Técnicas efectivas para enseñar a dormir a tu bebé

Dormir a un bebé es uno de los retos más comunes y, a veces, complicados que enfrentan los padres. Uno de los principales temores que tienen los padres primerizos es el descanso de sus bebés. Preguntarse cómo dormir a un bebé es frecuente, especialmente cuando nos encontramos en esa etapa donde el sueño del bebé parece ser esquivo. El sueño es fundamental para el desarrollo y bienestar de los bebés.

Un sueño adecuado no solo contribuye al crecimiento físico, sino también al desarrollo cognitivo y emocional. Por ello, es esencial entender los patrones de sueño de los bebés y cómo podemos facilitar un descanso reparador. Es normal preguntarse desde cuándo un bebé puede dormir toda la noche sin interrupciones. Generalmente, esto comienza a suceder entre los 4 y 6 meses de edad. Los expertos dicen que a partir de los cuatro meses es cuando pueden desarrollar un buen ciclo de sueño.

¿Por qué mi bebé no duerme?

Los motivos que pueden causar este desvelo de los bebés son muy diversos. ¿A qué se debe la inquietud de los bebés al dormir? ¿Es normal que un bebé duerma mucho? ¿Cuándo dormirá toda la noche seguida? ¿Cuál es la mejor hora para acostarlo? ¿Cómo y cuándo adoptar una rutina del sueño? ¿Cuánto duerme un bebé de tres meses? ¿Y un niño de hasta un año? ¿Cuáles son sus horarios de sueño? Ser padre y madre implica no dejar de hacerse preguntas...

Estas son algunas de las razones más comunes:

  • Incomodidades físicas: Puede ser desde un pañal mojado hasta problemas de gases o cólicos. Asegurarse de que el bebé esté cómodo y bien alimentado antes de dormir puede ayudar.
  • Sobreestimulación: Demasiada actividad o estímulo antes de la hora de dormir puede hacer que el bebé esté demasiado activo para dormir.
  • Ansiedad de separación: Esto es común a medida que los bebés crecen. Pueden empezar a entender que son seres separados de sus padres, lo que puede causar ansiedad al momento de dormir.
  • Irregularidad en las siestas: Dormir demasiado durante el día o tener horarios de siesta inconsistentes puede afectar el sueño nocturno del bebé.

Otra preocupación frecuente en los padres es cómo actuar si el bebé se pone nervioso antes de dormir, para ello es importante mantener la calma y probar diferentes técnicas de relajación.

Haz esto para reducir los DESPERTARES NOCTURNOS del bebé 🌙 Señales de sueño o cansancio

Creando una rutina de sueño efectiva

Una rutina de sueño efectiva es fundamental para enseñar al bebé cuándo es hora de descansar. Para que este sistema pedagógico del sueño surta efecto, debes ser constante y mantener una rutina con tu bebé. Por ejemplo, acostarle después de cada comida y comer siempre a la misma hora le ayudará a identificar ciertas rutinas. Otro aspecto importante es el de, enseñarles a diferenciar el día y la noche.

Durante el día hay que fomentar la actividad: juega con él y pon música alegre para que se mantenga despierto. En cambio, durante la noche, la casa debería estar en silencio con una luz menos intensa. Esto puede incluir bañar al bebé con agua tibia, que ayuda a relajar sus músculos y calmar su mente.

Técnicas para relajar al bebé

  • Masajes suaves: Un masaje ligero puede ser muy beneficioso para relajar al bebé.
  • Música relajante: Escuchar música suave o sonidos naturales puede crear un ambiente sereno que facilita el sueño.
  • Baños templados: Dar un baño tibio antes de acostarse es otra técnica efectiva.

Es importante asegurarse de que el bebé tenga suficiente actividad física durante el día, lo cual puede mejorar la calidad de su sueño por la noche. También se debe evitar la sobreestimulación en las horas previas a la hora de dormir.

El ambiente ideal para el sueño del bebé

El ambiente en el que duerme el bebé debe ser tranquilo y confortable. El colchón debe ser firme y adecuado para su edad y tamaño, asegurando así tanto la seguridad como la comodidad del bebé. La elección del colchón para tu bebé es crucial y debe adaptarse a la edad y necesidades del bebé. Durante los primeros meses de vida, los bebés requieren un colchón firme que apoye su desarrollo físico y prevenga el riesgo de asfixia.

Los primeros años de vida son cruciales para el desarrollo físico del bebé, y el colchón debe apoyar este crecimiento. Un colchón firme es recomendable para los bebés más pequeños, ya que ayuda a prevenir riesgos como el síndrome de muerte súbita del lactante (SMSL) y les ofrece un soporte adecuado para su espalda y cuello. Un colchón de buena calidad es una inversión en la salud y el bienestar del bebé. Los materiales deben ser no tóxicos e hipoalergénicos, dada la sensibilidad de los bebés a las alergias y las irritaciones. Elegir un colchón para tu bebé implica considerar varios aspectos clave. El material del colchón, como espuma, látex o muelles ensacados, influye en la comodidad y durabilidad.

En Europa no existe una normativa legal que garantice unos parámetros de seguridad y calidad en algo tan importante como el colchón de la cuna de tu bebé. La etiqueta OEKO-TEX® standard 100 Clase 1 (apto para bebés), es el sello de calidad mundial. Asegura la ausencia de sustancias tóxicas en los materiales textiles para bebés. El colchón debe distribuir de manera uniforme el peso del bebé y resultar cómodo. Hay que acostar al niño boca arriba para prevenir la muerte súbita (SMSL) y sin almohada. El colchón debe encajar sin holgura en la cuna para que el bebé esté seguro y no exista riesgo de que se le quede atrapado un pie, la carita o la mano. Procura evitar un colchón de materiales que no permitan la transpirabilidad necesaria.

La temperatura adecuada es fundamental para el sueño seguro y cómodo de tu bebé. Mantén la habitación a una temperatura confortable: La temperatura ideal para la habitación del bebé suele estar entre 20 y 22 grados Celsius. Viste a tu bebé adecuadamente: Utiliza ropa de cama y ropa de dormir apropiadas para la temperatura ambiente.

¿Qué hacer cuando el bebé llora?

Pero, ¿qué pasa cuando mi bebé no para de llorar durante la noche? Normalmente, se usan dos métodos para intentar que tu bebé no llore y descanse. El primer método es dejarlo llorar. Para muchos pediatras hay que dejar que el niño experimente con sus emociones. El otro método para conciliar el llanto del bebé es un punto intermedio. Es el llamado sistema fading o de extinción gradual. Consiste en eliminar, progresivamente, la presencia de los padres en la rutina de descanso del pequeño.

Si bien todo el mundo sabe que los recién nacidos y los bebés desvelan a sus padres por la noche, muchos se preguntan por qué su bebé se despierta por la noche, incluso llorando. ¿Tendrá hambre? ¿Tendrá frío? ¿Se sentirá solo? ¿Tendrá ansiedad por separación? ¿Le dará miedo la oscuridad? ¿Querrá que le cambien el pañal porque está sucio?

Técnicas y métodos de entrenamiento del sueño

Se habla mucho de los métodos de entrenamiento del sueño, y cada vez hay más conocimiento sobre la fisiología del sueño de los bebés. Hay varios enfoques diferentes que puedes probar. Es importante tener en cuenta que cada bebé es único y puede responder de manera diferente a estos métodos. Es crucial ser paciente y comprensivo durante el proceso.

  • Método de la silla: En este enfoque, los padres se sientan cerca de la cuna o la cama del bebé mientras este se duerme.
  • Método de coger y dejar el bebé (Pick Up/Put Down): Consiste en recoger al bebé cuando llora o se inquieta, calmarlo en brazos y luego volver a ponerlo en la cuna antes de que se duerma.
  • Método de Ferber (Ferberización): Creado por el Dr. Richard Ferber, este método implica dejar al bebé en la cuna y salir de la habitación. Si el bebé llora, los padres esperan un tiempo determinado antes de volver a la habitación para reconfortarlo, pero sin levantarlo de la cuna.
  • Método del llanto (Extinción Gradual o "dejar llorar"): En esta técnica, los padres permiten que el bebé llore sin intervenir durante ciertos períodos de tiempo cada noche.

Veamos algunos de los métodos más conocidos:

Metodología de Richard Ferber

Por medio de su controvertida obra y, más conocido como el tratado español del Dr. Estivil. Versa sobre la importancia de enseñar buenos hábitos de sueño a los más pequeños en «Duérmete niño». El punto de vista es similar: entrar en una rutina de luz muy suave, hablarle muy cariñosamente y en voz baja, siempre en su cuna o cama el bebé o niño… Debe quedarse en ella sin moverse y sin cogerle en ningún momento nadie. Los papás entrarán paulatinamente a verle y decirle siempre unas palabras que le tranquilicen, que se duerma. Se realiza cada vez con más espacio de tiempo de por medio (ir añadiendo 5 minutos más para volver a entrar en el cuarto). Siempre y cuando no se le coja en brazos, por mucho que llore o lo implore. Él teoriza sobre que los bebés saben muy bien cómo hacer las cosas y hay que educarles que todo tiene un tiempo y hay límites para ello.

El método de Elizabeth Pantley

Por medio de su libro «The No-Cry Sleep Solution«, o en español: «El sueño del bebé sin lágrimas», ésta educadora de padres, nos alecciona sobre cómo debemos educar a dormir al bebé sin hacerle llorar. Una enseñanza escalonada basada en cada uno de las fases del sueño infantil. Ajustándolo a las necesidades particulares de cada bebé por medio de un control de sus ritmos biológicos. El procedimiento es sumamente sencillo y habla sobre el acunado suave del bebé mientras le damos de comer hasta llegar al punto de adormecerlo con la tripa llena. Si en algún momento el bebé se despierta o llora, debemos acudir a socorrerle instantáneamente y acunarle otra vez hasta conseguir que se duerma. Persiste en un listado de las horas que, al cabo del día el bebé ha dormido (siesta + noche). Y las veces y tiempos en los que ha permanecido despierto para llevar un riguroso control y actuar en consecuencia. Por medio de su método de los 6 pasos, nos inicia sobre cómo y cuándo hacerlo para lograr nuestro cometido.

Dichas fases son:

  1. Observación: Vigilar la postura del bebé mientras duerme y apuntarlo, si ha llorado, si pide el chupete, si ha tomado pecho antes, si reclama al adulto a media noche… todas las costumbres que se va forjando en la cuna.
  2. A través de la rutina le organizaremos un horario de sueños, en función de su ritmo biológico personalizado: para la comida, el baño, la siesta, el paseo.

Es importante tener en cuenta que cada bebé es diferente, y puede que necesite más o menos abrigo según su propia temperatura corporal. En resumen, el entrenamiento del sueño para bebés inquietos puede ser un proceso desafiante, pero con paciencia, consistencia y el uso de técnicas adecuadas, puedes establecer una rutina de sueño saludable para tu pequeño o pequeña.

Consejos adicionales para un sueño reparador

Otras recomendaciones que facilitaran que tu pequeño duerma toda la noche son: bañarlo con agua tibia y jabón perfumado (procurando que siempre sea a la misma hora) y, posteriormente, masajear su cuerpo con crema para bebé, abrigarlo bien, darle la cena antes de dormir (la lactancia materna ayuda al bebé por su composición y por el contacto con la madre) a conciliar el sueño, contar un cuento o poner música tranquila y, sobre todo, hacerle compañía y darle caricias.

Muchas madres dicen que su bebé se mueve mucho al dormir. Si tu bebé se mueve mucho mientras duerme…, no te preocupes: ¡es completamente normal! La fase del sueño inquieto ocupa la mayor parte de este ciclo (entre el 50 y el 60 %). Durante este tiempo, el bebé se mueve, se chupa el dedo o el chupete e incluso puede hacer ruiditos.

Todos los expertos coinciden en una cos: recomiendan poner a dormir a los recién nacidos tumbados boca arriba durante los primeros pocos meses de vida (esta posición reduce el riesgo de muerte súbita infantil en un 50 %) aunque te parezca que tu bebé está más cómodo bocabajo cuando lo tienes en brazos. A partir de los seis meses de edad, el bebé será capaz de girarse por sí solo y es posible que lo encuentres durmiendo bocabajo, aunque tú lo pongas en la cuna boca arriba.

Si tu bebé todavía no tiene unos horarios de siestas (o sueño nocturno) establecidos, algunas señales te ayudarán a saber cuándo es el momento oportuno para ponerlo a dormir. Por descontado, si bosteza, se frota los ojos o empieza a llorar o gimotear, sabrás inmediatamente qué hacer. Pero también es posible que hayas vivido situaciones en las que tu bebé parece estar en plena forma… aunque sea su hora de dormir. Un truco: intenta meter al niño en la cama antes de que transcurran diez minutos de estos primeros indicios de cansancio para que le resulte más fácil dormirse.

Si te preguntas si tiene hambre, conviene que sepas que antes de los seis meses, tu bebé puede despertarte porque necesita que lo amamantes o le des un biberón, en función de la opción de alimentación que hayas elegido. Y si no tiene hambre, ¿por qué llora? Si no necesita que le cambies el pañal, si no le están saliendo los dientes y no hay nada más que le moleste (por ejemplo, si tiene piel atópica y le pica o si hace demasiado calor), es posible que el bebé se despierte simplemente porque está entre dos ciclos de sueño.

Veamos... Tu bebé lleva dos meses durmiendo toda la noche y ahora por fin esperas poder descansar... PERO hace poco ha empezado a despertarse de nuevo de madrugada y no sabes por qué. No te asustes: estos retrocesos son normales y pueden ocurrir cuando el bebé da un estirón, por ejemplo (en las primeras semanas, a los tres meses o a los seis meses), o si el bebé se desorienta o cambia de horarios, durante un viaje o en verano, por ejemplo. Esta fase es perfectamente normal en un bebé y sucede en torno a los ocho meses de edad.

A continuación, se presenta una tabla con las horas de sueño recomendadas para bebés según su edad:

Edad del bebé Horas de sueño recomendadas
Recién nacidos (0-3 meses) 14-17 horas
3-6 meses 12-16 horas
6-12 meses 13-15 horas
1-3 años 11-14 horas

Es duro aceptar que los bebés presentan unos patrones de sueño diferentes al de los adultos y tienen necesidades diferentes a la de los adultos. La primera necesidad y más destacable: el contacto a todas horas, sí, también durante el sueño. Esta situación causa mucha frustración y estrés en las familias y despiertan muchas preguntas sobre cómo dormir a un bebé.

En la maternidad y la paternidad, el verbo “deber” no tiene cabida. Puedes dormir a tu bebé en brazos mientras los dos queráis que así sea. Si un día descubres que esta manera de dormirlo te obliga a levantarte varias veces por la noche porque se despierta y te hartas, puedes probar a hacerlo de otro modo.

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