El sueño de los bebés es uno de los temas que más preocupa a padres y madres primerizos, especialmente si dormir en el embarazo ya ha sido un poco problemático. Uno de los mayores retos que enfrentan los padres es adaptarse a las cambiantes necesidades de sueño de los bebés.
Es importante comprender que el sueño es un estado de reposo que está presente en todos los individuos y en todas las etapas de la vida, pero tiene unas características diferentes en cada una de ellas.
¿QUÉ HORARIO de SUEÑO debe tener un BEBÉ DE 1 2 3 4 o 5 meses? Adapta su rutina y DORMIRÁ MEJOR
Características Normales del Sueño Infantil
El sueño infantil no es un proceso uniforme y depende de la adaptación al medio, de la maduración cerebral y del aprendizaje. Un equipo de enfermería altamente especializado se encarga del seguimiento del niño durante su desarrollo.
En general, el sueño (tanto de bebes como de adultos, se divide en las fases REM y no REM.
Fase no REM o fase de sueño lento y reparador
Se caracteriza por la carencia de movimientos oculares rápidos. Es el sueño clásico. Cuando cerramos los ojos entramos en la fase 1 característica del sueño ligero y de la somnolencia, iniciándose la distensión muscular, la respiración se vuelve uniforme y aparece en el electroencefalograma una actividad cerebral más lenta que la que existe en vigilia. Así estamos unos minutos. A continuación, se entra en una fase 2 donde las ondas cerebrales se lentifican algo más, siendo aún una fase de sueño ligero donde es fácil despertar al niño dormido. Seguidamente tiene lugar la fase 3-4 de sueño profundo donde las ondas cerebrales son aún muy lentas y sólo fuertes estímulos acústicos o táctiles nos despiertan; se produce una disminución en los movimientos corporales, tono muscular, temperatura, la presión arterial y el ritmo cardiorrespiratorio. Aumenta la síntesis de proteinas y se incrementa la producción de hormona de crecimiento. La fase 3-4 ocupa más del 50% del trazado EEG y son periodos amnésicos donde no se recuerda nada de lo soñado. Todo este periodo suele durar 60-70 minutos y a su final se entra en el periodo siguiente llamado REM.
Fase REM o fase de sueño rápido
Es una situación fisiologica que se caracteriza por los movimientos oculares rapidos, actividad cerebral similar al estado de vigilia con aumento de la actividad metabólica y de la temperatura corporal. Es un periodo esencial para el desarrollo cerebral y actividad de los genes y reparación de las moleculas. Su duración es entorno a los 20-30 minutos y a su final se vuelve a entrar en fase 2 para posteriormente pasar a la 3 y 4. En esta fase hay actividad soñadora y se recuerda con más facilidad los ensueños. Una noche de sueño típica empieza con la fase 1 seguida de las fases 2, 3 y 4 sucesivamente, entrando (a los 60-70 minutos de comenzar el sueño) en el primer periodo REM y de aquí tras sus 20-30 minutos de duración se vuelve a entrar en la fase 1, 2, 3 y 4. Estos ciclos secuenciales de sueño lento y rápido, se van repitiendo a lo largo de la noche con una duración aproximada de 90-100 minutos cada ciclo. En una noche se repiten 4-6 ciclos, dependiendo de la edad y de otros factores individuales.
¿Cómo Evoluciona el Sueño del Bebé?
El ciclo de sueño del bebé es muy diferente al de los adultos. Los recién nacidos tienen fases de sueño más cortas y se despiertan frecuentemente para la lactancia materna. Esto es completamente normal, ya que sus pequeños estómagos no permiten largas horas de descanso continuo.
El sueño de los bebés se divide en varias etapas que evolucionan a medida que crecen. Es decir, que las rutinas de sueño de los bebés no son iguales sino que van cambiando para cubrir necesidades específicas de desarrollo físico y cerebral.
A continuación, se detalla cómo evoluciona el sueño según la edad del bebé:
- En el primer mes de vida: Los recién nacidos duermen entre 14 y 17 horas al día, repartidas en ciclos de 2 a 4 horas. Su ciclo de sueño está dominado por el sueño REM (movimientos oculares rápidos), una etapa fundamental para el desarrollo del cerebro y la fase de sueño profundo, que les permite despertarse fácilmente cuando empiezan a sentir hambre.
- A los cinco meses: La evolución del sueño del bebé empieza a mostrar patrones más definidos. En esta etapa, muchos bebés ya son capaces de dormir 5-6 horas seguidas por la noche.
- A los seis meses: El sueño de los bebés comienza a parecerse más al de los adultos. En esta etapa, las horas de sueño para un bebé recomendadas se mantienen en torno a 12-15 horas diarias.
- Al llegar al primer año: Los bebés suelen dormir entre 11 y 14 horas al día. Su ciclo de sueño bebé ya incluye todas las fases del sueño que tienen los adultos: REM, sueño ligero y sueño profundo. En esta etapa, es importante mantener una rutina consistente, ya que ayuda a consolidar un patrón de sueño saludable.
El sueño ligero es una característica común en los bebés, especialmente durante los primeros meses. Esto puede ser frustrante para los padres, ya que cualquier ruido o cambio en el entorno puede despertar al pequeño.
El sueño fetal: no tiene relación con los ritmos circadianos de día y noche por ausencia del contacto con la luz.
El sueño del recién nacido y lactante hasta los tres meses: el sueño representa el 70% del tiempo de 24 horas frente al 25% del adulto, con facilidad para el adormecimiento, siendo su mayor actividad el despertarse únicamente para realizar funciones vitales o por estímulos externos que le incomodan. El sueño dura entre 16-18 horas con un ciclo sueño vigilia de 30-40 minutos. Se observan tres fases de sueño: un sueño activo en el que se producen movimientos oculares rápidos, pérdida de tono muscular y movimientos corporales fásicos, un sueño tranquilo que se caracteriza por inmovilidad, puños cerrados y aislados sobresaltos y el sueño transicional entre las dos fases, sobre todo tras el periodo activo. Conforme se va desarrollando la corteza cerebral del niño el periodo de vigilia aumentará su porcentaje y con ello una mayor capacidad para relacionarse con su entorno. Esta interacción será determinante para la evolución posterior, de tal manera que los recién nacidos y lactantes que mantienen una situación de sueño inalterada e indiferente con cierta independencia a su cronología puede indicar que padece una encefalopatía. Alrededor del segundo mes el sueño tranquilo comienza a tener mayor presencia apareciendo el sueño activo hacia el último tercio de la noche. El sueño se va desplazando hacia la noche, por lo que en el tercer mes el sueño nocturno será de unas nueve horas y el diurno de cinco.
El sueño de los tres meses al año de vida: al final del primer trimestre de vida del lactante, periodo determinante de la estructuración del sueño posterior, se ha tenido que lograr una situación en su patrón de sueño caracterizada por: - En el sueño activo existirán variaciones en la frecuencia respiratoria, sacudidas o breves movimientos corporales, al menos un movimiento ocular que no coincide con movimiento corporal. La primera sonrisa aparece en este sueño hacia el tercer mes. - En el sueño tranquilo no existe más de un movimiento ocular, los ojos están cerrados, se mantiene el tono muscular, sin francas variaciones de la frecuencia respiratoria. A partir de los seis meses se empiezan a diferenciar claramente las fases de sueño lento o no REM.
Evolución desde el año hasta los seis años: a diferencia del primer año de vida los cambios son más graduales, consolidándose un sueño nocturno de unas diez horas, mientras que el diurno (2-3 horas) consta de dos siestas, una a media mañana que pronto desaparece y la segunda a primera hora de la tarde que suele coincidir con la toma de alimento y que se mantendrá hasta los 5-6 años. A partir de los dos años aparecen las primeras manifestaciones de orden psíquico tales como las pesadillas y es a partir de esta época cuando comienzan los ensueños.
De los seis a los doce años: el sueño de un niño de 6-12 años comienza a ser semejante al del adulto. Los ensueños a estas edades se caracterizan por una participación del niño en los procesos soñados, generalmente en relación con actividades personales como las escuelas, amistades y familia, siendo influidos por la televisión y el cine.
Consejos para Mejorar el Sueño del Bebé en los Primeros Meses
Durante los primeros meses de vida del bebé, es esencial que las familias cuenten con las herramientas necesarias para comprender y gestionar el sueño de su recién nacido.
Es importante comenzar a establecer una rutina relajante antes de dormir para poder dormir al bebé con más facilidad en el futuro.
A continuación, se presentan algunos consejos para mejorar el sueño del bebé:
- Control de los períodos de sueño: Los periodos de sueño son muy irregulares en los primeros meses de vida, pero es importante que las familias tengan un cierto control sobre las horas que el bebé duerme. El control de las horas de sueño debe hacerse sin rigidez. Aunque es útil calcular las horas totales de sueño en un ciclo de 24 horas, no es necesario preocuparse si el bebé no sigue las "ventanas de sueño" de forma exacta.
- Control de los períodos de vigilia: El tiempo de vigilia (el tiempo que el bebé pasa despierto entre las siestas) es un factor clave para asegurar que el bebé no se sienta sobrecansado o sobreestimulado. El objetivo es encontrar el momento adecuado para que el bebé concilie el sueño sin dificultad, evitando que llegue a un estado de cansancio extremo.
- Control de la alimentación: Aunque la alimentación a demanda es lo recomendado para los recién nacidos, también es útil llevar un control de las tomas, sobre todo si el bebé muestra señales de hambre frecuentemente.
- Observación del comportamiento y las señales de sueño del bebé: Un elemento esencial es aprender a observar el comportamiento del bebé. Las señales no verbales, como los gestos o los movimientos, son indicadores clave de las necesidades del bebé. Los bebés pueden emitir hasta cinco tipos diferentes de llanto, y, con el tiempo, los padres aprenderán a distinguirlos para responder adecuadamente.
- Rutinas para dormir: Aunque el recién nacido aún no puede vivir regulado por un horario regular, es importante establecer rutinas predecibles desde el primer día.
- Entorno adecuado: Un entorno adecuado es clave para que el bebé pueda conciliar y mantener el sueño.
Desde los primeros días de vida, los bebés tienen un patrón de sueño muy diferente al de los adultos, con períodos de sueño activo y tranquilo, que se transforma gradualmente a medida que su cerebro se desarrolla. La mayor parte del sueño de un recién nacido es sueño activo o ligero. Durante este tipo de sueño, el bebé respira de manera irregular, a veces, agitada, mueve los brazos, sonríe, hace muecas, mueve los ojos e incluso puede emitir sonidos o llorar. Estos comportamientos pueden hacer que los padres interpreten que el bebé está despierto cuando, en realidad, sigue dormido.
En términos de estructura, el ciclo de sueño de un recién nacido dura 60 minutos, aproximadamente, aunque puede variar entre 30 y 70 minutos. El sueño activo, que en el futuro se convertirá en sueño REM, es el predominante.
Durante los dos primeros meses, el sueño es muy irregular, tanto en duración como en oportunidad. Es normal que el bebé tenga su período más largo de sueño indistintamente durante el día o la noche.
Hacia el tercer mes, el cerebro del bebé comienza a desarrollar un ritmo circadiano más regular. Alrededor del día 45 de vida, aparece el ritmo circadiano de despertar, y hacia el día 56, el ritmo circadiano de sueño. Los padres pueden empezar a notar ciertos patrones diurnos que se van consolidando a medida que el bebé crece.
Las ventanas de sueño (el tiempo que el bebé está despierto) se alargan respecto a los primeros meses.
Alrededor del cuarto mes, se producen cambios importantes en el sueño del bebé. Muchas familias notan que el bebé experimenta más despertares nocturnos, más irritabilidad antes de dormir o dificultad para conciliar el sueño.
¿Qué son las Ventanas de Sueño?
Sí, los despertares nocturnos son normales durante los primeros meses por varias razones. Entre los tres y los seis meses, empiezan a dormir tramos más largos por la noche. A partir de los 6 kg y/o los seis meses, un bebé sano puede dormir toda la noche. Sin embargo, algunos bebés pueden seguir despertándose ocasionalmente más allá de esta edad.
Generalmente, dormir del tirón no es algo que sucede solo. Depende de la situación. Si el pediatra ha indicado alimentaciones frecuentes por bajo peso o razones médicas, es recomendable hacerlo.
Trastornos característicos del sueño infantil
Los trastornos del sueño junto con los alimentarios son un problema bastante frecuente en la consulta sobre todo en niños menores de 2 años de edad. Aproximadamente un 15-25% de los niños de estas edades presentan trastornos del sueño. La situación se puede presentar incluso en los bebés de pocos meses de vida y que habitualmente son nerviosos y/o producto de familias también nerviosas que le han estimulado de forma incorrecta al niño. Se pueden presentar también en niños a quienes siempre se les ha habituado a dormir con recursos tales como cogerles de la mano, mecerles vigorosamente la cuna o estar con él en la habitación hasta que se duerman. El sueño puede experimentar cambios de gran importancia debido a su repercusión en el niño (aumento de la irritabilidad, disminución de la atención) y en el medio ambiente del entorno familiar, como separación de la pareja adulta para dormir con el hijo, acostar el hijo en la cama de los padres, o perturbar el sueño de los padres. El niño que no duerme crea a su alrededor un estado de ansiedad que se multiplica día a día de manera que los padres temen la llegada de la noche y su propia ansiedad les hace incurrir en errores y claudicaciones; su mal humor e irritabilidad revierte en el niño, lo cual aumenta su ansiedad cerrándose así el círculo vicioso.
Son alteraciones en la cantidad del sueño. Se puede definir como dificultad para conciliar el sueño, insomnio, o para mantenerse despierto, hipersomnia. El insomnio puede comenzar desde los dos años de edad en adelante. Puede ser total (el niño no duerme nada prácticamente en 24 horas) o parcial, esto último lo más frecuente considerado como un acortamiento del tiempo habitual del sueño. Las causas más frecuentes son las orgánicas como dolor de oídos secundario a otitis, dolor abdominal producido por parásitos intestinales. En ocasiones algún alimento como el cacao puede alterar el sueño. Algunos medicamentos pueden interferir el patrón de sueño. Trastornos en el ambiente del niño, escuela, familia pueden también alterar su sueño. Conductas adecuadas en los padres y la modificación de los factores anteriores conllevan a la normalización del sueño sin ser necesario intervención terapéutica. La hipersomnia es rara en la infancia y generalmente se asocia a alteraciones del sistema nervioso central.
Son alteraciones en la calidad del sueño. Se producen durante el sueño y afectan a sus diferentes fases.
- Alucinaciones hipnagógicas: la palabra hipnagógica expresa una situación entre la vigilia y el sueño. Se presentan en la fase 3 y 4 del sueño profundo no REM. Son frecuentes en niños de 6-15 años. Las alucinaciones más comunes son de tipo visual o de carácter auditivo. Tienen relación con vivencias del día anterior como películas, lecturas, televisión... Por lo general no se guarda recuerdo de la misma al despertar.
- Bruxismo: se caracteriza por un rechinamiento de dientes en todas las fases del sueño pero especialmente en la fase 2 del sueño no REM. Ocasionalmente es intenso y audible a distancia. Desgasta los dientes, especialmente los molares.
- Mioclonias de adormecimiento: Aparecen en el momento de entrada al sueño y desaparecen en la fase profunda. Son contracturas musculares no reprimibles por el control voluntario, breves, rápidas, inesperadas, que afectan al cuerpo entero y producen sensación de caída. Si la sacudida muscular es masiva pueden llegar a despertar al niño y provocarle llanto debido al susto. Aparece de forma habitual hacia los tres años y suelen desaparecer en la adolescencia.
- Ritmias del adormecimiento: se denominan también ritmias nocturnas o "jactacio capitis". Aparecen sobre todo al dormirse en fase 1 no REM, como los anteriores. Se ven a partir de los 2 años. Son movimientos de la cabeza que va y viene de un lado a otro en un niño acostado boca arriba, que a menudo acompaña a movimiento con un canturreo. Variantes de la misma son balanceo de todo el cuerpo, vaivén de delante a atrás estando el niño a gatas y que incluso golpea regularmente la cabeza contra la cabecera de la cama o mueve la propia cama hasta chocar contra la pared. Tienden a desaparecer sin más al final del 2º-3º año de vida.
- Sonambulismo: ambulación nocturna, inconsciente, recidivante y no recordable que se produce durante las fases 3-4 de sueño no REM, habitualmente en el primer ciclo de la noche. El niño sin despertarse, se sienta en la cama o se levanta, pronuncia palabras incoherentes, tiene la mirada fija y los ojos abiertos, siendo difícil hablar, contactar con él o despertarle. Pueden salir de la habitación o de la casa, con el riesgo que esto conlleva. El episodio dura como máximo 30 minutos, volviendo después a la cama y seguir posteriormente con sueño profundo. Hacia los 20 años suele desaparecer sin ninguna intervención terepéutica. No precisan tratamiento salvo en aquellas situaciones que suponga un estrés familiar, cuando se autolesionen o cuando interfiera con su rendimiento en estado de vigilia.
- Somniloquia: frecuentemente se asocia a sonambulismo. Se pronuncian palabras o frases incoherentes, casi siempre relacionadas con vivencias del día anterior. No hay una agitación manifiesta. Desaparecen normalmente durante la pubertad.
- Terrores nocturnos: también aparecen en las primeras horas de sueño al final de la fase 4 no REM. El despertar es brusco, con un grito de pánico. El niño se sienta en la cama atemorizado ansioso y con aspecto alucinado. Frecuentemente suda, está pálido, respira agitadamente y está taquicárdico. Tras unos minutos, cae abatido y se duerme tranquilamente no recordando nada al día siguiente. Es más frecuente en niños entre los 2-12 años y no se relaciona con sucesos ambientales. Se soluciona espontáneamente y no precisa tratamiento médico.
- Pesadillas: son ensoñaciones en la fase de sueño REM y por tanto recordadas durante la vigilia. Son más frecuentes a partir de los dos años de edad. Se relacionan con situaciones amenazantes de películas, brujas, monstruos... Los pequeños no saben distinguir el sueño de la realidad con lo cual puede suponer un rechazo para irse a la cama.
Son trastornos de adormecimiento que acontecen en las siguientes situaciones:
- Rechazo o negativa de irse a la cama: el niño siente miedo cuando llega la hora de irse a la cama y recurre a excusas para retrasar el momento. Se presenta entre 1-6 años. Su fundamento parece estar en la "angustia de separación" de sus seres queridos o miedo a la oscuridad. En muchas ocasiones demandan que los padres les acompañen y organicen rituales manipulando así el ambiente. Una actitud de firmeza afectiva, el acortamiento de las siestas durante el día y el mantenimiento de un horario regular al acostarse son las medidas mas adecuadas para evitarlo.
- Rituales al acostarse: el niño suelo tomar algún objeto como amuleto sin el cual no puede dormir, apagar la luz, bajar las persianas, son algunas de las "manías" conocidas. Estos niños pueden llegar a ser muy tiranos con sus madres.
Práctica de buenos hábitos para que los niños adquieran un adecuado patrón de sueño
- Acostar al niño temprano, antes que esté demasiado agitado o cansado y levantarlo temprano; mantener horarios regulares tanto al acostarlo como al levantarlo.
- No apresurarse a la hora de dormir y pasar junto al niño un rato tranquilo antes y después de meterlo en la cama. La hora de acostarse debe convertirse en una rutina, un ritual o hábito.
- Mantener la habitación a una temperatura agradable, alrededor de 18º C.
- Asegurarse que el niño esté limpio, con ropa cómoda, sin hambre ni sed. Puede cantarse una nana, leerle o contarle una historia, hablarle con dulzura. No importa que entienda o no el significado de las palabras.
- Nunca ridiculizar los miedos del niño y, si los tiene, quedarse con él en la habitación un rato; puede sentirse mejor con una lamparita encendida o la puerta entornada para que pueda oír los ruidos familiares.
- Procurar que la siesta no se prolongue en exceso. Un baño antes de acostarle predispone a la relajación.
- Si no quiere dormir o empieza a llorar, dejarle un rato, unos minutos. En caso de no cesar, nos acercaríamos con serenidad y sin tensión a atenderle. No hay inconveniente en que a algunos niños nerviosos se les administre infusiones relajantes sin azúcares añadidos que se pueden encontrar en farmacias o herbolarios.
- Si se despierta por la noche, acudiremos a su demanda sin llegar a cogerlo.
¿Qué no debemos hacer para evitar trastornos en el patrón de sueño?
- Ser excesivamente rígidos con los horarios de acostarse.
- Abrigarlo en exceso.
- Darle demasiados alimentos por la noche.
- Perder la paciencia.
Tabla resumen de horas de sueño recomendadas según la edad
| Edad | Horas de sueño recomendadas |
|---|---|
| 0-3 meses | 14-17 horas |
| 3-6 meses | 14-16 horas |
| 6-12 meses | 13-15 horas |
| 12-24 meses | 13 horas |
| A partir de 2 años | 11-12 horas |
El sueño de un recién nacido es un proceso dinámico y en constante evolución que requiere paciencia y comprensión por parte de los padres. Establecer rutinas, observar las señales del bebé y crear un entorno adecuado son pasos fundamentales para ayudar al bebé a desarrollar hábitos de sueño saludables.
