Cómo Aumentar la Producción de Leche en Perras Lactantes: Guía Completa

Tras el parto, comienza el crucial período de lactancia para los cachorros. Al nacer, los cachorros empiezan a mamar, y las primeras horas de su alimentación son vitales, ya que se alimentarán del calostro materno. Después del calostro, continuarán con la leche materna para completar su crecimiento, aproximadamente hasta las 4-6 semanas de vida.

Sin embargo, la lactancia no siempre es sencilla. En algunos casos, la madre no produce suficiente leche o no produce nada en absoluto, lo que puede deberse a una alimentación insuficiente de la perra después del parto. En este momento, el animal necesita más calorías para recuperarse del parto y poder alimentar a todos los cachorros.

Es esencial entender que el bienestar de una perra en fase de lactancia no solo afecta su salud, sino también la de sus cachorros. Por eso, una nutrición adecuada durante esta etapa es clave para garantizar que tanto la madre como sus crías estén fuertes y sanos.

Nutrición y Alimentación de la Perra Después del Parto

En realidad, la alimentación de una perra después del parto debe continuar la pauta que se ha debido iniciar durante la gestación. Tan pronto como tengamos conocimiento de que nuestra perra está embarazada, si no lo hacemos ya, debemos ofrecerle un pienso de alta calidad. Si lleva más de un mes de gestación, recordemos que la duración del embarazo de las perras es de unos 63 días, debemos proporcionarle un pienso para cachorros, por los motivos que veremos en el siguiente apartado. Tras el parto, la perra debe continuar consumiendo este mismo alimento hasta que se produzca el destete de sus cachorros.

Como hemos dicho, la alimentación de una perra después del parto debe consistir en un pienso de crecimiento para cachorros. Esto se explica porque durante la gestación y, sobre todo, en el período de lactancia, las necesidades de la perra se modifican para adaptar su organismo a la tarea de hacer crecer adecuadamente a sus cachorros.

Así, aumenta la cantidad de calorías y proteínas que la perra debe consumir de forma que su pienso habitual no las cubre, por lo que debe recurrirse al pienso especialmente formulado para cachorros en crecimiento que sí proporcionaría las cantidades adecuadas para este período. El pienso para la perra lactante no debe contener menos del 21 % de proteínas. Por supuesto, nuestra perra debe tener siempre a su disposición agua fresca y limpia.

Una vez escogido el pienso para cachorros que, recordemos, debe ser de alta calidad, lo administraremos siguiendo las siguientes recomendaciones:

  • En la primera semana posparto incrementaremos la cantidad diaria recomendada en ración y media, aproximadamente.
  • En la segunda doblaremos esta cantidad.
  • En la tercera la perra deberá estar comiendo el triple de la ración normal.
  • A partir de la cuarta semana, como los cachorros comenzarán a comer también pienso, ya podremos ir disminuyendo la cantidad de comida de la perra lactante, eso sí, paulatinamente.

Una vez que los pequeños se desteten, la perra puede volver a su alimentación habitual. Si la perra se alimenta con comida casera también podemos seguir esta pauta. En estos casos deberíamos utilizar calorías y proteínas de alta calidad. Si la perra pierde peso tenemos que consultar con nuestro veterinario para que revise la dieta y, si es necesario, paute suplementos.

Debemos saber que es normal que inmediatamente después del parto la perra no quiera comer. Si esta situación se prolonga varios días debemos consultar con nuestro veterinario.

Para incitar a que vuelva a comer, la alimentación de la perra después del parto puede incluir comida húmeda, más palatable, eso sí, también formulada para cachorros en crecimiento.

Alimentos Adecuados Durante la Gestación

Si te preguntas qué debe comer una perra embarazada, la respuesta está en ofrecerle una dieta adaptada a sus nuevas necesidades. La comida para cachorros es más rica en nutrientes fundamentales y proporciona más energía que la comida formulada para adultos. Además, es más fácil de digerir. Es importante tener todo esto en cuenta a la hora de alimentar a perras gestantes.

Alimentar a tu perra con una fórmula para cachorros desde las semanas 3-4 de gestación la ayudará a mantenerse fuerte, y a pasar los nutrientes a sus cachorros a través de la leche materna. Debes ir introduciendo la nueva comida en su dieta progresivamente, para dar tiempo a que su sistema digestivo se adapte. Empieza por introducir la comida para cachorros en su fórmula habitual, un poco cada vez, durante aproximadamente una semana, hasta haber sustituido completamente una comida por otra.

Ten en cuenta el tamaño y las preferencias de tu perra al elegir la comida para cachorros que le vas a dar. Por porción, el pienso para perras embarazadas (comida seca) contiene mayor número de calorías que la comida húmeda. Por tanto, si la dieta de tu perra consiste únicamente en comida húmeda, tendrás que darle de comer más veces (o en raciones más grandes) para asegurarte de que obtenga la energía adicional que necesita, sobre todo si se trata de una raza de tamaño grande. También puedes probar a mezclar su comida húmeda con un poco de comida seca para darle lo mejor de ambas.

Asegúrate de que tenga siempre fácil acceso a abundante agua potable limpia y fresca para mantenerse hidratada, sobre todo si vas a utilizar una fórmula de comida seca durante su gestación.

Cantidad de Comida

En la alimentación de perras gestantes, mantén el tamaño habitual de su ración durante las primeras semanas de la gestación. Durante estas primeras fases, tu perra puede alejarse de la comida o padecer pequeñas náuseas o vómitos, similares a las "náuseas del embarazo" humano. Aunque pueda parecer preocupante, no lo es: se trata de un proceso totalmente normal. No obstante, si te preocupa su pérdida de apetito o si sigue teniendo molestias, acude al veterinario.

Empieza a aumentar su ingesta de alimentos, poco a poco, a partir de la quinta semana de gestación. Aumenta un poco el tamaño de su ración cada semana, de modo que para la novena semana el tamaño de la ración sea aproximadamente un tercio mayor que el normal. Para entonces, el peso de la mamá habrá aumentado alrededor de un 25%, o incluso más si está esperando una camada grande.

Mide y controla las raciones para evitar que coma demasiado y desarrolle obesidad, ya que esto causaría problemas durante la gestación y el parto. Si te preocupa el peso de tu mascota durante la gestación, acude a tu veterinario.

Lo mejor es alimentar a tu perra gestante con raciones pequeñas y frecuentes en las últimas fases de la gestación, ya que una barriguita llena de cachorros no tendrá mucho espacio para la comida.

Alimentación Durante la Lactancia

Alimentar a su camada recién nacida es un trabajo duro para la mamá, ya que sus cachorros necesitan un montón de leche materna nutritiva para crecer fuertes y sanos. De hecho, ¿sabías que las perras producen más leche para sus cachorros que las mujeres para nuestros bebés?

Para ayudarla a conseguir la energía adicional que necesita para amamantar a su hambrienta camada, sigue alimentándola con la fórmula para cachorros que empezó a comer durante la gestación. Su mayor contenido calórico y los nutrientes añadidos le aportarán resistencia y le ayudarán a producir leche de alta calidad para sus perritos.

Durante las semanas 1-3 de lactancia, aumenta sus comidas diarias de dos a tres. En la cuarta semana (cuando su producción de leche alcance su fase máxima), sube a cuatro comidas diarias. El tamaño de la ración de cada una de estas comidas debe aumentar del siguiente modo durante la lactancia:

  • Primera semana: 150% de su ración habitual
  • Segunda semana: 200% de su ración habitual
  • Tercera semana: 300% de su ración habitual

La cantidad y frecuencia de comidas de tu perra durante la lactancia dependerá de su raza y del tamaño de su camada. Si está amamantando una camada de más de cuatro perritos, necesitará tanta energía que quizá lo mejor sea permitirle un acceso constante a la comida.

Las nuevas mamás amamantarán a su camada durante aproximadamente 6-8 semanas, pero los cachorros pueden empezar a probar la comida sólida a partir de las 3-4 semanas de edad.

Consideraciones Específicas en la Alimentación

Durante la lactancia, las perras necesitan un aumento significativo en la ingesta calórica para mantener la producción de leche y prevenir la pérdida de peso. Además, las proteínas de alta calidad son esenciales para la producción de leche de buena calidad, así como el calcio y el fósforo, cruciales para el desarrollo óseo de los cachorros.

Tipos de Pienso Recomendados

La elección del mejor pienso para perras lactantes puede variar según las necesidades individuales de la perra y de su camada. Algunos ejemplos de piensos específicos incluyen:

  • Para perras de hasta 10 kg: Proteínas de ave deshidratadas con arroz, diseñado para cubrir todas las fases (gestación, nacimiento, lactancia, destete y crecimiento).
  • Para perras de 11 a 25 kg: Similar al anterior, con gran aporte de proteínas y aminoácidos esenciales.
  • Para perras de 26 a 44 kg: Ídem, diseñado para cubrir todas las fases y con gran aporte nutricional.
  • Para perras de más de 45 kg: Proteínas de ave deshidratadas con arroz de alto valor biológico.
  • Pienso general para cachorros y hembras gestantes: Proteínas de animales deshidratadas con arroz, calcio, fósforo y vitamina D para promover el crecimiento óseo.

🐾🐶Alimentación para PERRA LACTANTE

Suplementos y Dietas Naturales

Además de una dieta equilibrada, los suplementos naturales pueden ser aliados valiosos para apoyar la salud de tu perra durante la lactancia, aunque debes recordar que siempre se ha de suplementar bajo criterio veterinario, ¡sobre todo en una etapa tan delicada!

  • Calcio: Es esencial para la formación de huesos en los cachorros y para prevenir la hipocalcemia en la madre.
  • Ácidos grasos omega-3: Estos nutrientes apoyan el desarrollo neurológico de los cachorros y mejoran la calidad de la leche.
  • Vitaminas del complejo B: Ayudan en la producción de energía y en el metabolismo general.
  • Hierbas galactogogas: Plantas como el hinojo y el fenogreco se han utilizado tradicionalmente para aumentar la producción de leche.

Una dieta natural puede darnos muchos beneficios durante la lactancia. Recuerda que cualquier cambio en la dieta debe ser gradual y supervisado por un veterinario.

Problemas Comunes y Soluciones

Es común cometer errores al aumentar el calcio en la dieta durante la gestación o lactancia de los animales. El calcio debe estar presente en la dieta en la proporción adecuada para cualquier fase de la vida del animal, incluyendo gestación y lactancia. El exceso de calcio puede desequilibrar la proporción adecuada con el fósforo, lo cual es crucial para la salud ósea y metabólica. Además, suplementar con vitaminas y minerales adicionales sin una necesidad específica puede ser perjudicial para la salud. Una dieta balanceada y adecuada en nutrientes ya proporciona todo lo necesario. Con todo, es crucial mantener una dieta equilibrada y adecuada en calcio, vitaminas y minerales durante la gestación y lactancia, evitando aumentos innecesarios que puedan comprometer la salud de la madre y sus crías.

Escasez de Leche y Galactogogos

La escasez o ausencia de leche en una perra puede deberse a diferentes factores que debemos analizar y tratar para que la crianza de los cachorros se desarrolle con normalidad.

Los galactogogos son medicamentos u otras substancias que se cree ayudan a iniciar, mantener o aumentar la producción de leche materna. La producción de leche es un complejo proceso fisiológico que involucra factores tanto físicos como emocionales y la interacción de varias hormonas, la más importante de las cuales es la prolactina.

Una vez que nace el cachorro y la placenta es expulsada, los niveles de progesterona disminuyen y se establece el abastecimiento completo de leche. En los casos en los que la perra no tiene leche, se necesita un aumento en los niveles de prolactina para incrementar el suministro de leche pero no para mantenerlo. Si las mamas no se vacían con frecuencia y completamente, la producción de leche disminuye. De igual modo, cuanto más frecuente y completamente se vacíen las mamas, mayor producción de leche tendrá.

Tratamiento con Metoclopramida

La Metoclopramida, es la medicación mejor estudiada y más comúnmente utilizada en los Estados Unidos para inducir o aumentar la lactancia. Promueve el amamantamiento ya que funciona como antagonista de la liberación de dopamina en el sistema nervioso central aumentando los niveles de prolactina. Puesto que es un antiemético, se utiliza habitualmente para tratar el reflujo gastroesofágico en los lactantes. Si bien los niveles hallados en la leche materna son más elevados que los hallados en los niveles séricos maternos, no se han podido detectar los niveles séricos en los lactantes o estos niveles se encontraban por debajo de los niveles terapéuticos de cachorros sin que presentaran efectos adversos. La Metoclopramida parece no modificar la composición de la leche materna de manera significativa. Muchos estudios han señalado su eficacia en la inducción y aumento de la producción de leche.

La Metoclopramida es transferida a la leche, pero la investigación no ha señalado efectos secundarios en los lactantes cuyas madres consumían este fármaco.

Los estudios clínicos han demostrado que la metoclopramida puede aumentar la producción de leche en un promedio del 66%. La dosis habitual es de 30-45 mg diarios en 3 ó 4 dosis, con un efecto de dosis-respuesta de hasta 45 mg diarios. Se recomienda un tratamiento de 7-14 días de dosis completa con una disminución progresiva hacia los 5-7 días.

A menudo, el suministro de leche materna podría disminuir a medida que se reduce la dosis; por su parte, se ha podido discontinuar con éxito la dosis más baja y eficaz. Algunos expertos aconsejan un aumento gradual al iniciar el tratamiento.

Medicamento con metoclopramida: PRIMPERAN Sol. iny.

Manejo y Destete de los Cachorros

La etapa de lactancia materna de los cachorros puede durar entre uno o dos meses y debemos vigilar intensamente, para asegurarnos que la madre esté suficientemente alimentada y todos los pequeños reciban su dosis diaria de leche materna. La lactancia en la perra es físicamente la etapa de mayor exigencia para la perra, durante la cual sus necesidades energéticas aumentan de tres a cuatro veces más de lo normal. Esto se debe a que produce alrededor de tres veces su propio peso corporal en leche durante seis a siete semanas. Además no solo es una cuestión alimenticia, también implica un proceso de aprendizaje y de establecimiento de lazos afectivos que será fundamental para el equilibrio mental del cachorro y su posterior desarrollo.

Dependiendo de múltiples factores como la raza, edad, progenitores, alimentación, ejercicio y tipo de vida llevados durante la gestación, el número de cachorros de una camada puede variar muchísimo. No obstante, una hembra sana y bien alimentada debería ser capaz de amamantar a todos o casi todos sus cachorros. Las perras pertenecientes a razas de tamaño mediano o grande pueden soportar la lactancia de seis o siete cachorros sin ningún refuerzo especial, aunque son bastante frecuentes los partos de ocho cachorros, y esto si requerirá de atenciones más específicas.

Importancia de una Buena Alimentación Durante la Lactancia

El primer requisito para que los cachorros reciban una completa alimentación es que la madre esté bien alimentada. De esta forma, desde la clínica veterinaria os pautamos la cantidad, calidad, tipo y frecuencia de las raciones a suministrar a vuestra perra, que pueden llegar a cuatro o cinco comidas diarias. El alimento más adecuado para una madre que está amamantando a sus cachorros es un pienso especial para perros en crecimiento.

El pienso para cachorros contiene gran cantidad de proteínas, calorías y calcio que es lo que más perderá la madre a través de la leche al dar de mamar a sus cachorros.

El tamaño y competitividad de los cachorros varia considerablemente, por lo tanto esto nos obliga a cerciorarnos de que todos reciben su ración de leche materna. Es común que los perritos más fuertes y dominantes acaparen los pezones con más leche, apartando a sus hermanos y relegándoles a otras mamas. Aunque esto supone un modo de competencia natural y hasta cierto punto positiva para su desarrollo, se debe vigilar que los más débiles reciban la leche necesaria para su crecimiento. Controlaremos su peso a diario los primeros 10 días y a partir de entonces cada 4 ó 5 días. No todos los cachorros pesarán lo mismo ni subirán de peso de la misma manera, pero sí que siempre se debe vigilar que el peso va aumentando en todos ellos.

Los cachorros al mamar incorporan durante los 8 ó 10 primeros días de vida, los anticuerpos y nutrientes vitales que les aporta la leche materna ( el llamado Calostro ), inmunizándolos contra las enfermedades más frecuentes. Por eso es tan importante asegurarnos de que todos lo consigan y en los casos de camadas numerosas en las que el número de cachorros es superior al de mamas disponibles, tendremos que retirar por turnos de dos horas a los animales que ya han mamado, rotándolos con sus hermanos de forma que todos tengan oportunidad de mamar.

Segunda Semana de Lactancia

A partir de la segunda semana, para ayudar a la perra, se puede empezar a complementar con un suplemento de leche maternizada canina. Las leches no maternizadas caninas se diferencian básicamente en la cantidad de lactosa que contienen. La lactosa es el hidrato de carbono fundamental de la leche. Cada especie de mamífero tiene el intestino diseñado para digerir la cantidad de lactosa que contiene la leche de su madre, y si tiene más, la digestión será más difícil y se pueden producir diarreas. Por eso no se aconseja usar otro tipo de leche que no sea la específica para cachorros.

Para amamantarles de forma artificial debemos utilizar un biberón, el cual esterilizaremos introduciéndolo durante unos minutos en agua en ebullición. La leche maternizada canina, basada en la leche materna se compra en tiendas especializadas o clínicas veterinarias.

El número de tomas de los cachorros va disminuyendo en función de las semanas, siendo de 12 veces al día la primera semana, 10 veces la segunda y a las 4 semanas ya sólo tomarán 4 veces al día. Debemos tener muy en cuenta el esfuerzo que esto supone sobre todo las primeras semanas.

En condiciones normales durante la lactancia la madre se ocupa mucho al principio de sus cachorros, lamiéndoles continuamente para estimular que hagan sus necesidades, limpiándoles, dándoles de mamar, además de calor y protección. Es muy importante que durante este período revisemos los pezones de la madre, ya que si le duelen o tiene inflamaciones dolorosas podría sufrir una infección ( Mastitis ). Este hecho es bastante frecuente ya que los cachorros aprietan el pecho de la madre de forma instintiva con sus dientes y lo arañan con sus patitas, esto unido a que la perra tendrá las defensas bajas debido al embarazo y parto, provocará en muchas ocasiones dicha infección. En este caso hay que avisar inmediatamente al veterinario ya que se corre el riesgo de que la perra deje de alimentar a sus cachorros, a la par de que la leche puede estar intoxicada por la infección provocando la muerte de los cachorros.

Periodo de Destete

Al final del período de lactancia, el cachorro ya se parece a un pequeño perrito y comenzará a resultar molesto para la madre. En dicho momento las uñas del pequeño son puntiagudas y la madre ya no desea, evidentemente, acercarse a amamantar a los pequeños. A medida que los cachorros crecen y sus dientes empiezan a desarrollarse bajo la encía, la madre, poco a poco, intenta alejarse de ellos a ratos para que aprendan a ser independientes y no la necesiten las 24 horas.

Los aparta con un gesto con el que les indica que deben empezar a seguir su propio camino. Este es el momento ideal donde podemos actuar nosotros, por ejemplo cuando les ayudamos con la leche artificial, dándoles masajes en la tripa y estimulándolos para que hagan sus necesidades. Acariciándolos y jugando con ellos estaremos interviniendo junto con su madre en el proceso de socialización, fundamental de cara al futuro desarrollo del cachorro. A esta etapa se la denomina destete, donde el cambio de la leche materna al alimento adulto se debe realizar de forma gradual, para evitar posibles molestias gastrointestinales.

Etapa Final y Revisión Veterinaria

A partir de la tercera semana se puede mezclar ya la leche maternizada con pienso seco comercial de calidad para cachorros de esa edad y triturarlo todo muy bien en los inicios de su alimentación “adulta”, para progresivamente ir eliminando el aporte de leche materna.

Al mes y medio de edad, nunca antes, el cachorro correctamente destetado, desparasitado y con su primera vacuna, ya puede ser entregado a sus futuros propietarios si esa era nuestra intención inicial.

Es cuando cumple esta edad cuando tenemos que llevar a los cachorros a la clínica veterinaria de confianza para su revisión y primera desparasitación. Posteriormente y a los pocos días de esto ya les podemos poner su primera vacuna, siempre bajo la supervisión del veterinario facultativo.

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