Cólicos en Bebés Prematuros: Causas y Tratamiento

Cuando hablamos de cólico en adultos, normalmente nos referimos a un dolor abdominal provocado por algún tipo de obstrucción en el riñón, la vesícula o el intestino. Sin embargo, el cólico del lactante no es lo mismo. En el cólico infantil no hay pruebas de que el bebé llore por dolor abdominal ni por otra molestia concreta, aunque es habitual que los padres piensen que el origen es digestivo.

Por eso es importante que los papás conozcan bien este problema para evitar pruebas o tratamientos innecesarios y acompañar al bebé con el mejor tratamiento posible.

¿Qué es el Cólico del Lactante?

El cólico del lactante es un cuadro que se caracteriza por episodios de llanto intenso, repentino y difícil de consolar en bebés sanos, generalmente durante sus primeros meses de vida. No existe una causa médica clara que explique estos episodios, aunque hay factores que parecen estar involucrados, como inmadurez del sistema digestivo o posibles intolerancias alimentarias, entre otros.

Las características de estos cólicos del bebé se describen mediante episodios, donde el llanto puede durar varias horas, aunque no necesariamente tienen que ser seguidas. Aparece con más frecuencia al final de la tarde o por la noche, y en ocasiones el bebé puede encoger las piernas hacia el abdomen y expulsar gases, lo que a menudo hace pensar que el origen es digestivo.

Aunque no existe una causa única y demostrada del cólico del lactante, los estudios más recientes apuntan a que se trata de un trastorno multifactorial.

Posibles Causas del Cólico del Lactante

  • Inmadurez del sistema digestivo: Es la teoría más respaldada, ya que el aparato digestivo del bebé aún no está completamente desarrollado durante los primeros meses. Esta inmadurez puede afectar a la forma en que se coloniza la flora intestinal, la motilidad y la función inmunitaria del intestino y la actividad de enzimas digestivas.
  • Microbiota intestinal: Se ha demostrado que los bebés que padecen cólico suelen tener una microbiota distinta a la de los bebés sin cólico. Hay una disminución de lactobacilos, bacterias que ayudan a la digestión y al confort intestinal. Estas diferencias pueden favorecer la aparición de inflamación leve, movimiento intestinal irregular y mayor producción de gas.
  • Cambios hormonales en el intestino: El tubo digestivo del bebé contiene varias hormonas que regulan la motilidad.
  • Posible inflamación intestinal: Algunos estudios han encontrado niveles más altos de calprotectina en las heces de los bebés con cólico, un marcador relacionado con inflamación intestinal leve.

Cabe destacar la lactasa, enzima que, cuando está inmadura, permite que parte de la lactosa llegue al colon sin ser digerida, donde se fermenta y produce más gases.

¿Cómo Identificar los Cólicos del Lactante?

Los cólicos son una alteración muy común en los bebés, a partir de la segunda semana de vida y hasta los cuatro meses. Una vez pasa este tiempo, los cólicos desaparecen. Los episodios de cólicos suelen durar más de dos horas y se caracterizan por un intenso malestar de vientre. Por ello, van acompañados a un lloro inconsolable.

Suelen aparecer al atardecer, a partir de las seis de la tarde y, pasado el episodio, el bebé se duerme con normalidad. Otro indicativo, es que el bebé está tranquilo y come con normalidad, durante el resto del día. Asimismo, el motivo del lloro no es ni sueño ni hambre, y observamos estos síntomas en el bebé: distensión abdominal (debido a una acumulación de gases), el bebé se pone rojo intentando apretar, flexiona las rodillas, oímos ruidos intestinales, etc.

También podemos encontrarnos con heces mucosas y/o con sangre.

Es importante no confundir los cólicos con otras razones que pueden provocar un lloro excesivo y/o malestar en el bebé:

  • Frenillo corto que dificulta la succión y provoca que el bebé se quede con hambre.
  • Fiebre.
  • Vómitos.
  • Pérdida de peso.
  • Intolerancia al decúbito (no pueden estar estirados).
  • Disquecia del lactante (problemas para evacuar las heces y los gases).
  • Reflujo gastroesofágico: un síntoma que puede provocar que el bebé llore mucho y que esté irritable durante todo el día. En este caso, hará regurgitaciones con olor ácida.
  • Necesidad de contacto con la mamá: hay casos de niños de alta demanda, que lloran porque necesitan contacto.
  • Gases: se diferencian de los cólicos porque pueden aparecer después de los 4 meses. Por ejemplo, si un bebé de 6-8 meses aún presenta distensión abdominal, heces con olor y pastosas, y gases, deberíamos acudir al pediatra para revisar si sufre alguna intolerancia alimentaria.

Tratamiento del Cólico del Lactante

El tratamiento del cólico del bebé, básicamente, consiste en ayudar a los padres a superar la situación. Cuando aparece, lo más efectivo es un balanceo rítmico en un entorno tranquilo, que pueda calmar al bebé. Una estrategia común que no elimina el dolor pero ayuda a detener el llanto o a evitar su reinicio es el viaje en carrito.

Para evitar que aparezcan los episodios del cólico, un tratamiento que se lleva estudiando durante años con resultados prometedores es la administración de probióticos.

Aprende a hacer un masaje para aliviar los cólicos del bebé

Probióticos

Los probióticos son microorganismos vivos que, cuando se administran en cantidades adecuadas, ayudan a mejorar la salud. Uno de los probióticos más estudiados en el cólico del lactante es Lactobacillus reuteri. Diversas investigaciones han demostrado que este microorganismo puede reducir de manera significativa el tiempo diario de llanto, con una alta tasa de bebés que responden positivamente al tratamiento (en algunos estudios, hasta un 95%).

L. reuteri mejora el vaciamiento gástrico tanto en bebés prematuros como en bebés a término alimentados con fórmula. Los probióticos se administran una vez al día, directamente en la boca o mezclado en la leche de fórmula. Si tu bebé sufre de cólicos, es una de las mejores estrategias para mejorar su salud gastrointestinal, aliviando los síntomas y sin efectos secundarios.

Fisioterapia y Osteopatía Pediátrica

Con la osteopatía pediátrica tratamos los cólicos revisando qué los está causando y con la fisioterapia pediátrica te damos herramientas como el masaje infantil, para prevenirlos. Uno de los aspectos que tendremos en cuenta es cómo ha sido el parto, ya que cualquier tensión, puede generar adaptaciones en el cuerpo del bebé. Por ejemplo, en el sistema digestivo.

Lo que haremos en las sesiones de osteopatía pediátrica es revisar y tratar:

  • Las tensiones que pueda haber en la cabeza, en relación al nervio Vago, que es el que controla parte del aparato digestivo.
  • Las tensiones a nivel del diafragma cervical y torácico, por la misma razón, y para analizar la dinámica de presiones.
  • La espalda.
  • El aparato digestivo y la distensión presente.

Las técnicas que aplicamos son totalmente respetuosas con el bebé y sus necesidades. Realizamos maniobras suaves y dulces, siempre con los padres cerca o incluso con el bebé encima de la madre. Además, durante la sesión, os daremos a los padres toda la información y herramientas necesarias para que podáis ayudar a vuestro bebé en los episodios de cólicos.

Consejos para Mamás y Papás

Si vuestro bebé tiene cólicos, además de tratarlo con osteopatía y fisioterapia pediátrica (terapia manual y masaje infantil), desde casa también podéis ayudarle a prevenir y sobrellevar mejor los episodios. Aunque a veces es difícil mantener la calma en el momento de crisis, es importante que la persona que lo tenga en brazos, lo intente.

Por ejemplo, si tú, mamá, te sientes desbordada, pide ayuda a tu pareja o a otra persona para que lo tenga un rato en brazos, mientras tú te das una pausa para respirar y coger energía.

Durante los episodios de cólicos:

  • Posiciones de calma: hay una serie de posiciones para calmar al bebé, realizando una ligera presión en su zona abdominal. Por ejemplo, colocándolo en tu hombro, sentado con tu mano en su vientre, o en posición de avión (coloca al bebé sobre tu antebrazo, con su cabecita cerca de tu codo. Puedes poner tu otro brazo también por debajo del bebé, para sujetarlo con mayor seguridad).
  • Porteo y piel con piel: ya sea con foulard o con mochila. El porteo siempre debe ser ergonómico, es decir, con el bebé mirando hacia ti y en posición de ranita, debes poder darle un beso en la cabeza si flexionas el cuello…
  • Otras técnicas: aplicar calor en la barriga del bebé con nuestra mano, sentarnos en una fitball y dar botes suaves, y el rudio blanco (ruido de un secador de pelo, extractor de la cocina, etc.).

Entre episodios y como método preventivo:

  • Masaje infantil: nunca debe realizarse durante la crisis de cólicos, ni después de comer, y siempre debe hacerse en el sentido de las agujas del reloj.
  • Los probióticos también pueden ayudar al bebé con cólicos. Recomendamos consultarlo con el pediatra.

Esperamos que estos consejos os ayuden a gestionar los cólicos de vuestro bebé. Recordad que esto pasará y que estamos aquí para ayudaros y acompañaros a vivir esta etapa de la mejor forma posible.

Tabla Resumen de Causas y Tratamientos

Causa Tratamiento
Inmadurez del sistema digestivo Probióticos, masajes suaves
Microbiota intestinal desequilibrada Probióticos (Lactobacillus reuteri)
Intolerancia a la lactosa Retirar lácteos de la dieta de la madre (en caso de lactancia materna)
Tensiones musculares Osteopatía y fisioterapia pediátrica

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