Como Abeja al Panal: Significado e Historia de un Clásico de Juan Luis Guerra

Juan Luis Guerra, nacido en Santo Domingo, República Dominicana, comenzó a componer canciones desde los ocho años. A principios de los 80, regresó a su país natal donde formó el grupo 4:40.

En 1990, el disco Bachata Rosa alcanza el éxito definitivo con canciones como La bilirrubina, Rosalía, Como abeja al panal, A pedir su mano o Burbujas de amor y una combinación de bachata con jazz, rock, merengue, pop y otros ritmos, que permiten al dominicano vender más de cinco millones de discos y conseguir su primer Grammy.

Juan Luis Guerra

El Éxito de Bachata Rosa

Publicado a finales de 1990, el álbum en 1991 supuso un tsunami de sabrosura que sacudió hogares, guateques, fiestas mayores y veranos. Entre el 25 de febrero y el 30 de septiembre de 1991 el álbum estuvo en el top 10 de discos más vendidos en España, muchas de esas veces en el primer o segundo puesto. Vendió más de 700.000 copias.

El impacto fue tal que géneros como la bachata o el merengue, y sus respectivos bailes, de repente se pusieron moda. En una entrevista a La Vanguardia en 2015, Guerra declaraba: «Cuando yo llegué aquí en 1989, los españoles no sabían bailar merengue. Recuerdo que incluso me pedían en televisión que yo les enseñara.

¿Que le llevó a triunfar? Un sentido de la melodía estupendo, unos músicos de aúpa, el lirismo de sus letras, y esa voz que transmite tanto y es tan reconocible. Y la vitalidad contagiosa que transmiten las canciones. Todo son clásicos: desde la primera ‘Rosalía,’ hasta la última, la protesta de ‘Acompáñeme civil’.

Las bachatas “rosas”, románticas hasta decir basta, de ‘Burbujas de amor’, ‘Bachata rosa’ o ‘Como abeja al panal’. Y, por supuesto, ‘La Bilirrubina’, ese merengue tan contagioso que acabó siendo la canción-insignia de Guerra.

Otra de las señas de identidad de Guerra era tener pocas manías. En 2007, en el Proceso de México, Juan Luis Guerra declaraba que le gustaba usar las nuevas tecnologías para preparar sus discos. A la pregunta de si eso no podía ir en menoscabo del folclor, contestaba: “Existe un folclor puro y hay folclor que viene con añadiduras.

🇩🇴🇦🇷 JUAN LUIS GUERRA - COMO ABEJA AL PANAL [REACCION]

La Evolución Musical de Juan Luis Guerra

Guerra cogió toda esa explosión y la mezcló con el merengue dominicano, aunque su primer disco, ‘Soplando’ (1984), es aún demasiado devoto del jazz latino. En ‘Mudanza y Acarreo’, 1985 ya aparece el Guerra que conocemos, el que mezcla merengue, salsa y algo de rock, con unas letras que aúnan el romanticismo lírico con un toque social.

La apuesta de Juan Luis guerra y 4,40 sube y suma en ‘Mientras más lo pienso… tú’ (1987), donde destacan ‘Guavaberry’ y ‘Me enamoro de ella’. En nuestro país empezamos a conocer a Juan Luis Guerra con ‘Ojalá que llueva café’ (1989).

Ojalá que llueva café

‘Areíto’ (1992) y ‘Fogaraté’ (1994) siguieron teniendo buenas cifras. ‘Areíto’ resultó ser un disco polémico en República Deominicana por ser demasiado social, sobre todo su canción ‘El costo de la vida’. Pero lejos de la polémica, es un tema que, junto a ‘Visa para un sueño’ de ‘Ojalá que llueva café’, se mantiene en su repertorio.

En 1996 Guerra se había convertido al protestantismo. Hasta 2004 no editó el siguiente disco, ‘Para Ti’, de canciones cristianas, con algún éxito como ‘Las avispas’.

El Legado de Juan Luis Guerra

Desde los años 90, cuando irrumpió con sus merengues y bachatas este dominicano es infalible. Baile y sonrisas, felicidad en forma de canción y pasos de baile ejecutados con elegante precisión por un Sant Jordi abandonado al goce.

Con ese aire de entre baloncestista retirado y personaje lúgubre de culebrón, deja la alegría para sus canciones, que en esta nueva visita, tras su estancia el pasado año en el Cruïlla, se articularon en clave de repaso a su discografía.

La transición salsera que desemboca en la segunda parte de Como la abeja al panal incluso ayudó a un jóven a declararse a su amada en plena pista, a la que con la complicidad de las cámaras ofreció un anillo de petición.

Entonces volvió a irrumpir Guerra en escena, ya en chaleco, y “Visa para un sueño” hizo que las penurias de buscar caminos hacia la felicidad lo pareciesen menos. Es lo que tiene Guerra, que incluso cuando entra en temas sociales lo hace con ese tacto que hace aún más efectiva la letra.

Todo un himno, ese aguacero de yuca y té, trigo y mapuey. En la parte final Guerra compareció con nuevo atuendo, rematado por un sombrero pork pie, menos calado que la precedente gorra.

Juan Luis Guerra

Y ya con todo el mundo del revés, felizmente enganchados a un cancionero por el que no parece pasar el tiempo, sonaron A pedir tu mano, Bachata rosa y La bilirrubina, un éxito de nombre asaz extraño.

Pero como decían aquellos, ¿a quien le importa?, máxime si durante una hora y cincuenta minutos el resto no paró de bailar.

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