreñimiento en las primeras semanas de vida por lo que es aconsejable consultar al pediatra si aparece precozmente. Las más habituales suelen ser:

  • Alteraciones neurológicas
  • Patologías anales
  • Medicamentos
  • Trastornos endocrinos o del metabolismo
  • Otras enfermedades o condiciones

Síntomas del Estreñimiento Infantil

En general, los síntomas del estreñimiento infantil son:

  • Periodo de muchos días sin que se produzcan defecaciones normales
  • Heces tan duras y voluminosas que obstruyen el inodoro
  • Dificultad o dolor al intentar excretar las heces
  • Hacer mucha fuerza para mover el vientre
  • Posturas para evitar la defecación como apretar el ano
  • Presencia de un poco de sangre en el papel higiénico
  • En ocasiones, el niño puede manchar la ropa interior con un poco de excremento, sobre todo, en caso de encopresis

Complicaciones del Estreñimiento Infantil

Una de las complicaciones más comunes del estreñimiento es la encopresis por rebosamiento. Se trata de un escape involuntario de las heces en un niño de más de cuatro años por estar repleta la ampolla rectal -área del recto más próxima al conducto del ano-. Suele aparecer cuando el recto se acostumbra a estar distendido, lo cual anula el deseo de defecar.

Factores psicológicos como el estrés también pueden provocar estreñimiento.Puede dar lugar a que el niño ensucie la ropa, lo cual puede provocar vergüenza e inconvenientes en su entorno social o escolar e inducir que el niño aún evite más la defecación, agravando el estreñimiento.

Tratamiento del Estreñimiento Infantil

El estreñimiento debe tratarse cuanto antes, ya que las heces se vuelven más secas y duras conforme más tiempo pasan dentro del intestino. Ello incrementa el dolor durante la defecación y, por tanto, el miedo del niño a evacuar, lo que empeora el problema.

Es evidente que si la causa es una intolerancia alimentaria, una medicación u otra causa que requiera de un tratamiento específico, habrá que solventar esto en primer lugar. Dicho esto, el objetivo del tratamiento es normalizar el hábito intestinal y evitar que el niño sufra dolor o molestias al defecar.

Lo más importante es reeducar en el hábito defecatorio. Es conveniente establecer un hábito regular de defecación, para lo que puede ser útil sentarle en el inodoro después de las comidas y, sin prisas, animarle a evacuar. Si está siendo entrenado para controlar los esfínteres, puede valorarse la conveniencia de suspender de manera temporal el entrenamiento hasta que se haya superado el estreñimiento. En etapas tempranas es importante buscar la colaboración no sólo de la familia sino también de la guardería o el colegio. Es importante que el niño disponga de un tiempo suficiente y en un entorno que le resulte familiar y agradable (especialmente cuando acude a guardería o primaria).

También es recomendable que el niño siga una dieta variada, equilibrada y rica en fibra -algunos niños pueden requerir suplementos de este nutriente-. Igualmente, es necesario que beba suficiente líquido y que realice ejercicio físico de manera regular.

Si el problema persiste, el pediatra podrá indicar suplementos alimenticios (como el sorbitol o prebióticos) o, llegado el caso, algún tratamiento farmacológico.

Si existen lesiones en el ano como fisuras o inflamaciones, deben tratarse y también puede ser necesario que el pediatra recete laxantes o enemas que ablanden las deposiciones y estimulen las ganas de defecar del niño. De esta manera, se evita que retenga las heces y que vuelva a establecerse el círculo de dolor

Excepcionalmente y dependiendo de la causa del estreñimiento, pueden ser necesarias otras terapias como la cirugía en el caso de la enfermedad de Hirschsprung.

Consejos para Prevenir el Estreñimiento Infantil

Seguir los siguientes hábitos puede ayudar a la mayoría de los niños y niñas a prevenir y combatir el estreñimiento:

  1. Asegúrate de que tu hijo o hija bebe suficiente agua al día.
  2. Incluye fibra en su dieta.
  3. Sé precavida/o con los alimentos que provocan estreñimiento.
  4. Establece un horario regular de comidas.
  5. Establece una rutina para que vaya al baño.
  6. Asegúrate de que practica suficiente ejercicio.
  7. No le des laxantes o enemas sin consultar antes con el pediatra.

Ejercicios para Aliviar el Estreñimiento

Un pequeño movimiento puede dar lugar a otros muchos Por desgracia, al igual que las nuevas tecnologías pueden ayudar a los niños a aprender y jugar, también hacen que permanezcan sentados durante mucho tiempo y ralentizan su digestión lo suficiente como para contribuir a problemas como el estreñimiento ocasional.

No obstante, puedes introducir ejercicios sencillos diseñados específicamente para aliviar la tensión en la zona abdominal. Al hacerlos jugando y de forma divertida, puedes mantener su interés.

  • El cocodrilo:Tu hijo debe tumbarse boca abajo, colocar las manos en el estómago y mantener una pierna en alto.
  • El escarabajo:Cuando digas «escarabajo» tu hijo tendrá que tumbarse en el suelo de espaldas y mover sus piernas imitándolo.
  • El pato:Cuando digas «pato» tu hijo tendrá que ponerse de cuclillas y caminar de puntillas como un pato.

Es importante dar con el tipo de ejercicio que a tu hijo le gusta hacer sin sentirse obligado. Puede ser algo que ya haga en el colegio u otra actividad que pueda hacer contigo en familia. Sea cual sea, haz que le resulte divertida y estarás contribuyendo a su salud estomacal.

Actividades que merecen la pena:

  • Ciclismo
  • Fútbol y rugby
  • Gimnasia
  • Natación
  • Baile
  • Saltar a la comba y en una cama elástica
  • Correr
  • Artes marciales
  • Tenis

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