La lactancia materna es una experiencia maravillosa, pero a veces puede presentar desafíos. Es normal tener dudas e inseguridades, y muchas mamás enfrentan dificultades durante este proceso. Afortunadamente, existen consejos y soluciones claras que pueden ayudar a que estés más tranquila y disfrutes de estos preciosos momentos con tu bebé.
Problemas Comunes en la Lactancia y sus Soluciones
Ya sea que estés combinando lactancia mixta o solo dando el pecho, es crucial conocer los problemas más habituales y cómo abordarlos.
1. Mi Bebé No Se Engancha al Pecho
Engancharse puede llevar tiempo, así que no seas dura contigo misma ni con el bebé. La dificultad para engancharse es uno de los problemas más frecuentes y puede causar dolor en los pezones. Si tu bebé no se engancha correctamente, puede derivar en otros problemas, por lo que es importante buscar ayuda si ambos están luchando para lograr un buen enganche.
Señales de un mal enganche:
- Sientes dolor en los pezones durante la toma.
- El bebé solo está agarrándose al pezón.
- Los labios del bebé están hacia adentro.
- Escuchas chasquidos o sonidos fuertes de succión.
- El bebé se muestra frustrado después de intentar alimentarse.
- El suministro de leche está disminuyendo, aunque lo alimentes a menudo.
- El bebé está perdiendo peso.
Consejos para facilitar el enganche:
- Crea un ambiente tranquilo: La clave para una sesión de alimentación cómoda es estar tranquila y relajada. Acuéstate en la cama con almohadas o siéntate en una silla cómoda.
- Abrazar al bebé piel con piel: Coloca al bebé sobre tu pecho desnudo, entre los senos, para relajar el contacto piel con piel.
- No fuerces el enganche: Permite que el bebé tome la iniciativa durante las sesiones de lactancia. Querrás guiar y ayudar a tu recién nacido, pero realmente no deberías forzar el enganche.
- Encuentra una posición cómoda: Descubre las diferentes posiciones de lactancia que pueden ayudar a tu bebé a engancharse.
- Utiliza una buena técnica de enganche: Comienza rozando tu pezón contra la nariz del bebé para activar sus sentidos. Esto ayudará a que el bebé abra bien la boca, lo que puede ayudar a que la aureola quede más en su boca.
2. Siento Dolor en los Pezones
Durante los primeros días, es común experimentar algo de sensibilidad y dolor en los pezones, pero no debes soportar el dolor. Este problema puede estar vinculado a múltiples causas, desde la sensibilidad de la piel hasta una mala posición.
Consejos para gestionar el dolor:
- Drena la leche: Es importante que drenes completamente la leche de tus senos durante la toma. Si sientes que aún te queda leche, considera extraerla para vaciar completamente los senos.
- Colócalo en posición: Asegúrate de que el bebé está enganchado correctamente durante las tomas. El pezón completo y la mayor parte de la areola inferior deben estar en la boca del bebé.
- Utiliza una compresa caliente y fría: Usa una almohadilla de gel para enfriar tus senos o aplica una compresa tibia. Puedes utilizarlo en combinación con un masaje para ayudar a calmar los pezones doloridos.
Si el dolor persiste, debes consultar con tu matrona para solucionar los problemas de lactancia cuanto antes, ya que pueden provocar problemas en los senos, como un menor suministro de leche o una mastitis.
3. Tengo los Pezones Agrietados
Otro problema común es el de los pezones agrietados, que suelen estar causados por un enganche poco profundo. Esto ocurre cuando el bebé no tiene suficiente tejido mamario en la boca y, en cambio, chupa el pezón, lo que puede causar grietas o dolor en los pezones. Debe tratarse lo antes posible para evitar empeorar el dolor o causar una infección.
Alivio para los pezones agrietados:
- Coloca leche materna extraída en tus pezones: Puedes usar tu propia leche materna para curar los pezones agrietados. Simplemente aplica unas gotas de leche materna en tus pezones y deja secar al aire.
- Fomenta el flujo de leche antes de la toma: Aplica compresas tibias sobre el área y extrae un poco de leche materna antes de alimentar a tu bebé. Esto ayudará a estimular el flujo de leche.
- Protege los pezones agrietados con protectores de pezón: Pueden ayudar a aliviar cualquier molestia en el pezón durante la lactancia. Aplicar crema para pezones después de las tomas también ayudará a calmar e hidratar la zona.
- Evita las rozaduras entre las tomas con protectores de senos: Protege tus pezones de las rozaduras con la ropa entre las tomas usando conchas protectoras de pezones. Simplemente colócalas dentro de tu sujetador para ayudar a prevenir la irritación del pezón y recoger el exceso de leche materna. También puedes considerar usar discos absorbentes para los senos con el objetivo de mantener tu ropa libre de manchas de leche materna.
- Utiliza una técnica de posición adecuada: A menudo, es tan fácil como usar una almohada para elevar al bebé hacia el pecho, o bien sujetarlo en una posición diferente para evitar molestias en los pezones agrietados o doloridos.
- Prueba almohadillas térmicas antes y después de las tomas: Para calmar los pezones doloridos, úsalas frías después de amamantar.
Si las grietas de tus pezones no se curan o simplemente tienes más preguntas, recuerda pedir ayuda. Ponte en contacto con tu profesional sanitario de confianza.
4. Mi Bebé Tose Durante la Toma
Es habitual que se produzca un fuerte flujo de leche cuando se establece el suministro de leche durante las primeras veces, al ser mamá primeriza. Este flujo rápido de leche podría estar causando que tu bebé se atragante, tosa o escupa leche durante la toma. Aunque este problema de lactancia generalmente desaparece a medida que el suministro se estabiliza, existen algunas técnicas que pueden ayudarte mientras tanto:
- El truco de los dedos en forma de tijera: Puedes restringir el flujo de tu leche colocando suavemente los dedos en forma de tijera en tu pezón durante la toma.
- Posición reclinada o extracción antes de amamantar: Puede resultarte útil intentar colocarte en una posición reclinada mientras amamantas a tu bebé, para ayudar a disminuir el flujo de leche. Otro truco para ayudar a ralentizar tu flujo es intentar extraer un poco de leche materna antes de comenzar a amamantar.
5. Tengo los Pezones Planos o Invertidos
Debido a que tu recién nacido debe engancharse por completo al pezón y al seno para amamantarse con éxito, los pezones invertidos o planos requieren un poco de ayuda adicional para ayudar a tu bebé a engancharse con éxito. Hasta el 10 % de las mujeres sufren el mismo problema.
Consejos útiles:
- Utiliza tus dedos: Puedes intentar usar tus propios dedos para extender tus pezones.
- Habla con tu médico: Si estás preocupada por tus pezones, no dudes en hablar con tu médico.
Cuidado de los Senos para Evitar Problemas de Lactancia
Si sientes dolor de pecho durante la lactancia materna, recuerda que esto es común, pero no es algo que debas soportar sin más. Descubre cómo cuidar tus senos adecuadamente para que puedas disfrutar de tu experiencia de lactancia materna.
Parte de la belleza de la maternidad es conocer a tu bebé. La lactancia materna te permite disfrutar de momentos preciosos piel con piel junto con tu recién nacido, lo que os permite a ambos experimentar un momento de cercanía y bienestar.
El Frenillo Lingual Corto y su Impacto en la Lactancia
Cuando el frenillo es anormalmente corto o grueso, se denomina frenillo lingual corto o anquiloglosia. El frenillo lingual es una estructura que se encuentra en la cavidad oral, específicamente en la zona debajo de la lengua. Consiste en una fina banda de tejido fibroso que conecta la parte inferior de la lengua con la base de la boca, cerca del suelo de la boca.
En algunos casos, el frenillo lingual puede ser anormalmente corto, grueso o poco elástico, lo que puede provocar una anomalía conocida como frenillo lingual corto o anquiloglosia.
No todos los bebés que presentan un frenillo lingual corto o anquiloglosia tienen por qué sufrir consecuencias negativas. Los bebés con anquiloglosia experimentan dificultad para lograr un agarre profundo, lo que provoca que se suelten con frecuencia durante la lactancia. Además, esto conlleva a una mayor demanda de pecho con tomas mucho más largas y cansadas para el bebé.
Otro síntoma evidente de la anquiloglosia es el chasquido lingual, que indica la pérdida del vacío durante la succión. Según este estudio, el problema del habla no está bien definido, ya que no dificulta la vocalización ni el retraso de la misma.
El frenillo lingual corto puede dificultar otras actividades habituales como lamerse los labios o limpiarse los restos de alimentos de los dientes con la lengua. Para evitar estos problemas existe un procedimiento llamado frenectomía, en la que se realiza una pequeña incisión para liberar la tensión del frenillo sublingual y aumentar la longitud del mismo. Este procedimiento debe hacerse siempre por un profesional que evaluará el caso y determinará si es necesaria la cirugía.
A veces la lactancia materna es complicada. "Debe intentar probar otras posturas en la que el niño y la madre estén cómodos, hasta conseguir el agarre del niño", afirma Begoña Sanchís, enfermera e integrante de la Comisión de Lactancia del Hospital de Manises (Valencia). Te en cuenta que el bebé no chupa del pezón. Si lo hace así, es que se produce un "mal agarre". "Para detectar este mal agarre debemos observar si el bebé tiene la lengua al borde del pezón en vez de estar debajo del seno y las mejillas punzadas sobre el pezón. El bebé necesita más tiempo para obtener la leche que necesita. Por eso las tomas pueden llegar a durar hasta media hora.
Si la succión no es efectiva, el bebé necesitará el doble de tiempo para extraer la cantidad de leche que necesita. Estará todo el día al pecho, pero no se acabará nunca de saciar del todo. El dolor normalmente se debe a un agarre muy superficial, en el que el pezón no queda alojado dentro de la boca donde debe, o bien a que el bebé está apretando demasiado con las encías. El bebé presentará gases, dolor de barriga o regurgitación.
Posturas para una Lactancia Materna Exitosa
Además de dar la postura más cómoda para que en la lactancia materna no surjan problemas, es fundamental que sea a demanda, es decir, cuando el niño lo pida.
Posturas comunes:
- De acunamiento: Es la más tradicional; lo más frecuente es coger al bebé con un brazo, y colocarle cruzado sobre el pecho de forma que el bebé quede frente al pecho; utilizar el brazo del mismo lado que el pecho que se ofrece al bebé para sostener el cuerpo del pequeño.
- Acunamiento cruzado: Es similar a la postura de acunamiento previamente descrita, con la salvedad de que la madre utiliza el brazo contrario al del pecho que ofrece al bebé para sostener el cuerpo del pequeño.
Si, por ejemplo, el bebé está muy separado de la madre, si lo colocamos muy al codo (en vez de en la parte media del antebrazo), si tiene la cabeza girada…Una posición inadecuada dificultará la extracción de leche y será el comienzo de muchas dificultades en la lactancia. Por ello, es lo primero que debemos revisar ante cualquier problema en la lactancia.2. El siguiente paso será descubrir dónde está la causa de ese mal agarre: en la posición al pecho o en el cuerpo del bebé. Si ya hay síntomas, no esperes.
Otros Aspectos Importantes
En las primeras horas tras el parto es normal que la madre se encuentre cansada y si además le han practicado una cesárea, con muchas molestias. La lactancia materna suele ser un momento muy especial para la madre y su bebé y, por lo general, gratificante. Pero en algunos casos, resulta molesta y dolorosa para la madre e ineficaz para el niño porque no consigue mamar lo suficiente.
Relactación o Lactancia Inducida
La relactación, o lactancia inducida, es el proceso mediante el que se recupera la producción de leche materna después de que haya disminuido o incluso desaparecido.
Compaginar Lactancia y Trabajo
¿Cómo puedo mantener la lactancia a mi bebé cuando vuelva a trabajar? Realmente no es fácil compaginar nuestra actividad laboral con la lactancia materna.
Anquiloglosia: Lengua Sujeta en Exceso
Quizá porque se le ha devuelto el valor a la lactancia materna, últimamente parece que el frenillo sublingual “está de moda”; ha aumentado el número de consultas en nuestra Unidad de Rehabilitación Infantil de Valencia respecto a las dificultades de succión en bebés lactantes. El frenillo sublingual es una pequeña malformación congénita llamada anquiloglosia, que significa “lengua atada, anclada”.
La cavidad oral se desarrolla en las primeras semanas de gestación. El crecimiento y desarrollo de los arcos braquiales es fundamental, entre otros para una correcta separación de los músculos hiogloso y geniogloso. Cuando no se produce adecuadamente, puede suceder que el frenillo no se inserte en la lengua, generando un pliegue en la línea media, en la superficie ventral de la lengua, quedando pegada al suelo de la boca.
La anquiloglosia puede perjudicar tanto a la madre como al propio bebé. En otras ocasiones, la succión no es dolorosa, pero si poco efectiva. A pesar de que parece que el bebé mama bien, se muestra muy demandante y no gana suficiente peso al ritmo que debería.
Las consecuencias de un frenillo corto pueden variar mucho, y aunque a corto plazo pueden afectar negativamente a la lactancia, a medio y largo plazo causan también otros trastornos. Por ejemplo, suelen presentar más regurgitaciones, además de dificultades deglutorias de eficacia, como la introducción de la alimentación complementaria (cuchara), y posteriormente con los sólidos, por no poder cohesionar correctamente el bolo alimenticio.
Al quedar la lengua baja o apoyada en el suelo de la boca en reposo se altera la postura orofacial, el paladar pierde su base de sustentación elevándose (paladar ojival) las coanas ven reducido su tamaño, lo que fomenta la respiración oral: duermen con la boca abierta, roncan, tienen ojeras, sequedad oral…, lo que les predispone a sufrir bronquitis y neumonías, bajada del tono muscular, alteración de la propiocepción intraoral, etc. También serán niños y niñas propensos a sufrir otitis seromucosa, debido a un mal drenaje de la trompa de Eustaquio.
La maloclusión dental es otro problema derivado de la anquiloglosia y se manifiesta cuando empiezan a salir los dientes (retrognatia, maloclusión e incorrecta implantación dental).
El frenillo lingual corto puede dificultar la elevación normal del ápice de la lengua para la pronunciación de los sonidos /t/, /d/, /n/, /l/. No obstante, los niños se adaptan con facilidad a este problema y su pronunciación llega a ser aceptable.
La valoración se realiza de manera visual o digital y la realizan especialistas en otorrinolaringología (ORL), odontopediatras, pediatras o en cirugía maxilofacial, así como logopedas en conjunto con estos últimos.
Otros problemas relacionados:
- Retrognatia.
- Movimientos irregulares de la lengua.
- Chasquidos.
- Paladar ojival.
La valoración del tipo de frenillo se realiza de manera visual, con o sin apoyo de un elevalenguas.
Tipos de Frenillo:
- Frenillo tipo 1: La inserción del frenillo se produce en el ápice o punta de la lengua. En llanto o extrusión de lengua, esta tiene forma de corazón o bífida, ya que el frenillo tira de la punta de la lengua hacia la base de la lengua.
- Frenillo tipo 2: La inserción del frenillo se produce unos milímetros más atrás que el tipo 1.
- Frenillo tipo 3: Existe una membrana visible en la cara posterior de la lengua, pero queda un anclaje submucoso no visible. Este frenillo no es fácil de apreciar a simple vista pero se percibe pasando un dedo de lado a lado bajo la lengua en reposo.
- Frenillo 4: No se percibe visualmente, ya que se inserta en una capa de tejido mucoso, restringiendo casi totalmente la movilidad de la lengua, por lo que ésta se halla muy anclada al suelo de la boca y puede presentar un aspecto compacto. El movimiento de la lengua suele ser asimétrico. A menudo, se aprecia un paladar ojival o estrecho, consecuencia directa de la escasa movilidad de la lengua.
Especialistas en ORL, odontología y cirugía maxilofacial son quienes van a prescribir la cirugía según el tipo de frenillo.
Los problemas de succión por anquiloglosia pueden paliarse cambiando las posturas del bebé al pecho, de forma que el agarre sea lo más profundo y ventral posible. A menudo ayuda la postura a caballito o del bebé sobre la madre, como en la del afianzamiento espontáneo de la primera toma tras el nacimiento.
En todo caso es importante que una persona formada y experimentada en resolver dificultades de lactancia, revise el frenillo y la succión del bebé, observando clínicamente una toma. Y proponiendo si es recomendable la intervención quirúrgica de la anquiloglosia, que puede hacerse por distintas técnicas, frenotomía o frenectomía, con o sin anestesia, según el tipo de frenillo y la experiencia del profesional.
Otras Consideraciones
Macroglosia: Lengua demasiado grande, que sale en parte de la boca incluso en reposo.
Retrognatia: mandíbula inferior retrasada en exceso. Esta es una particularidad anatómica frecuente, que a menudo se asocia a la anquiloglosia, y produce unas dificultades muy similares en cuanto a la succión. La retrognatia suele irse suavizando con el tiempo, y desaparecer en torno a los tres meses. Aunque en los casos más acusados puede persistir más.
Paladar hendido y/o labio leporino: Estas son malformaciones congénitas que impiden la formación del vacío intra-oral imprescindible para succionar.
Ejemplos son algunos bebés con síndrome de Down, prematuros, etc Aunque también bebés sanos nacidos a término pueden tener bajo desempeño en su musculatura orofacial. En estos casos es importante estar alerta y posiblemente mantener la lactancia con la ayuda de estimulación del pecho extra.
Hipertonía: Exceso de tono muscular, estos bebés se muestran sobre-estimulados, suelen ser inquietos, irritables y tienden a arquearse y a estar en tensión incluso cuando se alimentan. La hipertonía también suele ser un problema temporal.
Problemas de Succión:
- Tiene dificultad para comenzar la toma.
- Cabecea mucho y se suelta continuamente.
- La causa es que se pierde el sellado de la lengua en el pezón durante algunos momentos de la toma.
¡MI BEBÉ NO ABRE LA BOCA! | Cómo conseguir un buen agarre
Es fundamental buscar apoyo y asesoramiento de profesionales de la salud si se presentan dificultades en la lactancia. Con paciencia y las técnicas adecuadas, la mayoría de los problemas pueden resolverse, permitiendo disfrutar de una experiencia de lactancia exitosa y placentera.
