Cesárea a las 36 Semanas de Gestación: Riesgos y Beneficios

La perspectiva de un parto prematuro o un nacimiento prematuro puede preocuparte bastante si estás esperando un bebé. En algunos casos, se da a luz por cesárea programada. La cesárea programada es una intervención quirúrgica planificada con antelación, cuyo objetivo es dar a luz mediante una incisión en el abdomen y el útero.

Aunque es una intervención segura, no está exenta de riesgos. Por norma general, se recomienda programar la cesárea entre la semana 39+0 y 39+6 de gestación. Ambas son seguras si están bien indicadas. Aunque el resultado es el mismo, el nacimiento del bebé mediante cirugía, existen diferencias entre una cesárea programada y una de urgencia.

La cesárea programada es una opción segura y cada vez más frecuente en contextos médicos específicos.

Indicaciones de la Cesárea Programada

Una cesárea programada se recomienda cuando existen condiciones que dificultan o contraindican un parto vaginal. Es posible que se decida programar una cesárea si durante el embarazo se produce alguna de las siguientes situaciones:

  • Presentación podálica (de nalgas) o transversa del bebé. No obstante, también es posible el parto vaginal de nalgas cuando se cumplen ciertos requisitos.
  • Embarazo múltiple, especialmente si alguno de los bebés no se encuentra en presentación cefálica.
  • Placenta previa, es decir, cuando la placenta cubre el orificio del cuello uterino.
  • Miomas que puedan suponer una obstrucción.
  • Hidrocefalia en el bebé, lo que dificultaría el paso de la cabeza por la pelvis materna.
  • Enfermedades maternas, como las cardiacas, o infecciones con riesgo de transmisión vertical al bebé en el momento del parto.
  • Cesáreas anteriores, aunque es posible el parto vaginal tras una cesárea previa, especialmente, si la incisión uterina fue horizontal.

En cualquier caso, se debe evitar practicar una cesárea cuando no haya una indicación médica que lo justifique y siempre debe realizarse cuando los beneficios sean mayores que los riesgos de este tipo de intervención quirúrgica.

Cesárea a las 36 Semanas: ¿Qué dicen los expertos?

Tras una revisión centrada en la indicación de la versión cefálica externa (VCE) en mujeres con gestaciones pretérmino (entendiendo como gestación a término aquella de ≥ 37 semanas), se establece que: En toda mujer con gestación a término (o casi a término), feto en posición podálica y ausencia de contraindicación, se debería ofrecer la posibilidad de realizar una VCE.

En general, los documentos consultados coinciden en que la VCE se debería sugerir a partir de la semana 36 y realizar, idealmente, a las 37 semanas de gestación (a partir de las 36 semanas en nulíparas). Realizar la VCE previamente, a las 34 - 35 semanas de gestación, se ha asociado a una mayor tasa de éxito, pero no conlleva una disminución de la tasa de cesáreas y puede aumentar el riesgo de parto pretérmino.

Por ejemplo en una GPC australiana de 2021(1) se indica que: La VCE debería ofrecerse a término a partir de las 37+0 semanas de gestación. En mujeres nulíparas, un enfoque pragmático puede ser ofrecer VCE a partir de las 36+0 semanas de gestación, ya que tienen pocas posibilidades de versión espontánea después de las 36 semanas. No existe un beneficio claro de la VCE antes de las 36 semanas de gestación.

No existe un límite superior de gestación sobre cuándo se puede ofrecer ECV, pero las contraindicaciones pueden ser más comunes en una gestación más avanzada. Y en la GPC del “Royal College of Obstetricians and Gynaecologists” (RCOG)(4) las recomendaciones son: La VCE debería ofrecerse a término, a partir de las 37+0 semanas de gestación (Grado de recomendación B)* En mujeres nulíparas, la VCE puede ofrecerse a partir de las 36+0 semanas de gestación.

En la GPC sobre atención al embarazo, publicada en Guiasalud en 2014 (considerada por tanto en estado caducado)(5), ya encontrábamos como recomendación (débil a favor*) “Se sugiere ofrecer la versión cefálica externa a aquellas gestantes con feto en presentación podálica en una gestación a término (37 semanas) y sin contraindicaciones para el procedimiento con el fin de reducir las presentaciones podálicas y las cesáreas por este tipo de presentación”.

En cuanto a su realización pretérmino se indicaba que aunque “la VCE iniciada antes del término comparada con no realizar VCE se ha asociado a una disminución significativa en la tasa de presentación no cefálica al nacer, no ha mostrado un beneficio en otros desenlaces y no ha mostrado un beneficio frente a la VCE realizada a término”.

El autor del sumario de evidencia de Uptodate sobre la VCE(6), en cuanto al momento de la realización de la técnica comenta que en la mayoría de las gestantes con fetos en presentación podálica, sin contraindicaciones para el procedimiento, ofrece la VCE en cualquier momento después de las 36+0/7 semanas de gestación, pero generalmente realiza el procedimiento a las 37 semanas de gestación.

Sugiere que este enfoque aprovecha la mayor probabilidad de que el feto gire antes del término, que el feto permanezca en posición cefálica y que el feto esté maduro o casi maduro en caso de complicaciones que requieran un parto por cesárea urgente. En cuanto a la VCE en gestaciones más tempranas (p.

Añade que la VCE en gestaciones tardías (p. Una respuesta clínica Cochrane(8), a la cuestión de cuáles son los beneficios y perjuicios de realizar la VCE antes de las 37 semanas de gestación en mujeres embarazadas con presentación podálica, en base a los resultados de esta revisión sistemática(6) plantea que evidencia de alta calidad indica que, para las mujeres embarazadas con presentación podálica, la VCE realizada antes (en lugar de después) de las 37 semanas reduce el riesgo de presentación no cefálica al nacer.

La VCE pretérmino, en comparación con la VCE casi a término, dio lugar a tasas más bajas de presentación no cefálica al nacer (424 versus 523 por 1.000, respectivamente; riesgo relativo [RR] 0,81; intervalo de confianza [IC] del 95% 0,74 to 0,90; evidencia de alta calidad), parto vaginal de nalgas (15 versus 35 por 1.000, respectivamente; RR 0,44; IC 95%: 0,25 a 0,78; evidencia de alta calidad) y fracaso en lograr el parto vaginal cefálico (540 versus 600 por 1.000, respectivamente; RR 0,90; IC 95%: 0,83 a 0,97; evidencia de alta calidad).

La tasa de parto prematuro fue mayor en las mujeres sometidas a VCE prematuramente en comparación con las de término cercano (67 versus 44 por 1.000, respectivamente; RR 1,51; IC del 95%: 1,03 a 2,21; evidencia de alta calidad). Al analizar los datos se obtuvo que las probabilidades de parto prematuro en mujeres que estuvieron expuestas a una VCE antes del término y que también tenían placenta en posición anterior se duplicaron (odds ratio [OR] 2,05; IC 95% 1,12-3,71; p = 0,02).

En el estudio de cohortes(12) se incluyeron un total de 160 mujeres primíparas sanas con feto en presentación podálica; en 54 mujeres (33,7%) se había realizado VCE temprana (35-36 semanas) y en 106 (66,3%) VCE tardía (37-38 semanas; n=106). La incidencia de presentación cefálica después de la primera VCE fue del 72,2 % en el grupo de VCE temprana frente al 66,0 % en el grupo de VCE tardía (P = 0,048).

Por el contrario, no se encontraron diferencias estadísticamente significativas entre los grupos en cuanto a la presentación en el momento del parto o en la tasa de parto por cesárea. Otros resultados evaluados (por ejemplo complicaciones fetales o neonatales) también fueron similares. Para los autores el uso temprano de ECV (35 a 36 semanas) podría aumentar la probabilidad de presentación cefálica después de la maniobra; sin embargo, este enfoque no muestra efecto sobre la presentación en el momento del parto o la tasa de partos por cesárea.

En la serie de casos(13) se evaluó la tasa de éxito y la seguridad de realizar procedimientos de VCE en gestantes con parto inminente de fetos prematuros como una alternativa al parto por cesárea. Se incluyeron 2 mujeres con parto gemelar y 35 semanas de gestación y 10 mujeres con embarazo de feto único y gestación de 26-36 semanas.

La VCE fue exitosa en 5 de las 10 mujeres con embarazo de feto único; el parto de 3 de estas mujeres fue por parto vaginal. No se documentaron daños a los fetos o a las madres atribuibles al procedimiento.

CUANTAS CESAREAS se pueden tener, ¿RIESGOS?, por Ginecologa Diana Alvarez

Riesgos y Beneficios de la Cesárea Programada

Como cualquier cirugía mayor, la cesárea no está exenta de riesgos. Por ello, una cesárea solo debe realizarse cuando sea necesario y los beneficios para la madre y el bebé superen a los riesgos.

Riesgos Maternos

Entre los posibles riesgos que puede tener para la madre la realización de una cesárea, además de un mayor tiempo de ingreso hospitalario y de recuperación, se encuentra:

  • Efectos adversos de la anestesia.
  • Lesión a órganos cercanos.
  • Infecciones: en el útero, en el tracto urinario o bien en la incisión realizada.
  • Sangrado intenso y hemorragia.
  • Coágulos sanguíneos (trombosis venosa profunda) y embolia pulmonar.

Además, el riesgo de que surjan algunas complicaciones con la placenta en un siguiente embarazo sería mayor después de una cesárea. Por otro lado, si se tiene un parto vaginal tras una cesárea, existe el posible riesgo de ruptura uterina.

Riesgos para el Bebé

El bebé también puede experimentar posibles problemas o complicaciones tras una cesárea programada. Entre ellos, podemos mencionar la taquipnea transitoria del recién nacido. Se trata de un problema respiratorio que consiste en que el bebé respirará más rápido durante unos días tras el nacimiento.

No obstante, de manera poco frecuente, también se pueden producir lesiones en la piel del bebé derivadas de la intervención.

Encuesta de Opinión de la Sociedad Española de Obstetricia y Ginecología (SEGO)

El 24% de los socios de la SEGO están dispuestos a practicar cesárea programada a una gestante normal y a término que se lo pida; el 93% si es una primípara con feto en presentación de nalgas, y el 81% si se trata de una multípara con feto en presentación de nalgas.

En mayo del 2006 en la página web de la SEGO se colgaron las siguientes preguntas:

  1. Si una gestante de las siguientes características: primigesta, con un embarazo normal, feto único en presentación cefálica, a término, sin ninguna complicación y bien informada sobre las ventajas e inconvenientes de la cesárea, le pide una cesárea programada, ¿usted se la haría?
  2. Si una gestante de las siguientes características: primípara, con un embarazo normal, en presentación podálica, a término y sin ninguna complicación, le pide una cesárea programada, ¿usted se la haría?
  3. Si una gestante de las siguientes características: tercigesta, con dos partos anteriores en presentación cefálica, con recién nacidos de 3.150 y 3.200 g, respectivamente, con un embarazo normal, un feto único en presentación podálica, a término y sin ninguna complicación, le pide una cesárea programada, ¿usted se la haría?

Las respuestas a las 3 preguntas formuladas fueron contestadas por 1.222 de los 5.300 socios que tiene la SEGO, aunque el número de socios que contestó a las 3 preguntas fue diferente (fig. 1).

A la primera pregunta respondieron 1.010 socios y 212 se abstuvieron. Contestaron sí el 24,8% de los 1.222 que entraron en la página y el 30,3% de los que respondieron dijeron sí a esta pregunta (fig. 2). A la segunda pregunta respondieron 1.222 socios; el 93,8% dijo sí (fig. 3). A la tercera pregunta respondieron 1.114 y se abstuvieron 108 socios; de los que respondieron, el 81,69% dijo sí (fig. 4).

Pregunta Respuesta "Sí" Abstenciones
Primigesta, presentación cefálica, a término 24.8% 17.4%
Primípara, presentación podálica, a término 93.8% 0%
Tercigesta, presentación podálica, a término 74.5% 8.8%

Recomendaciones

Una cesárea programada es una operación quirúrgica que implica un periodo postoperatorio en el que la mujer se irá recuperando poco a poco. Por ello, puede ser útil tener en mente estas recomendaciones.

Antes de la Cesárea

Programar una cesárea supone que hay una fecha y hora planificada para la intervención. Por ello, la mujer puede organizar ciertas cosas de manera previa:

  • Preparar la bolsa para el hospital, teniendo en cuenta que el ingreso será más largo que si el parto fuera vaginal.
  • Pedir ayuda para las tareas domésticas, el cuidado de otros hijos y mascotas (si es el caso) y cualquier tarea necesaria durante el periodo en el que la mujer esté en el hospital y recuperándose.

Finalmente, la mujer no debe olvidar acudir en ayunas el día de la intervención y cumplir las pautas que le haya indicado el especialista.

Después de la Intervención

Una vez realizada la cesárea, la mujer debe tener en cuenta:

  • No levantar peso.
  • No automedicarse y tomar solo los analgésicos indicados por el médico, especialmente, si el bebé toma leche materna.
  • Dar tiempo a la recuperación y evitar las relaciones sexuales, el ejercicio intenso y conducir hasta que el especialista dé el visto bueno.
  • Caminar para disminuir el riesgo de coágulos sanguíneos.
  • No forzarse y pedir ayuda cuando sea necesario.

Además, si hay algún signo de infección en la herida, fiebre, sangrado o cualquier síntoma que no se considere normal, se debe consultar con el especialista.

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