Microquimerismo Fetal: Un Vínculo Celular entre Madre e Hijo

Mamá y bebé tienen un vínculo precioso y muy profundo, a veces, mucho más profundo de lo que podríamos imaginar. Si estás embarazada, puede ser que hayas oído hablar o leído en algún artículo el término microquimerismo fetal. Es un concepto desconocido para muchas personas, pero nos habla de la especial relación que se establece entre la futura madre y sus bebés, algo que se crea desde el mismo momento en el que se inicia la gestación. A partir de este artículo comprenderás el por qué de los profundos lazos psicológicos y físicos que comparten madre e hijo son tan mágicos y especiales, los cuales comienzan ya durante la gestación y dónde la ciencia tiene mucho que decir.

¿Qué es el Microquimerismo Fetal?

El microquimerismo hace referencia a las conocidas quimeras, unos animales de la mitología cuyos cuerpos se asemejaban a un león, sus cabezas a las de una cabra y la cola era de un dragón. En biología, no son más que organismos con tejidos genéticamente diferentes. Si unimos los dos significados, el microquimerismo fetal hace referencia a la unión existente entre madre e hijo mucho más allá de lo que siempre habíamos creído. Así, se concreta en la presencia de células de la madre en el feto, pero también de células fetales en tejidos maternos. Es decir, coexisten dos poblaciones celulares de diferente tipo y con un origen genético diferente.

En términos más sencillos, este fenómeno consiste en que madre y bebé no solo comparten nutrientes y cuerpo durante nueve meses de embarazo, sino que también pueden llegar a compartir células. Lo más sorprendente, es el intercambio bidireccional de las células feto-maternas que se produce gracias al microquimerismo fetal, donde se ha demostrado que el feto transfiere más células a la madre que la madre al feto.

Beneficios del Microquimerismo Fetal

Las células fetales que pasan al organismo materno tienen unas funciones muy concretas que reportan beneficios. Los últimos hallazgos científicos encuentran células del bebé en el cuerpo de sus madres, y lo que es aún más sorprendente, estas ayudan a reparar sus órganos. Las células fetales que pasan a la madre tienen una gran capacidad de renovación y colaboran con las células madre adultas en la función regenerativa del cuerpo de la mujer.

El microquimerismo fetal también puede tener ciertos beneficios a nivel psicológico. También para aquellas mamás que tienen que recurrir a la ovodonación para poder concebir, puesto que el intercambio de células se hace entre el feto y la madre que gesta, independientemente de la carga genética del óvulo.

Funciones y Beneficios Específicos

  • Producción de leche materna: Unidas al tejido de la glándula mamaria, las células mamarias pueden ayudar a la producción de leche.
  • Recuperación post-cesárea: Ayudan a la recuperación de la madre tras una cesárea, promoviendo la cicatrización.
  • Reparación del corazón: Estudios confirman la participación de estas células en la reparación del corazón de madres que padecían cardiopatías.
  • Regeneración de otros órganos: Se han documentado regeneraciones similares en otros órganos maternos como el hígado, el riñón e incluso el cerebro de mujeres, pudiendo quizás prevenir la aparición del Alzheimer y otras enfermedades cerebrales.

En estos estudios, de hecho, al analizar las células del corazón de las madres que se sometieron a él, se observó que contenían el cromosoma Y, exclusivo del varón, y, por lo tanto, no pueden proceder de la madre, sino de un embarazo previo de un niño. Así, estos estudios revelan cómo las células madre de la placenta se desplazan hasta los tejidos lesionados del corazón materno durante el embarazo y, una vez allí, por lo que hemos explicado, se reprograman y se convierten en células cardiacas capaces de suplir a las dañadas.

Estas células pluripotenciales (las que hemos visto se generan en la placenta, trofoblásticas) se transforman en células musculares cardiacas y en células del endotelio vascular (la capa que recubre el interior de todos los vasos sanguíneos) y se incorporan al corazón materno. De esta forma, son capaces de generar nuevo tejido cardiaco (en realidad, cardiomiocitos, las células del músculo cardíaco) que laten y también células endoteliales, que forman pequeños vasos sanguíneos.

Además, mujeres refieren que después de parir han desaparecido los dolores de espalda sufridos anteriormente y el dolor del periodo.

Por otro lado, el proceso biológico natural del embarazo reduce el estrés en la mujer, al desactivar la hormona cortisol, y aumenta la confianza, al liberar oxitocina. Esta transformación se suma a otros cambios hormonales del cerebro de la mujer a partir del día 15 cuando, implantado en el útero, el embrión se comunica con los tejidos de la madre.

Estas investigaciones y sus resultados, conocidos desde hace ya unos años, nos llevan a pensar cómo la medicina regenerativa puede ser una buena apuesta en el futuro, no solo para el corazón, sino para otro tipo de órganos en el cuerpo de la madre. Pero no solo para ella, pues el intercambio de células progenitoras se realiza en ambos sentidos, también de la madre al hijo, convirtiéndose en dos corazones solidarios el uno para el otro.

Al ser la gestación una simbiosis de dos vidas, algunas células madre de la sangre del feto y de su placenta, que son pluripotenciales, pasan a la circulación materna. Se almacenan en nichos, especialmente en la médula ósea, y se dispersan en los órganos de la madre: piel, tiroides, hígado, riñón, glándula adrenal, pulmón… Estas células del embrión se denominan progenitores celulares asociadas al embarazo (PACP). Por su origen fetal, las células PACP tienen una gran capacidad de autorrenovación y colaboran con las células madre adultas en la función regenerativa del cuerpo de la mujer. Se ha comprobado que se traspasan a partir de la cuarta semana y que luego la mujer las conserva toda la vida.

También podríamos extendernos ya que hay algunos estudios que indican que esta transferencia celular también se sigue produciendo a través de la lactancia materna esta vez solo de madre a hijo, de ahí que sea sumamente importante para el desarrollo del bebé la lactancia porque a través de la leche materna, vamos adquiriendo un sistema inmune más fuerte.

Tener células procedentes de un hijo puede convertirse en un factor de protección de las mujeres ante la depresión, gracias al intercambio de ADN entre la madre y el feto, según un estudio publicado en la revista Mollecular and Cellular Biochemistry. El trabajo ha mostrado que las mujeres que tienen una menor presencia de ADN del feto en el neuroepitelio olfativo presentan más depresión.

Las funciones del microquimerismo fetal pueden ser diversas, como evitar el rechazo del feto, reforzar vínculos entre madre e hijo y garantizar que el feto recibe los nutrientes y otros elementos que necesita para crecer.

Se ha demostrado que en el neuroepitelio olfativo hay diferentes tipos de células, incluyendo neuronas. El estudio ahora publicado solo ha analizado embarazos de niños, en los cuales es más fácil distinguir las células del hijo de las de la madre por la diferencia genética entre ellos.

Los datos obtenidos sugieren que un microquimerismo fetal alto en mujeres que han tenido un hijo podría ser un factor de protección para la depresión.

El Corazón en el Embarazo

En la mayoría de los casos, el corazón de una mujer soporta sin desfallecer la carga extra de trabajo que conlleva una gestación. El corazón de la mujer está preparado para afrontar una situación de profundos cambios en la anatomía y la fisiología del corazón, como el embarazo. Durante este periodo, aumentan las demandas del trabajo de este músculo, debido al importante incremento del volumen sanguíneo circulante. El corazón materno soporta bien esta sobrecarga, e incluso, se cree que puede resultar beneficiosa, ya que los cambios cardiovasculares registrados durante la gestación se asemejan a los ocurridos en los deportistas.

Concretamente, el corazón de la madre deberá aumentar su esfuerzo en un 50% durante el embarazo, ya que el cuerpo de la mujer sufrirá cambios fisiológicos a los que el sistema cardiovascular deberá adaptarse. Así, se incrementará el volumen sanguíneo, la frecuencia cardiaca y el gasto cardiaco (cantidad de sangre expulsada del corazón).

Sin embargo, en ocasiones no es así y la gestante puede desarrollar problemas de graves consecuencias. Por desgracia, el corazón materno también puede salir malparado de un embarazo. Una afección denominada miocardiopatía periparto y poco conocida todavía, puede tener un pronóstico fatal. Es un tipo de insuficiencia cardiaca que ocurre por una dilatación de las cavidades del corazón. Afecta a mujeres sanas y con frecuencia se manifiesta en los meses posteriores al parto, aunque en algunos casos también puede iniciarse en las últimas semanas de gestación.

La buena noticia es que los hijos podrían ayudar. Una investigación muestra cómo las células madre fetales ayudan a reparar los corazones lesionados de las embarazadas, un hallazgo que puede ampliar los horizontes de la medicina regenerativa cardiovascular. La investigación demuestra que las células madre de la placenta se desplazan hasta los tejidos lesionados del corazón materno durante el embarazo. Una vez allí, estas células se reprograman y se convierten en células cardiacas capaces de suplir a las dañadas.

Los investigadores provocaron infartos a ratones gestantes y verificaron cómo las células fetales llegaban al corazón materno. Para poder identificarlas, las marcaron con una proteína fluorescente. De esta manera, se puso en evidencia que las células madre migraron, de manera específica, a las zonas lesionadas del corazón y no a órganos sanos. A las dos semanas del infarto, el 2% de las células del corazón lesionado provenían del feto, en un intento de reparación.

La presencia de células del feto en el corazón materno ya se había constatado con anterioridad. Investigadores detectaron cardiomiocitos de estirpe masculina (XY) en el corazón de madres que habían tenido hijos varones.

Posibles Efectos Adversos

No siempre es todo tan bonito y perfecto. Las células del bebé pasadas a la madre mediante microquimerismo fetal siguen siendo un agente externo al cuerpo materno. Algunas madres sufren enfermedades autoinmunes durante el embarazo o después de dar a luz. De hecho, es una de las complicaciones postparto que pueden surgir durante el primer año.

El intercambio celular no está exento de efectos secundarios, ya que en algunos casos puede ser el origen de ciertas enfermedades autoinmunes. Las enfermedades autoinmunes se producen cuando las células fetales instaladas en el organismo de la madre, las identifica como "extrañas", y por lo tanto, las ataca, creyendo que son patógenos externos.

La otra cara de la moneda es que este intercambio celular no está exento de efectos secundarios, ya que en algunos casos se ha demostrado que puede ser el origen de determinadas enfermedades autoinmunes.

Microquimerismo y el Cerebro Materno

¿Pero realmente existen células fetales en el cerebro materno? Un nuevo estudio realizado sobre este fenómeno, ha permitido estudiar varios cerebros de mujeres, con un resultado bastante sorprendente, se han encontrado células diferentes a las maternas, las cuales han permanecido allí, durante varias décadas. Todo se debe a un intercambio de células de madre a hijo, mediante la lactancia o del hijo a la madre, mediante la placenta, y así las células fetales se quedan en el organismo materno, para el resto de la vida.

En la mujer embarazada se producen cambios sustanciales en el cerebro. El análisis por neuroimagen de las emociones que la madre siente ante los estímulos de ver fotografías o vídeos del hijo o escuchar su risa y su llanto pone de manifiesto cómo es ese vínculo natural emocional y afectivo que se ha generado en ella por el embarazo.

El cerebro de cada persona goza de una enorme plasticidad; todo lo que experimentamos, las emociones, la actividad física, los hábitos intelectuales… dejan huella en el cerebro. Reconocer en una fotografía a su hijo de pocos meses genera en la mujer un estado emocional placentero que no se lo produce la visión de imágenes de otros niños, incluso conocidos. Las técnicas de neuroimagen registran la activación del llamado cerebro social: se activan las áreas del sistema cognitivo-afectivo de recompensa y se silencian las implicadas en el juicio negativo.

La influencia de la paternidad en el cerebro facilita el cuidado al reconocer mejor las necesidades que el niño reclama llorando.

Implicaciones y Futuro de la Investigación

Actualmente, no somos conscientes de que una parte de nosotros, es decir, nuestras células, forman parte del organismo materno. Este hecho denominado Microquimerismo, se basa en la existencia de ciertas células procedentes de otras personas en el interior de nuestro organismo, aunque tengan diferente composición genética.

El estudio del Microquimerismo es de gran importancia, ya que podría ser perjudicial, o por el contrario, evitar el desarrollo de tumores, como el cáncer de mama.

Los efectos de estas células al parecer y según nos descubren y demuestran los numerosos estudios, son increíbles, abre todo un mundo de probabilidades hacia nuevos tratamientos para combatir graves enfermedades.

Este trabajo recoge los últimos avances científicos en las neurociencias y en el papel de las células madre en el desarrollo del embrión. Desde el inicio, y mientras el embrión atraviesa las trompas de Falopio maternas, envía avisos moleculares y la madre responde, estableciéndose un diálogo molecular por el que el embrión recibe ‹‹energías›› para vivir y ambos se preparan a pasar esos 9 meses de vida en simbiosis.

Uno de los últimos hallazgos es un fenómeno bastante inesperado hasta hace poco tiempo. Por él los órganos de la madre contienen células procedentes del feto que ha gestado (de 2 a 6 células por mililitro en la sangre). Estas células fetales, jóvenes, pasan a la madre e incluso se guardan en la médula ósea formando parte de la reserva natural de células que todos tenemos. Por ser más jóvenes que las de la madre, tienen gran capacidad para regenerar y rejuvenecer el cuerpo de la mujer. Se han encontrado células de feto varón convertidas en cardiomiocitos de la madre que parecen haber participado en la reparación del corazón de la madre con cardiopatía.

“Aunque ya hace unos años que se ha demostrado la existencia de un intercambio de células entre el feto y la madre (microquimerismo), este estudio es absolutamente estimulante e ilusionante”, destaca la Dra. Milagros Pedreira, presidenta del Grupo de Trabajo de Enfermedades Cardiovasculares en la Mujer de la SEC.

“En cualquier caso, si bien hacen falta más estudios para conocer la relación exacta entre el número de embarazos y la salud cardiovascular, estos datos pueden suponer un estímulo para futuros trabajos e investigaciones en este terreno. A la larga, incluso podrían suponer un avance más en la diferenciación de medicina de género”, asevera la Dra.

Como puedes ver, tu conexión con tu bebé más mucho más allá de lo que podías imaginar.

Microquimerismo maternofetal y su implicación en la salud materna

Referencias:

  • Gregory B. Lim (2011). Do fetal cells repair maternal hearts?
  • Rina J. Kara, Ioannis Karakikes, Paola Bolli, Iwao Matsunaga, Joseph Tripodi, Omar Tanweer, Perry Altman, Neil S. Shachter, Austin Nakano, Vesna Najfeld y Hina W. Chaudhry (2011). Fetal Cells Traffic to Injured Maternal Myocardium and Undergo Cardiac Differentiation Kara - Fetal Cell Differentiation in Maternal Hearts .
  • Gavin S Dawe, Xiao Wei Tan y Zhi-Cheng Xiao (2007).
  • Álvarez, P., Bellosillo, B., Colom, F. et al. Y-chromosome in the olfactory neuroepithelium as a potential biomarker of depression in women with male offspring: an exploratory study. Mol Cell Biochem (2023).

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