El sol ha sido testigo de muchos momentos felices, pero cuando se trata de los más pequeños, requiere respeto y cuidado. Proteger la piel de tu bebé del sol y disfrutar al aire libre sin riesgos es fundamental para su salud y bienestar. En sus primeras semanas de vida, la piel de tu bebé se enfrenta por primera vez al aire, al roce de la ropa, a los cambios de temperatura y a esos primeros estímulos que lo conectan con el mundo.
Aunque la luz solar tiene beneficios, como ayudar a fijar el calcio en los huesos, la exposición directa al sol no está recomendada para bebés menores de 6 meses. Hasta un 80% de los casos de cáncer de piel podrían prevenirse con hábitos adecuados de protección solar.
La piel del bebé es más sensible al sol porque tiene un pH casi neutro, niveles bajos de melanina y un sistema inmunológico en desarrollo. Durante 9 mágicos meses, tu bebé ha estado protegido en tu vientre gracias a la placenta y otros factores maternos.
¿Por qué la piel de tu bebé es tan sensible?
Todo el mundo sabe que la piel de los bebés es mucho más delicada que la piel de un adulto. Esto es debido a que su barrera cutánea no se ha terminado de desarrollar y los rayos del sol pueden provocar irritación, quemaduras o enfermedades a largo plazo.
Beneficios de la exposición al sol
Pese a que el sol puede ser dañar la piel del bebé si no se toman las preocupaciones necesarias, lo cierto es que la luz solar también proporciona una serie de beneficios.
- Aporte de vitamina D: La exposición al sol ayuda en la producción de vitamina D. Esta vitamina es fundamental para el fortalecimiento de los huesos. Además, la vitamina D también ayuda a reforzar el sistema inmune, disminuyendo así el riesgo de infecciones.
- Regulación del reloj biológico: La luz solar provoca la producción de serotonina y, como consecuencia de ello, favorece el bienestar del bebé. Sus ritmos circadianos se vuelven más saludables.
- Disminuye la ictericia: La luz del sol puede disminuir esta piel amarilla que algunos recién nacidos padecen, siempre y cuando se tomen las medidas de protección necesarias y consultando a un especialista.
En cualquier caso, no hay que olvidar que la piel de los bebés es sensible a los daños solares. Por ello, hay que tomar todas las precauciones necesarias.
Protección solar en bebés menores de 6 meses
Aunque estén bajo la sombrilla, la radiación se refleja hasta en un 30% y pueden quemarse con facilidad. Los niños pequeños, especialmente los lactantes, son muy sensibles a la radiación solar. Se queman con facilidad y corren riesgo de deshidratarse.
De manera general, los pediatras no recomiendan exponer directamente al sol a un bebé durante sus primeros meses de vida. Antes de los seis meses debe evitarse exponer a los bebés al sol directo.
Si no puedes evitar salir al exterior con tu bebé, protégele con ropa adecuada: pantalones largos, camisetas de manga larga y un gorrito que cubra cara y cuello.
Un buen método es colocar la cuna o hamaquita del bebé junto a una ventana durante el día. No es necesario que sea un día despejado, ya que también estarán expuestos en un día nuboso o gris. El tiempo de exposición debe estar limitado y controlado. Entre 7 y 10 minutos al día es lo ideal, aunque dependiendo de la cantidad de sol que penetre por la ventana. Es bueno cambiar al bebé de posición a lo largo de la exposición para que sea uniforme.
Cómo proteger la piel del bebé del sol a partir de los 6 meses
Protector solar (bloqueadores) para bebés y niños: Cuál elegir?
A partir de los 6 meses, los bebés ya pueden disfrutar más del exterior, pero su piel sigue siendo muy delicada. Después, de los seis meses al año la exposición al sol ha de hacerse con moderación y con un uso puntual de las cremas solares, sólo en las zonas libres de ropa.
1. Exposición solar gradual y siempre con protección
La piel de los niños necesita tiempo para adaptarse al sol. Por eso, es clave que la exposición sea gradual y siempre con fotoprotección adecuada. Los dermatólogos pediátricos recomiendan no exponer al sol a los niños menores de seis meses.
2. Hidratación constante: una protección desde dentro
La exposición al sol siempre conlleva el riesgo de deshidratación debido a la pérdida de líquidos y electrolitos a través del sudor, por lo que es de vital importancia mantenerse hidratado con regularidad. El contenido de agua en el cuerpo del bebé es bastante elevado, por lo que son más sensibles al calor y pueden deshidratarse de forma más rápida. Por ello, hay que dar de beber al bebé constantemente para asegurar una correcta hidratación.
3. Protección física: ropa y accesorios
Antes de pensar en cremas, piensa en ropa. Sí, la protección física es la primera barrera frente al sol, y en el caso de los más pequeños, es tu mejor aliada.
Viste a tu bebé con ropa ligera pero que cubra la mayor parte de su piel posible. Opta por telas de algodón suaves y frescas que cubran a tu bebé del sol y de los rayos UV.
Para protegerlos en días soleados en la playa, la montaña, el campo o la nieve, hay que usar prendas como gorros o sombreros, viseras y sombrillas. La radiación solar no solo perjudica la piel de los bebés, sus ojos también son muy sensibles.
4. Protectores solares adecuados para bebés
Cuando se trata de fotoprotección, no todos los protectores solares son aptos para bebés y niños. Su piel es más fina, más permeable y con menor capacidad para defenderse frente a los rayos UV. Por eso, es esencial usar productos especialmente formulados para ellos.
Entre los 6 meses y los 3 años, los filtros solares de tipo mineral son los indicados. No sirve cualquier protector solar. La piel de los bebés es muy delgada y esto la hace más susceptible a las radiaciones y a los productos químicos que pueden contener los cosméticos solares.
Si tenemos que elegir un protector solar es aconsejable utilizar una formulación pediátrica en crema o leche y no en espuma o gel. Durante el primer año de vida es recomendable usar las menos sustancias químicas posibles.
Según la Academia Americana de Pediatría recomiendan cremas solares con factor de protección físico, es decir, formuladas con óxido de zinc o dióxido de titanio, considerados menos irritantes. La aplicación debe ser puntual, en las zonas donde la ropa no protege del sol: cara y manos.
Es importante en todos ellos que compruebes en el envase que sean de amplio espectro, es decir, que cubran frente a rayos UVA y UVB (que no todos lo son). Si te fijas bien verás las iniciales redondeadas por un circulito.
A los bebés menores de 6 meses no se les debe poner ninguna crema solar, de hecho, se debe evitar la exposición solar de forma prolongada, es decir, no deberían ir a la playa. Su piel es extremadamente sensible y no se puede garantizar que no se absorba lo que le pongamos. Menores de 6 meses, cubrir la piel, gorrito, sombra y paseítos.
Entre los 6 meses y los 2-3 años, especialmente en los menores de un año optaremos por los filtros físicos/minerales. Estos reflejan la radiación en la piel (sobre la crema) sin penetrar en ella, los rayos rebotan. Son activos desde el mismo momento en que los aplicas. Aún con todo, son los adecuados si tu hijo tiene menos de 2-3 años así como en las pieles sensibles y en los niños con dermatitis atópica.
Los filtros químicos los usaremos en mayores de 3 años según recomienda la Academia Española de Dermatología Han de tener una protección igual o mayor a 30, preferiblemente 50 y ser infantiles. Actúan 20 minutos después de su aplicación, por lo que no esperes a llegar a la playa para ponérselo.
Procura elegir el protector “resistente al agua”, aún así cada 2-3 horas conviene volver a echar.
Con Fusion Fluid Mineral Baby, tienes un aliado perfecto: un fotoprotector fluido con filtros 100% minerales, diseñado especialmente para la piel frágil de bebés a partir de 6 meses. Su textura ligera se absorbe rápidamente sin dejar residuos, permitiendo que tu bebé explore el mundo sin molestias.
Para esos momentos, el Transparent Spray Wet Skin es tu mejor opción. Los días de playa y piscina están llenos de chapoteos y risas. Este fotoprotector en spray se aplica fácilmente sobre la piel mojada o seca, gracias a su tecnología Wet Skin, sin dejar residuos blancos. Formulado con extracto de siempreviva, calma y refuerza la barrera cutánea de los más pequeños.
Para esas zonas, el nuevo Pediatrics Stick SPF 50 es la solución perfecta. Hay áreas del cuerpo de tu bebé que necesitan una atención especial: nariz, pómulos, orejas… Este protector solar en formato stick es invisible, fácil de aplicar y no deja sensación pegajosa.
Medidas adicionales para proteger a tu bebé del sol
Además de las recomendaciones anteriores, considera las siguientes medidas para proteger a tu bebé del sol:
- Buscar sombra: Siempre que sea posible, busca áreas con sombra, especialmente durante las horas pico de radiación solar (entre las 10 a.m. y las 4 p.m.).
- Evitar el calor extremo: Mantén a tu bebé fresco y bien hidratado, evitando la exposición prolongada al calor extremo.
- Programación adecuada: Si es posible, planifica tus actividades al aire libre para evitar las horas más calurosas del día.
¿Qué hacer ante una quemadura solar?
A pesar de tomar todas las precauciones necesarias, es posible que tu bebé sufra quemaduras solares en algún momento. Aquí te damos algunos consejos:
- Enfriar la piel: Si ha incidido excesivamente el sol en tu bebé provocándole una quemadura, aplica compresas frías o toallas húmedas sobre su piel para ayudar a aliviar el dolor y reducir la inflamación.
- Hidratación: Mantén a tu pequeño bien hidratado ofreciéndole líquidos con frecuencia.
- Evitar la fricción: Evita frotar o rascar la piel quemada de tu bebé, ya que esto puede causar más daño y aumentar el riesgo de infección.
- Consultar a un médico: Si la quemadura solar de tu bebé es grave o cubre una gran área de su cuerpo, consulta a un médico de inmediato. También debes buscar atención médica si tu bebé muestra signos de deshidratación, como llanto sin lágrimas, piel seca o letargo.
Ya sabes todo lo necesario para cuidar la piel de tu peque y disfrutar juntos de esta etapa tan bonita de la vida. Ahora que sabes cómo cuidar su piel con mimo, es momento de disfrutar sin preocupaciones.
Con cuidado y precaución, puedes asegurarte de que tu bebé disfrute de manera segura de sus momentos al sol y al aire libre.
