¿Cómo Afecta la Paternidad al Matrimonio? Estudios y Realidades

No es raro escuchar a padres recientes decir: "casi nos separamos" o "nos hemos peleado como nunca". Tener hijos cambia la vida y también la relación de pareja. La llegada de un bebé obliga a reformular la relación, reestructurando el tiempo individual y de pareja, la sexualidad, la convivencia y las relaciones sociales.

Cambios y Desafíos Tras la Llegada del Bebé

La nueva mamá experimenta cambios corporales y psicológicos durante el embarazo y después del parto, inundada de hormonas que afectan su estado de ánimo. El papá puede sentirse desplazado, ya que su pareja dedica la mayor parte de su tiempo al bebé. Este puede sentir que su pareja le presta menos atención, mientras que la madre, agotada, no entiende la actitud negativa del padre.

Preparación para la Paternidad

Es importante prepararse antes de la llegada del bebé. Hablad sobre cómo os organizaréis y buscad apoyo de familiares y amigos para las tareas del hogar. Papis, informaros sobre el embarazo, el parto y la lactancia. Los primeros tres años son los más demandantes, lo que ayuda a situarse temporalmente y no rendirse.

  • No neguéis los cambios en la relación.
  • Salvad al otro cuando lo veáis desbordado.
  • Buscad momentos de pareja.
  • Tened detalles mutuos que os unan.
  • Organizaos para que cada uno tenga tiempo para relajarse.

Estos pequeños detalles de 30-60 minutos ayudan a desestresarse y volver con más energía. Recordad que criar un hijo es una carrera de fondo, no un sprint. Tener un hijo es maravilloso, pero también agotador, así que no escondáis la parte dura.

Impacto en la Relación Matrimonial

El Observatorio de la Asociación Española de Abogados de Familia indica que el primer motivo de divorcio es el "desgaste, el alejamiento y la falta de comunicación al que lleva el estrés provocado por la crianza de los hijos". La crianza puede afectar significativamente la relación, transformándola en logística familiar.

La psicóloga, sexóloga y terapeuta de pareja, Núria Jorba, comenta: "A menudo las parejas no identifican el problema real, exponen una desconexión sexual. Pero cuando profundizan, enseguida aflora la paternidad o maternidad como causa de ello".

Colecho y Falta de Intimidad

Jorba y Rodríguez, abogada matrimonialista, coinciden en que tratan muchas parejas con problemas derivados de la crianza "natural", el colecho y la lactancia prolongada. En esta crianza, el niño marca los tempos, los espacios, y la pareja no existe.

El colecho puede afectar negativamente al vínculo y a la sexualidad. "Seamos realistas, en la rutina diaria no hay más momento que la noche y la cama para la intimidad. No me refiero sólo al sexo, sino a una conversación emocional, un espacio para las caricias", apunta Jorba.

La falta de libido es recíproca. Después de los niños, el sexo puede ser poco trabajado, sin mimos ni cariño, generando pereza y disminuyendo la necesidad.

Discusiones y Pactos en la Crianza

Excedencias laborales, colecho, lactancia materna, guardería, el rol de los abuelos... Son temas que requieren el consenso de los progenitores. Antes de tener hijos, “no se han pactado ni el 5% de temas necesarios, no nos han enseñado a hablar y negociar sobre esto", explica Jorba.

Si uno se va al gimnasio tres tardes a la semana, en el momento en que hay un hijo, es el otro quien se responsabiliza de la criatura durante ese tiempo. Ahí empieza el juego complicado. Sin niños no había que pactar, ahora sí”, explica Jorba. A mayor responsabilidad compartida, más posibles desencuentros y discusiones.

Roles y Carga Mental

En la crianza con lactancia materna, la madre tiene un gran peso. Muchas madres, ante el modelo de crianza con apego, dificultan la implicación del padre. "Vienen a consulta diciendo “mi pareja no hace nada”. Se ha llegado ahí porque cada vez que él hacía algo, ella lo corregía. Me encuentro con padres que no saben nada, ni donde está la ropa de las criaturas”. La carga mental es un problema significativo, sufrida por el 71% de las mujeres en España.

"Me ha minado el hecho de tener que pensar en todo, me sentía como si tuviese tres criaturas. La ropa, la comida, la cena, las vacunas… gestionarlo todo era demasiado", confiesan algunas madres.

Ser novios no tiene nada que ver con ser padres, y cuando construimos nuestras relaciones, hay que pensar en ello. "Una cosa es elegir pareja y otra es elegir el padre o madre de tus hijos. Quizá una persona te encaja como pareja, pero no como padre. Si pasa eso, hay que hacer un diálogo interior muy difícil", explica Núria Jorba.

Maternidad y Bienestar

Ser madre puede ser uno de los momentos más bonitos de tu vida, pero cada vez hay más estudios que afirman que su efecto es el contrario. Un estudio llamado "Bienestar parental en torno al primer nacimiento como un determinante de un futuro profeso de paridad", llevado a cabo por un equipo liderado por la demógrafa canadiense Rachel Margolis, tener un hijo supone una "disminución del bienestar" o "infelicidad".

La investigación fue realizada en Alemania, uno de los países con la tasa de nacimiento más baja del mundo. El estudio encuestó a la gente sobre su "bienestar en general" en el transcurso de cinco años, a partir de los tres años previos al nacimiento de su primogénito y los dos subsecuentes. El resultado es que se registró un incremento de la infelicidad a raíz de noches sin dormir, cambios de pañales o condicionar tu vida y que dependa de un bebé. Incluso, la felicidad es "menor" y disminuye incluso más que estar desempleado o la muerte de un familiar.

Los estudios destacan las desventajas de ser madre por encima de los beneficios. Además, también se ve afectada tu vida sexual y la intimidad en la pareja y debes equilibrar tu vida social, trabajo y cualquier otra responsabilidad, lo que te hace perder energía de forma más fácil.

El Amor Romántico y la Paternidad

Un trabajo publicado en la revista Human Nature analizó datos de 3.187 personas en relaciones consolidadas de 25 países y observó que quienes tenían hijos informaban niveles más bajos de amor romántico, intimidad y pasión que quienes no los tenían. El compromiso, entendido como la decisión cognitiva de mantener la relación, no mostró diferencias.

La paternidad, pero no el tamaño familiar, se relacionó con menos amor global, menos intimidad y menos pasión. La transición a la maternidad y la paternidad trae noches cortas, nuevas cargas económicas, malabarismos entre trabajo y cuidados y, a menudo, menos tiempo para cultivar la complicidad.

Conflicto Conyugal y Satisfacción

El sistema conyugal se asocia directamente al sistema relacional entre padres e hijos y, con ello, el conflicto conyugal puede llevar a problemas en el desarrollo de los niños. La cohesión conyugal se entiende como la fuerza que lleva a la unidad familiar, es decir, el nivel de proximidad que existe entre los miembros de la familia.

El conflicto se produce como resultado de las divergencias de intereses entre los miembros de la pareja. En este punto, el conflicto puede ser un proceso en la vida de la pareja o el eje central del sistema familiar, sobre todo cuando son frecuentes, intensos, no resueltos y se reflejan en la conducta de los hijos. Está documentado científicamente que los niños son altamente sensibles a detectar el conflicto conyugal.

La satisfacción conyugal se vincula con la calidad conyugal e integra tres elementos: el contexto, los recursos personales y los procesos de adaptación.

Recomendaciones para Mantener la Conexión

  • Comunicación abierta y honesta.
  • Mantener la cercanía física sin expectativas sexuales.
  • Esfuerzo, flexibilidad y negociación constante.

Mantener la conexión en medio de las responsabilidades familiares es un desafío, por lo que es fundamental entender que, si previo a la parentalidad hay desavenencias, es posible que estas se agudicen en este proceso. Nunca debe recurrirse a la opción de “ser padres” para salvar una relación.

Hacer convivir a la pareja y a la familia implica voluntad, esfuerzo, flexibilidad y negociación constante entre el yo individual y el yo equipo. Es justo en momentos de complejidad donde se forjan los lazos más fuertes y se construyen las bases para un futuro lleno de amor consciente dentro de la pareja y del núcleo familiar.

5 TIPS para evitar PROBLEMAS DE PAREJA después de tener Hijos

Aspecto Impacto Negativo Recomendaciones
Tiempo en Pareja Disminución significativa debido a las responsabilidades del bebé. Programar citas regulares, aunque sean cortas, para reconectar.
Intimidad Sexual Fatiga, estrés y falta de tiempo afectan la libido. Comunicación abierta sobre necesidades y expectativas, buscar momentos de intimidad no sexual.
Comunicación Discusiones frecuentes sobre la crianza y reparto de tareas. Establecer acuerdos previos, escuchar activamente y buscar soluciones conjuntas.
Bienestar Individual Estrés, ansiedad y sentimiento de pérdida de identidad. Dedicar tiempo a actividades personales, buscar apoyo emocional y profesional.

La llegada de un hijo es una experiencia transformadora. Aunque históricamente se ha centrado el foco en el impacto emocional y físico que el nacimiento tiene en las madres, el proceso de convertirse en padre también trae consigo una serie de cambios profundos en los hombres. En este artículo, exploraremos cómo la paternidad afecta emocionalmente a los hombres y desglosaremos los cambios psicológicos y emocionales que suelen atravesar en este proceso.

Impacto Emocional en los Hombres

Cuando un hombre se entera de que será padre, la primera reacción suele ser una mezcla compleja de emociones. Por un lado, está la alegría y la emoción de formar parte de una nueva etapa en la vida, el deseo de cuidar, proteger y ser testigo del crecimiento de una nueva vida. Es natural que surjan preguntas como: ¿Seré un buen padre? ¿Podré ofrecer estabilidad emocional y económica? ¿Estoy preparado para los sacrificios que implica la crianza?

La llegada de un hijo puede llevar a los hombres a reevaluar sus prioridades, sus valores y, en muchos casos, su identidad personal. No solo están dando la bienvenida a una nueva vida, sino también a una nueva versión de sí mismos: la del padre.

Desafíos para los Padres

Uno de los desafíos más significativos para los hombres en los primeros meses de vida de un bebé es establecer un vínculo emocional con su hijo. Mientras que las madres suelen tener una conexión inmediata gracias al embarazo y al parto, para muchos padres, la relación con el bebé se construye de forma más gradual.

Además, el cambio drástico en la rutina puede resultar impactante. Los hombres se enfrentan al agotamiento físico y emocional que viene con las noches sin dormir, las nuevas responsabilidades y, a menudo, la sensación de estar en un terreno desconocido. También es común que algunos hombres experimenten sentimientos de exclusión, especialmente si la atención del bebé está más centrada en la madre durante los primeros meses. Esta experiencia puede ser difícil de articular y, en algunos casos, puede generar tensiones en la pareja.

Aspectos Psicológicos

Uno de los aspectos menos discutidos de la paternidad es el impacto psicológico que esta tiene en los hombres. Aunque no es tan reconocido como la depresión posparto en las madres, los padres también pueden experimentar problemas emocionales después del nacimiento de un hijo.

  • Ansiedad: Muchos hombres sienten una gran presión para asumir el rol de proveedor, lo que puede generar ansiedad constante.
  • Sentimientos de insuficiencia: Es común que los hombres duden de sus capacidades como padres.
  • Estrés en la relación de pareja: La llegada de un hijo cambia radicalmente la dinámica de una relación. El tiempo y la energía que antes se dedicaban a la pareja ahora están enfocados en el bebé, lo que puede provocar tensiones y malentendidos.
  • Cambios en la identidad personal: Convertirse en padre implica redefinir quién eres y cuáles son tus prioridades.

Influencia Social y Apoyo

Un aspecto crucial a tener en cuenta es cómo la sociedad influye en la forma en que los hombres experimentan y expresan sus emociones. Durante generaciones, se ha fomentado la idea de que los hombres deben ser fuertes, resilientes y evitar mostrar vulnerabilidad. La falta de modelos masculinos que hablen abiertamente de los desafíos emocionales de la paternidad también contribuye al problema. Por otro lado, el miedo al juicio también juega un papel importante. Muchos hombres temen que, al expresar sus emociones, sean vistos como débiles o incapaces.

Para que los hombres puedan navegar los desafíos emocionales de la paternidad, es esencial que cuenten con una red de apoyo sólida.

  • Comunicación en la pareja: Hablar abiertamente con la pareja sobre las emociones y preocupaciones puede fortalecer la relación y ayudar a ambos a sentirse menos solos en esta nueva etapa.
  • Buscar ayuda profesional: En casos de ansiedad, depresión u otros problemas emocionales, buscar la ayuda de un terapeuta o consejero especializado puede marcar una gran diferencia.
  • Participación activa en el cuidado del bebé: Involucrarse en las tareas diarias del bebé puede ayudar a los hombres a sentirse más conectados emocionalmente y más seguros en su rol de padres.
  • Crear espacios para la conversación: Los grupos de apoyo para padres son una excelente manera de compartir experiencias y sentimientos con otros hombres que están pasando por situaciones similares.

Redefiniendo la Paternidad

Para cambiar la narrativa en torno a la paternidad y el impacto emocional que tiene en los hombres, es necesario redefinir lo que significa ser padre. Es crucial que, como sociedad, eliminemos el estigma asociado a que los hombres expresen sus emociones.

La paternidad es un viaje emocional que transforma a los hombres de formas profundas y, a menudo, inesperadas. En conclusión, el impacto emocional del nacimiento de un hijo en los hombres es un tema que merece más atención y empatía. Desde los primeros momentos de la paternidad hasta los años posteriores, los hombres atraviesan cambios emocionales y psicológicos significativos que, aunque a menudo no se expresen, son reales y profundos.

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