Cómo bañar a un bebé recién nacido paso a paso

El baño es un momento especial de cuidado y conexión entre padres e hijos. Para los padres primerizos, bañar a un bebé recién nacido puede parecer un desafío, pero con los cuidados adecuados y algunos consejos útiles, puede convertirse en una experiencia gratificante y relajante.

¿Cómo bañar a un recién nacido? | Clínica Alemana

Preparación para el baño

Antes de comenzar el baño, hay que tener en cuenta algunos puntos a la hora de cuidar al bebé, cuya piel es suave y fragante. Primero, asegúrate de tener la temperatura adecuada para el agua (37 ºC) y del baño (24 ºC). Así mismo, si hace frío, calienta ligeramente el cuarto de baño antes de introducir a tu bebé.

Selecciona un lugar tranquilo y cálido para el baño del bebé, como un baño limpio y cómodo. Busca un lugar cómodo para ti y en que puedas controlar al bebé todo el tiempo. Puedes usar una bañera, un lavabo grande o incluso un cambiador, que puede ser una inversión rentable. Es esencial que la bañera del bebé sea antideslizante y no se tambalee. No dejes solo al bebé, ni siquiera por un instante.

¿Qué necesitarás?

  • Toalla suave con capucha
  • Jabón suave para bebés
  • Esponja suave o pañito húmedo
  • Algodón húmedo
  • Agua tibia
  • Crema hidratante para bebés
  • Pañal limpio
  • Ropa limpia

Pasos para bañar a tu bebé

Realmente, serán los papás y mamás los que decidirán cuándo bañar a un bebé recién nacido por primera vez. Realmente, no hay un momento concreto para bañar a tu bebé, sino que serás tú el que decida cuándo bañarle en función de tu disponibilidad o preferencias. Esto depende de los padres. No hay un momento específico. Puede ser por la mañana si deseas que esté más despierto o por la noche para que esté más relajado antes de dormir.

Paso 1: Preparación del agua y el ambiente

Un buen baño debe empezar con la temperatura del agua adecuada, especialmente durante el invierno, cuando hace frío, para evitar que el peque se enfríe y para que le resulte más agradable. Antes de comenzar el baño, asegúrate de verificar la temperatura del agua con un termómetro especial para bebés o con el dorso de tu mano. 37° son óptimos. O prueba con el método clásico: mete tu codo en el agua. Si la sientes tibia y agradable, está bien. Evita el chorro directo del grifo, especialmente si no tienes mezclador térmico.

Llena la bañera hasta 5-8 centímetros aproximadamente y echa primero el agua fría. A continuación, comprueba la temperatura con tu codo o tu muñeca. Esta debería estar templada.

Paso 2: Limpieza inicial

Antes de colocar al bebé en el agua, asegúrate de limpiar su cara, cuello y área del pañal con una esponja suave y agua tibia. Desviste al bebé quitándole la camiseta y lava su cara y cuello. Luego lávale el cuero cabelludo de la misma forma y usa una bolita de algodón húmedo, u otro pañito, para limpiarle los ojos y la cara.

Paso 3: Introducción al agua

Cuando todo esté listo, sujeta la cabeza de tu bebé con una mano y, con la otra, ve metiéndole poco a poco en el agua, comenzando por los pies. Sostén al bebé con firmeza y seguridad mientras lo introduces suavemente en el agua, manteniendo su cabeza apoyada en tu antebrazo. Sumerge poco a poco al bebé en el agua, usando una de tus manos para sostener su cuello y cabecita.

Paso 4: Lavado del cuerpo

Comienza a lavar el cuerpo de tu bebé de arriba abajo con un poco de jabón suave para bebés. Utiliza un jabón suave y específico para bebés para lavar el cuerpo del bebé, evitando el área de los ojos y la boca. Usa muy poco jabón (ya que puede resecarle la piel) y lávale el cuerpo de arriba abajo y de delante hacia atrás usando tu propia mano, una esponja muy suave o un pañito húmedo. Lava suavemente de arriba hacia abajo con jabón para bebés y usa un champú suave si tiene pelo. Moja su cabeza y aplícale un poco de champú neutro.

Lávale de forma normal el área genital del bebé, porque no requiere un lavado más a fondo que el resto. Mientras se sujeta al bebé en el baño con una mano deberás lavar con la otra mano y de manera suave su cuerpecito.

Paso 5: Aclarado y secado

Después de lavar al bebé, enjuágalo completamente con agua tibia para eliminar cualquier residuo de jabón. De vez en cuando, vierte un poco de agua con un vaso o taza de plástico sobre su cuerpo para que no se enfríe.

Deja lista una toalla seca para después del baño. A continuación, quita la toalla que envuelve al bebé, quítale el pañal y sumérgele en la bañera. Finalmente, saca al bebé de la bañera con cuidado, levanta su cabeza y sus hombros con una mano, y no te olvides de colocar tu otra mano bajo su trasero y coloca a tu bebé bajo la otra toalla para secarle suavemente.

Después del baño, envuelve al bebé en una toalla suave y absorbente y sécalo suavemente, prestando especial atención a los pliegues de la piel. Envuelve a tu pequeñín en una toalla con capucha y sécalo con suavidad, sin frotarle la piel.

Paso 6: Hidratación y cuidado final

Aplica una crema hidratante suave y específica para bebés en la piel del bebé para mantenerla suave e hidratada. Finalmente, pon atención a sus ojos, nariz y genitales.

Frecuencia del baño

La mayoría de los pediatras recomiendan no bañar al recién nacido más de dos veces por semana. Basta con bañar al bebé dos o tres veces por semana. En verano se puede aumentar la frecuencia debido al sudor. En realidad, hasta que no empiezan a gatear no se ensucian tanto. También es verdad que el momento del baño no solo tiene que ver con la higiene, es todo un ritual en el que también se juega y se mima al bebé. Durante las primeras semanas de vida, los bebés son especialmente delicados. No necesitas bañarlo todos los días. Límpialo por partes con una esponja o paño suave, mojado en agua tibia. Comienza por la cara y sigue bajando.

Al principio, con agua es suficiente. Muchos productos tienen un efecto nutritivo.

Consejos adicionales

  • No dejes nunca al bebé solo ni siquiera por un instante.
  • Si tanto tú, como tu pareja trabajáis durante el día, quizás el momento ideal para bañar al bebé sea la noche.
  • Una manera de estimularle en el baño es animarle a que patalee y juegue con el agua. Es bueno que los bebés salpiquen en el agua. Si todavía es pequeño no podrá chapotear, pero en cuanto crezca un poco también deberás animarle a ello.
  • Consejo extra: Prueba a poner música suave o hablarle con un tono suave durante el baño.

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