Clases de Natación para Bebés: Beneficios y Riesgos

El agua es un elemento indispensable para la vida, sobre todo para los bebés, ya que es una fuente de aprendizaje y juego para los neonatos. Actualmente, existen cursos que permiten al recién nacido desarrollar esta habilidad, que además sirven para establecer una primera, y muy especial, comunicación entre padres e hijos. Y es que, en este post, vamos unos meses más allá y os mostramos las ventajas que ofrece la natación en los recién nacidos, ya que Mariela Villar, responsable de Embarazo Activo, nos explica en su entrevista para Autocontrol Piscinas los beneficios de la Matronatación o natación para embarazadas durante el periodo de gestación.

Aunque comúnmente se denomina natación para bebés, esto no tiene nada que ver con que los pequeños aprendan a nadar tal y como lo hacen los adultos, entre otras cosas porque esto no se logra hasta que los niños tiene 4 o 5 año, aunque puede haber diferencias. La matronatación se centra en el disfrute, dominio y adquisición de ciertas habilidades. La edad para comenzar la práctica de esta actividad no está definida.

En este trabajo vamos a hacer hincapié en los beneficios que tiene la práctica de actividades acuáticas en el infante. Debido a que en otros trabajos realizados sobre este tema no se señalan los posibles beneficios en el bebé con la práctica de esta actividad.

Las piscinas dedicadas a la matronatación están habilitadas específicamente para ser usadas por los bebés en compañía de sus padres. Sin embargo, las piscinas comunes no tienen en cuenta tales aspectos. Si la piscina es descubierta, debemos proteger al bebé del sol con una crema de protección adecuada para su edad, no exponerlo nunca directamente a los rayos solares, hidratarle con frecuencia, ponerle un gorro y gafas de sol para proteger sus ojos de la radiación solar.

Es mejor que la piscina no esté muy saturada de gente, porque, de lo contrario, el bebé podría asustarse y asociar la piscina a sensaciones peligrosas o negativas. Escoger el momento más adecuado para el primer contacto del niño con la piscina también es importante para que la experiencia sea satisfactoria y gratificante. Lo más recomendable es meter al bebé en el agua poco a poco. No debemos dejar nunca a un bebé solo en el agua ni soltarle ni un segundo.

Aunque tenga los manguitos, un flotador o esté encima de una colchoneta, podría hundirse o moverse y caer al agua con mucha facilidad. A los bebés les encanta chapotear y es una experiencia muy bonita para el bebé disfrutar del agua con sus papás, compartiendo risas y frases cariñosas. Es mejor que el primer baño del bebé en la piscina no dure más de 10 ó 15 minutos para que no coja frío ni se canse. Si en algún momento empieza a llorar, sácalo del agua y vuelve a intentarlo más tarde u otro día. Bañarse tiene que ser una experiencia placentera, no una tortura. Si lo pasa mal la primera vez, no querrá repetir.

En caso de rechazo, reacción de pánico o llanto, aléjale del agua y quédate en un lugar en el que pueda observar la actividad circundante desde una zona segura. Poco a poco, su innata curiosidad le hará querer investigar y querrá acercarse cada vez más al agua. Cuando salgáis del agua, ten a mano una toalla para secar al bebé de inmediato. En primer lugar, debemos comprobar mediante una prudente exposición gradual si tolera bien el salitre.

El mar puede resultar más traicionero que las tranquilas aguas de una piscina debido a la capacidad de arrastre del oleaje. Por este motivo, en la playa debemos extremar las precauciones y la vigilancia. Atender a las recomendaciones de los socorristas y alejar al niño del agua en caso de que haya bandera roja son los primeros requisitos que debemos tener en cuenta. Podemos jugar con el bebé en la arena o las olas más cercanas a la orilla para conseguir que se vaya mojando los pies y el resto del cuerpo, poco a poco. Dentro del agua, no debemos adentrarnos nunca demasiado con el bebé en el mar. Lo mejor es permanecer en todo momento cerca de la orilla, abrazándole o sujetándole firmemente. De esta forma, será más difícil que se adentre solo gateando en ella sin quererlo.

Para los bebés, el contacto con el agua es una de las formas más divertidas de estimulación temprana. Por esta causa, es frecuente que la mayoría de los bebés se sienta como “pez en el agua” cuando entra a una piscina. En el agua, los bebés pueden moverse libremente, ejercitar su musculatura, desarrollar su motricidad gruesa y la confianza en sus capacidades. Pero, además, la práctica de la natación a edades tempranas tiene múltiples beneficios para los más pequeños de la casa.

Conoce los Beneficios de la Natación para Bebés

¿Qué es la Matronatación?

La natación para bebés o matronatación tiene como objetivo la estimulación de los sentidos de los recién nacidos en el agua. Para ello, se llevan a cabo diversos ejercicios que permiten a los bebés familiarizarse con el agua, además de reforzar el vínculo familiar. El bebé depende de sus padres y aprende a escuchar, así como a observar su entorno.

Las fases de los cursos de aquaticidad neonatal parten de un periodo de adaptación en el que hay un contacto entre el recién nacido y los padres, etapa que se prolonga hasta el momento en el que el bebé tiene más libertad de movimientos y pueda descubrir el mundo que le rodea.

Indicaciones Básicas

Una de las preguntas más habituales es cuándo se deben iniciar las clases de natación para bebés. Existen varias opiniones al respecto, pero normalmente se recomienda esperar a que el bebé tenga 4-6 meses para llevarlo a la piscina. Sin embargo, lo aconsejable es consúltalo siempre con el pediatra antes de acudir a una sesión de matronatación. Las primeras sesiones de natación para bebés serán cortas e irán aumentando de tiempo.

El personal que imparte las clases de matronatación está cualificado y darán las indicaciones oportunas para que se pueda desarrollar la sesión de natación con el bebé. Otra recomendación durante las clases de matronatación es entrar y salir del agua poco a poco, evitar que se asuste y no forzar al bebé nunca a hacer algo que no quiera. A la salida de la piscina, es fundamental secar al bebé de manea inmediata.

En relación a los requisitos para las sesiones de matronatación, como hemos indicado anteriormente, la temperatura de la piscina debe ser cáliday la cantidad de cloro no exceder de 0,6%. Normalmente, la duración de las sesiones de matronatación es de unos 30-40 minutos aproximadamente, aunque las primeras sesiones de natación para bebés suelen ser más cortas y se van alargando poco a poco. Sin embargo, esto dependerá de las características de cada curso de matronatación.

También es importante que el agua de la piscina se encuentre a unos 28-32ºC y que no esté muy alta de cloro. Hay piscinas que utilizan agua de mar, siendo mejor para la piel del bebé, especialmente si padece dermatitis atópica.

Beneficios de la Natación para Bebés

La matronatación ofrece numerosas ventajas, ya que los bebés disfrutan mucho de la actividad y se pueden mover con libertada. Esto permite que el bebé se relaje, favoreciendo así un incremento del apetito y una mayor facilidad para conciliar el sueño y descansar.

Por lo tanto, hay que aclarar que, una cosa es el disfrute y el deleite y otra muy distinta aprender a nadar. No obstante los bebés menores de un año se adaptan al agua más rápidamente que los niños mayores. El miedo al agua se adquiere conforme el niño va creciendo, así pues, mientras más tiempo esté apartado del agua, probablemente desarrollará sentimientos de desconfianza y hasta fobia, que posteriormente dificultarán en muchos de los casos, el aprendizaje de la natación.

A los bebés parece no molestarles demasiado el medio acuático, al contrario, el rostro de felicidad refleja lo grato que les resulta el chapuzón. Y es que para ellos el contacto con el agua es, sin duda, una de las formas más divertidas de estimulación temprana, además según diversos autores la entrada en contacto con el medio acuático, no supone un gran impacto para el niño, ya que, es un medio al que el bebé esta habituado debido a que las características físicas del agua y su parecido con el útero materno durante el embarazo, por lo que no es extraño que después de pasar nueve meses en un ambiente líquido se sientan como “pez en el agua” cuando entran a una piscina. Ahí se mueven libremente, ejercitan su musculatura, desarrollan su motricidad gruesa y la confianza en sus capacidades.

Limitar las experiencias del primer año a la estancia en la cuna o en el cochecito de paseo significa reducir el desarrollo tanto físico como intelectual del bebé, en un período crítico de su vida. El objetivo más importante de esta actividad se centra en reforzar el vínculo de amor y confianza entre la madre/padre y el bebé, haciendo que ambos compartan una experiencia original, única e irrepetible, fortaleciendo la relación afectiva y cognitiva entre bebé-mamá-papá. También se van a crear situaciones de juego dentro de un ámbito lúdico y recreativo y además tiene otros muchos beneficios de carácter físico sobre el bebé, que repercutirán muy positivamente en la formación del infante, ya que, el agua es un gran medio para realizar la estimulación temprana en el niño.

La edad para comenzar la práctica de esta actividad no esta definida, no obstante, es conveniente esperar hasta el cuarto mes de vida, ya que a esa edad termina de madurar el sistema inmunológico del bebé y las posibilidades de resfriados e infecciones como la otitis, se reducen notablemente, aunque por lo general se empieza con lactantes de edades a partir de 6 semanas. Los niños de esta edad todavía no son capaces de realizar todos los ejercicios del programa del curso, pero los aprenden pronto. Hasta entonces se practica más la familiariza­ción con el agua y los ejercicios que el lactante puede efectuar.

A continuación, se enumeran los principales beneficios de la matronatación con bebés:

  • Desarrollo psicomotor: en el agua el bebé tiene más libertad de movimientos, ya que aún no camina, y conseguirá más coordinación y riqueza de movimientos. El bebé que aún no camina, encuentra en el agua la posibilidad de moverse tridimensionalmente con mucha mayor libertad y continuidad de movimiento. El medio acuático les permite adquirir nociones de espacio, desplazamiento y distancia a una edad muy temprana, lo que favorece su coordinación motriz.
  • Fortalecimiento del sistema inmunológico y cardiorrespiratorio: la labor respiratoria que se hace en el agua aumenta el trabajo de oxigenación de los pulmones y el traslado de sangre por parte del corazón. La natación fortalece el corazón y los pulmones.
  • Mejora y refuerzo de la relación afectiva entre padres y bebés: compartir en familia las nuevas sensaciones y vivencias del bebé son la mejor manera de crear nuevos vínculos. A menudo éste se resalta como el objetivo más importante de la matronatación: la capacidad de reforzar el vínculo de amor y confianza entre la madre/padre y el bebé. Los bebés dependen por completo de sus papás en el agua. Sus brazos les aportan seguridad y en el agua obtienen la completa atención y compañía de sus padres en todo momento. Además, la realización de ejercicios en el agua conlleva a que la familia comparta experiencias ricas y profundas que no sucederán de otra forma.
  • Aumento el coeficiente intelectual: existen estudios que afirman que los bebés que han practicado natación durante los primeros 2 años de vida tienen más capacidad de juego, creatividad y dotes de observación, lo que repercutirá en el aprendizaje futuro. Sin embargo, son necesario más estudios al respecto. Los bebés que han hecho natación en los 2 primeros años de vida desarrollan una percepción mayor del mundo que los rodea. Esto les permite aprender antes y ser más creativos y observadores. El agua estimula la capacidad de juego del niño y este hecho repercutirá muy positivamente en aprendizajes futuros.
  • Socialización en un ambiente nuevo y divertido: la convivencia en la piscina con otros niños e instructores le ayudarán a relacionarse mejor, además aprenderá a compartir y a realizar actividades junto a otras personas. El niño adquiere mas confianza para comunicarse y desarrollarse en grupo. La convivencia en la piscina con otros niños le ayudarán a relacionarse mejor, además de que aprenderá a compartir y realizar actividades junto a otras personas. ... sin traumas en un ambiente lúdico y recreativo, desarrollándose como personas y su entorno de una forma natural.

Además de todo ello, los bebés adquieren más confianza y seguridad. Por supuesto, la natación para bebés también fortalece la musculatura del pequeño y le ayuda a conocer su cuerpo. Al estar en un medio acuático, el bebé tiene más agilidad y es más consciente de su cuerpo.

Ejercicios de Matronatación

Todas las actividades en el agua durante la sesión de natación deben plantearse como un juego y hay que sentir que el bebé disfruta en la piscina. Si el bebé comienza a llorar, habrá que ir más despacio para que vaya adquiriendo confianza con el medio acuático.

Favorece su desarrollo general. Las sesiones son cortas debido a que la actividad en el agua equivale aproximadamente a repetir el mismo ejercicio cuatro veces en tierra. Los ejercicios de matronatación siempre están supervisados por especialistas y cuentan con la participación de los padres, que se bañan siempre con sus bebés. También se practican ejercicios de adaptación, desplazamiento y flotación.

A continuación, se enumeran algunos ejercicios útiles que se desarrollarán en las clases de matronatación:

  • Sentarse en el borde de la piscina para que el bebé se familiarice con el agua y muestre interés por ella.
  • Acariciar el agua con los pies del bebés.
  • Pasear por la piscina con el bebé cogido en brazos.
  • Chapotear.
  • Tumbar al bebé boca arriba sobre el agua, pero apoyando la cabeza en el pecho.
  • Montar a caballito al bebé.

Otros tipos de actividades, aunque dependerá de la edad del bebé, incluyen el uso del churro en la piscina. De este modo, el pequeño queda encima del churro mientras que el adulto lo sujeta y se ponen diversos juguetes para que se vaya acercando a ellos.

Riesgos y Precauciones

El agua de baño debe de estar bien tratada sanitariamente y las superficies húmedas mal desinfectadas pueden originar algunas enfermedades como irritaciones en piel y mucosas, otitis, infecciones micóticas, conjuntivitis, granulomas de las piscinas, enteritis etc (4). No hay que olvidar las "aguas menores". Para evitar que las "aguas mayores" lleguen al agua, los niños deben llevar un slip de baño muy ajustado y bien cerrado en los muslos. Pueden ser unas braguitas de tejido de rizo, pero no deben quedar holgadas al mojarse. Debe impedirse en cualquier caso que los excrementos lleguen al agua.

Algunos vestuarios están bastante apartados de la piscina y en este trayecto los niños se pueden quedar fríos. La piscina de los pequeños debe ser sólo para ellos, nunca compartida. Evitar los horarios de máxima afluencia, principalmente por el ruido. El Comité de Medicina Deportiva y Entrenamiento de la Academia Americana de Pediatría, al contrario que los principales autores y textos de matronatación, se opuso durante muchos años a que los niños menores de 4 años tomaran clases de natación, basándose en que consideraban que los riesgos de la matronatación o natación para bebés, como el enfriamiento del niño, posibilidad de intoxicación hídrica e infecciones, y la falsa sensación de seguridad que podría producir en algunos padres acerca de que sus hijos serían capaces de nadar y de autocuidarse en el agua eran francamente perjudiciales a la salud del niño.

Pero Finalmente, en el año 2000 la Academia publicó una declaración conjunta del Committee on Sports Medicine and Fitness y del Committee on Injury and Poison Prevention, en la cual cambió radicalmente la posición de oposición a la natación para bebés.

Por otra parte, numerosos estudios confirman la presencia de otros riesgos relacionados con las actividades acuáticas, tales como: hipotermia (enfriamiento severo), intoxicación hídrica y diseminación de enfermedades infecto-contagiosas, aunque se consideran poco frecuentes. Esta posibilidad producía grandes reservas en los pediatras en relación a la natación para bebés.

De forma general está reconocido que, a través de las actividades acuáticas se provocan las siguientes ventajas sobre el individuo desde su más tierna infancia.

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