Los problemas digestivos son bastante comunes en los bebés lactantes y pueden causar preocupación en los padres. Se trata de esos trastornos que aparecen en el sistema digestivo debido a que todavía está en desarrollo. Cerca de la mitad de los bebés recién nacidos sufren de estos problemitas, mayormente debido a que su sistema digestivo aún está en proceso de maduración. En Grow Clinic Madrid, nuestro equipo de fisioterapeutas pediátricos entiende la preocupación que generan los cólicos del lactante.
¿Qué son los Cólicos del Lactante?
Los cólicos del lactante son episodios de llanto intenso y prolongado en un bebé aparentemente sano y bien alimentado. Este llanto por lo general ocurre en la tarde o noche y puede ser muy angustiante tanto para el bebé como para los padres. Se habla de cólico del lactante cuando un bebé sano y bien alimentado padece episodios repetidos de llanto intenso al menos 3 horas al día, 3 días a la semana durante al menos 3 semanas (la llamada regla del tres de Wessel).
Suele aparecer a partir de los 15 días de vida, es especialmente frecuente en torno al mes y medio, y desaparece hacia los 4 meses de edad. Se trata de un trastorno benigno que no tiene trascendencia médica -no se trata de una enfermedad- y el cuadro suele desaparecer por sí solo, de manera espontánea y sin dejar secuelas.
Los cólicos se caracterizan por un llanto intenso, repentino y difícil de consolar, que suele aparecer al final del día. No están relacionados con el hambre ni con una enfermedad digestiva específica.
El Cólico del lactante se caracteriza por dolor, irritabilidad, llanto incontrolado y espasmos en el vientre que hacen que el bebé algunas veces se encoja repentinamente con las piernas flexionadas y con los puños cerrados. Suele tener lugar en las tardes noches y suele prolongarse hasta más de 2 horas.
Síntomas de los Cólicos del Lactante
Además de llorar de manera inconsolable durante varias horas -especialmente durante la tarde y la noche- el lactante puede:
- Sufrir un llanto de inicio repentino.
- Encoger las piernas repetidamente sobre el abdomen.
- Mostrar el vientre algo abombado y aparentemente lleno de gases (lo que ha llevado a pensar con frecuencia que se trata de espasmos en el tubo digestivo).
- Cerrar los puños con fuerza.
- Enrojecer por el esfuerzo.
Cuando el llanto cede, se vuelve a encontrar con un aspecto normal.
Otras Alteraciones Digestivas Comunes en Bebés
Reflujo Gastroesofágico (RGE)
El reflujo gastroesofágico (también conocido como RGE) es cuando la leche y los alimentos regresan desde el estómago hacia el esófago del bebé. Esto puede ser debido a que el esfínter que separa el estómago del esófago es débil o inmaduro. Los bebés pueden regurgitar pequeñas cantidades de leche después de comer, lo cual es normal en muchos casos.
Estreñimiento
El estreñimiento en los bebés se caracteriza por evacuaciones intestinales infrecuentes o dificultosas. Puede ser causado por una variedad de factores, como la dieta, la falta de líquidos, o simplemente la inmadurez del sistema digestivo. Los bebés amamantados a menudo tienen movimientos intestinales menos frecuentes que los bebés alimentados con fórmula.
Alergias Alimentarias
Algunos bebés pueden ser sensibles o alérgicos a ciertos alimentos que la madre consume si está amamantando, o a ciertos ingredientes en la fórmula. Las alergias alimentarias pueden causar una serie de problemas digestivos, como cólicos, diarrea, sarpullido, y en casos más graves, dificultades para respirar.
Gases
Los bebés lactantes también pueden tener gases, lo cual puede hacerlos sentir incómodos y causarles llanto y molestias. Los bebés pueden tragar aire durante la alimentación, especialmente si están ansiosos o si la posición de lactancia no es óptima.
En el caso de los gases, se trata de una dolencia normal, pero molesta para el lactante. Sin embargo, los gases no revisten ninguna gravedad y con el tiempo desaparece. Por tanto, los gases no no tienen ningún tipo de consecuencia negativa para el futuro del niño.
La causa más frecuente de los gases en el bebé es tragar aire durante la alimentación. Esto es lo que se denomina como aerofagia. Por ello, uno de los principales causantes de los gases en el pequeño es él mismo, ya que desconoce la técnica de succión necesaria para su alimentación.
En cada una de las tomas, el lactante traga una cantidad de aire con la leche que es la que le produce los molestos gases. Otra de las causas para los gases en el bebé puede ser que el orificio del biberón (por donde pasa la leche) no tenga el tamaño correcto. Esto provoca que se deje pasar una cantidad de aire superior.
En ocasiones, la rapidez con la que coma el bebé puede ser un factor determinante para los gases, que aumentan si el pequeño come demasiado deprisa. No obstante, el origen de los gases en el bebé no siempre está relacionado directamente con la alimentación del recién nacido. Hay veces que el llanto hace que el pequeño trague más aire de lo normal e incluso los gases pueden surgir cuando el bebé padece algún tipo de estrés.
Diferenciación entre Cólicos y Gases
La principal diferencia entre los cólicos del lactante y los episodios de gases está en el movimiento de las piernas. Cuando un bebé tiene un cólico en sus primeros meses de vida, suele encoger las piernas hacia el abdomen. Además, el llanto es de gran intensidad y no se puede consolar.
En cambio, si el bebé tiene gases, moverá sus piernas constantemente y tenderá a estirarlas para tratar de aliviar el malestar producido por los gases.
Posibles Causas de los Cólicos
No existe una causa clara ni tampoco una evidencia médica que demuestre la relación del cólico con una dolencia física o un malestar del intestino o estómago. Las asociaciones de pediatría barajan distintas teorías respecto a la etiología de los cólicos:
- Causas psicológicas o sociales: El cólico del lactante podría deberse a una excesiva estimulación del bebé; cambios constantes en la rutina diaria del lactante; una mala interpretación de la conducta de los niños por parte de los padres, que responden con exageración ante su llanto; cansancio e inexperiencia de los padres; mayor estrés sufrido por algunas familias; ansiedad de la madre, que puede haber sufrido problemas durante el embarazo o un parto traumático; o, incluso, a hábitos fumadores por parte de los progenitores. Por parte del bebé puede existir una hipersensibilidad a ciertos estímulos.
- Causas gastrointestinales: Por ejemplo, reflujos gasoesofágicos, la inmadurez propia del aparato digestiva del bebé, el estreñimiento o alteraciones de la flora intestinal podrían, en algunas ocasiones, motivar los lloros, aunque estos niños, como aclara la Asociación Española de Pediatría no padecerían un auténtico cólico, sino un proceso que se confunde con él.
- Causas dietéticas: Existen pocas diferencias entre el tipo de lactancia que siga el bebé, aunque con leche materna los cólicos son algo menos frecuentes, ya que la alergia a las proteínas de la leche de vaca puede ser un desencadenante en algunos casos. Estos podrían mejorar usando una fórmula láctea especial o retirando los lácteos de la dieta de la madre en el caso de que reciba leche materna.
- Inmadurez neurológica: En esta etapa, el lactante tiene que adaptarse al ritmo de sueño-vigilia y, sobre todo, a un ritmo de actividad en la vigilia; en otras palabras, el bebé requiere de tiempo para terminar su proceso de autorregulación, todavía incompleto.
Recomendaciones y Trucos para Aliviar los Gases y Cólicos
Aliviar a los bebés en estos casos puede ser un desafío para los padres, pero hay varias estrategias que pueden ayudar a calmar y aliviar el malestar de este. Recuerda que cada bebé es único y lo que funciona para uno puede no funcionar para otro.
- Posturas para expulsar gases:
- Tumbar al bebé boca abajo y darle suaves golpecitos en la espalda.
- Sentar al bebé sobre las piernas, inclinado un poco hacia adelante, y frotarle la espalda con cuidado.
- Colocar al bebé sobre el pecho y darle palmaditas en la espalda. Además, la cabeza del bebé debe estar apoyada sobre el hombro.
- Tumbar al bebé boca arriba y mover sus piernas haciendo la bicicleta o ejerciendo una ligera presión hacia el vientre. Esto ayudará a que la expulsión de los gases se produzca por el recto.
- Masajes suaves: Realizar masajes suaves con movimientos circulares sobre su tripa. Dar un suave masaje en la tripita del bebé y, si es posible, sin pañal.
- Calor local: Aplicar calor local para reducir el dolor causado por los gases y facilitar su expulsión.
- Baños tibios: Bañar al bebé con agua tibia.
- Porteo: El porteo puede ayudar a calmar al bebé.
Se debe realizar a diario como prevención e incluso se puede realizar de 2 ó 3 veces al día si el bebé ya presenta los cólicos o está pasando por una etapa de dificultad para expulsar los gases y las heces.
Se puede aplicar desde el primer día del bebé hasta el niño mayor. Sólo tendremos en cuenta, no realizarlo, cuando exista fiebre o si el bebé posee una válvula de derivación retroperitoneal.
Debemos buscar un entorno cálido donde el bebé o niño no tenga frío. Si es necesario poner una estufa o calentador en la habitación; un ambiente agradable sin exceso de ruido, pues el bebé debe estar lo más relajado posible para que nos deje manipular su abdomen.
El bebé o el niño desnudo sólo con el pañal pero sin abrochar.
Técnica de Masaje Abdominal
Comenzamos activando el peristaltismo a través de movimientos de flexión de sus piernas hacia el pecho, primero con ambas piernas a la vez y luego alternando una y otra de forma que cuando lleguemos a su abdomen presionemos un poco sobre él.
Ahora comenzamos el masaje “pidiéndole permiso para tocarle”, y tras haber calentado el aceite frotándolo en nuestras manos, las ponemos sobre su vientre.
Deslizamos suavemente una mano desde el esternón hasta el pubis y nunca en el sentido contrario; y a la vez que terminamos con una, comenzamos con la otra a modo de oleadas.
Ahora comenzaremos con un masaje “casi circular” en el sentido de las agujas del reloj, pues es éste, el sentido en el que se mueve el contenido de nuestro intestino. De esta forma facilitaremos la expulsión tanto de los gases como de las heces.
Se comenzará desde el borde inferior derecho de su abdomen iremos subiendo hasta llegar por debajo de las costillas, seguiremos recto hacia su lado izquierdo y una vez estemos por debajo de las costillas del otro lado comenzamos a descender hasta quedarnos por encima del pubis. No se debe cerrar el círculo.
Todo esto de forma lenta y con la presión suave que nos permita el abdomen del bebé.
Una vez realizados unos 10 pases aproximadamente, volvemos a activar sus piernas, esta vez, haciendo algo más de presión en el abdomen al llegar; primero ambas piernas juntas y luego de forma alterna apretando al final del recorrido. Es muy común que en este punto expulsen muchos gases.
Otras Consideraciones y Consejos Adicionales
- Lactancia materna vs. fórmula: Sabemos que los niños con lactancia materna exclusiva tienen menos probabilidades de sufrir cólicos, seguidos de los de lactancia artificial y por último los de lactancia mixta.
- Problemas con la lactancia: Los problemas con el agarre y la succión ineficaz pueden hacer que el bebé se enfade, trague más aire, no coma lo suficiente…esto hace que llore y se altere. Otro problema con la lactancia es la frecuencia de las tomas, que siempre debería ser a demanda con independencia que sea materna o artificial.
- Modelos de crianza: Si cada vez que dejamos al bebé solo en algún sitio llora, y al cogerlo en brazos se calma, no se trata de cólicos, es que quiere estar con nosotros.
- Vitamina D: Es importante asegurar una adecuada suplementación de vitamina D.
¿Cuándo Buscar Ayuda Profesional?
Es crucial consultar con un pediatra si el bebé presenta:
- Malestar general o mal color.
- Pérdida de apetito o reflejo de succión débil.
- Incomodidad al ser cogido en brazos.
- Vómitos repetidos.
- Pérdida de peso o ganancia insuficiente.
- Diarrea o heces con sangre.
- Pausas respiratorias.
- Convulsiones o somnolencia.
En FisioAmatxu te ofrecemos un espacio tranquilo y de confianza donde realizamos una valoración personalizada de cada caso.
En Grow Clinic Madrid, nuestro equipo de fisioterapeutas pediátricos entiende la preocupación que generan los cólicos del lactante. Si necesitas asesoramiento o quieres valorar la situación de tu hijo, puedes contactarnos.
