Ampliar la familia es una aventura absolutamente increíble y maravillosa. Sin embargo, criar al bebé recién nacido, más aún si se lleva poco tiempo con el hermano mayor, es agotador en todos los sentidos. Es como si no quisieran hacer spoilers para que podamos disfrutar en plenitud de todas las sorpresas que un segundo hijo trae aparejado.
No, ya te digo yo que uno más uno, en este caso, no son dos. Lo bueno es que de la segunda experiencia con la paternidad se aprenden muchísimas cosas con respecto a la primera. Al principio, te agobias pensando en que no puedes darle la misma atención que a tu hija mayor, llevas regular el hecho de no tener un segundo para respirar, de no disponer apenas de tiempo para ti mismo, pero lo mejor que puedes hacer si estás en esta situación es pararte a pensar un segundo: hay cosas que con dos peques en casa no se pueden hacer, lo mejor es ponerse objetivos asumibles porque conseguirlos te ayudará a estar mejor a nivel mental, que el reto exige que lo estés.
Aquí te brindamos una guía completa con consejos prácticos, experiencias compartidas y reflexiones valiosas para afrontar esta nueva etapa con confianza y disfrutar al máximo de cada momento.
Planificación familiar: ¿Estás preparado para el segundo hijo?
A menudo resulta difícil planificar por adelantado o los planes para tener más descendencia no salen como se esperaba. Tu segundo hijo tiene que ser plenamente deseado y, si notas que ahora no es el momento adecuado, lo mejor es que lo hables con tu pareja. Se puede planificar, por ejemplo, la diferencia de edad entre hermanos, pero sé flexible. Esos planes por anticipado son algo puramente teórico, la situación vital siempre puede cambiar.
El deseo de tener otro hijo
Algunos padres desean de forma totalmente consciente formar una familia con varios hijos y no quieren esperar mucho para tener el segundo descendiente. Otros prefieren disfrutar un poco de la experiencia del primer hijo antes de que otro bebé vuelva a poner patas arriba su vida cotidiana. Haz lo que te pida tu corazón. Pero si en el día a día con el bebé notas que en realidad quieres esperar antes de tener más hijos, sé flexible. A veces las cosas no salen como se han planeado.
Comunicación en pareja
También puede ocurrir que ambos padres no estén de acuerdo por lo que respecta a aumentar la familia. Esta circunstancia encierra cierto potencial conflictivo, sobre todo si no se habla de ello y cada uno guarda sus sentimientos para sí mismo. Ambos progenitores deben tener espacio para expresar sus deseos y esperanzas pero también sus posibles miedos y preocupaciones. Buscad juntos el camino común que sintáis que es el adecuado para vosotros, ya sea que decidáis seguir viviendo solos los tres juntos o tener más niños. Procura que exista siempre un intercambio de impresiones fluido con tu pareja.
Amor para un hijo más: ¿Cómo cambia la dinámica familiar?
Cuando uno tiene un hijo le cuesta imaginarse poder amar así a otra persona. Muchos padres también se preocupan porque piensan que no podrán satisfacer como es debido las necesidades de su primer hijo después del nacimiento del segundo. También puede inquietarles la idea de que van a tener el doble de estrés. Pero cada nuevo hijo aporta también un poco más de relajo y los padres de tres o más niños no se sienten constantemente desbordados y pueden disfrutar a fondo de la vida familiar. Analiza qué sientes que es adecuado para ti. No existen momentos mejores ni peores para tener otro hijo.
En cuanto llega el bebé a casa, el hermano de golpe parece mucho más mayor de lo que en realidad es. Sigue siendo un niño y aunque le pidamos paciencia tiene sus necesidades que son todas las del mundo. Inevitablemente es necesario pedir ayuda y delegar parte de su cuidado, sobre todo si el bebé mama cada hora o cada dos, porque no da tiempo a nada más que a darle de mamar. Es cierto que uno se siente culpable de no poder ocuparse del primer hijo como siempre pero hay que aceptar el cambio. Sigue necesitando ir al parque, que le lleven al colegio, jugar… actividades de las que se debe ocupar otro adulto.
Consejos prácticos para sobrevivir al caos inicial
La realidad es que se desencadena tal vorágine, que en cuestión de segundos se desmoronan todos los planes y las rutinas que se habían planeado. Estos son algunos consejos de los padres que ya han superado la etapa y han sobrevivido con más o menos baches, pero felices, la llegada a casa del segundo hijo.
- Pedir ayuda y delegar: Hacerlo todo igual que antes es imposible. Lo aconsejable es pedir ayuda a los abuelos, a los tíos o a los amigos para que se ocupen de ciertas tareas o actividades como hacer un dibujo con él o llevarle de paseo. A los padres les parece que nadie lo hará tan bien con sus hijos como ellos pero tienen que dejar muchas tareas en manos de otros y permitir que no se hagan tan “perfectamente”.
- Mantener las normas de la casa: Conviene dejar claro cuáles son las normas de la casa de modo que todo lo que ya estaba implantado siga vigente. Es decir, no se debe aceptar que los abuelos u otras personas pretendan implantar nuevas costumbres o que sean demasiado permisivos.
- Intentar mantener rutinas: Es muy difícil mantener una planificación y un horario con un nuevo bebé en casa, sin embargo, es importante intentarlo de cara al hermano mayor. Lo ideal sería hacer coincidir ciertas rutinas como el baño o algunas tomas con sus comidas. Así el mayor puede sentir que es el pequeño el que se está adaptando a su día a día y no al contrario. Con el tiempo, además, al compartir sus rutinas se empezarán a crear vínculos y mucho más adelante la complicidad entre hermanos.
- Involucrar al hermano mayor: Si el hermano mayor es capaz, se sentirá importante y que sigue siendo parte de la familia si se le dejan en sus manos ciertas tareas y pequeñas responsabilidades. Consiste en pedirle que ayude a bañar al bebé o que se ocupe del suministro de toallitas en el cambio de pañal.
- Dedicar tiempo exclusivo al hijo mayor: Dentro de la vorágine diaria con el recién nacido hay que encontrar un hueco para dedicar un rato en exclusiva al mayor para leerle un cuento, ver los dibujos, merendar con él…
- No empequeñecer al mayor: Muchas familias, ante la llegada del recién nacido, dejan que el mayor vuelva a sus hábitos de bebé y le consienten que se porte incluso mal. Al contrario, es necesario hacer crecer al pequeño sin hacer empequeñecer al mayor.
- Priorizar y disfrutar: No pasa nada si la cama se queda sin hacer o se acumula la ropa para lavar. Hay que aprender a priorizar y a disfrutar de ser padres. Al final los niños crecen y disfrutar cada día de pequeños momentos con ellos es lo que llena de felicidad a la familia.
Cómo Preparar a tu Hijo Mayor para la Llegada de un Hermanito
Aprendizajes y cambios personales
La segunda experiencia con la paternidad es un cambio importante, y como tal, conlleva nuevos aprendizajes vitales. Te decía que uno más uno no son dos cuando tienes un segundo hijo, especialmente si se lleva poquito con el hermano o hermana mayor (dos años se llevan nuestras hijas) porque es el punto de partida del aprendizaje que supone ser ”bipadre” (de ser “tripadre” en adelante no puedo hablar…). Y es que esto es lo primero que aprendes con esta experiencia: que un niño te cambia la vida, pero dos te multiplican el efecto, no lo suman.
Bajar las expectativas
Poco a poco, a medida que un segundo hijo o hija crece y gana en autonomía, las aguas vuelven a su cauce y esos objetivos pueden crecer en número y en variedad, pero querer hacer las mismas cosas con dos hijos muy pequeños es casi una utopía. Esto de bajar las expectativas a nivel personal me ayudó muchísimo para ser más feliz durante la etapa de bebé de mi segunda hija. Empecé entonces a disfrutar más del día a día, de las pequeñas cosas, y esto tuvo un efecto directo en mi salud emocional -en la física depende de lo que duermas cada día, ya sabes…-, y en consecuencia, en la relación con mis hijas y su madre.
Cada niño es único
Ser padre por segunda vez te enseña también muchísimo en este sentido porque, de repente, tienes con qué comparar tu primera experiencia como padre. Y no, no tienes que hacerlo con historias que te cuenten tus colegas o tu familia: ahora lo puedes hacer con tu tuya propia, en primera persona. Y rápidamente compruebas algo que habías leído o escuchado mil veces: no hay dos personas iguales. Ya puedes intentar educar a tus siete hijos e hijas, si los tienes, con los mismos valores y llevarles a probar las mismas cosas que su reacción no va a ser la misma.
Es difícil explicarlo con palabras, pero te invito a que pruebes a repetir algún juego, hábito o actividad, incluso comida cuando empiece tu segundo bebé con la alimentación complementaria, que le encantara a tu primera hija o hijo de pequeño, y verás las diferencias. Efectivamente, nada te funciona porque es una persona completamente distinta, y cuanto antes entiendas la singularidad de tu segundo hijo o hija, antes conectarás con él/ella.
Relativizar y relajarse
Un tercer aprendizaje que adquirí a raíz de mi segunda experiencia con la paternidad fue a tomarme las cosas de un modo más relajado, menos forzado. A relativizar. Creo que este sería el aprendizaje que más aparecería si se hiciera una encuesta entre padres y madres que han tenido dos hijos relativamente seguidos. Al fin y al cabo, es lo que ocurre siempre que nos afrontamos a algo nuevo en nuestras vidas y siempre que recorremos el mismo camino por segunda vez: la experiencia cuenta, y mucho.
De repente, te das cuenta que no sirve de nada la rigidez excesiva -no confundir con no inculcar rutinas, por ejemplo-, la preocupación por cada gesto, ruido o movimiento del peque o el querer llevarlo todo controlado al 100%. Hay que dejar que las cosas fluyan… por salud, pero también por necesidad, ya que no vas a poder tenerlo todo tan controlado como lo puedes tener con un solo hijo.
La importancia de separar y dar espacio
Si tuviera que escoger un cuarto aprendizaje destacaría un detalle no menos importante: la necesidad de darles su espacio a cada una de las dos peques. Sí, a separarlas. Confieso que nosotros no lo hacíamos casi nunca con nuestras hijas. No por nada en especial; nos gusta pasar tiempo juntos y no queremos perdernos nada. Pero un día la psicóloga nos recomendó insistir más en montar planes separados, y en cuanto lo hicimos comprobamos el beneficio que tiene en la relación entre hermanas.
Dicho de otro modo: echar de menos es positivo. Te invito, si tenéis dos peques, a dedicarlas tiempo por separado. Con la experiencia de estos seis años, cuatro de ellos como “bipadre”, solo puedo destacar cosas positivas de este hábito, el último aprendizaje que comparto contigo, que tanto tiempo nos llevó comprender y asimilar como beneficioso para nuestras hijas y también para nosotros.
Aspectos prácticos a considerar
Al igual que al planificar y tener el primer hijo, es importante poner en orden la economía familiar para tener un segundo hijo. Esto se debe a que las familias con mayor capacidad económica y capaces de asumir los costes de la crianza de los hijos tienen más probabilidades de que la crianza sea más fácil. Así que calculad qué gastos familiares adicionales vais a sufragar, desde el cuidado infantil hasta si vais a necesitar una casa más grande. Comprobad cuánto os corresponde por ayuda parental u otra ayuda económica, calculad hasta dónde os llega y ahorrad todo lo que podáis para cubrir el déficit. Y si con vuestro primogénito derrochásteis un montón de ropa, juguetes y cosas de bebé nuevas, aquí tenéis la oportunidad de reutilizar lo que podáis, comprar de segunda mano o pedir prestado a otros padres.
Cuando se trata de tener un segundo hijo, planificar con antelación los aspectos prácticos de los malabares con dos niños dará sus frutos. Puede tratarse de cualquier cosa, desde la adquisición de una silla de paseo doble, si la necesitáis, hasta acordar las responsabilidades de la crianza compartida con la pareja. Conseguir un buen apoyo, la «red» que os ayude a criar a vuestro hijo, es fundamental para que su proceso de crianza se desarrolle sin problemas. Así que vale la pena reforzar los vínculos existentes y crear otros nuevos (en persona y en línea), por ejemplo, con los padres que también van a tener un segundo bebé en la misma época que vosotros.
¿Tenéis amigos o familiares dispuestos a ayudar? Que no os dé reparo aceptar y pedir ayuda. Mientras os preparáis para el segundo bebé, puede ser útil recordar lo que os pareció que funcionó o no funcionó tan bien la primera vez. Especialmente si hay algo que todavía os preocupa, ya sea empezar y mantener la lactancia materna, establecer buenos hábitos de sueño o introducir los primeros alimentos. No os castiguéis por el pasado: haced caso a vuestro instinto parental, aprovechad vuestros conocimientos, investigad y constituid un buen apoyo para el futuro.
Cuidado personal y de la pareja
El cuidado personal es tan importante para los padres por segunda vez como para los primerizos, pero puede parecer aún más difícil de encajar. Lo mismo ocurre con el cuidado de vuestra relación. Por vuestro bien y el de vuestra familia, intentad no descuidar ninguno de los dos. Siga una dieta saludable durante el embarazo y después, y piensa en tomar un suplemento con vitaminas y minerales para satisfacer las necesidades de tu cuerpo mientras estás embarazada y después. Prioriza el descanso y el sueño.
Después de todo, un segundo embarazo y un bebé pueden ser más agotadores cuando ya tienes bastante de lo que ocuparte. Y dedícate un poco de tiempo en exclusiva, aunque solo sean diez minutos para hacer algo que te recargue las pilas cada día y acurrúcate brevemente en el sofá cuando los niños estén en la cama. Cuidar de ti misma y de la otra persona te ayudará a evitar el agotamiento parental y la aparición de resentimientos. Entre que tienes que atender a dos criaturas, no duermes nada y hay una casa que organizar, encontrar tiempo para tu pareja es una odisea. Mi solución, hacer una pequeña pausa para tomarme un café con mi marido y/o con los amigos.
Cómo afecta al primer hijo
Así que, ¿cómo afecta tener un segundo hijo al primero?. Cada hermano es diferente, pero debéis prever al menos alguna adaptación. Podéis ayudar a vuestro primer hijo a que se prepare antes de que llegue el segundo con libros tranquilizadores, conversaciones y mucho tiempo de calidad juntos. Y cuando llegue el nuevo bebé, intentad aseguraros de que el mayor siga recibiendo mucho amor y atención, aunque no siempre pueda provenir de vosotros: un par de regalos de su hermano pequeño podrían ir bien. Permitid que expresen sus sentimientos. Con el tiempo, cada uno debería encontrar su lugar y su ritmo.
Y si el mayor está en la guardería, intentad seguir su rutina en lugar de sentir que debéis cuidar a los dos niños en casa. Mantener el mismo horario les ayudará a sentirse seguros, les dará oportunidades de jugar y de recibir atención, y a vosotros os dará tiempo y espacio para establecer un vínculo con vuestro recién nacido y cuidarlo. Por supuesto, con dos hijos muchos padres experimentan el doble de culpa, como el no poder prestar tanta atención exclusiva y la preocupación por la vuelta al trabajo.
Si estás dudando si quieres tener un segundo hijo (o incluso un tercero) este psicólogo especialista en crianza y papá de tres niños te da las claves que decantan la balanza a favor de esta decisión, que no debes tomar a la ligera:
- Has aprendido mucho más de lo que crees: Ahora ya sabes los cuidados básicos de un bebé. Los baños, el cambio de pañal, etc. te van a salir solos porque la experiencia es un grado. Es decir, que los básicos ya los tienes aprendidos del primero, por lo que no te resultará tan drástico el cambio una vez te hayas adentrado en el mundo de la maternidad/paternidad.
- Ya tienes todo lo básico: Mucha parte de la inversión inicial ya está hecha. Ya tienes la silla del coche, la cuna, el carrito, juguetes, ropa y demás objetos necesarios cuando nace un bebé y que, por más ilusión que nos hagan, siempre suponen un gran desembolso.
- Tu vida ya cambió con el primer hijo: Ahora la rutina no se verá tan afectada como la primera vez que te convertiste en madre o padre. Es cierto que no es lo mismo criar a dos hijos que a uno, puesto que cada uno tiene unas necesidades, que varían mucho en función de su edad. Pero también es cierto que el cambio vital más importante se produce de no tener hijos a tenerlos, la adaptación con el segundo hijo será menor.
- Tendrán familia cuando tú no estés: Que tu hijo tenga un hermano o hermana es darle la posibilidad de tener alguien a su lado en quien confiar y en quien apoyarse durante toda la vida. Aunque sean más habituales las peleas, esto también les unirá para siempre.
- Un espejo en el que mirarse: El pequeño verá en el mayor un ejemplo a seguir y le servirá de modelo para avanzar en la vida. Algo que puede tener sus pros y sus contras, si el mayor es el que anda más despistado, pero que suele mostrarse al modo de admiración de los hermanos menores por los mayores.
- Crea lazos que conllevan una responsabilidad: El mayor tendrá así la posibilidad de aprender a cuidar y fomentar su responsabilidad con el pequeño, de esta manera les vamos dando pequeñas tareas de las que encargarse para que crezcan siendo personas independientes y responsables.
- Fomenta la empatía y generosidad: Es cierto que con el nacimiento de un nuevo hermano, el mayor se verá destronado y podrán surgir los habituales celos. Pero esto conllevará que aprenderá a que el mundo no girará siempre a su alrededor y que negociar y compartir son herramientas indispensables para la vida.
- Implica corresponsabilidad en la pareja: Es una oportunidad para crecer y seguir mejorando como pareja, ya que se va a necesitar mucha más implicación por parte de ambos y la corresponsabilidad no es una opción, es una necesidad, afirma este experto.
- Con los años, supone mayor libertad: Durante los primeros años implica más esfuerzo, pero conforme crecen aprenden a jugar más juntos y desarrollan su complicidad, buscándose el uno al otro, ofreciendo un poco más de margen y de espacio a los padres, que también necesitan algún rato de desconexión.
- Supone un mayor núcleo familiar: Por último, este psicólogo concluye que tener un segundo hijo es algo que enriquece las dinámicas familiares, cambiando la relación entre todos los miembros de la familia.
Experiencias de padres
Si ahora me arrastro tantíiiiisimo por no dormir, pensar en un reto exponencial es que no puedo ni visualizarlo. Los hay que duermen pero la lían cada 5 minutos, y los hay que no. Y así con todo. Yo te diría que esperes, estás en una edad todavía "fácil" pero en la que aún te necesitan mucho. Cuando son un poco mayores, a partir de los 3 años que ya hablan y entienden, todo es más fácil. Para mi supuso un gran cambio de 1 a 2. También es verdad que sólo se llevan 2 años, y cuando nació el peque el mayor aún no comía solo apenas... Creo que si se llevan 3 años la cosa cambia (yo noté mucho cambio cuando el mayor empezó P3).
Para mi si fué exponencial, pero no me arrepiento. Yo creo que el cambio vital es tener o no tener. Es cierto, que de uno o dos hay cambios pero ya estáis en un rol de cuidado y atención. Para mi lo que sería determinante es la actitud e implicación del padre, tengo demasiadas amigas en las que el cuidado / atención está claramente desequilibrado y mi impresión es que con el primero se ve pero con el segundo se desborda. Por lo demás, yo te animaría porque para cuando nazca tienes ya 2 años de diferencia, yo creo que es peor dejar el ritmo y volver a empezar de pañales, teta etc.
Las experiencias son bastante individuales y poco transferibles pero te cuento:- nosotros teniamos claro que queremos entre 2 y 3, y no queremos que se lleven mucho tiempo por poder hacer la mayor cantidad de planes de familia todos juntos. No sé, si tienen 12,7 y 2 me parece más difícil encontrar un plan que realmente les apetezca a los tres, más fácil si tienen 12,10 y 8 (pero ya te digo que esto es muy personal). El otro día por ejemplo comentaban en un post que hay niños pequeños que no van al parque porque los mayores tienen deberes y yo me alegré mucho de la poca diferencia de edad porque entrarán en edad deberes más o menos a la vez. El compartir planes y rutinas a nosotros nos parece importante pero a otro le puede parecer una tontería, ya digo que es muy personal.
