Placenta Previa: Casos, Diagnóstico y Manejo

La placenta previa es una condición que puede surgir durante el embarazo, generando preocupación y preguntas en las futuras mamás. En resumen, comprender la situación, sus causas y síntomas, así como las estrategias de manejo, es esencial para las mujeres que enfrentan esta condición durante el embarazo.

PLACENTA PREVIA, CAUSAS, RIESGO, PARTO... - Ginecología y Obstetricia -

¿Qué es la Placenta Previa?

La placenta previa es una condición en la cual la placenta se ubica anormalmente en la parte inferior del útero, cubriendo parcial o completamente el cuello uterino. Se habla de placenta previa cuando esta se posiciona cubriendo parcial o completamente el orificio cervical interno o cuello del útero.

Tipos de Placenta Previa

Tipos de Placenta Previa

  • Placenta Baja (Tipo I): La placenta se encuentra en el segmento inferior del útero, cerca del orificio cervical interno, pero no lo cubre.
  • Placenta Marginal (Tipo II): La placenta llega al borde del orificio cervical interno, pero no lo sobrepasa.
  • Placenta Oclusiva Parcial (Tipo III): La placenta cubre parcialmente el orificio cervical interno.
  • Placenta Oclusiva Total (Tipo IV): La placenta cubre completamente el orificio cervical interno. Cuando la placenta es oclusiva al final del embarazo no permite el parto vaginal y habría que hacer una cesárea.

Incidencia y Factores de Riesgo

La placenta previa tiene una incidencia de 3.5 a 4.6 por cada 1000 embarazos. Entre un 0,3 y un 0,8% de los embarazos se ven afectados por esta anomalía, dependiendo de las características del grupo de población investigado. Algunos de los factores de riesgo incluyen:

  • Edad materna avanzada
  • Antecedente de cesárea previa
  • Multiparidad
  • Antecedente de abortos (espontáneos o inducidos)
  • Placenta previa en embarazos anteriores

Se asocia una mayor probabilidad de sufrir placenta previa en los casos en que la embarazada ha pasado por alguna cesárea con anterioridad, cuando tiene un alto número de embarazos previos o de abortos tanto espontáneos como inducidos, cuando su edad es avanzada y cuando ya se ha tenido una placenta previa en otro embarazo.

Causas de la Placenta Previa

La causa exacta de la placenta previa se desconoce, pero se han identificado varios factores que pueden contribuir a su desarrollo:

  • Causas Uterinas: La porción inferior del útero no es la adecuada para que se inserte la placenta porque es más delgada, con menos musculatura que la zona superior.
  • Causas Placentarias: La placenta previa solo sangra si se desprende.

Síntomas de la Placenta Previa

El síntoma más evidente de la placenta previa es el sangrado vaginal. Entre el 70% y el 80% de los casos, la placenta previa se presenta como un sangrado vaginal repentino e indoloro de sangre roja y líquida. Además, a partir de la semana 24 de gestación, un sangrado vaginal de color rojo brillante e indoloro puede indicar que existe placenta previa. Es el síntoma principal de esta anomalía, pero no sucede en todos los casos.

Entre un 10% y un 20% de los casos se producen además contracciones uterinas dolorosas. Existe tendencia a que el sangrado se interrumpa espontáneamente, con la ayuda del reposo. Sin embargo, lo habitual es que comience de nuevo días o semanas después con sangrados mayores e intervalos cada vez más cortos.

En una tercera parte de los casos el sangrado se produce antes de la semana 30 de la gestación; este grupo es el que tiene mayor riesgo de necesitar transfusiones sanguíneas, de sufrir partos prematuros y de mayor mortalidad perinatal.

Diagnóstico de la Placenta Previa

El diagnóstico de placenta previa es clínico y su confirmación es ecográfica. El diagnóstico se realiza comúnmente mediante ultrasonido. Inicialmente se debe realizar una ecografía abdominal para localizar la placenta (con la vejiga parcialmente llena de orina). Si no se ha realizado una ecografía en el segundo trimestre y la embarazada refiere sangrado vaginal después de la semana 20, se debe hacer una ecografía para determinar la localización de la placenta antes de explorar a la paciente por vía vaginal para evitar producir hemorragias.

La resonancia magnética es también un buen medio para diagnosticar la placenta previa.

Manejo y Tratamiento de la Placenta Previa

El procedimiento a seguir cuando se detecta un caso de placenta previa depende mucho de la semana de gestación y de la cantidad de sangre que haya perdido la madre. El objetivo principal es prolongar el embarazo hasta que el feto esté lo suficientemente maduro para nacer, minimizando los riesgos para la madre.

Estas pacientes deben evitar las relaciones sexuales y la práctica de ejercicio físico a partir de las 20 semanas de gestación. También deben disminuir su actividad física general a partir del tercer trimestre.

La paciente debe ingresar en un centro hospitalario en la primera hemorragia para una cuidadosa monitorización tanto materna como fetal. La mayor parte de las hemorragias por placenta previa suelen detenerse por sí solas.

Si la edad gestacional está entre las semanas 23 y 34 se deben administrar corticoides para acelerar la maduración de los pulmones fetales. Estas pacientes pueden necesitar suplementos de hierro para corregir la posible anemia debida a la hemorragia.

Cesárea

En placentas previas totales o parciales se debe realizar cesárea. Se debe realizar cesárea siempre que la placenta previa sea total o parcial. Algunos autores consideran la posibilidad del parto vía vaginal en placentas marginales cuando la distancia entre el borde de la placenta y el orificio del cuello del útero es mayor de 2 cm.

Si la hemorragia es moderada y el embarazo es mayor de 34 semanas, o si el sangrado se va incrementando progresivamente tras haberse interrumpido después de una hemorragia inicial, se debe realizar una cesárea si la paciente ha recibido corticoides durante el embarazo (y por tanto se supone una adecuada maduración de los pulmones del feto).

Si no los hubiera recibido porque su primera hemorragia se produjo después de la semana 34, se debe realizar una amniocentesis para valorar la madurez pulmonar del feto. Si la amniocentesis indica que los pulmones del feto están maduros se debe realizar una cesárea.

Las cesáreas de urgencia en pacientes inestables se realizan bajo anestesia general.

Complicaciones de la Placenta Previa

La placenta previa puede llevar a diversas complicaciones tanto para la madre como para el feto:

  • Hemorragias Vaginales: La placenta previa aumenta el riesgo de sufrir hemorragias vaginales.
  • Necesidad de Transfusiones Sanguíneas: Por este motivo, las mujeres con placenta previa precisan más transfusiones sanguíneas.
  • Histerectomía: Extirpaciones del útero (histerectomías) tras el parto.
  • Ligaduras Arteriales: Ligaduras de las arterias uterina e iliaca o embolizaciones de los vasos sanguíneos de la pelvis, que las embarazadas que no sufren esta complicación.
  • Parto Prematuro: La placenta previa incrementa en 8 veces el riesgo de sufrir un parto prematuro.
  • Mala Presentación Fetal: La ubicación de la placenta en la porción inferior del útero predispone a que el feto no tenga una presentación normal de cabeza (cefálica).
  • Retraso del Crecimiento Intrauterino: Esta localización anómala de la placenta puede afectar la perfusión uteroplacentaria dando como resultado una peor oxigenación y restricción del crecimiento fetal.
  • Compromiso Fetal: El compromiso fetal depende del materno.

Caso Clínico: Hemorragia Posparto por Placenta Previa Oclusiva

Se presenta un caso de una mujer secundigesta, de 39 años, que en la semana 31 + 1 de gestación acude al servicio de urgencias por metrorragia escasa. Se diagnostica placenta previa oclusiva y se decide el ingreso de la paciente. Al día siguiente, se produce un sangrado vaginal muy abundante y se realiza una cesárea urgente.

Posteriormente, la paciente es reintervenida por una hemorragia no controlable y se realiza una histerectomía obstétrica. Ante la sospecha de CID, se realiza una transfusión de concentrado de hematíes, plasma, plaquetas y crioprecipitados. Como último recurso, se utiliza la técnica de compresión pélvica y la paciente es trasladada a la UCI.

La paciente evoluciona favorablemente y se da de alta a la planta de hospitalización a los 72 h. A las 24 h del ingreso en planta, comienza con picos febriles y se diagnostican colecciones líquidas en la pelvis. Tras tratamiento antibiótico y drenaje, la paciente evoluciona favorablemente y se da de alta a los 21 días de su ingreso inicial.

Conclusión

La placenta previa puede ser una experiencia preocupante durante el embarazo, pero con un diagnóstico temprano y un seguimiento médico adecuado, muchas mujeres logran tener embarazos saludables. Es fundamental seguir las indicaciones del médico y buscar atención médica inmediata ante cualquier síntoma de sangrado vaginal.

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