La lactancia materna es excelente para el bebé, pero las primeras incertidumbres suelen empezar justo al principio. ¿Cómo coloco mi bebé correctamente? ¿Cuál es la mejor posición para amamantar? ¿Cómo puedo evitar el dolor de pezones? ¿Y qué tiene que ver la "maniobra del fútbol" con la lactancia materna?
La lactancia tiene mucho que ver con la técnica y la habilidad, tanto para ti como para tu bebé. Con la técnica de colocación adecuada, puedes evitar el dolor en los pezones y asegurarte de que tu bebé reciba suficiente leche.
Los 10 ERRORES más comunes en la LACTANCIA MATERNA 👩🏻🍼
Preparación para la lactancia
1. Ponte cómoda
Para muchas madres primerizas, dar el pecho sentadas o tumbadas es lo más fácil al principio. Un asiento con reposabrazos es útil para apoyarse. Asimismo, los cojines de lactancia ayudan a adoptar una postura relajada. Lo mejor es apoyarlos en la espalda, bajo el brazo y en el regazo para que el/la bebé pueda estar a la altura del pecho. Asegúrate de que te sientas muy relajada; es posible que tengas que permanecer en la posición durante algún tiempo más.
2. Haz que tu bebé tenga todas las comodidades
Lo ideal es que el bebé se acueste de lado en la almohada, vientre con vientre con la madre y con la cabeza sobre el antebrazo o en el pliegue del brazo. Así podrás apoyar bien la espalda de tu hijo/a y sujetar su parte inferior o los muslos con la mano. Es importante que la cabeza y el cuerpo del/de la bebé estén alineados: no debe estar torcido/a ni doblado/a.
3. Ofrecer el pecho
Toma el pecho con la mano libre lo más atrás y lejos de la areola como sea posible. Tus dedos están abajo, tu pulgar arriba, así que parece que están formando una C (maniobra en C). Si tu hijo/a aún no tiene la boca abierta, ahora puedes acariciar sus labios o su mejilla con el pezón para desencadenar el reflejo de búsqueda. El reflejo de búsqueda significa que el/la bebé gira la cabeza hacia ti.
4. Agarre correcto del pecho
Al tocar el pezón, lo ideal es que el bebé abra la boca. Si no: dale tiempo. En ningún caso debes presionar la cabeza contra el pecho. Espera a que abra la boca, coloca el pezón sobre la lengua en la boca y luego tira de él hacia ti; lo ideal es que el bebé se acople por sí solo. No te preocupes si no funciona a la primera. Aunque la lactancia materna es algo muy natural, los bebés necesitan tiempo para acostumbrarse a las nuevas rutinas. Tu hijo/a debe tener una gran parte de la areola en la boca para poder acoplarse correctamente y succionar con eficacia. Bajo la areola se encuentran los llamados "lagos de leche". Hay que presionarlas para que fluya suficiente leche. Con la barbilla, el/la niño/a masajea el pecho de forma muy eficaz mientras succiona y, por lo tanto, también puede ayudar a evitar la congestión de la leche.
Durante el periodo de lactancia, la adaptación física entre madre y bebé desempeña un papel fundamental en el bienestar de ambos.
Importancia de una postura adecuada
Nuestros profesionales médicos consideran que la postura en la lactancia es muy importante y además tener una buena postura influye en la eficacia de la succión, el confort de la madre y la prevención de complicaciones. Si el bebé está bien posicionado, puede hacer un agarre profundo estimulando así la producción de leche y evitando molestias a la madre como dolor en los pezones o la aparición de grietas en los pezones.
Una buena postura es aquella en la que el bebé está relajado, con su cabeza, cuello y columna alineados, de manera que no tiene que girar la cabeza o estirar el cuello para alcanzar el pezón. Esto le permite respirar correctamente durante la toma y reduce el riesgo de que trague aire y así evitar gases.
Desde el punto de vista músculo-esquelético, mantener de forma repetida una mala postura puede provocar tensiones acumulativas en la madre, muy especialmente en la zona lumbar, cervical y dorsal. A largo plazo, esto puede desembocar en dolores crónicos que afectan al bienestar general de la mujer. Con un buen agarre, el lactante vacía el pecho de forma eficiente, algo que es esencial para mantener la producción y prevenir obstrucciones o mastitis.
Por todo esto, las matronas y médicos recomiendan dedicar tiempo a aprender y probar con diferentes posturas para dar el pecho, hasta encontrar aquellas que mejor se adaptan a la anatomía de la madre y del bebé, así como a sus necesidades físicas y emocionales.
Posturas de lactancia más utilizadas
Estas son algunas de las más recomendadas:
- Posición cuna: Es la más intuitiva y tradicional y da buenos resultados cuando el bebé ya tiene un agarre aprendido. Se reposa el cuerpo del niño sobre el antebrazo de la madre y su cabeza en la curva del codo. Para un buen agarre es necesario que el cuerpo del bebé esté correctamente alineado, de manera que el abdomen del niño quede frente al de la madre.
- Posición de cuna cruzada: En esta variante el bebé se sostiene con el brazo contrario al pecho que se ofrece. Esto permite un mayor control de la cabeza y facilita la corrección del agarre. Por eso, es muy recomendada durante los primeros días de lactancia y también resulta de mucha utilidad en madres con pezones planos o invertidos.
- Postura rugby lactancia: La postura rugby o de balón de fútbol americano está indicada para madres con pechos voluminosos, así como en los casos de bebés prematuros o tras una cesárea. En este caso se coloca el bebé a un lado del cuerpo de la madre, con sus piernas apuntando hacia atrás, bajo el brazo. Así puede tener bien apoyada la cabeza y la madre puede corregir el agarre fácilmente si es necesario. Se considera una de las mejores posturas para evitar los gases, porque el vientre del bebé está comprimido y alineado con el pecho, lo que reduce la entrada de aire.
- Posición acostada: Recomendada para las tomas nocturnas y para las madres que tienen movilidad reducida. En esta postura tanto la madre como el bebé se recuestan quedando cara a cara. Es muy cómoda, pero en el caso de los recién nacidos hay que prestar especial atención al agarre para evitar el riesgo de asfixia o una mala transferencia de la leche.
- Postura de caballito para lactancia: Otra postura que también se recomienda para evitar los gases, ideal para niños con reflujo gastroesofágico, fisura palatina o alteraciones neurológicas que dificultan la coordinación de succión-deglución-respiración. En esta posición el bebé se sienta a horcajadas sobre una de las piernas de su madre o sobre un cojín. Esto le permite mantener una postura erguida y tener la espalda apoyada, mejorando así la postura esofágica. Es conveniente que al introducir el pezón en la boca del bebé este apunte hacia arriba, en dirección a su paladar. De esta manera, una buena porción del pecho descansa sobre el labio inferior del niño, lo que le facilita el agarre.
- Posición de gemelos o doble rugby: En caso de parto gemelar, esta postura permite amamantar a dos bebés a la vez, uno en cada brazo. Requiere un poco de práctica, pero puede mejorar mucho la calidad de vida de la madre si tiene que hacer frente a una lactancia múltiple.
Agarre al pecho
Los signos que nos indicarán un buen agarre son: el mentón del bebé toca el pecho, la boca está bien abierta y abarca gran parte de la areola, los labios están hacia fuera (evertidos) y las mejillas están redondas (no hundidas) cuando succiona. Si el bebé se coge bien al pecho la lactancia no duele.
Otras posiciones útiles
- Posición crianza biológica: La madre se coloca recostada (entre 15 y 65º) boca arriba y el bebé boca abajo, en contacto piel con piel con el cuerpo de la madre. Esta postura permite al bebé desarrollar los reflejos de gateo y búsqueda. La madre le ayuda a llegar al pecho ofreciendo límites con sus brazos.
- Posición sentada (o posición de cuna): Se coloca al bebé con el tronco enfrentado y pegado a la madre. La madre lo sujeta con la mano en su espalda, apoyando la cabeza en el antebrazo, pero no muy cerca del codo para que el cuello no se flexione, lo que dificultaría el agarre.
Lactancia a demanda
El bebé tiene que mamar siempre que quiera. Si el bebé está contento y no parece enfermo, toma suficiente leche.
Beneficios de la lactancia materna
La leche materna exclusiva es el mejor alimento que se puede ofrecer a un recién nacido o lactante durante los primeros meses de su vida. Es un alimento completo que aporta todos los nutrientes que necesita para crecer y desarrollarse. Además, tiene efectos positivos demostrados sobre su salud, ya que reduce la incidencia y/o gravedad de múltiples infecciones (gastroenteritis, infecciones de vías respiratorias, otitis, bacteriemias, meningitis e infecciones urinarias, entre otras) y protege contra el síndrome de muerte súbita, diabetes, enfermedad de Crohn, linfoma y otras enfermedades inmunológicas y alérgicas.
La lactancia materna también actúa de manera beneficiosa sobre el organismo de la madre, ya que disminuye el riesgo de hemorragia posparto, favorece la contracción uterina y reduce el riesgo de cáncer de mama y de ovario premenopáusico.
Toda madre está capacitada para dar el pecho a su hijo/a. Aunque los primeros días pueden ser difíciles tanto para la madre como para el niño, con ganas, ilusión, paciencia y buenos consejos se consigue una lactancia satisfactoria en la mayoría de los casos.
Es frecuente que la madre se haga muchas preguntas: ¿podré darle el pecho? ¿tengo suficiente leche? ¿es buena? ¿cuánto tiempo tiene que pasar entre toma y toma? ¿cómo sé que come lo suficiente? ¿por qué no se coge bien? ¿qué haré cuando tenga que volver a trabajar?
Consejos y recomendaciones para iniciar una lactancia materna satisfactoria
Recomendaciones generales
- Hay que iniciar la lactancia lo antes posible, en sala de partos o durante la primera hora de vida: es el momento en que el recién nacido está más despierto, con un reflejo o instinto de succión vigoroso, antes de sumirse en un profundo sueño. Es importante porque favorece el aprendizaje del recién nacido y porque estimula la subida de la leche.
- La lactancia exclusiva con leche materna conviene mantenerse hasta el 6º mes: es beneficioso dar el pecho sea cual sea la duración de la lactancia, pero para potenciar al máximo sus efectos es importante alimentar al lactante exclusivamente con leche materna hasta los 6 meses y continuar como mínimo hasta el año de edad. A partir de los 6 meses, deberán también introducirse otros nutrientes.
Consejos prácticos para el inicio de la lactancia
- Postura correcta: el niño debe tener la boca abierta unos 180°, los labios evertidos, y debe abarcar toda la areola con la boca. No es recomendable hacer la pinza con los dedos para que salga más leche, ya que en realidad sólo se logra obstruir algunos conductos. Hay que colocar al niño de modo que el pezón le quede al nivel de la nariz o del labio superior. Entonces, se aproxima el niño al pecho (no al revés). La postura convencional es aquella en la que la barriga de la madre y la del niño se tocan (pide consejo para aprender otras).
- Frecuencia y duración de las tomas: recomendamos darle de mamar a demanda. Esto significa que debes darle el pecho siempre que lo reclame. Un recién nacido no tiene horario, pero poco a poco irá cogiendo el hábito del tiempo. Para facilitar esta adaptación, es recomendable que el niño pase el mayor tiempo posible con la madre, empezando por la estancia en la clínica. Hay niños muy tranquilos (pocos) que duermen profundamente y no piden comer. En estos casos, se recomienda despertarles cada 3-4 horas para ofrecerles el pecho.
- En general, la duración de las tomas es variable y viene determinada por la respuesta del recién nacido y no por el reloj. Al principio, puede que necesite más tiempo en cada pecho, y luego tenga suficiente con un periodo más breve. No olvides que cada niño es diferente.
- Consejos durante la toma: la concentración de grasa es más alta al final de la toma. Por ello, es importante dejar que el lactante vacíe completamente un pecho antes de darle el otro (algunos niños quedan satisfechos con uno solo), ya que si toma leche más rica en grasas, quedará más saciado y las tomas podrán espaciarse más.
- Se recomienda iniciar siempre las tomas empezando por pechos alternos. Si acabaste la toma anterior con el izquierdo, tendrás que empezar la próxima por el derecho, y así sucesivamente.
- No se recomienda el uso de chupetes, pezoneras y tetinas, por lo menos durante las primeras semanas porque la manera en que se cogen a estos objetos es distinta a la postura correcta de mamar, y puede dificultar su aprendizaje o confundirles.
Información y consejos para mantener el periodo de lactancia
- Información y recomendaciones generales: La alimentación de la madre debería ser sana y variada: no hay alimentos contraindicados y se aconseja ingerir mucho líquido (agua, zumos naturales y leche).
- Durante el primer y segundo mes, el recién nacido puede mamar entre 6-12 veces al día: en general, el número y duración de las tomas empieza a disminuir a partir del tercer o cuarto mes de vida del bebé.
- Cómo averiguar si está bien alimentado: el recién nacido bien alimentado moja 5 o más pañales en 24 horas. Como los pañales son muy absorbentes, se puede reconocer la cantidad de orina por el peso del pañal usado. Un niño que come bien también realiza deposiciones frecuentes al inicio, pero puede ser normal tanto que haga 1 cada 2 días como que haga 6-7 al día. Las deposiciones normales iniciales son líquidas con grumos que irán adquiriendo consistencia progresivamente. Son de un color que va del amarillo claro al verde, ocasionalmente.
- Un niño bien alimentado también tiene los ojos brillantes y está alerta. Además, tiene buen color y aumenta de peso progresivamente. El aumento de peso puede ser muy variable de una semana a otra, por lo que no debemos alarmarnos si una semana aumenta sólo 50 g (si come y orina bien). Posiblemente, la semana siguiente compensará la situación aumentando más de peso. Es importante pesar al niño sin ropa y siempre en la misma báscula, y ten en cuenta que los niños alimentados con biberón no aumentan más de peso que los de lactancia materna.
- No es recomendable ofrecerle el biberón después del pecho sólo para comprobar si se ha quedado con hambre, ya que hay niños con gran necesidad de succión que se tomarían el biberón sin tener hambre.
- Puede que cada mes y medio, coincidiendo con el aumento de peso, el lactante pida más a menudo durante unos días. Lo hace porque de esta manera se estimula la producción de leche y aumenta la cantidad.
Fuente: Organización Mundial de la Salud
Preguntas frecuentes sobre la lactancia materna
- ¿Por qué algunas mujeres tienen leche y otras no? Son muy pocas las mujeres que no pueden amamantar a sus hijos por razones médicas (déficit de prolactina, tejido mamario insuficiente, etc.). La causa mayor de fracaso en la lactancia durante los primeros 15 días de vida son los errores en la técnica de la lactancia, la administración precoz de biberones o del chupete, la falta de succión por un horario rígido con pocas tomas al día o el vaciado incompleto de las mamas. La madre debe ingerir líquidos abundantes (agua, zumo, caldo, infusiones, leche...) y revisar la posición al pecho y la técnica de alimentación, estableciendo un ritmo flexible “a demanda” de las tomas.
- ¿Es cierto que la leche materna no alimenta tanto como la leche adaptada en biberón? La leche materna es el alimento óptimo y suficiente para los recién nacidos y lactantes hasta los 6 meses de edad. La leche adaptada se digiere con mayor dificultad, más lentamente, y por ello se pueden espaciar más las tomas, pero está comprobado que el lactante alimentado de forma natural tiene un mejor estado digestivo y metabólico.
- Mi bebé de 2 días de vida parece estar muerto de hambre y pierde peso. ¿No sería mejor darle ya biberones? Durante los primeros días, el pecho produce el “calostro”, que es el alimento ideal para los primeros días de vida de un recién nacido. Aunque la cantidad de calostro que se produce es pequeña, es suficiente para el bebé, que debe preparar su tubo digestivo para recibir a los 3 ó 4 días la “leche de transición”, y a los 10 días la leche madura. La pérdida de peso fisiológica es, por lo tanto, natural y necesaria.
- Aunque gana mucho peso y mama cada 2 horas mi hijo se queda con hambre ¿debo darle alguna “ayuda”? El recién nacido, hasta los 3 ó 4 meses, presenta el “reflejo de búsqueda”. Se trata de un acto reflejo y natural mediante el cual, cuando toca algo con los labios, especialmente si es el pezón, su propia mano o nuestros dedos, por ejemplo, abre la boca y gira la cabeza hacia el objeto. Ello facilita que se agarre al pecho y no significa que quede con hambre, sobre todo si, como le sucede a su hijo, gana peso suficientemente.
- ¿Cómo puedo saber si mi hijo mama lo suficiente? Sabremos que un bebé come lo suficiente si: Aumenta de peso, moja los pañales unas cinco veces al día, hace un mínimo de 3 ó 4 deposiciones por semana y realiza al menos 6 tomas diarias.
- ¿Cuáles son los alimentos prohibidos si le estoy dando pecho a mi hijo? Clásicamente se ha dicho que algunos alimentos (espárragos, alcachofas, ajo, cebolla o algunas especias) dan mal sabor a la leche y no deben tomarse. Es posible que algunos de ellos al ser volátiles o de sabor amargo puedan dar distinto sabor a la leche materna, pero ello depende de la cantidad ingerida y en principio no hay razón para evitar su consumo moderado. Sin embargo, si se sospecha en casos concretos que algún alimento determinado le sienta mal al recién nacido, es preferible evitarlo.
- Mi hijo se criaba muy bien con el pecho solo, pero desde hace unos días no para de mamar: ha aumentado el número de tomas y busca a todas horas. ¿Es posible que me haya quedado sin leche? Probablemente se trate de una crisis transitoria de la lactancia. Es un fenómeno frecuente que se puede repetir 2 ó 3 veces durante la lactancia, en general poco conocido por las madres. El bebé, por un brote de crecimiento rápido, necesita aumentar la producción de leche y lo consigue mamando más a menudo durante algunos días. Ello forma parte de la regulación natural automática por parte de los niños sanos.
Consejos adicionales
- Corregir el agarre: La causa principal de dificultades y sobretodo de dolor en la lactancia es un mal agarre del bebé. El bebé está cogido al pecho y no solo al pezón. Al succionar se mueve toda la mandíbula del bebé, con las mejillas llenas y redondeadas. Lo primero es crear unas condiciones ideales para que sea más fácil para los dos. Esto incluye asegurarse que la madre está cómoda y tiene cerca todo lo que pueda necesitar y ofrecerle el pecho al bebé antes que llore de hambre.
- Prestar atención a la postura de la madre: Si se le ha cogido un cierto temor a la lactancia por la presencia de dolor, es fácil que se acaben afrontando las tomas con el cuerpo en tensión, lo que en sí mismo dificultará todavía más la situación.
- Optar siempre por la lactancia a demanda: aquella en que el bebé decide la frecuencia y la duración de las tomas.
- Evitar las interferencias: hasta que la lactancia esté establecida. Los movimientos que realizan los bebés para tomar un biberón o calmarse con un chupete son diferentes de los que debe realizar para agarrarse correctamente al pecho y extraer la leche materna.
- Buscar apoyo: en la matrona o un grupo de lactancia. La lactancia es una habilidad que requiere práctica y es muy útil ver cómo otras madres se manejan en sus lactancias y solucionan sus problemas.
Posiciones para dar el pecho y lograr un buen enganche
Además de estos trucos, es fundamental aprender cómo dar el pecho a un bebé de forma cómoda y efectiva. Probar distintas posiciones para amamantar puede marcar la diferencia, ya que te permitirá encontrar la que mejor se adapte a ti y a tu bebé, garantizando un buen enganche y una experiencia más agradable para ambos. Estas son las posiciones más comunes que os ayudarán a lograr un enganche adecuado:
- Posición reclinada: Esta posición es ideal para las madres que están dando el pecho por primera vez. Si eres madre primeriza y estás aprendiendo cómo se debe amamantar a un bebé, la posición reclinada es una de las mejores opciones para ti. Lo único que tienes que hacer es recostarte en una posición reclinada con almohadas para apoyar el cuello, los hombros y los brazos. Con el vientre de tu bebé sobre el tuyo, déjale que encuentre tu pecho y haga los ajustes necesarios.
- Posición recostada de lado: Si te preguntas cómo dar el pecho mientras aprovechas para descansar, esta es una de las mejores posturas para dar el pecho a un bebé. Acuéstate de lado con un cojín o almohada por debajo de ti. Después, tu bebé puede tomar el pecho desde el seno que descansa sobre la almohada mientras está frente a ti. También puedes colocar una toalla o una manta rodeando a tu pequeño para mantenerlo en su lugar mientras se alimenta.
- Posición de cuna cruzada: Esta es otra posición buena para lograr un buen enganche, y consiste en colocar una almohada en tu regazo y acostar a tu bebé de lado hacia ti. Usa el brazo opuesto al pecho del que se está amamantando para sostener a tu bebé mientras se alimenta.
- Posición de balón de rugby: Para esta posición, comienza sentándote en una silla cómoda con almohadas de apoyo. Coloca a tu bebé boca arriba sobre una almohada, con las piernas debajo del brazo y contra el respaldo de la silla. Mientras sostienes la espalda y los hombros de tu bebé con tu antebrazo, acuna la cabeza con la misma mano y usa la otra para sostener el pecho del que se alimenta tu bebé.
Al probar estas diferentes posiciones de lactancia, tu recién nacido puede responder mejor a una que a otra. Una vez que encuentres una posición favorable para ambos, busca las siguientes señales de que tu bebé ha logrado un buen enganche:
- Si no sientes ningún dolor agudo.
- El labio inferior de tu bebé está hacia afuera, mientras que el superior está normal.
- La parte inferior de tu areola está en la boca de tu bebé.
- La barbilla de tu bebé toca tu pecho.
- La nariz de tu bebé está inclinada hacia afuera de tu pecho.
