Cuando decidimos tener un hijo, ni nos planteamos la posibilidad de que no sea una tarea fácil. Tantas veces hemos hablado de métodos anticonceptivos y de prevención de los embarazos no deseados que esta posibilidad no la tenemos en cuenta... Más o menos, el 85% de las parejas que buscan un embarazo lo consiguen al cabo de un año. Se considera que una pareja sin problemas de fertilidad, tiene en cada encuentro sexual en periodo fértil una probabilidad de embarazo del 18-25%. Pero, ¿qué ocurre con el 15% restante?
El tratamiento de fertilidad, ya sea inseminación artificial (IA) o fecundación in vitro (FIV), puede ser un proceso emocional y físico desafiante. Si además tienes que compaginarlo con tu trabajo, puede generar una carga adicional de estrés. Por ello, es fundamental conocer los derechos laborales y las recomendaciones médicas para afrontar esta situación.
Infografía sobre cómo compaginar un tratamiento de FIV con el trabajo.
¿Están preparadas las empresas para afrontar la ausencia de las trabajadoras por estar recibiendo tratamientos de reproducción asistida?
Esta es una pregunta crucial en la era actual, donde la mujer tiene un rol protagonista en el mundo laboral. Luego no es inusual que una de las cosas que puede generar mayor inquietud o ansiedad de un tratamiento de reproducción asistida es poder compaginarlo con el trabajo, sin que esto suponga un problema para ella o para su equipo. Por desgracia, hasta este momento, las consultas o pruebas en un tratamiento de reproducción asistida no están incluidas como un derecho, situación, que sí se da una vez conseguido el embarazo.
La respuesta es clara: desgraciadamente no, no hay ninguna ley o decreto que hable claramente de la protección de la mujer en el mundo laboral durante un tratamiento de reproducción asistida. Por otro lado, en ciertas ocasiones, estos tratamientos quieren ser llevados en la intimidad de la pareja; por lo tanto, el no tener que informar a sus compañeros o superiores de la realización de un tratamiento, suele ser la situación deseada o ideal.
Sin embargo, en los casos en los que se ha dictado sentencia a favor de la mujer despedida, se ha declarado nulo el despido, haciendo extensible la protección de la mujer (protección del sexo femenino), no sólo durante el embarazo, sino también protegiendo la probabilidad del mismo. Las sentencias a favor de la mujer determinan que el despido, en este caso, aunque no se puede aplicar la protección que tanto el Estatuto de los Trabajadores como otras leyes dan al embarazo, es discriminatorio por razón de sexo, ya que vulneran el principio de igualdad.
¿Cuándo notificar a la empresa?
Los expertos recomiendan que se notifique a la empresa formalmente el deseo de la trabajadora de ser madre y el tratamiento que está llevando a cabo cuando el tratamiento de fertilidad esté lo suficientemente avanzado. ¿Y cuál puede ser un buen momento para ello? Cuando se realiza la punción ovárica. Aunque si se produce el despido en fases más iniciales del tratamiento, también puede ser interesante que la empresa esté informada de la voluntad de la mujer de realizar dicho tratamiento.
Derechos laborales durante el tratamiento de fertilidad
El embarazo es un momento muy especial en tu vida y necesitas sentirte segura y confiada en todos los ámbitos de tu vida, incluido el trabajo. Por suerte, existen unas leyes especiales para proteger a la embarazada en el trabajo. ¿Conoces tus derechos laborales?
Si debes ausentarte para una visita médica o una prueba, tendrás los mismos derechos a faltar que una embarazada: horas de médico, no teniendo que dar detalles a la empresa sobre qué médico se trata. El día de las pruebas tienes derecho a médico.
Actualmente, no existe hasta la fecha una protección legal especial para las mujeres sometidas a tratamientos de fertilidad en España, pero algunos países con normativas más avanzadas han desarrollado documentos al respecto. Aun así, existen varias sentencias del Tribunal Superior de Justicia que sostienen que el proceso de Fecundación In Vitro debe ser equiparable a un embarazo real.
Compaginar el tratamiento de fertilidad con el trabajo
Una de las preocupaciones frecuentes que se plantean al inicio de un tratamiento de reproducción asistida es cómo compaginarlo con el trabajo. Lo cierto es que, salvo el día de la punción folicular, se puede mantener la actividad laboral con total normalidad.
En la primera visita a una clínica de fertilidad y hasta decidir el tratamiento que se va a realizar, siempre se recomiendan que acudan los dos miembros de la pareja, pero durante el proceso de estimulación ovárica únicamente es necesario que acuda la mujer a las ecografías. El día de la punción folicular, los dos miembros de la pareja deben estar presentes, la mujer para la extracción de los óvulos y el varón para la recogida de la muestra de semen que se utilizará para inseminar los ovocitos.
El número de visitas a la clínica que se necesitan realizar va a depender de cuál es el tratamiento indicado. Si es un tratamiento de Fertilización in Vitro, durante el tratamiento de estimulación ovárica, se requieren aproximadamente 3 o 4 visitas, de corta duración, para el control ecográfico del crecimiento de los folículos. El día de la extracción de los óvulos se requiere unas dos/tres horas de estancia aproximadamente, tiempo necesario para realizar el procedimiento de la punción ovárica, la recuperación de la sedación y un breve período de observación. Posteriormente, según haya sido la respuesta al tratamiento, su médico podría autorizarle a incorporarse al trabajo si lo ve conveniente o si lo más conveniente es conservar reposo las horas posteriores. Finalmente, entre 3 y 6 días después, tendrá lugar la transferencia del embrión o embriones al útero. Si el tratamiento es de recepción de óvulos donados, o si se planifica transferir un embrión congelado, las visitas se reducen aún más ya que solo se requerirá uno o dos controles ecográficos para verificar que el endometrio está preparado para la transferencia embrionaria.
La primera fase es la de la preparación de los ovarios, que se realiza con fármacos administrados por vía oral, o bien con inhaladores o medicación inyectada. Durante esta primera fase, el objetivo es lograr que todos los óvulos que inician el crecimiento en ese ciclo logren el estado de maduración final y no solo uno de ellos como ocurre de forma natural. Esta fase suele durar entre 10 y 15 días, y durante este tiempo se puede hacer vida totalmente normal.
Posteriormente comenzará la fase de estimulación ovárica, en la que la paciente deberá inyectarse medicación para favorecer el crecimiento de los folículos en los ovarios. Suele durar entre 8 y 10 días y la paciente deberá ir a la clínica en 2 ó 3 ocasiones para hacer los controles que simplemente consisten en una ecografía y un análisis de estradiol. Durante este tiempo es necesario realizar exámenes ecográficos para controla el crecimiento de los folículos y saber aproximadamente cuándo los óvulos están maduros. En la mayoría de los casos no serán necesarios más de tres controles ecográficos.
Toda la medicación para FIV viene preparada para que sea autoadministrable y muy sencilla, incluso si la paciente tiene que ponérsela en el trabajo. En la mayoría de los casos se recomienda a las pacientes que se inyecten la medicación por la tarde-noche, para que puedan hacerlo en casa. Pero hay pacientes que trabajan por turnos, o que tienen jornadas de 24 horas, en esos casos, la única precaución que tienen que tomar con la medicación es que esté refrigerada siempre que sea posible, aunque la medicación dura fuera de la nevera y a temperatura ambiente (máximo 25º) hasta 2 meses. Es importante que los horarios de administración de los fármacos sean siempre los mismos, para garantizar unos niveles hormonales estables.
Una vez que el ovario esté preparado, se hará la extracción de los ovocitos mediante punción folicular. En esta fase se extraen los óvulos maduros mediante una intervención quirúrgica sencilla, que tiene una duración aproximada de 15-20 minutos. El día que se produce la punción, sí es recomendable seguir unos hábitos concretos como mantenerse en ayunas horas antes de la intervención y permanecer en reposo horas después de la intervención. Aunque no es obligatorio, lo mejor es evitar sobreesfuerzos durante las siguientes 24 horas a manera de prevención.
Entre 2 y 5 días después de la punción se realizará la transferencia de los embriones al interior del útero. La transferencia de los embriones es un procedimiento sencillo que no requiere anestesia ni ingreso. Es totalmente indolora y de corta duración. Después de la transferencia, la paciente puede regresar a su domicilio y realizar vida normal.
Unos 15 días después de la fecha de la punción, se hará una prueba de embarazo. Durante el período de la betaespera, no es necesario ausentarse del trabajo, a no ser que exista una razón específica para hacerlo.
Recomendaciones médicas
No siempre es necesario tomar una baja laboral tras un tratamiento de fertilidad, pero depende de la persona y del tipo de tratamiento. Algunas mujeres optan por tomarse unos días para descansar después de la inseminación o la FIV, especialmente si experimentan efectos secundarios o si necesitan tiempo para recuperarse de la ansiedad que a veces genera este proceso. Si consideras que el tratamiento te está afectando mucho, no dudes en hablar con tu médico.
Durante los tratamientos de fertilidad las citas médicas son en días específicos y, dependiendo del tipo de procedimiento, podrían requerir que faltes al trabajo. Medicamentos: algunos fármacos para estimular la ovulación pueden afectar tu estado de ánimo y energía.
Estimulación ovárica: en función de la dosis de medicación hormonal que tomes y cómo reaccione tu cuerpo a ella, puedes sufrir efectos secundarios como náuseas, vómitos, mareos, dolor abdominal... si te encuentras mal, puedes ausentarte del trabajo y acudir al médico, no siendo necesario darte de baja: puedes optar a dos días de descanso y no te descontarán del sueldo, pero tendrás que entregar el informe médico.
En la fase de estimulación ovárica, la paciente puede continuar con su actividad normal siempre que no tenga molestias. En la FIV, el día de la punción folicular se recomienda que la paciente permanezca en reposo absoluto para reducir el riesgo de sangrado de los ovarios. Después de la punción folicular sí es necesario hacer cierto reposo (unas 4 horas al día), para favorecer el retorno venoso, lo que disminuirá la retención del líquidos propia de la hiperestimulación ovárica. Sin embargo, esto no impide, en la mayoría de los casos, que la paciente continúe de forma normal con su trabajo.
El reposo en un tratamiento de FIV es importante para evitar complicaciones a nivel de los ovarios y limitar, en la medida de lo posible, la retención de líquidos que se ocasiona como consecuencia de la estimulación ovárica. La capacidad de implantación del embrión no se ve alterada por la actividad física de la paciente. En pocos casos puede producirse una hiperestimulación ovárica, y entonces el tiempo de reposo necesario será mayor y puede necesitarse una baja laboral.
Reposo después de la transferencia embrionaria
Después de una transferencia embrionaria, el proceso por el que el embrión se deposita en el útero cuando se realiza una técnica de reproducción asistida como la FIV convencional o ICSI, es muy habitual que la paciente pregunte si debe hacer reposo. La respuesta es que no es necesario, siempre y cuando el especialista no haya indicado expresamente que sí debe hacerse.
En muchas clínicas de fertilidad recomiendan a sus pacientes un breve reposo después de la transferencia embrionaria. Este tiempo puede oscilar entre 5-30 minutos. Así, la paciente se tranquiliza, aunque la transferencia de embriones al útero es indolora y no requiere anestesia.
Cuando la mujer abandona la clínica, puede llevar una vida normal y mantener sus rutinas diarias. Sin embargo, sí que es importante tener en cuenta una serie de recomendaciones:
- Evitar hacer grandes esfuerzos físicos, como cargar demasiado peso.
- Evitar el deporte muy intenso.
Si la paciente sigue todos los consejos del especialista después de la transferencia embrionaria, no debe preocuparse por si el embrión va a ser expulsado. Si finalmente la prueba de embarazo es negativa, la paciente tampoco debe sentirse culpable por no haber hecho reposo absoluto. No hay evidencia científica que demuestre que el reposo tras la transferencia embrionaria mejore los resultados de un tratamiento de FIV.
Una vez que el embrión ha sido depositado en el útero, hay que esperar a uno de los momentos más decisivos del tratamiento de reproducción asistida: la prueba de embarazo. Este periodo es conocido como betaespera y suele durar entre 12-15 días, tiempo necesario para que el resultado de la prueba de embarazo sea fiable.
Pese a que el test de embarazo es un momento importante, la paciente debe estar relajada y no obsesionarse con el posible resultado durante la betaespera. Esto podría causar un aumento de los niveles de estrés y ansiedad, lo que sería contraproducente para el éxito del tratamiento.
Por todo ello, la recomendación general de los especialistas es realizar vida normal, mantenerse ocupada sin hacer grandes esfuerzos físicos y estar tranquila en todo momento.
¿Es necesario el reposo después de la transferencia embrionaria?
