Si padeces ansiedad, es muy probable que experimentes una gran variedad de síntomas diferentes. Algunos de los más comunes pueden ser la tensión, el nerviosismo, tener pensamientos acelerados y catastrofistas, así como tener un ritmo cardíaco acelerado. Entre ellos, uno de los signos de ansiedad que no suele hablarse comúnmente, son los gases. La ansiedad no solo causa problemas de gases e hinchazón en nuestro organismo, sino que además este síntoma conlleva a experimentar más este trastorno. De hecho, suele pasar que si sufres de gases por ansiedad, esto se convierta en un círculo vicioso.
¿Cómo se relacionan los gases con la ansiedad?
¿Cómo se relacionan los gases con la ansiedad? ¿Qué podemos hacer para afrontar síntomas como las flatulencias y los eructos debido a la ansiedad? La conexión entre el estómago y la ansiedad es real y está mediada por el cerebro entérico, conocido como “el segundo cerebro”. Los nervios en el estómago suelen tener un origen emocional, vinculado al estrés o la ansiedad. Por eso, aprender a gestionar las emociones es clave.
Nuestro aparato digestivo cuenta con un “segundo cerebro”: el sistema nervioso entérico, una red de más de 100 millones de neuronas que regula la digestión y se comunica con el cerebro principal mediante el nervio vago. Cuando sientes ansiedad, tu cuerpo activa el sistema nervioso simpático, liberando hormonas del estrés (como el cortisol). Por eso, es común experimentar nervios en el estómago por ansiedad, sensación de nudo, ardor o incluso diarrea.
El estrés, la ansiedad y los problemas digestivos van de la mano en muchísimos casos. En una sociedad cada vez más estimulante y de avance rápido, es difícil mantenerse siempre tranquilo y evitar las preocupaciones. Según fuentes estadísticas, en los últimos años hasta el 74% de la población mundial se ha sentido alguna vez en una situación de estrés tan fuerte como para verse superada o incapaz de gestionarlo.
El estrés es una respuesta fisiológica normal presente en todos los seres vivos. Se trata de una reacción adaptativa en la que entran en juego múltiples sistemas de defensa con una finalidad clara: abordar una situación que resulta amenazante o difícil de gestionar.
Tipos de Estrés
- Agudo: es a corto plazo y desaparece con rapidez.
- Crónico: este tipo de estrés se sostiene en el tiempo y no se considera normal. En su variante crónica, el estrés conlleva ansiedad, tristeza y otros sentimientos negativos.
Incluso, la reacción de alerta se puede mantener en el tiempo sin que exista un estresor claro. Este estado de alerta constante afecta, a largo plazo, a casi todos los órganos y sistemas del cuerpo. El estrés crónico se asocia a diarrea, estreñimiento, mala memoria, dolores frecuentes, pérdida/aumento de peso, problemas sexuales y mucho más.
El cerebro y el entorno digestivo están en comunicación constante. Tal y como indican estudios, se pueden hallar más neuronas en este sistema que en toda la médula espinal. Cuando se experimentan situaciones de estrés, el organismo libera hormonas y neurotransmisores que nos preparan para una reacción de lucha o huida, siempre con el fin de maximizar los recursos corporales para hacer frente a la amenaza.
La digestión y la absorción de alimentos se ven alteradas con la liberación de cortisol. En los casos más severos, el estrés puede reducir el flujo de sangre y oxígeno al sistema digestivo. Esto deriva en síntomas como dolor abdominal, hinchazón e inflamación.
Síntomas de la Ansiedad Estomacal
La ansiedad estomacal se refiere a la aparición de síntomas digestivos y malestar en el estómago asociados con estados de ansiedad o estrés. Esta afección se caracteriza por una serie de síntomas digestivos incómodos que surgen como resultado del estrés y la ansiedad. Algunos de los síntomas más comunes incluyen:
- Acidez estomacal: se manifiesta como ardor o dolor detrás del esternón. El estrés puede ralentizar la digestión, manteniendo los alimentos en el estómago por más tiempo, lo que puede ser un desencadenante de la acidez estomacal.
- Indigestión: que se manifiesta con síntomas como náuseas, gases o flatulencias y/o sensación de pesadez y/o hinchazón estomacal.
- Dolor de estómago que puede variar desde punzadas hasta molestias más intensas y persistentes.
- Trastornos digestivos funcionales, como la dispepsia funcional o el síndrome del colon irritable, que se han demostrado íntimamente relacionados con situaciones de estrés.
Además, el estrés acidifica directamente el pH del estómago, lo que puede cambiar la microbiota del mismo generando más microorganismos que nos perjudican y eliminando a los que nos protegen. El dolor o malestar abdominal es uno de los síntomas de la ansiedad estomacal más comunes. Nuestro tracto intestinal cuenta con su propio sistema nervioso, el sistema nervioso entérico. Las terminaciones nerviosas presentes en el estómago están asociadas estrechamente a las hormonas del estrés que el cerebro libera y son parte de la respuesta de lucha o huida.
Es importante saber que al estomago le afecta directamente todo lo que suceda en nuestro hígado, encargado de metabolizar y eliminar las sustancias de desecho que entran en nuestro organismo. Todo lo que mal influya al hígado, afectará directamente al estómago.
Cuando hemos caído en alguno de los malos hábitos y pasamos meses o años de esa manera, el estómago suele entrar en disfunción y comenzamos a tener síntomas que nos recuerdan que algo no va bien en nuestro sistema digestivo, como:
- Acidez de estómago: cuando esto sucede, nuestro paciente sentirá su estomago hinchado de forma inmediata tras la ingesta de cualquier alimento, por pequeño que sea.
- Reflujo gastroesofágico (RGE): es la mezcla de ácidos y comida no digerida que nos sube de vuelta desde estómago al esófago.
- Hinchazón (alta o baja): la hinchazón en la zona epigástrica (la zona alta de la barriga) es producida por el estómago y sucede justo después de comer.
- Ptosis de estómago: esto significa que el estómago desciende respecto a su posición habitual en el abdomen y traccionará a su vez del hígado, provocando alteraciones en la función hepática y digestiva.
4 Técnicas de respiración para reducir la ansiedad
Causas de los Gases por Ansiedad
Los gases causados por la ansiedad y los nervios, suelen estar causados principalmente por la hiperventilación y la deglución de aire. Algunas de las causas más comunes incluyen:
- Deglución de aire: Cuando experimentamos de ansiedad, no es extraño que las personas respiren más de lo normal. Esto sucede debido a que nuestro organismo se prepara para afrontar un peligro, lo que requiere de más recursos y, por lo tanto, necesitamos de más oxígeno.
- Liberación de oxígeno: La hiperventilación ocurre cuando existe demasiado oxígeno en nuestra sangre.
- Problemas de digestión: Nuestro sistema digestivo es muy sensible ante cualquier cambio y sobre todo ante el estrés. De este modo, al tener ansiedad, esto conduce a un aumento del estrés percibido, lo que acaba afectando a nuestra digestión.
Cuando sufrimos de estrés debido a la ansiedad, nuestro cuerpo puede reaccionar evitando que se procesen los alimentos de manera eficiente, a menudo haciéndolo con demasiada lentitud. De la misma forma que los síntomas de la ansiedad pueden causar gases, lo contrario también puede suceder.
Tratamientos y recomendaciones para aliviar los cólicos por ansiedad
Para afrontar este problema, sobre todo si tus gases y nervios se relacionan con la ansiedad y el estrés, debes saber que cuando se acumula gas en el cuerpo de una persona es necesario liberarlo. No siempre se puede evitar el estrés, pero sí se puede tratar o manejar, y con ello aliviar los síntomas gastrointestinales asociados.
Estrategias y recomendaciones
- Alimentación saludable: Aun así, los gases pueden disminuirse realizando comidas más saludables. Por ejemplo, los lácteos suelen contribuir a experimentar de gases. De esta forma, una solución eficaz sería recurrir a un nutricionista para cambiar tu dieta.
- Comer y beber despacio: Si quieres evitar cualquiera de los síntomas de los gases, quizá te puede funcionar, tomarte más tiempo para masticar y tragar los alimentos durante las comidas.
- Evitar malos hábitos: Si fumas, es normal experimentar gases por ansiedad. Otra recomendación que puede ayudarte a afrontar los gases o eructos por ansiedad, es evitar tanto los chicles como los caramelos.
- Ejercicio: Mantener una actividad física regular ayuda a reducir el estrés, controlar el peso y mejorar la función intestinal.
- Dieta equilibrada: Evitar alimentos altamente calóricos, el exceso de carbohidratos y las bebidas estimulantes, ya que pueden agravar el malestar.
- Técnicas de relajación y respiración: El yoga, la meditación y las respiraciones lentas y rítmicas pueden disminuir el estrés y, a su vez, aliviar los síntomas intestinales. Conectar con la respiración consciente: dedica unos minutos al día a respirar profundamente con el abdomen.
- Mejora del sueño: Un buen descanso es esencial para mantener el equilibrio físico y emocional. Dormir bien y mantener rutinas regulares: el sueño reparador es fundamental para la salud mental y digestiva.
- Actividades placenteras: Realizar actividades que resulten placenteras, como la pintura, manualidades o la lectura puede ayudar a reducir la tensión y el estrés.
- Infusiones relajantes: Beber infusiones relajantes, como manzanilla, menta o tila puede contribuir a aliviar el malestar leve.
- Pensamiento positivo: Cultivar una mentalidad positiva y buscar enfoques constructivos para enfrentar los desafíos.
Tratamientos médicos y terapias
- Tratamiento sintomático: Para aliviar los problemas digestivos bajo prescripción médica.
- Terapia Psicológica: Mediante técnicas cognitivo-conductuales, con las que los pacientes pueden no solo reducir los síntomas, sino también mejorar su capacidad para afrontar situaciones estresantes y mejorar su calidad de vida. Acude a terapia: Si tus problemas de gases ante los nervios continúan a pesar de seguir estas recomendaciones, es posible que tu ansiedad te esté afectando más de lo que eras consciente. Aprender por qué nos sentimos así ante ciertos sucesos te ayudará a prevenir y a mejorar los problemas relacionados con los gases por estrés y ansiedad.
- Medicamentos: En algunos casos, los médicos pueden recetar medicamentos para ayudar a controlar los síntomas de la ansiedad estomacal.
Complementos alimenticios
Además de una buena alimentación y técnicas de relajación, ciertos complementos para los nervios pueden marcar la diferencia.
- Magnesio: Este mineral contribuye a reducir la tensión en los músculos, incluida la musculatura del tracto digestivo.
- Hierbas tradicionales: Estas hierbas tradicionales actúan sobre el sistema nervioso, ayudando a disminuir la ansiedad que repercute en el estómago.
- Probióticos: El estrés altera la microbiota intestinal, aumentando la sensibilidad digestiva.
Tabla resumen de alimentos recomendados y a evitar
Cuando aparecen los nervios en el estómago, la alimentación puede ser tu mejor aliada.
| Alimentos Recomendados | Alimentos a Evitar |
|---|---|
| Infusiones como manzanilla, menta o tila | Café, alcohol, ultraprocesados, grasas saturadas y alimentos ácidos |
| Dieta saludable y equilibrada | Alimentos altamente calóricos y exceso de carbohidratos |
Es importante conseguir que el paciente adopte medidas respecto a su alimentación con su endocrino o nutricionista. En VIVOLABS, contamos con pruebas genéticas y serológicas que te permitirán saber si eres intolerante a algún alimento.
