A medida que tu bebé crece, sus necesidades nutricionales evolucionan. Entre los cuatro y los seis meses, su sistema digestivo está generalmente listo para consumir algo más que leche. Para asegurar un crecimiento saludable, es crucial proporcionar una dieta equilibrada.
La diversificación de la dieta con alimentos sólidos debe comenzar entre el cuarto y sexto mes de vida, y nunca después del séptimo. Los cereales son una excelente manera de introducir a tu bebé a nuevos sabores y texturas, facilitando la aceptación de otros alimentos en el futuro cercano.
Según las recomendaciones de tu pediatra, comienza introduciendo cereales sin gluten, ricos en hidratos de carbono, que aportan energía, proteínas, minerales y vitaminas. A partir de los nueve meses, podrás introducir cereales con gluten. Es importante que estos cereales sean de fácil digestión y complementen adecuadamente la leche, con un bajo contenido de azúcares sencillos para prevenir la obesidad.
La leche es fundamental en la alimentación del bebé durante sus primeros seis meses de vida, y hasta el año debe mantener al menos dos o tres tomas de leche al día, según la Organización Mundial de la Salud y la Asociación Española de Pediatría.
Para introducir los cereales, lo mejor es añadir en el biberón un cacito raso de cereales, eso sí, cuando lo indique el pediatra: suele ser en el primer biberón de la mañana o bien en el último del día, ya que así es posible que tu bebé se olvide de la toma de media noche: los cereales le saciarán más y podrá pasar más horas sin comer. Comienza introduciendo un cacito raso de cereales en el primer biberón de la mañana o en el último de la noche. Progresivamente, puedes ir aumentando la cantidad de cacitos y el número de biberones a los que se añaden, según los consejos del médico.
Si prefieres darle papilla de cereales, ofrécele primero el pecho o el biberón y después una o dos cucharaditas de papilla de cereales, mezclados con una cantidad suficiente de leche de fórmula o leche materna para lograr una consistencia semilíquida. Utiliza una cucharita especial con punta blanda para evitar que se haga daño en las encías.
Comienza colocándole sólo una pequeña cantidad de cereal en la punta de la cuchara. ¿Cómo sabrás que tu bebé ya está preparado para tomar algo más que alimentos líquidos? Si mantiene su cabeza en una posición firme y erguida, si es capaz de dejar de usar la lengua para empujar la comida fuera de su boca, y si puede sentarse en una posición erguida para tragar bien los alimentos.
Comienza a darle una comida sólida al día en el momento en que mejor te venga, pero nunca cuando tu niño esté cansado o de mal humor. Al principio no comerá mucho, necesita tiempo para acostumbrarse a esta nueva experiencia, muy pronto estará preparado para comer algunas cucharadas más de cereales al día y a medida que la cantidad que tome sea mayor, puedes espesar cada vez más el biberón o la papilla, y añadir una nueva comida sólida.
Resulta fundamental establecer buenos hábitos desde el principio: nunca le des de comer frente al televisor y siempre que puedas dale de comer en su trona o sentado sobre tus rodillas asegurándote de que está en una posición correcta para tragar.
¿Qué son los cereales infantiles?
Los cereales para bebés están diseñados para satisfacer las necesidades nutricionales específicas de los más pequeños. Descubrir el mundo resulta agotador y, para conseguirlo, el bebé necesita alimentos adaptados.
¡Se necesita mucha energía para ser un bebé y crecer!
Características clave de los cereales infantiles:
- Contienen glúcidos y, por lo tanto, energía en cantidad suficiente, lo cual puede ayudar a espaciar poco a poco las comidas del bebé y llegar a un ritmo de 4 comidas a los 6 meses.
- Contribuyen a reforzar el sistema inmunitario del niño, todavía frágil entre los 6 meses y los 3 años, gracias a las vitaminas presentes en las recetas.
- Son también ricos en hierro, para responder a las necesidades específicas de los pequeños.
- Vienen en diferentes sabores, tanto salados como dulces, y representan el primer paso hacia la diversificación alimentaria y el descubrimiento de nuevos sabores. Es el inicio de su despertar sensorial.
- Finalmente, no contienen azúcares añadidos: puedes hacer feliz a tu bebé inculcándole al mismo tiempo buenos hábitos alimentarios.
🌾🥣👶 CEREALES para BEBÉS: PAPILLAS, BIBERÓN, BLW...¿Cuál es la MEJOR opción?
Vitaminas del grupo B
Varias vitaminas del grupo B (B1, B6, B3), presentes en los cereales infantiles, ayudan al bebé a utilizar correctamente la energía de los cereales.
¿Muchos o pocos cereales?
Hace unos quince años, era costumbre completar el biberón del recién nacido con unas cucharadas de harina a base de cereales. La idea era "llenarle" de cara a la noche. Varios estudios confirman, sin embargo, que si los cereales para bebés se introducen demasiado pronto o demasiado tarde y en cantidades no adecuadas, aumentan el riesgo de alergias alimentarias y de sobrepeso en el futuro.
Para que el bebé se beneficie de todas las ventajas de los cereales, hay que esperar a que cumpla los 4 meses y seguir las recomendaciones del pediatra. En general, se recomiendan 5-10 g de cereales infantiles sin gluten a partir de los 4 meses (es decir, 1-2 cucharadas soperas al día), añadidos al biberón de la mañana. Luego se puede ir aumentando progresivamente. A partir de los 6 meses, se puede pasar a 20 g al día (4 cucharadas soperas) de cereales con gluten, que podemos repartir entre el biberón de la mañana y el de la noche, o bien preparar una papilla un poco más espesa que al bebé le encantará.
Añadidos al biberón de la noche, los cereales, ayudan a facilitar un sueño sereno, en especial en bebés muy golosos que, movidos por el hambre, se despiertan muy temprano. Con la introducción de los cereales, el bebé realizará un gran descubrimiento: ¡Hay otros sabores aparte del de la leche! Cuando haya probado toda la gama de cereales, ofrécele sus versiones con cacao, vainilla, frutas e incluso verduras. El niño te indicará inmediatamente lo que le gusta y lo que no. Un consejo: ofrécele un sabor nuevo cada vez para que desarrolle su paleta gustativa.
Cuando el niño empieza a mantenerse sentado, a gatear o a dar sus primeros pasos, los cereales permiten aumentar el aporte energético sin tener que forzar el volumen de leche. Proporcionalmente a su peso y altura, el bebé necesita casi tres veces más energía que un adulto. A partir de los 4 meses, el 50-55% de las necesidades diarias de energía del bebé deben proceder de los glúcidos, preferentemente de los complejos, presentes sobre todo en los cereales.
¿Y los cereales con gluten?
Es una proteína que se encuentra en ciertos cereales, como el centeno, la avena, el trigo y la cebada. El gluten es el causante de la intolerancia al gluten que puede afectar a niños y adultos. Por ello, no se recomienda introducir los cereales con gluten antes de los 4 meses ni después de los 7 meses. Por ello, los primeros cereales infantiles deberían son sin gluten.
La introducción de las papillas de cereales marca el inicio de la alimentación sólida en la dieta de tu bebé. ¡Es un momento muy importante para su desarrollo! Como ya sabrás, la leche materna preferentemente, o la leche de fórmula cuando la lactancia no es posible, constituye la alimentación principal de los bebés en sus primeros meses de vida.
¿Cuándo empezar con los cereales?
La Asociación Española de Pediatría recomienda la introducción de este alimento entre los cuatro y los siete meses de edad, en función del desarrollo de tu bebé. No es recomendable ofrecer antes este tipo de comida porque el estómago del recién nacido aún no es capaz de procesar los cereales; mientras que si esperas demasiado puede afectar al crecimiento de tu peque.
Esta diferencia es importante, porque resulta recomendable que tu bebé empiece tomando papillas sin gluten, antes de pasar a las que contienen gluten. La razón es que muchas personas tienen dificultades para digerir el gluten (enfermedad celiaca), una proteína que está presente en la mayoría de los cereales de secano.
En este sentido, actualmente existe una gran variedad de marcas de papillas de cereales para bebés, con gluten y sin gluten. Algunas de las marcas más conocidas son Nutribén, Blevit, Nestlé, Sanutri, Hero Baby, Almirón, etc. También puedes encontrar papillas biológicas de marcas como HiPP Biológico, BabyBio o Holle, que se diferencian por su elaboración a partir de cereales cultivados de forma controlada y sin aditivos.
Consejos para una Introducción Exitosa
Para asegurar que tu peque acepta correctamente los cereales, procura empezar a introducirlos poco a poco en su dieta. Puedes comenzar por añadir una o dos cucharaditas al biberón y, si lo toma bien, en los siguientes días puedes espesar poco a poco la mezcla hasta convertirla en una papilla.
- ¡A remover! Mezcla de manera lenta pero enérgica y así evitarás que se formen esos molestos grumos que hacen que muchos bebés rechacen las primeras papillas.
- ¡Atención! Antes de darle la primera cucharadita a tu peque, comprueba que la papilla no esté demasiado caliente ni demasiado fría.
¿Qué pasa si tu bebé no quiere comer la papilla?
Ten calma: el cambio del biberón a las primeras papillas es un paso importante para tu bebé y necesita acostumbrarse a las nuevas texturas y sabores (porque solo conoce la leche). De modo que, si no quiere tomarse la papilla, no le obligues: pasa al biberón y vuelve a probar a la hora de la siguiente toma.
Papillas de cereales: ¡llegó la hora de la cuchara!
Como explicamos en el artículo sobre la alimentación complementaria del bebé de 6 meses, la OMS recomienda introducir las frutas, los cereales sin gluten o la verdura indistintamente. Hasta los 6 meses los bebes son lactantes. La leche es el mejor alimento que les podemos dar, ya que de ella obtienen todos los nutrientes que necesitan. La lactancia materna exclusiva durante los seis primeros meses del bebé reduce el riesgo de obesidad en el niño, por tanto es un error introducir la alimentación complementaria antes de tiempo. En el caso de los bebés alimentados con fórmula ocurre lo mismo.
Los cereales sin gluten son los que les debemos dar hasta por lo menos los 7 meses de vida. La mayoría están elaborados con 2 cereales que no contienen gluten, el arroz y el maíz.
La Quinoa
Me gustaría hablaros de la quinoa, no es un cereal, pero se suele englobar en su grupo porque son muy parecidos y tiene cualidades excepcionales. Tiene todos los aminoácidos esenciales, es decir, es una proteína tan completa como puede ser la carne pero sin grasa saturada. Su grasa es alta en ácido linoleico, además tiene vitaminas y es rica en calcio, fósforo y hierro. ¡Como veis es otro superalimento! Hay cereales Bio que la contienen.
Los podemos preparar con leche materna o leche de fórmula de inicio o de continuación. Si los preparáis con leche materna, tened en cuenta que tendréis que poner más cereales porque cuesta más de espesar.
La introducción se debe hacer lentamente. Primero una cucharada rasa, que iremos aumentando gradualmente (unas 5 cucharadas) para que el bebé se acostumbre al cambio de textura (de líquido a menos líquido) poco a poco. Siempre que introduzcáis un nuevo alimento al bebé ha de primar la lentitud y la suavidad.
La cantidad recomendada será de unos 200ml, como siempre os digo, no es una norma, es una recomendación y esta variará en cada bebé. Tanto si toma 100ml o toma 250ml es normal, es muy importante no forzarlo, cuando el bebé de muestras de estar saciado no hay que darle más.
Preparación de Cereales en Biberón: Paso a Paso
Preparar una papilla de cereales casera te permite controlar los ingredientes y adaptar la textura según las necesidades de tu pequeño. Si eliges una alimentación más natural te proponemos prepararlos en casa e ir variando según las preferencias que vaya mostrando tu chiquitín.
Ingredientes Básicos
- Medio vaso de leche, ya sea materna o de fórmula según el tipo de lactancia elegida.
- Cereales sin gluten o con gluten (según la edad y recomendación del pediatra).
Instrucciones
Recuerda que debes echar siempre primero el líquido en el biberón y luego el cereal, para que no se apelmace. Cierra el biberón con el disco protector y agita bien la mezcla, evitando que se formen grumos. Una vez que tu hijo acepte bien los cereales, pregunta a su pediatra si puedes aumentarle la cantidad de éstos en la última toma del día.
Preparación de la Papilla Casera
- Selecciona y prepara los cereales: si utilizas cereales enteros, como avena o arroz, es recomendable molerlos previamente hasta obtener una harina fina.
- Cocción de los cereales: en un cazo, calienta el agua o la leche hasta que esté tibia. Añade los cereales molidos en forma de lluvia, removiendo constantemente para evitar grumos.
- Textura adecuada: al principio, es recomendable que la papilla tenga una consistencia suave y homogénea.
Otras Opciones de Preparación
- Cuece el cereal durante quince minutos o hasta que lo veas blando, entonces puedes añadir la leche o el caldo y, si lo deseas, la fruta.
- Si estás dándole el pecho, y el pediatra indica que puedes complementar con cereales, los hay especiales para mezclar con agua y puedes ofrecérselos con cuchara. Se preparan en la misma proporción que si se hicieran con leche (un cacito por cada 30 ml de agua). Eso sí, sigue dándole las tomas de pecho.
- Otra opción: extraerte la leche y mezclarla con los cereales normales.
Cantidad de Cereales
Aunque no existe una pauta única para iniciar la alimentación con cereales, una forma orientativa de comenzar puede ser añadir un cacito en el biberón de la mañana y otro en el de la noche (tendrás que cambiar de tetina) e ir aumentando un cacito cada día hasta llegar a la cantidad recomendada por el pediatra. Alrededor de los 7-8 meses debe tomar dos papillas de cereales al día, una por la mañana y otra por la noche. Pon la misma cantidad de leche que toma en el biberón y añade cacitos de cereal hasta que espese, procurando que quede ligera.
¿Qué Hacer si el Bebé Rechaza los Cereales?
Aunque los niños no suelen rechazar los preparados de cereales, por su sabor y olor dulces, si el tuyo se niega a tomarlos se pueden sustituir por galletas (deben ser bajas en azúcar) o por pan sin gluten antes de los siete meses.
Y a partir de esta edad, puedes darle los cereales con gluten en forma de pasta cocida, muy cortada, pan o galletas. “Cuando se habla de cereales, se incluye también a los alimentos cuya base es el cereal, como el pan y la pasta”, puntualiza el pediatra.
Alternativas a los Cereales
Como alternativa a la papilla puedes darle arroz hervido con agua o caldo, plátano triturado o patata hervida. Estos son algunos de los mejores alimentos con los que comenzar a alimentar a tu bebé.
Atención al Estreñimiento
Al comenzar con las papillas hay niños que se estriñen porque toman mucho cereal y poco líquido. Ofrécele agua o pecho tras la papilla y a lo largo del día. Si persiste el problema, puedes cambiar sus cereales por otros que incluyan grano entero, proporcionan más fibra, o por los elaborados a base de avena, que son menos astringentes.
Dale la papilla con cuchara. Ponla de lado, toca con ella su boca y deja que lama y paladee. Si la acepta bien, dale otra y así sucesivamente. No es imprescindible que se tome todo el plato. Los primeros días, muchos niños no se la acaban. Es mejor no forzar e ir aumentando cada día hasta llegar a la dosis establecida.
Intolerancia y Alergia
Hay niños que desarrollan celiaquía, una enfermedad que provoca intolerancia al gluten. Los síntomas más habituales son diarrea, vómitos, e irritabilidad. “Estas son las formas clásicas, que vemos cada vez menos. Ahora es más frecuente ver a niños de un año que no ganan peso, que presentan irritabilidad y tripa distendida; en los mayores es frecuente la anemia”, aclara el pediatra.
Ante la mínima sospecha de intolerancia en tu bebé, elimina inmediamente el gluten de su dieta y acude al pediatra.
Recuerda que no es lo mismo intolerancia que alergia. La intolerancia al gluten o celiaquía se manifiesta en niños genéticamente predispuestos y provoca una atrofia progresiva de las vellosidades del intestino que ocasiona una menor absorción de los nutrientes. La alergia, menos frecuente, es una reacción del sistema inmunológico que puede afectar a la piel (urticaria), al tracto gastrointestinal (vómitos y diarrea) o respiratorio (asma) al contacto con el gluten.
Otras Consideraciones
Preparación anticipada: la papilla se conserva en la nevera por un máximo de 24 horas.
Se empleará de forma exclusiva la LACTANCIA, preferiblemente la MATERNA, y si no es posible la artificial empleando leches adaptadas.
Introducción de cereales sin gluten (harinas de arroz y maíz, soja, tapioca): comenzar añadiendo un cacito de cereales sin gluten al biberón de la mañana y al de la noche (el biberón puede ser leche materna extraída o bien de leche artificial a la concentración habitual). Continuar añadiendo hasta 4 cacitos por biberón. Más adelante pueden añadirse las medidas necesarias para realizar la papilla.
Ejemplo de Introducción de Alimentos Complementarios
A continuación, se presenta un ejemplo de cómo se pueden introducir otros alimentos complementarios además de los cereales:
- Papilla de futas: a los 15 días de haber introducido los cereales, se sustituye una de las tomas, preferiblemente el de la merienda, por la papilla de frutas. Preparación: triturar fruta fresca, madura y a temperatura ambiente. Comenzar con medio plátano, media manzana, media pera y media naranja exprimida. Se puede preparar sólo con fruta o añadir leche (alrededor de 90 ml de leche). Se recomienda la incorporación gradual a la papilla de los distintos tipos de fruta para poder identificar posibles intolerancias o alergias. No añadir miel, leche condensada, azúcar ni galletas.
- Papilla de verduras con carne: se da a mediodía para la comida, sustituyendo una toma de leche.
- Leche: seguir con lactancia materna y en caso de lactancia artificial cambiar a leche de continuación tipo 2.
- Cereales con gluten: desde esta edad se puede utilizar cualquier papilla de cereales normales. No utilizar cereales lacteados con caco, miel, yogurt o frutos secos.
- Pescado blanco: Se suele comenzar con merluza, rape, pescadilla, gallo… Se puede dar en la comida o en la cena, hervido o a la plancha y bien triturado.
- Yogurt: siempre natural, sin miel, azúcar o colorantes. Utilizar para mezclar con la fruta o como postre después de las comidas.
- Yema de huevo: se administrará inicialmente media yema de huevo cocido en una papilla. Si es bien tolerada, se dará una yema completa, 2-3 veces a la semana en la papilla preferentemente en la cena, alternando con el pescado.
- Legumbres: garbanzos, lentejas y judías.
El orden de introducción de los diferentes alimentos puede variar en función de las necesidades de cada niño. Su pediatra o enfermera le informara en cada caso del orden más adecuado. Depende un poco de cada caso, de la dentición, apetito...
Los cereales sin gluten se pueden introducir a partir de los 4 meses (si el pediatra lo cree necesario) y en cantidad necesaria para completar una papilla entera o en cacitos añadidos a los biberones.
Las expresiones "cereal dextrinado" y "cereal hidrolizado" quieren decir exactamente lo mismo. La diferencia entre las distintas papillas de cereales es el grado de dextrinación. Si el grado de dextrinación es bajo, la asimilación digestiva de los nutrientes de los cereales es baja y su densidad elevada (resultan más difíciles de disolver y menos homogéneas después de su preparación), por lo que no resultan demasiado adecuadas para la alimentación de un bebé de pocos meses de vida.
En el caso de las papillas de cereales que no contienen leche en su composición, lo más recomendado es reconstituirlas en leche.
En referencia al aspecto final de la papilla, la consistencia de los cereales infantiles de cada marca es diferente.
