La natación para bebés, también conocida como matronatación, se ha convertido en una actividad muy popular entre los padres que buscan estimular el desarrollo de sus hijos desde temprana edad. Esta práctica ofrece numerosos beneficios, pero también conlleva ciertos riesgos que es importante conocer y minimizar.
¿Qué es la Matronatación?
Se llama matronatación a los ejercicios en la piscina especialmente diseñados para bebés y niños de entre 0 y 3 años. Para empezar, tienes que tener claro que aunque se hable de natación no se trata de que aprendan a nadar. Hasta los cuatro años los peques no desarrollan las capacidades motrices y de coordinación necesarias para ello.
El objetivo es diferente en función de la edad del niño. En los primeros meses, hasta el año, se trata básicamente de que no pierdan reflejos que ya traen ‘de serie’. Como por ejemplo cerrar la glotis al meter la cabeza en el agua de forma instintiva o ponerse en posición de flotar. También que disfruten del agua, del movimiento y de los estímulos que aporta, además del contacto con su mamá o su papá.
Las clases de matronatación suelen durar entre 30 y 45 minutos. No se recomienda que sean más largas porque los bebés realizan mucho ejercicio y se cansan pronto. Además, regulan peor la temperatura corporal y se quedan fríos antes, aunque la piscina esté climatizada. Tampoco es bueno que reciban estímulos durante un tiempo más prolongado, podrían aburrirse y perder el interés.
Beneficios de la Natación para Bebés
La práctica de la natación a edades tempranas tiene múltiples beneficios para los más pequeños de la casa:
- Desarrollo psicomotor: El bebé que aún no camina, encuentra en el agua la posibilidad de moverse tridimensionalmente con mucha mayor libertad y continuidad de movimiento. El medio acuático les permite adquirir nociones de espacio, desplazamiento y distancia a una edad muy temprana, lo que favorece su coordinación motriz.
- Fortalecimiento del sistema cardiorrespiratorio: La natación fortalece el corazón y los pulmones.
- Aumento del coeficiente intelectual: Los bebés que han hecho natación en los 2 primeros años de vida desarrollan una percepción mayor del mundo que los rodea. Esto les permite aprender antes y ser más creativos y observadores.
- Mejora y fortalece la relación afectiva y cognitiva entre bebé-mamá-papá: A menudo éste se resalta como el objetivo más importante de la matronatación: la capacidad de reforzar el vínculo de amor y confianza entre la madre/padre y el bebé.
- Favorece su desarrollo general: Las sesiones son cortas debido a que la actividad en el agua equivale aproximadamente a repetir el mismo ejercicio cuatro veces en tierra. También se practican ejercicios de adaptación, desplazamiento y flotación.
Riesgos Potenciales y Cómo Minimizarlo
Si bien la natación para bebés ofrece numerosos beneficios, también existen ciertos riesgos que no se deben pasar por alto:
- Hiperhidratación o Hipotermia: Se pueden evitar no sumergiendo en exceso al peque. Asegúrate de que la temperatura del agua y del exterior son las adecuadas. Evita sesiones muy prolongadas.
- Infecciones: Elegir una piscina con adecuadas medidas de salubridad y con poco cloro es la medida preventiva fundamental. También evitar en lo posible que entre agua en el oído del peque (los tapones no son recomendables cuando son muy pequeños). Y usando siempre algún calzado para moverse por las inmediaciones de la piscina y en las duchas.
- Diarreas o procesos víricos: No hay prevención concreta, más allá del refuerzo del sistema inmune mediante la alimentación.
- Traumatismos: Advertirles de que deben caminar con cuidado y colocarles calcetines antideslizantes especiales o escarpines son formas de minimizar el riesgo.
- Exceso de confianza: Es fundamental no perderles jamás de vista cuando hay agua cerca, hayan ido a clases de natación para bebés o no.
Investigaciones sobre la Natación Infantil y la Salud Respiratoria
Algunos estudios han investigado el impacto de la práctica de la natación infantil sobre la salud respiratoria y el estado alérgico en la infancia. Uno de los factores más críticos para determinar los riesgos de los productos de cloración para los niños parece ser la cronología de la exposición.
El riesgo de desarrollar asma o de inflamación pulmonar, evaluado según el óxido nítrico espirado, parece ser máximo cuando los niños acuden regularmente a piscinas cubiertas antes de los 6-7 años de edad. Una posible explicación de esta mayor sensibilidad de los niños pequeños es que no pueden nadar realmente antes de los 6 o 7 años de edad, por lo que deben acudir a la piscina de chapoteo, intensamente contaminada.
En un estudio transversal comparamos la salud respiratoria, el estado alérgico y la integridad del epitelio pulmonar de los niños en edad escolar que participaron en un programa de natación infantil con la de sus compañeros que no participaron en él. Siempre que fue posible se utilizaron medidas objetivas del resultado, además de los indicadores tradicionales de enfermedades alérgicas y respiratorias evaluadas mediante el cuestionario.
La tabla 2 compara el estado alérgico y los marcadores de la inflamación pulmonar y la integridad epitelial de los niños que nadaron de lactantes y de los controles. Por el contrario, los niños del grupo de natación infantil mostraron una significativa disminución de la CC16 sérica y una disminución aún más significativa de la proporción CC16/SP-D, un índice que integra la lesión de las células Clara y las alteraciones de la permeabilidad de la barrera epitelial pulmonar.
A continuación, se presenta una tabla con las características de los niños que participaron en un programa de natación infantil y sus controles:
| Característica | Niños que nadaron de lactantes | Controles |
|---|---|---|
| Edad | Similar | Similar |
| Sexo | Similar | Similar |
| Etnia | Similar | Similar |
| Índice de masa corporal | Similar | Similar |
| Antecedente familiar de asma o fiebre del heno | Similar | Similar |
Cómo Elegir la Piscina Adecuada
El riesgo cero no existe, como en ningún proceso o actividad. Sin embargo, sí que te recomendamos que dediques un tiempo a estudiar con detenimiento la piscina a la que vas a llevar a tu peque a las clases de matronatación. Como siempre, la calidad se paga pero merece muchísimo la pena.
Estas son las características que debes pedirle a la piscina de matronatación:
- Temperatura de al menos 32 grados: Tanto del agua como ambiental. Si es más baja, el peque podría sufrir una hipotermia.
- Tratada con bromo, ozono o con muy poco cloro: En cualquier caso, si lleva cloro, no debe superar el 0,6% (las de adultos llegan al 1%). Por eso lo ideal es que las clases se den en piscinas independientes o bañeras grandes.
- Limpieza y seguridad: Es algo que debe exigirse a cualquier piscina, pero más aún a la que vas a llevar a tu bebé. Que tanto la alberca como las inmediaciones y los vestuarios estén en perfectas condiciones de salubridad.
- Monitores especializados: Es fundamental informarte bien de quién va a guiar las clases de matronatación. Que estén formados y especializados en natación para bebés y sepan además socorrismo es lo mínimo que les debes exigir.
La matronatación puede ser una experiencia enriquecedora para padres e hijos, siempre y cuando se tomen las precauciones necesarias y se elija un entorno adecuado. ¡Anímate a explorar este mundo acuático con tu bebé!
